Sobre las armas estratégicas

En la sección De todo un poco se discute una falsa noticia aparecida en la prensa amarillista inglesa que denuncia fantasías relacionadas con misiles argentinos apuntando a Malvinas.

Un comentario el estimado thunder llamó mi atención y me inspiró este post.

No es mi idea tampoco que entremos a delirar con el tema de los explosivos nucleares.
Mi comentario es irónico.
Hitler pensaba lo que muchos piensan, erróneamente, en este foro y en nuestro país.
Un "arma mágica".
Pues no la hay.
El que piense eso se equivoca.

Muy interesante su comentario estimado thunder.

De hecho, hay quiénes piensan que los alemanes perdieron la Segunda Guerra Mundial justamente porque Hitler cometió el error de emplear armas tácticas para obtener resultados estratégicos.
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Los errores estratégicos alemanes

Esto es que lo que dice Adolf Galland en su libro Los primeros y los últimos. La Luftwaffe era un excelente arma táctica, pero los altos mandos (Hitler y Goering, básicamente) la emplearon como una arma estratégica contra el Reino Unido en lo que conocemos como la Batalla de Inglaterra. Sin haber recibido el material y la doctrina adecuadas, la fuerza aérea alemana fracasó, y la operación León Marino (la invasión de Gran Bretaña) debió ser aplazada y luego cancelada.

En un sentido parecido se expresa Douglas Orgill, un ex-combatiente e historiador especializado en las fuerzas acorazadas alemanas. En un libro sobre el tema publicado por la famosa colección de la editorial San Martín, este autor concluye que las divisiones panzer fueron fueron excelentes armas tácticas que permitieron victorias concretas en la llamada Blitzkrieg, pero que Hitler estaba tan obnubilado por este éxito (del que se sentía especialmente orgulloso por haber sido él mismo el principal promotor político de los tanques alemanes) que exageró las posibilidades reales del arma acorazada. Ésta fue capaz de alcanzar brillantes resultados en Polonia y Francia, pero no pudo ganar la guerra por sí sola en el durísimo frente ruso.

Tan sólo en la guerra naval los alemanes tuvieron una eficiente arma estrátegica: el submarino, capaz de cercar a Inglaterra y privarla de suministros. Pero pese a todo, Hitler falló nuevamente en su concepción estratégica, porque fue incapaz de valorar el mar Mediterráneo como objetivo estratégico prioritario. Quizás porque aquel espacio correspondía en principio a los inconstantes aliados italianos, y porque seguramente los alemanes estaban demasiado ocupados en otros frentes; pero Otto Skorzeny reflexiona sobre esto en sus memorias político-militares, y concluye que haber cancelado la operación Félix (la captura de Gibraltar) fue un gravísimo error estratégico que supuso la pérdida del control sobre el Mediterráneo, y como consecuencia, la pérdida de África del Norte y la invasión aliada del sur de Italia.

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Las armas estratégicas en Malvinas
Regresando al tema Malvinas, es de destacar que durante la guerra, la única arma estratégica que empleó Argentina fue la FAS (Fuerza Aérea Sur). La FAA de 1982 no contaba con gran capacidad estratégica, pero sus jefes supieron arreglarse con el material disponible y por sobre todo, planificaron mejor que las demás armas. Lo que más destaca de la FAS es su carácter estratégico: fue una unidad especialmnte creada para la guerra, sus mandos respondían directamente al estado mayor que dirigía las operaciones, y sus objetivos eran eminentemente estratégicos. Esto no quiere decir que no asumiera roles tácticos en el campo de batalla. Pero aunque en un principio su misión consistió en evitar el desembarco enemigo, cuando éste se hizo inevitable la FAS se propuso un contraataque estratégico: se trataba de producir bajas al enemigo para hacerle pagar un coste político prohibitivo por la guerra. Y el mejor ejemplo de este espíritu es la espectacular misión de ataque del 30 de mayo contra el portaaviones HMS Invincible. Más allá de la amenaza táctica que supusiera el grupo aéreo embarcado del PAL, lo que realmente importaba (y sobre todo en aquella fase avanzada de la guerra terrestre) era cobrar un precio político a la Task Force.

