En el marco de lo que fue una reciente conferencia de prensa la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, Mao Ning, ha negado de manera oficial que su país se encuentre en negociaciones para llevar a cabo la venta de misiles antibuque CM-302 a las Fuerzas Armadas de Irán. Al momento de ser reportada originalmente por el medio Reuters, esto en momentos previos a la Operación Epic Fury dirigida por los EE.UU. contra el régimen teocrático en Teherán, la novedad había despertado grandes alertas respecto de la amenaza que estos sistemas representarían para la presencia naval de Washington en la región, especialmente para los portaaviones que lideran los Grupos de Ataque desplegados allí.

Profundizando en las declaraciones de la citada portavoz china, cabe destacar que a su entender el reporte era completamente falso, mientras que la postura de Pekín sigue siendo un “país responsable” que se atiene a las obligaciones internacionales y que no contribuye al conflicto con este tipo de jugadas. Agregó además, que el gobierno chino también se “opone a las asociaciones maliciosas” y a la “exageración de la realidad provocada por la propaganda“, señalando que su principal esperanza es que las partes puedan encontrar caminos para distender la situación.
Cabe recordar en este punto, que el reporte original señalaba hasta seis fuentes como base para sostener sus afirmaciones respecto de la existencia de las negociaciones aludidas por los misiles antibuque CM-302, incluyendo a una serie de funcionarios iraníes familiarizados con la cuestión que sin embargo no fueron capaces de brindar detalles respecto de cuantos ejemplares serían adquiridos o bajo que cronograma serían entregados. Mas aún, estos incluso habían señalado que una delegación liderada por el viceministro de defensa, Massoud Oraei, había visitado China para avanzar en las negociaciones; las cuáles se habrían iniciado hace unos dos años.

Resulta importante considerar también, que las supuestas negociaciones se habían acelerado especialmente tras la guerra librada en junio entre Irán e Israel, lo que expuso las bajas capacidades de Teherán para neutralizar el despliegue de buques en sus aguas aledañas. No queda claro, sin embargo, si el estallido del conflicto regional tras la Operación Epic Fury tuvo un impacto tal que ahora estas negociaciones deben darse por suspendidas o directamente caídas por completo; si es que realmente han tenido lugar en algún momento.
Finalmente, cabe recordar que Pekín y Teherán no sólo mantenían supuestas negociaciones para llevar a cabo la transferencia de misiles antibuque CM-302, sino que también por sistemas de defensa aérea HQ-9 para reforzar la capacidad de respuesta ante potenciales ataques; mismas que habían quedado considerablemente mermadas tras las operaciones “Midnight Hammer” y “Rising Lion” llevadas a cabo por unidades israelíes y estadounidenses. De modo similar, el régimen teocrático buscaba avanzar también en la llegada de nuevos sistemas S-400 de origen ruso en “cantidades significativas”, lo que daba cuenta de los grandes esfuerzos de este por profundizar sus vínculos con los principales rivales geopolíticos de Washington incluso meses atrás del nuevo conflicto.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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