Menú
Inicio
Visitar el Sitio Zona Militar
Foros
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Qué hay de nuevo
Nuevos mensajes
Última actividad
Miembros
Visitantes actuales
Entrar
Registrarse
Novedades
Buscar
Buscar
Buscar sólo en títulos
Por:
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Menú
Entrar
Registrarse
Inicio
Foros
Area Militar General
Malvinas 1982
Relatos de Malvinas
JavaScript is disabled. For a better experience, please enable JavaScript in your browser before proceeding.
Estás usando un navegador obsoleto. No se pueden mostrar estos u otros sitios web correctamente.
Se debe actualizar o usar un
navegador alternativo
.
Responder al tema
Mensaje
<blockquote data-quote="MDD" data-source="post: 3617" data-attributes="member: 119"><p>Segunda parte</p><p></p><p>Poco duro la tregua del primer ataque. Exactamente a las dos, apenas media hora después de retirarse, los británicos lanzaron una segunda ola de asaltos, pero con tropas "frescas": habían reemplazado a los hombres de la Guardia Escocesa que combatieron la primera vez, por otro de las mismas unidades, descansado y con todo su armamento. </p><p>-¡Señor ! ¡ se vienen de nuevo ! grito uno de los vigías desde la boca de un poso cercano a Vázquez , quien, con la mirada de su cuerpo fuera, comenzó a dirigir las alarmas sobre determinados blancos, a pedir el estado de la munición y básicamente a dar las órdenes de fuego. </p><p>De nuevo el combate generalizado, todos tirando contra quien estuviese cerca. Otra vez el infierno del combate de infantería, donde se entremezclaba el tableteo de las ametralladoras, las explosiones de granadas, cohetes y proyectiles de diverso calibre, los disparos de los fusiles y los grito de los heridos. </p><p>A las 12,30, el grupo del suboficial primero Julio Castillo, en el extremo derecho de la sesión trataba de contener la embestida enemiga., con Castillo estaba el cabo segundo Almilcar Tejada, que habían viajado a Malvinas con el teniente Vázquez y el dragoneante José Luis Galarza, un muchacho que se habría destacado en ese grado y a quien Castillo quería como un hijo "Ese es mi pollo" decía con orgullo. </p><p>Tres soldados británicos salieron de atrás de un montículo rocoso y disparando mientras corrían, mataron a la joven Galarza. El cabo Tejada, echado a unos siete metros de distancia, giró la ametralladora MG con la que hacía fuego hacia el sur y comenzó a disparar en dirección al enemigo, derribando a los que se acercaban a la carrera. </p><p>Castillo, al ver la forma en que habían caído su de dragoneante, se incorporó, furioso, en momentos en que otros tres ingleses avanzaban hacia él, desde unos 15 a 20 metros. </p><p>_¡ Ingleses hijos de punta a ! _ grito e intentó disparar su fusil automático. Pero un tiro en el pecho que salió por la espalda abriéndole un herida de 20 centímetros, lo tiró hacia atrás violentamente. </p><p>Tejada giro otra vez la ametralladora y disparos sucesivas ráfaga hasta que los tres ingleses cayeron. Se arrastró hasta Castillo, con la esperanza de que hubiera querido, pero surge ese había fallecido instantáneamente (*). </p><p>Castillo, Tejada y Galarza habrían aguantado estoicamente el avance enemigo, ya que el extremo derecho de la 4ta Sección, donde ellos estaba, era el sitio que recibía todo los ataques. Los británicos que desde el oeste llegaban al centro y la de izquierda de la Nácar, habían pasado primero por el extremo derecho donde eran "filtrados" por el Castillo y tejada Sólo en el primer asalto avanzaron por el Sur y por el Oeste. </p><p>Con la muerte de Castillo, tejada pasó a ser el único jefe que le quedaba a Vázquez en la punta derecha de su sección. El único para la base órdenes y alentar a la tropa. </p><p>El teniente Silva intentaban defenderse como podía. El combate y eran intensisimo y el enemigo aparecía detrás de una piedra tanto a tres metros como a veinte. dos de los