Durante el transcurso de la mañana del 6 de marzo, el Ministerio de Defensa de Australia ha denunciado a través de un comunicado oficial y una queja diplomática que uno de sus helicópteros MH-60R fue interceptado peligrosamente por la Armada de China, constituyendo un nuevo capítulo en las tensas relaciones que ambos países mantienen en el Indo-Pacífico. Según se describe el hecho se produjo el pasado miércoles 4 de marzo, momento en el que el buque HMAS Toowoomba y su helicóptero naval se encontraban en aguas internacionales del Mar Amarillo, donde estaban participando de la llamada Operación Argos que tiene por objetivo hacer cumplir las sanciones impuestas por las Naciones Unidas a Corea del Norte.

Profundizando en algunos detalles, desde Canberra se afirma que el MH-60R había sido desplegado por el mencionado buque de la Real Armada Australiana cuando un helicóptero chino lo detectó, igualó su altitud y procedió a acercarse a distancias peligrosas. Agregado a ello, la plataforma china aceleró para adelantarse ligeramente sobre su par australiana, efectuando luego un giro hacia esta última a mayor velocidad, lo que derivó en la necesidad de efectuar una rápida maniobra evasiva en aras de evitar un accidente. Si bien no hubo heridos, o daños en ninguno de los helicópteros, el hecho constituyó una maniobra insegura y poco profesional al entender de la parte australiana.
Recogiendo algunos fragmentos del comunicado oficial emitido al respecto: “El HMAS Toowoomba y el helicóptero que transportaba actuaron de conformidad con el derecho internacional en todo momento. Si bien no hubo heridos entre el personal de la ADF ni daños al helicóptero MH-60R, la seguridad y el bienestar de nuestro personal de la ADF sigue siendo nuestra máxima prioridad (…) Australia espera que todos los países, incluida China, operen sus fuerzas armadas de manera segura y profesional (…) Durante décadas, la ADF ha realizado actividades de vigilancia marítima en la región y lo hace de conformidad con el derecho internacional, ejerciendo el derecho a la libertad de navegación y sobrevuelo en aguas y espacio aéreo internacionales.”

Cabe recordar en este punto, en función de lo dicho en líneas previas sobre los antecedentes similares registrados entre Australia y China, que ya en octubre ocurrió un incidente similar entre dos aeronaves de ambos países. Nos referimos particularmente a aquel que involucró a un caza Su-35S de la Fuerza Aérea de China y un avión de patrullaje P-8A australiano en el Pacífico, donde el primero realizó una maniobra que implicó el despliegue de bengalas a poca distancia del segundo, lo que también fue considerado una maniobra poco profesional y peligrosa aún cuando tampoco se registraron heridos o daños mayores. Otro ejemplo de estas tensiones se halla en mayo del 2024, cuando un buque chino desplegó un sonar cerca de donde estaban operando buzos australianos, mismos que también habían sido desplegados desde el HMAS Toowoomba.
Otra muestra de ello, aún mas importante por la magnitud del despliegue, se halla en lo que fue el despliegue de la llamada Fuerza de Tareas 107 de la Armada de China en las aguas aledañas a Australia. En su punto mas preocupante, el grupo compuesto por un destructor (el Tipo 055 Zunyi), una fragata (la Tipo 054A Hengyang) y un buque de apoyo (el Tipo 903 Weishanhu), comenzaron un ejercicio de tiro con municiones reales; causando problemas en el tráfico aéreo y naval civil que se encontraba cerca del Mar de Tasmania. Acorde al gobierno australiano, esto se produjo sin ningún tipo de autorización u aviso que permitiera alertar a la población sobre la actividad.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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