En medio de la creciente tensión regional derivada de la Operación “Absolute Resolve”, llevada a cabo por EE.UU. en territorio venezolano, el Ejército Colombiano ha reforzado su presencia a lo largo de su frontera con Venezuela. Las acciones, enmarcadas en el Plan Ayacucho, tienen como objetivo fortalecer el control territorial y prevenir eventuales incidentes en los departamentos de La Guajira, Norte de Santander y Arauca, zonas donde se concentra buena parte de la actividad transfronteriza y la presión de grupos armados ilegales.

M1126 Stryker - Ejército Colombiano
M1126 Stryker – Ejército Colombiano

En el área de Cúcuta y su zona metropolitana, unidades del Grupo de Caballería Mediano N.º 5 mantienen un despliegue permanente en los principales pasos fronterizos. De acuerdo con la Octava División del Ejército Nacional, estas operaciones buscan garantizar la seguridad de las comunidades locales y evitar el ingreso de actores armados o contrabandistas que pudieran aprovechar la inestabilidad en el lado venezolano. Las patrullas diarias se concentran en puntos estratégicos del departamento de Norte de Santander, donde la frontera es particularmente porosa y de alto tránsito comercial.

Más al norte, en La Guajira, el Grupo de Caballería Mediano N.º 10 desplegó sus blindados M1126 Stryker, manteniendo posiciones en el corregimiento de Paraguachón, municipio de Maicao, uno de los pasos fronterizos más activos con el estado venezolano de Zulia. La zona ha sido históricamente empleada por redes de contrabando de combustible y tráfico ilegal de mercancías, por lo que el refuerzo militar apunta a fortalecer la vigilancia y mejorar la capacidad de respuesta ante posibles movimientos irregulares. Según fuentes militares, los controles también buscan prevenir el desplazamiento de grupos armados o migraciones masivas en caso de una escalada del conflicto en Venezuela.

En el departamento de Arauca, la Brigada 18 del Ejército mantiene operaciones continuas en el puente internacional José Antonio Páez, punto neurálgico que conecta el municipio colombiano de Arauca con la localidad venezolana de El Amparo. La zona ha sido escenario de choques entre el ELN, disidencias de las FARC y fuerzas de seguridad de ambos países, por lo que la presencia militar colombiana busca contener eventuales incursiones y garantizar la seguridad de la población civil en un contexto de creciente incertidumbre.

M1117 Guardian - Ejército Colombiano
M1117 Guardian – Ejército Colombiano

El ministro de Defensa, Iván Velásquez Gómez, reconoció que la situación en la frontera es de “alta tensión” y advirtió sobre el riesgo de que grupos armados aprovechen la crisis para expandir su influencia. Al respecto, expresó que “La amenaza de Colombia no son las naciones, es el crimen transnacional que intenta llevar ese veneno a los países consumidores y desestabilizar la región”.

La intensificación del despliegue militar colombiano refleja una política de prevención y contención, más que de confrontación. Con una frontera de más de 2.200 kilómetros y una situación geopolítica volátil, Colombia busca mantener la estabilidad interna y proteger a las comunidades que viven del comercio y tránsito fronterizo. Aunque el Ministerio de Defensa no ha informado sobre un aumento de incidentes, la vigilancia reforzada apunta a evitar que la crisis venezolana y las operaciones extranjeras deriven en una desestabilización regional.

*Créditos de las imágenes: Ejército Colombiano.-

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