En la teoría de la guerra hay dos nombres que destacan de sobremanera por sobre el resto: el del militar prusiano del siglo XIX, Carl Von Clausewitz, y el del estratega chino del siglo V A.C., Sun Tzu. A través de los años, sus perspectivas se han contrapuesto bajo un paradigma de que podríamos caracterizar como “Guerra del Oriental versus Guerra Occidental”. Si bien ambos personajes vivieron con mas de dos mil años de diferencia, la vigencia de sus obras nos habla de que la naturaleza de la guerra es, en parte, inmutable y que su estudio es fundamental para comprender la política internacional.

Una de las citas más famosas de El Arte de la Guerra de Sun Tzu es “conoce a tu enemigo y conócete a ti mismo y ganarás mil batallas”. Con esto quería decir que la guerra requiere una perspectiva amplia que no solo se enfoque las capacidades materiales como las armas y los soldados. Las estratagemas, los espías, el miedo y la diplomacia son, para el general chino, tan relevantes como los ejércitos. Para el, la fuerza solo debe ser el último recurso, dado que es el método más costoso para un gobernante.  En cambio, Clausewitz afirmaba que una teoría de la guerra tiene que limitarse al uso de la fuerza en el combate para que el enemigo se someta a nuestra voluntad. Argumentaba que los espías y las sorpresas nunca son determinantes. Para él, la inteligencia siempre es contradictoria y acaba distrayendo al comandante. Además, argumentaba que sorprender al enemigo solo es posible a nivel táctico, pero no a nivel estratégico. Para el, la fuerza es la forma más eficiente y eficaz de lograr los objetivos del Estado. Si no se aniquila la voluntad de luchar del enemigo, el conflicto no termina.

Respecto a la teoría de la victoria, Sun Tzu se argumentaba que «la mejor victoria se logra sin derramamiento de sangre» y que un buen comandante puede ganar incluso antes de entrar en batalla. Explicaba que, si se logra separar al enemigo de sus alianzas, se puede convencerlo de que se rinda sin pelear. Esto puede lograrse a través los diferentes instrumentos como la diplomacia y la guerra psicológica. Esto permite, para el General chino, una victoria sin esfuerzo. En cambio, para Clausewitz la única victoria definitiva se logra al aniquilando al enemigo. Si un comandante se limita a convencer al enemigo de que no luchar como proponía Sun Tzu, este estaría siempre en peligro de un próximo ataque.

En cuanto a las relaciones cívico militares, Sun Tzu avocaba por la autonomía militar para que los comandantes pudieran decidir sin interferencias y de esa manera ser más efectivos. La teoría de Clausewitz difiere, ya que, dado que considera a la guerra como la “continuación de la política por otros medios”, la relación entre generales, políticos y el pueblo debe estar siempre presente en los circuitos de decisión. Para él, no hay forma de separar las operaciones sobre el terreno y la esfera civil.

Aunque muchos observadores se centraron en sus diferencias, la preeminencia de ambas teorías habla de cuánta verdad poseen. Si bien ambos escriben desde un momento y lugar en particular en la historia, sus teorías abordan las cualidades inmutables de la naturaleza humana y el conflicto. Hoy Clausewitz es más relevante en algunas áreas que Sun Tzu y viceversa. Por ejemplo, cuando se trata de relaciones cívico-militares, Clausewitz hace hincapié en la trinidad entre gobierno, militares y pueblo y en cómo la política y la guerra son inseparables. De esto se deduce la importancia del sometimiento de las fuerzas armadas a la esfera civil y las políticas de estado. Cuando se trata de la naturaleza guerra en general, Sun Tzu puede ofrecer más ideas para pensar en el futuro. La era nuclear trajo consigo una destrucción mutuamente asegurada, por lo que, en muchos casos, la confrontación directa debe evitarse a toda costa. Esto permite que otras tácticas como las operaciones cibernéticas, las estratagemas y la diplomacia adquieran mayor relevancia en la competencia entre las principales potencias.

A medida que la revalidad entre China y Estados Unidos recrudece y la posibilidad de un conflicto militar se hace más latente, los comandantes de todo el mundo seguirán estudiando a estos dos autores y utilizándolos para pensar el futuro de manera estratégica.

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Santiago Previde
Santiago Previde, quien previamente trabajó en la gestión pública argentina, es un estudiante de posgrado en la Escuela de Estudios Internacionales (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins.

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