Esto es lo que nunca han comprendido los críticos de las otras fuerzas que se han lamentado de que la FAS no priorizase como blancos más importantes para sus ataques a los transportes de tropas y suministros. Los caros y carismaticos buques de guerra (fragatas, destructores, portaaviones) son objetivos más rentables para una operación estratégica, aunque el elevado precio que la FAS le cobró a la Royal Navy tuvo consecuencias algo más paradójicas, pues revindicó al arma naval británica en tiempos de reducción de fuerzas y recortes presupuestarios.

También hay que decir que los pilotos de la FAS se han defendido de las críticas señalando un hecho simple: volando a más de 900 km/h sobre el nivel del mar, bajo fuego enemigo, y carenciendo de medios modernos de detección y selección de blancos, era virtualmente imposible que las tripulaciones pudiesen darse el lujo de discriminar sus blancos en el mismo terreno; y además los ingleses protegían con mucho celo sus convoyes y unidades de desembarco. Estos argumentos pueden sugerir que los ingleses planificaron mejor que la FAS. Pero no lo considero cierto, primero, porque creo que la FAS, pese a sus limitaciones técnicas, verdaderamente se propuso objetivos estratégicos cuando atacó a la Task Force, baste recordar, además de la mencionada misión contra el Invincibe, el ataque contral el puesto avanzado del general Moore. Los jefes de la FAS la tenían clara: si los músculos son demasiado fuertes para golpearlos, hay que intentar cortar la cabeza. Y por otra parte, porque los ingleses realmente no supieron proteger sus unidades anfibias cuando éstas desembarcaron en Bahía Agradable, ocasión que la aviación argentina no desaprovechó y que demuestra una mala planifcación británica (como dice Balza en su libro Gesta e incompetencia, los ingleses duplicaron innecesariamente su esfuerzo de guerra, y no escoltaron ni protegieron debidamente sus fuerzas). El día más negro de la flota británica tuvo, como no, un precio de vidas humanas, pero también de presión política cuando la prensa transmitió las imágenes de los ingleses quemándose vivos en la playa.

Y si a pesar de todo, alguien duda de la naturaleza estratégica del arma aérea argentina, baste recordar que la Task Force se vió obligada a defenderse con una operación encubierta de comandos SAS que partieron de Chile, e intentaron sin éxito atacar las bases continentales argentinas para destruir los aviones y matar a los pilotos.

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La planificación estratégica y las armas tácticas
Así que viendo las cosas desde un punto de vista estratégico, las bombas "tontas" argentinas resultaron mucho más rentables, en la relación costo-beneficio, que todo el impresionante arsenal desplegado por los británicos. Lo cual puede ayudarnos a reflexionar sobre el cáracter de las armas estratégicas. En manos del ungido de Dios, hasta una piedra puede ser un arma letal para matar a un gigante. El duelo individual entre David y Goliat fue una operación estratégica: actuó sobre la moral del enemigo, sirvió como excelente propaganda (aunque luego el rey Saúl se pusiera celoso), convirtió una inminente e incierta batalla en una carnicería en pos de un enemigo en desbandada, y por si fuera poco, ganó la guerra.

La historia contiene muchos ejemplos de guerras ganadas y perdidas por un buen o mal uso de las armas estratégicas. Consideremos por ejemplo, en un sentido negativo, al gran Aníbal Barca en la Segunda Guerra Púnica que enfrentó a Cartago con Roma. Aníbal optó por tomar la iniciativa estratégica para llevar la guerra a la propia península itálica, donde se supone que pensaba obtener múltiples objetivos: minar la moral enemiga, sublevar a los pueblos sometidos a Roma en calidad de "aliados", y en definitiva, derrotar a los romanos en su propio terreno para aliviar la presión que ejercían sobre España. El gran plan comenzó bien con el duro cruce de los Alpes, y fue seguido de unas tremendas victorias tácticas sin parangón (el río Trebia, el lago Trasimeno, Cannas) que aniquilaron legiones romanas completas. Pero el paseo militar en territorio romano no condujo a Aníbal a ninguna victoria estratégica, o sea, decisiva. Jugar al gato y al ratón con los romanos comenzó a desgastar a sus tropas, amenazando incluso la cohesión de su ejército. No fue capaz de obtener el apoyo autóctono que esperaba, y por diversas razones, no marchó directamente sobre Roma. Finalmente, su hermano Asdrúbal decidió abandonar España para acudir a reforzarlo, pero fue derrotado en el Metauro, y con España desguardada y Aníbal aislado, Cartago era fácil presa. El gran general tuvo que regresar sin haber obtenido una victoria estratégica decisiva, y fue finalmente derrotado en Zama.