conscriptos que estaban con él cayeron herido por una ráfaga de ametralladora. Sin dar un instante Silva dejó la protección de su pozo y comenzó a arrastrar a uno de los conscriptos, buscando el reparo de una roca. Casi treinta metros lo separaban de lo que estimo que era un buen refugio para ese hombre que, de todas maneras, sin tiempo ni medios para curarlo moriría en poco minutos más. </p><p>Quédate aquí _ y le dijo, tratando de la le animó _. Te pondrá bien. En cuanto pueda regresaré a buscarte. Por favor no te mueva. </p><p>El conscriptos con sus dos manos tomándose el estómago del que brotaba mucha sangre, miro fijó a su jefe, en silencio, sin pronunciar palabra, tal vez de despidiéndose para siempre. </p><p>_ Tranquilo, tranquilo. Regreso enseguida _ insistió Silva. </p><p>Arrastrándose y evitando ser un blanco del nutrido fuego, hizo el camino de vuelta. Jadeando, se metió en el pozo donde estaba un FAP abandonado, pues el soldado a cargo había sido muerto, y comenzó a disparar hasta que se le trabó. </p><p>_ ¡Alcánzame algo para tirar! _ le pidió al conscriptos Rodríguez, de la sección del teniente Vázquez . </p><p>Rodríguez, que estaba ubicado cerca, se aproximó y le entrego un fusil. </p><p>_ Gracias, algo es algo _ dijo Silva intentando que una sonrisa se dibujaba en su cara en merecida. </p><p>Poco a poco, en una avance en perfecta formación los británicos se fueron afianzando. Las bajas de los hombres de la nácar fueron en aumento, al mismo tiempo que se le incrementa el número de los ingleses mezclados entre los pozos de la sección. </p><p>¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué durante el primer asalto y pese a la intensidad del combate de los infantes argentinos tuvieron tan pocas bajas? La respuesta surge un ante un rápido análisis: porque la cuarta sección estaba entera y había apoyo mutuo entre los conscriptos. Cada pozo era apoyado por los pozos de sus costados. Cada uno protegía la espalda de lo otro, el costado del otro. De ahí que los ingleses tuvieron que combatir no contra un pozo sino contra varios a la vez. </p><p>Pero en el segundo asalto, los británicos comenzaron a utilizarse una táctica que rápidamente le dio muy buenos resultados: tres o cuatro hombres, agazapado a diez o doce metros de distancia, se levantaban simultáneamente y corría en dirección al pozo más cercano. Se le podía tirar a matar a uno o dos, pero un paro de ellos llegaban al pozo matando a los que allí estaban. Un precio caro, pero cuando así procedían el resultado era siempre el mismo. Las granadas de mano en esos casos eran inútil. los infantes argentinos utilizaban granadas americanas M-67, inservibles para frenar a un hombre que se acercaba corriendo a un pozo, ya que sólo explotaba con 5 o 6 segundos de retardo, por lo que las distancia de combate cuerpo a cuerpo la tornaban inapropiadas. </p><p>Así paulatinamente, la desproporción de las fuerzas de hizo cada vez más evidente. A Vázquez, más que las bajas, le preocupaba no poder sacarse de encima a sus enemigos; impedir que fueran ocupando las posiciones en la forma en que lo estaban haciendo. Le pidió a Fochesatto que lo comunicara con el teniente Villarraza: </p><p>_Verde, aquí Verde 4. </p><p>_Verde </p><p>_¿Que ocurre con los refuerzos? </p><p>_Aguante que están por salir. </p><p>_Recibido. </p><p>Minutos antes de las tres de la madrugada, un soldado de ejército se arrastró hasta el pozo donde estaba Vázquez y grito: </p><p></p><p>-¡Mi teniente! ¡Mi teniente! Le dieron al subteniente Silva. </p><p>_ ¿Qué le pasó ? </p><p>_ Le dieron un tiro en el pecho y uno en el brazo tira sangre por la boca (**) </p><p>_¿ Está vivo ? </p><p>_ Si mi teniente. </p><p>_ Bueno, arrástralo con cuidado, metelo en un pozo y trata de hacerle alguna curación. </p><p>"¿Qué puedo hacer?", "¿Que le puedo decir?", pensó Vazquez. Pero cinco minutos después el mismo soldado regresó. </p><p>_ Mi teniente, el subteniente Silva murió. </p><p>Vázquez perdía así un oficial muy valioso, que permanentemente arengaba a sus hombres para que combatieron y que transmitía las ordenes en forma constante, allí donde la voz de Vázquez no llegaba. </p><p>¿Qué había movido al soldado a regresar para avisar que Silva había muerto? ¿para que arriesgarse ?