Durante la jornada de ayer, 17 de febrero, la Fuerza Aérea Argentina (FAA) reportó un incidente con el avión de transporte C-130H Hércules matrícula “TC-66”. La aeronave, que había despegado para cumplir una misión ordenada por el Comando de Adiestramiento y Alistamiento y se encontraba próxima a realizar una escala técnica en Brasil, formaba parte de un vuelo logístico con destino a Dinamarca en el marco del programa F-16. Durante la operación, el avión presentó una novedad en uno de sus motores y debió regresar a la I Brigada Aérea El Palomar, provincia de Buenos Aires.

Si bien el episodio no pasó a mayores, vuelve a poner sobre la mesa la situación del estado de mantenimiento y la disponibilidad de los aviones Hércules, esenciales para las operaciones logísticas y para la Campaña Antártica de Verano. El hecho reaviva las preocupaciones sobre la frágil situación que atraviesa la flota de transporte militar, un componente clave que hoy opera al límite de sus capacidades.
Desde hace décadas, la flota de C/KC-130H Hércules constituye la columna vertebral del transporte pesado de la Fuerza Aérea Argentina. Sin embargo, su actual nivel de exigencia, combinado con las consabidas limitaciones presupuestarias, ha llevado la operatividad a niveles mínimos. Cada temporada, la campaña antártica impone un esfuerzo adicional a estas unidades, sin que existan aeronaves capaces de asumir parte de las misiones que recaen exclusivamente en los Hércules.
En este contexto, la disponibilidad de motores se ha convertido en un punto crítico. En 2024, el gobierno de Estados Unidos propuso la transferencia de doce motores Allison T-56-A-15 bajo el programa Excess Defense Articles, una oferta que habría permitido recuperar parte de la capacidad perdida. Sin embargo, la propuesta no prosperó, privando a la Fuerza Aérea de una oportunidad concreta para reforzar su flota.

La falta de avance en esa transferencia resulta difícil de comprender, especialmente considerando que los T-56-A-15 equipan a la mayoría de los Hércules en servicio en América del Sur, dentro de un esquema de cooperación técnica promovido por el Comando Sur de Estados Unidos. A pesar de los enormes esfuerzos del personal técnico de la Fuerza Aérea, la flota muestra cada vez con mayor claridad el paso del tiempo: el C-130H TC-61, primera unidad incorporada en 1968, permanece fuera de servicio por hallazgos estructurales detectados durante su inspección en FAdeA, mientras que el L-100 TC-100, versión civil de mayor capacidad de carga, se encuentra inactivo desde hace años a la espera de definiciones sobre su modernización. A ello se suma la pendiente actualización del TC-60, que arribó desde Estados Unidos sin modernización en su aviónica. Estos tres casos reflejan el estrecho margen operativo con el que hoy trabaja la institución.
Como parte de los esfuerzos por sostener la flota, en diciembre de 2025 la Fuerza Aérea Argentina y FAdeA firmaron contratos por más de 19 millones de dólares, destinados a inspecciones PDM y recuperación de componentes del KC-130H TC-70 y del propio TC-60. Aunque estas iniciativas representan un alivio parcial, no alcanzan a revertir la escasez de repuestos ni la baja disponibilidad general. La fuerza continúa dependiendo de canibalizaciones internas y prolongados períodos de mantenimiento para mantener en vuelo un número mínimo de unidades.

El problema se agrava por la ausencia de un avión de transporte mediano que alivie la carga operativa de los Hércules. La baja de los Fokker F-27, con el fallido intento de recuperación de una unidad, y la falta de un reemplazo efectivo concentraron todas las misiones logísticas en los C-130, realizando tanto vuelos de abastecimiento y despliegues aéreos, hasta apoyo humanitario y traslado de personal.
La potencial incorporación de aviones KC-135R Stratotanker, actualmente en evaluación, podría representar un cambio significativo. Además de ampliar las capacidades de reabastecimiento en vuelo de los nuevos cazas F-16, permitiría recuperar parcialmente la capacidad de transporte estratégico perdida tras la baja de los Boeing 707. Su llegada podría distribuir tareas logísticas y ofrecer un respiro a los Hércules, que hoy asumen prácticamente en solitario la carga del transporte aéreo de gran porte.
*Imágenes empleadas en carácter ilustrativo.-
Tal vez te interese: Hackeo al webmail: La Fuerza Aérea Argentina analiza una base de datos filtrada con accesos no autorizados