Haciendo un paralelismo con Hitler, con lo que decíamos anteriormente sobre la Segunda Guerra Mundial, podríamos decir que Aníbal, pese a su visión estratégica audaz, fue víctima del exitismo de sus propias armas tácticas. Sus excelentes unidades de infantería ibérica, la incomparable caballería ligera númida (que luego sería clave para Escipión) y los exóticos elefantes africanos (valiosos como armal moral y propagandística, más que nada) le reportaron triunfos locales espectaculares, pero no le alcanzaron para una victoria definitiva, y le mantuvieron aislado, perdiendo la iniciativa estratégica de manera progresiva. Algo parecido le sucedió a Pirro, que pese a ganar las batallas perdió la guerra (y que bautizó, con su fracaso, el concepto de victoria pírrica).

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La verdadera naturaleza de las armas estratégicas
En conclusión, podemos apuntar algunos axiomas:
  1. Las guerras se pelean con armas, pero se ganan con planificación.
  2. Las guerras deben planificarse con objetivos estratégicos claros.
  3. Para alcanzar dichos objetivos es necesario emplear armas estratégicas.
  4. No hay que abusar de los éxitos locales de las armas tácticas ni confiar la suerte de la guerra en ellos (recordar punto 3).

Lo más interesante, al menos en esta discusión, es el punto 3. Porque, cuando pensamos en un arma estratégica, lo primero que se nos viene a la mente es un B-52 cargado de bombas nucleares (y para más señas, alguna secuencia de la película Dr. Strangelove del genial Stanley Kubrick) pero como creo que hemos esbozado aquí, esto no es necesariamente cierto en todos los casos, y puede llevar a equivocaciones. Un arma estratégica debe definirse por su uso, no por su capacidad de destrucción. Es decir, un arma cualquiera, hasta la más humilde, puede convertirse en una efectiva carta estratégica si se usa adecuadamente para ello, si se emplea para golpear quirúrgicamente al enemigo allí donde le haremos más daño y lo obligaremos a capitular.

La gran publicidad que reciben en la prensa las llamadas armas de destrucción masiva a veces permite quitar el foco de otras armas más humildes, en apariencia más inocentes, pero que en realidad causan un daño inmediato, más real y dañino. Esto es lo que le dice el personaje de Ethan Hawk a Nicolas Cage en la película El señor de la guerra, que trata sobre un moderno traficante de armas que recorre el tercer mundo para vender material procedente de Europa del Este luego del colapso de la Union Soviética. En la citada escena, el agente de policía interpretado por Hawk argumenta más o menos así: "Todos quieren el glamour de custodiar los silos de misiles balísticos, pero a mi no me interesa, porque esos misiles están bien guardados. Yo quiero perseguir a los traficantes que venden los fusiles de asalto, porque esas son las armas que matan a la gente". Y una cosa es cierta, el fusil de asalto AK-47 está matando gente aquí y ahora, mientras que las arma nucleares gracias a Dios representan un coste prohibitivo que nadie ha osado pagar desde Hiroshima y Nagasaki. El impacto geopolítico de las armas nucleares es innegable, pero el popular Kalashnikov no es menos decisivo, y su importancia política incluso se refleja en el curioso hecho de que está retratado en la bandera de Mozambique, y en los escudos de Zimbabue y Timor Oriental.