</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="MDD, post: 3617, member: 119"] Segunda parte Poco duro la tregua del primer ataque. Exactamente a las dos, apenas media hora después de retirarse, los británicos lanzaron una segunda ola de asaltos, pero con tropas "frescas": habían reemplazado a los hombres de la Guardia Escocesa que combatieron la primera vez, por otro de las mismas unidades, descansado y con todo su armamento. -¡Señor ! ¡ se vienen de nuevo ! grito uno de los vigías desde la boca de un poso cercano a Vázquez , quien, con la mirada de su cuerpo fuera, comenzó a dirigir las alarmas sobre determinados blancos, a pedir el estado de la munición y básicamente a dar las órdenes de fuego. De nuevo el combate generalizado, todos tirando contra quien estuviese cerca. Otra vez el infierno del combate de infantería, donde se entremezclaba el tableteo de las ametralladoras, las explosiones de granadas, cohetes y proyectiles de diverso calibre, los disparos de los fusiles y los grito de los heridos. A las 12,30, el grupo del suboficial primero Julio Castillo, en el extremo derecho de la sesión trataba de contener la embestida enemiga., con Castillo estaba el cabo segundo Almilcar Tejada, que habían viajado a Malvinas con el teniente Vázquez y el dragoneante José Luis Galarza, un muchacho que se habría destacado en ese grado y a quien Castillo quería como un hijo "Ese es mi pollo" decía con orgullo. Tres soldados británicos salieron de atrás de un montículo rocoso y disparando mientras corrían, mataron a la joven Galarza. El cabo Tejada, echado a unos siete metros de distancia, giró la ametralladora MG con la que hacía fuego hacia el sur y comenzó a disparar en dirección al enemigo, derribando a los que se acercaban a la carrera. Castillo, al ver la forma en que habían caído su de dragoneante, se incorporó, furioso, en momentos en que otros tres ingleses avanzaban hacia él, desde unos 15 a 20 metros. _¡ Ingleses hijos de punta a ! _ grito e intentó disparar su fusil automático. Pero un tiro en el pecho que salió por la espalda abriéndole un herida de 20 centímetros, lo tiró hacia atrás violentamente. Tejada giro otra vez la ametralladora y disparos sucesivas ráfaga hasta que los tres ingleses cayeron. Se arrastró hasta Castillo, con la esperanza de que hubiera querido, pero surge ese había fallecido instantáneamente (*). Castillo, Tejada y Galarza habrían aguantado estoicamente el avance enemigo, ya que el extremo derecho de la 4ta Sección, donde ellos estaba, era el sitio que recibía todo los ataques. Los británicos que desde el oeste llegaban al centro y la de izquierda de la Nácar, habían pasado primero por el extremo derecho donde eran "filtrados" por el Castillo y tejada Sólo en el primer asalto avanzaron por el Sur y por el Oeste. Con la muerte de Castillo, tejada pasó a ser el único jefe que le quedaba a Vázquez en la punta derecha de su sección. El único para la base órdenes y alentar a la tropa. El teniente Silva intentaban defenderse como podía. El combate y eran intensisimo y el enemigo aparecía detrás de una piedra tanto a tres metros como a veinte. dos de los conscriptos que estaban con él cayeron herido por una ráfaga de ametralladora. Sin dar un instante Silva dejó la protección de su pozo y comenzó a arrastrar a uno de los conscriptos, buscando el reparo de una roca. Casi treinta metros lo separaban de lo que estimo que era un buen refugio para ese hombre que, de todas maneras, sin tiempo ni medios para curarlo moriría en poco minutos más. Quédate aquí _ y le