El Reino Unido y Noruega iniciaron una nueva etapa de cooperación militar destinada a reforzar la defensa del flanco norte de la OTAN, con un foco particular en el Ártico noruego. Un reciente acuerdo bilateral permitirá que la UK Commando Force, liderada por los Royal Marines, opere de manera permanente en Noruega durante todo el año, ampliando el esquema vigente de despliegues invernales anuales.

El entendimiento, conocido como acuerdo de Lunna House, refuerza el compromiso británico con la defensa de uno de sus aliados más cercanos dentro de la Alianza Atlántica y establece la necesidad de mantener fuerzas preparadas para eventuales escenarios de combate en uno de los entornos más exigentes del mundo. En este marco, los Royal Marines consolidan su rol como especialistas del Reino Unido en operaciones en climas extremos, guerra de montaña y frío intenso, capacidades que desarrollan en la región desde hace más de cinco décadas.
Como parte de esta cooperación ampliada, ambos países avanzan en el fortalecimiento de sus capacidades militares conjuntas, incluyendo inversiones en armamento y programas vinculados a sistemas no tripulados de caza de minas y guerra submarina, vehículos autónomos para patrullaje bajo el mar y una futura flota interoperable de fragatas Tipo 26. Este último aspecto se vincula directamente con la decisión de Noruega, anunciada en septiembre de 2025, de convertirse en el primer país en adquirir estas fragatas desarrolladas por el Reino Unido, que comenzarán a incorporarse a la Armada noruega a partir de 2030.


En el plano operativo, la UK Commando Force estableció en 2023 un centro de operaciones denominado Camp Viking, ubicado en la localidad de Øverbygd, a unos 65 kilómetros al sur de Tromsø. Durante el actual despliegue, el Reino Unido enviará alrededor de 1.500 efectivos, junto con vehículos todo terreno y helicópteros de la Commando Helicopter Force, que operarán a lo largo de las costas y zonas montañosas del norte de Noruega.
Estas fuerzas participarán del Ejercicio Cold Response, considerado el mayor ejercicio militar realizado en Noruega y previsto para 2026. La actividad busca demostrar la cohesión de la OTAN y su capacidad de disuasión en el alto norte, e involucra operaciones conjuntas con fuerzas noruegas y con infantes de marina de los Países Bajos, en un entorno caracterizado por fiordos, terrenos montañosos y condiciones climáticas extremas.
El teniente coronel Chris Armstrong, comandante del 30 Commando Information Exploitation Group, afirmó: “La Fuerza de Comando del Reino Unido está intensificando su preparación para luchar junto a nuestros aliados en el Alto Norte”. En la misma línea, agregó: “Como especialistas de la OTAN en climas fríos, nos centramos despiadadamente en los ensayos de misiones con nuestros socios más cercanos” y concluyó que, mediante la combinación de inteligencia, tácticas de comando y tecnología avanzada, las fuerzas británicas se mantienen preparadas para futuras operaciones.

La modernización de la UK Commando Force es un proceso en marcha desde hace seis años e incluye el desarrollo de sistemas de puntería asistidos por inteligencia artificial, fuegos multidominio y vehículos de superficie no tripulados (USVs), junto con el fortalecimiento de alianzas estratégicas dentro de la OTAN. Según fuentes británicas, la implementación plena de los planes derivados del acuerdo de Lunna House apunta a otorgar a la Alianza una ventaja cualitativa en el Ártico.
En paralelo, la Commando Helicopter Force, con base en Yeovilton, despliega sus medios a la base de la Real Fuerza Aérea Noruega en Bardufoss en el marco de la Operation Clockwork. Allí operan helicópteros Commando Wildcat y Merlin, realizando su entrenamiento anual en condiciones de frío extremo. Esta base aérea se encuentra a unos 32 kilómetros al oeste de Camp Viking, una distancia que puede requerir más de una hora por carretera, pero apenas unos minutos de vuelo.
La ampliación de la presencia británica en Noruega se inscribe en una tendencia sostenida. Ya en febrero de 2022, el portal UKDJ informaba que los Royal Marines se encontraban desplegados en el Ártico para prepararse para ejercicios de relevancia junto a aliados de la OTAN. En ese entonces, el Ministerio de Defensa británico señalaba que “cada invierno, la próxima generación de Royal Marines se dirige al norte para entrenarse en supervivencia, movimiento y la lucha en las escarpadas costas y las implacables montañas del norte de Noruega”, subrayando el compromiso del Reino Unido con la seguridad de la región.

De este modo, los acuerdos bilaterales entre Londres y Oslo consolidan una cooperación militar de largo plazo que combina despliegue permanente, interoperabilidad naval y entrenamiento conjunto, reforzando la postura defensiva de la OTAN en el Ártico europeo.
*Imágenes obtenidas del Ministerio de Defensa del Reino Unido.
Te puede interesar: Japón continúa ultimando los detalles para el desarrollo de su futuro caza de sexta generación junto al Reino Unido e Italia