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Las aproximaciones
Hay también otro punto que discutir. Y es la relación de las armas estratégicas con los conceptos de aproximación directa o indirecta. Hitler no quiso dirigirse primeramente a Moscú como le indicaban sus generales, Aníbal Barca nunca atacó la ciudad misma de Roma, y ambos fueron derrotados, lo que parece sugerir que una aproximación indirecta no puede sostenerse indefinidamente en el tiempo, tarde o temprano hay que llegar a Mordor. Esto fue lo que hicieron los ingleses en Malvinas, su objetivo principal era Puerto Argentino, pero, para sorpresa de los planificadores terrestres argentinos, no intentaron un desembarco directo sobre la capital, sino que llegaron por atrás, por el patio trasero, pusieron pie en la Bahía de San Carlos y desde allí marcharon sobre la periferia del dispositivo de defensa argentino. La aproximación indirecta pues, puede conceder rápidos éxitos iniciales, pero no garantiza la victoria a menos que se llegue, inevitablemente, a una fase "directa". Al respecto el coronel Seineldín documentó en su libro Malvinas, un sentimiento una charla que tuvo con un jefe táctico inglés, quién le confirmó que los ingleses no se atrevieron a enfrentarse directamente con los regimientos argentinos (particularmente, Seineldín destaca que los ingleses consideraban al "25" como una unidad de élite).

Pero hay que recordar que para la Argentina la guerra tuvo dos fases, la primera, recuperar el archipiélago; la segunda, defenderlo lo suficiente como para que Inglaterra acepte el hecho consumado (suponiendo, claro está, la neutralidad de Washington). Para la primera fase, se planificó una operación directa que fue exitosa. Los problemas empezaron con la segunda fase porque luego del 2 de abril perdimos la iniciativa estratégica, y a partir del 1º de mayo pasamos claramente a la defensiva. Las fuerzas argentinas en tierra no tenían que aproximarse a nadie, tenían que esperar el inminente desembarco. En donde se podía hacer la diferencia era en el mar y en el aire, porque en esos espacios abiertos era posible ir a buscar al enemigo. Lamentablemente la flota de mar argentina no podía medirse con la Royal Navy, lo que quedó demostrado con el hundimiento del crucero General Belgrano, y la fuerza de submarinos, a pesar de valiosa, era insuficiente y tuvo muchas carencias claves.

Lo que nos lleva, nuevamente, al arma aérea estratégica, como el claro as de espadas que tuvo Argentina en la guerra, porque era la única arma ofensiva eficaz. El Com. (Ret.) Rubén Oscar Moro, veterano de la guerra en la FAA, escribió el libro que considero la mejor bibligrafía en español de las operaciones militares gobales, que tiuló La guerra indaudita. Una de las conlusiones que obtiene de su análisis, es que la Guerra de Malvinas revindicó el rol preponderante de las aeronaves y los submarinos en la guerra convencional contemporánea (otro tema ya son las guerras asimétricas y las teorías norteamericanas sobre la guerra de 4ta generación propugnadas por Lind y Hammes).

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Misiles y armas nucleares en Malvinas
En el caso concreto de los misiles, los Exocet del CoAN obtuvieron un gran éxito táctico y publicitario, pero su escasa cantidad hizo imposible emplearlos como arma estratégica. Tampoco parece que los Sidewinders hayan sido tan decisivos como vulgarmente se dice, para dar la victoria a los ingleses en las batallas aéreas. Hay otros factores que parecen ser más importantes, fundamentalmente, la incapacidad de los Mirage de reabastecerse de combustible en el aire, lo que limitó dramáticamente su efectividad como escolta, y la mayor maniobrabilidad del Harrier que combatía con todas las ventajas de aviónica. Esto ha generado un intenso debate, porque de haber alargado la pista de Puerto Argentino para que pudieran operar desde ella los cazabombarderos de la FAS, las CAPs inglesas huieran sido ciertamente insuficientes, viéndose obligados los ingleses, para proteger a su flota, a organizar barridos de caza, lo que obviamente es más costoso y difícil.

