Tras lo que fue una propuesta del presidente Petr Pavel para avanzar en la transferencia de cazas ligeros L-159 a la Fuerza Aérea de Ucrania, la cuál lleva en la mesa desde el pasado 16 de enero tras una visita a Kiev, el primer ministro de la República Checa y diversos partidos políticos del parlamento han confirmado la negativa. En este sentido se expresaron los líderes de tres agrupaciones, entre los que se incluye al ministro de Defensa del país Jaromír Zuna del SPD y al ministro de Asuntos Exteriores, Petr Macinka, en representación de los Motoristas.
Ampliando en algunos detalles, podemos mencionar que la propuesta en cuestión tuvo tan sólo unos tres días de vida, en tanto el primer ministro Andrej Babiš (líder de una coalición que incluye al partido ANO y a los antes mencionados) rechazó el plan tras múltiples informes que situaban al L-159 como candidato para la transferencia. Junto al conductor de la cartera de defensa, arguyó que se trata de una plataforma que es requerida por la Fuerza Aérea de la República Checa para desempeñar su misión, mientras que desde la cartera dirigida por Macinka se esgrimió que no se trataba de una propuesta consensuada entre la presidencia y la coalición; dato no menor considerando el régimen parlamentario del país.

Agregado a ello, el presidente Pavel enfrentó la oposición directa de sectores políticos que se oponen firmemente a la asistencia militar brindada a Ucrania mas allá de los propios aviones de combate en cuestión, quienes también señalaron la necesidad de mantener capacidades creíbles de disuasión y el impacto que tendría el desprenderse de las aeronaves para las Fuerzas Armadas propias. Mas aún, medios locales incluso reportaron que aquellos partidos mas favorables a la defensa de Kiev también reflejaron dudas al respecto, dando cuenta de un complejo entramado político plagado de disputas que en última instancia derivó en el rechazo de la operación.
Cabe recordar en este punto, que la intención del presidente Pavel era enviar este tipo de aviones para combatir los ataques con drones rusos, lo que expresaba de la siguiente manera: “La República Checa puede proporcionar en un tiempo relativamente corto varios aviones de combate medianos, que son muy eficaces en la lucha contra los drones, y creo que lograremos resolver este problema rápidamente y con éxito.” Ante las primeras muestras de oposición, este redujo las expectativas al envío de tan sólo cuatro ejemplares, afirmando que ello representaba “un nivel de riesgo aceptable“.

Si se amplía la lente mas allá de los propios aviones L-159 hacia otros puntos donde la República Checa podría contribuir al esfuerzo bélico de Ucrania, el primer ministro Babiš también deslizó que el país sostendría su aporte en la coordinación de la iniciativa para la transferencia de municiones, aunque la condicionó en función de los aportes que se reciban del extranjero. En el marco de las charlas realizadas en París entre aquellos que conforman la “Coalición de los Dispuestos“, el funcionario llegó a expresar que sólo se seguiría adelante sin comprometer fondos propios, demandando financiación de otros países y trazando un camino distante de aquellos con posiciones mas favorables a Kiev.
En este sentido, resulta de utilidad recordar que el país ya ha contribuido con el envío de helicópteros de combate Mil Mi-24 legados de la era soviética, de los cuáles Praga contaba con un total de 18 ejemplares en 2022 y con los que ya estaban familiarizados los pilotos ucranianos. Además, la República Checa también concretó la transferencia de sus antiguos tanques T-72M1 al Ejército Ucraniano, mismos que también fueron obtenidos de la ex-URSS tras el final de la Guerra Fría y que se sustituyeron con modelos Leopard 2 de diseño alemán; inicialmente de la variante 2A4 y en el futuro cercano con ejemplares 2A8.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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