En el marco del incremento de la actividad naval rusa en el Pacífico noroccidental, Japón mantuvo bajo vigilancia los más recientes ejercicios antisubmarinos realizados por corbetas de la Armada Rusa en áreas próximas a las islas Kuriles, una región clave por la que transitan regularmente unidades militares entre el mar de Japón y el océano Pacífico.

Según informaron medios rusos, las corbetas Gremyashchiy (337) -líder de la clase- y la Gromkiy (335) -clase Steregushchiy- pertenecientes a la Flota del Pacífico, ejecutaron un ejercicio de búsqueda y destrucción de un submarino “enemigo” simulado mientras navegaban por zonas de estrechos en el arco de las Kuriles. La actividad incluyó la detección de un contacto submarino que intentaba evadir la persecución, así como la aplicación de procedimientos tácticos de seguimiento y señalización para forzar su emersión.
De acuerdo con el comunicado oficial ruso, tras la negativa del submarino simulado a cumplir con las órdenes impartidas, la corbeta Gromkiy efectuó un lanzamiento electrónico de entrenamiento de un torpedo del sistema antisubmarino Paket-NK, acción con la que se dio por “neutralizado” el objetivo. Esto conformó parte del adiestramiento habitual de las unidades durante su tránsito marítimo,donde se emplearon sistemas de artillería automática AK-630 de 30mm y ametralladoreas pesadas de 12,7 mm para contrarrestar drones aéreos y embarcaciones no tripuladas.
Vigilancia de Japón
En paralelo a estas actividades, el Ministerio de Defensa de Japón confirmó que unidades de la Fuerza Marítima de Autodefensa realizaron tareas de vigilancia, seguimiento e inteligencia sobre otros buques de la Armada rusa que transitaban por zonas sensibles. En particular, el 1 de febrero del corriente mes fue detectado el paso hacia el Pacífico de una fragata rusa de la clase Steregushchiy III a través del estrecho de Tsugaru. En cuanto al despliegue de medios, Japón confirmó que participaron el destructor JS Chikuma, pertenecientes a la 15ta División de Escoltas con base en Ominato, y una aeronave de patrulla marítima P-3C Orion del 2° Grupo Aéreo con asiento en Hachinohe.
Un escenario de actividad sostenida
La coincidencia entre los ejercicios antisubmarinos rusos y la vigilancia japonesa vuelve a poner de relieve la importancia estratégica de los accesos al Pacífico occidental y de los estrechos que conectan el mar de Japón con aguas abiertas. En este contexto, la presencia recurrente de unidades rusas, sumada al monitoreo constante por parte de Japón, refleja un escenario de actividad naval sostenida, donde el entrenamiento, la demostración de capacidades y la observación mutua forman parte de una dinámica cada vez más habitual en la región.
Te puede interesar: EE.UU. demora la entrega de armamento y equipamiento militar a Japón por un valor de casí US$ 7.000 millones






