Acorde ha sido planteado por funcionarios de la Armada de EE.UU. en el marco de la Surface Navy Association, la institución decidió archivar sus planes para seguir avanzando en la baja prematura de más de sus problemáticos Buques de Combate Litoral (LCS), mismos que preveían el retiro de dos ejemplares clase Independence y cinco clase Freedom. La novedad en cuestión se produce en momentos que la fuerza da a conocer el retiro de cuatro de sus mas antiguos buques de contramedidas de minas clase Avenger, los cuáles serían reemplazados por modelos LCS refuncionalizados para desempeñar la labor, aún ante las críticas por sus problemas técnicos y escaso poder de fuego.

Profundizando en algunos detalles, podemos afirmar que la decisión de seguir sosteniendo a estos siete buques le permitirá a la Armada de EE.UU. presumir de una flota compuesta por veintiocho LCS en total, de los cuáles unos catorce se mantienen desplegados en la Base Naval de San Diego, otros diez en Mayport, tres en Baréin y uno en Seattle. En el caso de los tres ejemplares destinados a Medio Oriente, el vicealmirante Brendan McLane (actual jefe de las Fuerzas de Superficie) indicó que estos han cumplido de forma satisfactoria su nueva misión como buques de contramedidas de minas según los reportes obtenidos por el NAVCENT.
Cabe recordar en este sentido, que la US Navy ha desplegado a tres naves pertenecientes a la clase Independence en Medio Oriente con dicha finalidad, tratándose específicamente de los USS Canberra (LCS-30), USS Tulsa (LCS-16) y USS Santa Barbara (LCS-32). Al entender de los analistas estadounidenses, se trata de la misión mas compleja que se le ha asignado a la clase desde su incorporación al servicio, considerando además que la búsqueda y neutralización de minas enemigas es vista como aquella tarea que requiere la instalación del paquete de misión más complejo de los tres disponibles inicialmente.

Agregado a la mencionada labor, resulta importante mencionar también que los LCS también han sido seleccionados por la institución para llevar a cabo pruebas de integración con nuevas tecnologías, mismas que en el futuro estarían destinadas a aumentar la capacidad de combate del resto de la flota. En este sentido, se destaca que los buques han sido plataforma de testeo para los nuevos lanzadores Typhon desarrollados por la empresa Lockheed Martin, con el que se brinda a los barcos la posibilidad de desplegar misiles SM-6 o misiles de crucero Tomahawk.
Finalmente, sumado a estas dos funciones descritas, ha de destacarse que los barcos de la clase LCS también son utilizados en las pruebas de los nuevos sistemas navales no tripulados que desarrolla la Armada estadounidense. Particularmente, la clase Independence se ha destacado en estas tareas de apoyo gracias a su bahía de misión para poder desplegar este tipo de elementos, siendo un ejemplo ilustrativo los testeos realizados con los drones Black Sea Global Autonomous Reconnaissance Craft; como así también con drones aéreos de diverso tipo.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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