En aras de hacerse con un lugar en el proceso de modernización de la Fuerza Aérea de Canadá, y así cumplir con las promesas de generación de empleo en el país, la empresa Saab ha redoblado su apuesta para suministrar hasta 72 nuevos cazas Gripen E/F y hasta 6 aviones de vigilancia temprana GlobalEye a la institución. Según indican los reportes locales las ofertas realizadas por la compañía sueca ya está siendo evaluada por comisiones conformadas tanto por expertos en materia de defensa como en materia económica, a la par que Ottawa se encuentra en momentos tensos en sus relaciones con los EE.UU., país que impulsa la candidatura del F-35.
Ampliando en detalles, podemos mencionar que los analistas canadienses apuntan a que el gobierno liderado por Mark Carney estaría especialmente interesado en la posibilidad de diversificar sus suministradores de armamento, buscando a la vez poder reforzar la participación de las industrias locales en el proceso con el fin de obtener una mayor autonomía en relación a su vecino estadounidense. Contribuye a ello, el hecho de que Saab afirmara estar dispuesta a considerar a Canadá para el establecimiento de plantas de producción para la construcción de aeronaves destinadas a Ucrania que podrían generar hasta 10.000 puestos de trabajo, endulzando así los oídos políticos desde el aspecto económico.

Ejemplo de lo recién mencionado se halla en recientes declaraciones de la ministra de Industria canadiense, Mélanie Joly, quién destacaba: “El gobierno está interesado en todos los proyectos importantes que no sólo puedan proteger la seguridad y la soberanía de Canadá, sino también crear empleos en todo el país. Ciertamente no podemos controlar al presidente Trump, pero sí podemos controlar nuestras inversiones en defensa, a quién adjudicamos contratos y cómo, en última instancia, podemos crear empleos en Canadá. Así que nos centraremos en eso.”
Por otro lado, tal y como se ha mencionado en líneas iniciales, una potencial decisión en favor de la candidatura de los cazas Gripen tendría un claro impacto en detrimento de la flota de F-35 que sería adquirida por Canadá. Cabe recordar en ese sentido, que el país ya había confirmado sus planes de sumar hasta 88 cazas furtivos a cambio de una inversión cercana a los 27.000 millones de dólares, pero que sin embargo sería un número drásticamente reducido en caso de avanzarse con la llegada de 72 Gripens; generando con ello un amplio abanico de debates en torno a las consecuencias derivadas.

Repasando brevemente algunos de ellos, podemos mencionar que los analistas canadienses aún no se muestran seguros respecto de que la Fuerza Aérea pueda avanzar en la integración simultánea de dos nuevas flotas de combate en las circunstancias actuales, mientras que aún se desconocen los detalles en profundidad de la propuesta realizada por Saab para la creación de empleos. Desde un punto de vista estratégico, existen también serias dudas respecto de si Washington estaría dispuesto a integrar en NORAD a los cazas de origen sueco, siendo este un aspecto clave para los planes de defensa canadienses.
Finalmente, es también necesario considerar que la cuestión también ha alcanzado a los oídos de la opinión pública, la cuál se encontraría fragmentada sobre las diferentes alternativas posibles. Según encuestas publicadas al respecto, el grupo mayoritario de la ciudadanía estaría de acuerdo con sumar una flota solamente de cazas Gripen, con la propuesta de una flota que también incluya al F-35 en el segundo lugar y por último aquella que sólo incluye los aviones de Lockheed Martin; denotándose además diferencias marcadas según la afiliación política de cada persona encuestada. Se trata de un hecho no menor, considerando que el gobierno canadiense podría llegar a plantear una compra de aeronaves basado principalmente en motivos económicos y políticos en función de las circunstancias actuales, en lugar de las capacidades técnicas de la plataforma o su impacto en los planes de defensa.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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