En cuanto a las armas nucleares inglesas, su presencia en el teatro de operaciones resulta totalmente probable y creíble, sobre todo como arma psicológica (al igual que los gurkhas) no así su supuesto uso en combate, que hubiese significado un precio político prohibitivo.

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Hipótesis de conflicto
Luego de la recuperación de la democracia la Argentina ha declarado reiteradamente su intención de continuar negociando pacíficamente, evitando otro derramamiento de sangre. Es de destacar además que el Ministerio de Defensa ha decidido modernizar su doctrina, y actualmente no efectúa sus planificaciones estratégicas en base a las clásicas hipótesis de conflicto, sino que emplea un planeamiento en base a capacidades, una política que también está empleando el Ministerio de Defensa español, por poner un ejemplo.

De todos modos, como yo no trabajo para el citado ministerio, puedo darme el lujo de especular un poco con ustedes. ¿Son los misiles un arma estratégica decisiva en una futura guerra con Inglaterra por las Malvinas?

Del armamento nuclear no diré nada más porque creo que sería un abuso impensable hasta para los mismos británicos. Y nosotros los argentinos, tendríamos que estar muy locos o demasiado desesperados como para emplear munición atómica en nuestro propio suelo, algo que seguramente la mente colonialista de los ingleses no les permite comprender, como ya sabe la prensa amarillista. (Nota de inmadurez: todo esto me recuerda el argumento del videojuego Ace Combat 5).

Pues bien, no estoy seguro que un misil sea la mejor carta que podamos jugar. No quiero cometer el error de preparar una guerra en base a la anterior, pero dada la condición insular de las Malvinas, y su gran cercanía geográfica, tal parece que los misiles serían efectivos e incluso indispensables sólo en la primera fase (la recuperación de las islas), pero una vez arribada la flota británica (o incluso suponiendo que ya se encuentre en el teatro de operaciones al iniciar las hostilidades) los cazas y los submarinos se me antojan armas más eficaces.

Por supuesto que un submarino nacional armado con misiles nacionales sería estupendo, y ni hablar de contar con versiones más modernas del Exocet, pero sigo pensando en las bombas tontas del '82 y sus efectos. La mayoría no explotó, porque no contaban con la espoleta adecuada, pero cuando lo hicieron, fueron letales. En todo caso la idea es que lo decisivo no fue tanto la munición disponible como la capacidad de colocarla allí donde haga más daño. Los aviones marcaron la diferencia.

Una fuerza aérea estratégica, eso quiero yo. Luego vendrían las de submarinos y misiles.


Y ya los dejo con el debate porque me extendí demasiado.


Saludos thumbb
 

guido-f

Tanista-Derruidista
muy buen analisis aunque con armamento nuclear obligariamos a los britanicos a limitarse a una guerra convencional
 
S

SnAkE_OnE

Pido disculpas, pero no habiamos discutido esto en el topic del desarrollo de armas nucleares en Argentina?
 

guido-f

Tanista-Derruidista
Ya los obligamos a una guerra convencional sin tener armamento nuclear...
perdon me exprese mal,me referia a que no tengan ultima opcion como en el 82 no se si se entiende soy muy cuadrado para expresarme:D
 
Pido disculpas, pero no habiamos discutido esto en el topic del desarrollo de armas nucleares en Argentina?

No lo sabía, perdón por la reiteración.

De todos modos este topic pretende ser más amplio, sobre la naturaleza de las armas estratégicas en sí misma.


Saludos thumbb
 
Ante todo, deseo felicitarlo por su redacción. Es algo que cuesta encontrar en estos espacios. Se disfruta y es bueno reconocerlo para que nos inspire a todos a mejorar nuestra propia escritura.
 
Me gusta este análisis, coincido con él. La guarnición inglesa en Malvinas, en caso de un conflicto, dependerá de un convoy naval, que navegará a lo largo de costas Argentinas (Su34, suspiro, suspiro). A menos que los abastezcan desde Sudáfrica. (Tienen alguna base por ahí?).
 

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