dijo, tratando de la le animó _. Te pondrá bien. En cuanto pueda regresaré a buscarte. Por favor no te mueva. El conscriptos con sus dos manos tomándose el estómago del que brotaba mucha sangre, miro fijó a su jefe, en silencio, sin pronunciar palabra, tal vez de despidiéndose para siempre. _ Tranquilo, tranquilo. Regreso enseguida _ insistió Silva. Arrastrándose y evitando ser un blanco del nutrido fuego, hizo el camino de vuelta. Jadeando, se metió en el pozo donde estaba un FAP abandonado, pues el soldado a cargo había sido muerto, y comenzó a disparar hasta que se le trabó. _ ¡Alcánzame algo para tirar! _ le pidió al conscriptos Rodríguez, de la sección del teniente Vázquez . Rodríguez, que estaba ubicado cerca, se aproximó y le entrego un fusil. _ Gracias, algo es algo _ dijo Silva intentando que una sonrisa se dibujaba en su cara en merecida. Poco a poco, en una avance en perfecta formación los británicos se fueron afianzando. Las bajas de los hombres de la nácar fueron en aumento, al mismo tiempo que se le incrementa el número de los ingleses mezclados entre los pozos de la sección. ¿Qué estaba ocurriendo? ¿Por qué durante el primer asalto y pese a la intensidad del combate de los infantes argentinos tuvieron tan pocas bajas? La respuesta surge un ante un rápido análisis: porque la cuarta sección estaba entera y había apoyo mutuo entre los conscriptos. Cada pozo era apoyado por los pozos de sus costados. Cada uno protegía la espalda de lo otro, el costado del otro. De ahí que los ingleses tuvieron que combatir no contra un pozo sino contra varios a la vez. Pero en el segundo asalto, los británicos comenzaron a utilizarse una táctica que rápidamente le dio muy buenos resultados: tres o cuatro hombres, agazapado a diez o doce metros de distancia, se levantaban simultáneamente y corría en dirección al pozo más cercano. Se le podía tirar a matar a uno o dos, pero un paro de ellos llegaban al pozo matando a los que allí estaban. Un precio caro, pero cuando así procedían el resultado era siempre el mismo. Las granadas de mano en esos casos eran inútil. los infantes argentinos utilizaban granadas americanas M-67, inservibles para frenar a un hombre que se acercaba corriendo a un pozo, ya que sólo explotaba con 5 o 6 segundos de retardo, por lo que las distancia de combate cuerpo a cuerpo la tornaban inapropiadas. Así paulatinamente, la desproporción de las fuerzas de hizo cada vez más evidente. A Vázquez, más que las bajas, le preocupaba no poder sacarse de encima a sus enemigos; impedir que fueran ocupando las posiciones en la forma en que lo estaban haciendo. Le pidió a Fochesatto que lo comunicara con el teniente Villarraza: _Verde, aquí Verde 4. _Verde _¿Que ocurre con los refuerzos? _Aguante que están por salir. _Recibido. Minutos antes de las tres de la madrugada, un soldado de ejército se arrastró hasta el pozo donde estaba Vázquez y grito: -¡Mi teniente! ¡Mi teniente! Le dieron al subteniente Silva. _ ¿Qué le pasó ? _ Le dieron un tiro en el pecho y uno en el brazo tira sangre por la boca (**) _¿ Está vivo ? _ Si mi teniente. _ Bueno, arrástralo con cuidado, metelo en un pozo y trata de hacerle alguna curación. "¿Qué puedo hacer?", "¿Que le puedo decir?", pensó Vazquez. Pero cinco minutos después el mismo soldado regresó. _ Mi teniente, el subteniente Silva murió. Vázquez perdía así un oficial muy valioso, que permanentemente arengaba a sus hombres para que combatieron y que transmitía las ordenes en forma constante, allí donde la voz de Vázquez no llegaba. ¿Qué había movido al soldado a regresar para avisar que Silva había muerto? ¿para que arriesgarse ? [/QUOTE]
Insertar citas…
Verificación
¿Cuanto es 2 mas 6? (en letras)
Responder
Inicio
Foros
Area Militar General
Malvinas 1982
Relatos de Malvinas
Este sitio usa cookies. Para continuar usando este sitio, se debe aceptar nuestro uso de cookies.
Aceptar
Más información.…
Arriba