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Relaciones: Israel - Palestina
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<blockquote data-quote="HernanF" data-source="post: 668237" data-attributes="member: 7964"><p><strong>La diplomacia norteamericana de los pequeños pasos.</strong></p><p></p><p><strong><span style="font-size: 15px">La diplomacia de los “pequeños pasos” de George Mitchell muestra sus límites en el Próximo Oriente. / La diplomatie des navettes de George Mitchell montre ses limites au Proche-Orient.</span></strong></p><p></p><p>George Mitchell recuperó su bastón de peregrino del proceso de paz israelí-palestino. Como lo fue durante sus visitas precedentes, el emisario norteamericano para el Próximo Oriente, llegado el jueves a Jerusalén, se encontró el viernes 23 de abril, con el primer ministro israelí, Benyamin Nétanyahou y luego con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, sin que nada permita descubrir un avance susceptible que genere la apertura, sin cesar retrasada, de las "negociaciones indirectas" entre israelíes y palestinos.</p><p>El emisario norteamericano intentó hacer ver un sentimiento de urgencia previniendo a los protagonistas que el presidente Barack Obama deseaba que un reglamento global se plasmara "pronto, no en un futuro incierto y distante", reafirmando el compromiso de los Estados Unidos a favor de un "Estado palestino viable e independiente, dotado de un territorio continuo, donde el pueblo palestino pueda ejercer su derecho a la autodeterminación".</p><p>En Washington, la administración norteamericana emitió sus dudas en cuanto a una apertura con ocasión de esta visita, un pesimismo que encontró eco en Ramallah, donde Saëb Erakat, principal negociador palestino, consideró que no habría reanudación de las discusiones "en los próximos días".</p><p>El emisario norteamericano efectúa su primera vuelta a Israel desde el enfriamiento de las relaciones bilaterales que se había producido durante la visita del vicepresidente norteamericano Joseph Biden a Jerusalén, el 9 de marzo pasado.</p><p>El objeto de esta tensión no desapareció: las autoridades israelíes habían escogido muy desdichadamente anunciar el lanzamiento de un programa de construcción de 1.600 viviendas en Ramat Schlomo, un barrio de colonización de Jerusalén Este, mientras se producía la visita de J. Biden. Los palestinos transformaron este anuncio en una ventaja táctica, exigiendo la anulación de esta reactivación de la colonización como condición previa a una reanudación de las negociaciones. Ellos no cambiaron de opinión, más aun cuando B. Nétanyahou reafirmó el jueves, que "no habría congelamiento de la colonización en Jerusalén". El primer ministro israelí había pagado el precio de esta afrenta infligida al vicepresidente Biden con ocasión de una visita glacial a la Casa Blanca, el 25 de marzo, que había coincidido con nuevos anuncios que concernían a Jerusalén Este.</p><p>Después, la administración norteamericana, manteniendo su exigencia de un congelamiento de la colonización en la parte oriental de Jerusalén, se esforzó por poner paños fríos sobre la relación bilateral. El presidente Obama subrayó el 19 de abril pasado, los "lazos indefectibles" entre los Estados Unidos e Israel, una manera de mostrar que fue sensible a la movilización a favor del Estado judío que se manifestó en el Congreso, donde Israel dispone de numeroso apoyo y donde más de las tres cuartas parte de los senadores reclamaron una momentánea calma en la crisis entre ambos países.</p><p>Los rumores insistentes sobre la inminencia de un plan norteamericano para el Próximo Oriente habían echado “nafta” al fuego, B. Nétanyahou que replicaba agriamente que "si nos imponen un acuerdo, esto no será aceptable, y no funcionará".</p><p>Ha sido puesto un ruido de fondo en esta hipótesis. En lo inmediato, el entorno de B. Nétanyahou deja ver la idea de un acuerdo interino que prevea un Estado palestino con fronteras temporales, una solución que ha sido rechazada repetidas veces anteriormente por los palestinos. El primer ministro adelanta proposiciones vagas para mostrar que, contrariamente a M. Abbas, quiere "promover la paz".</p><p>Las autoridades israelíes, sin embargo, no respondieron categóricamente todavía a la petición norteamericana que concernía a las "medidas de confianza" susceptibles de convencer a los palestinos para que regresen a la mesa de negociaciones. Éstos, fuertes en la posición de principio fijada por Washington, se mantienen, por el momento, sobre sus posiciones.</p><p></p><p><em>Fuente</em>: <strong>Laurent Zecchini. Corresponsal en Jerusalén de Le Monde.</strong></p><p>Traducción propia.</p><p></p><p></p><p></p><p><strong><span style="font-size: 12px">La diplomatie des navettes de George Mitchell montre ses limites au Proche-Orient.</span></strong></p><p></p><p>George Mitchell a repris son bâton de pèlerin du processus de paix israélo-palestinien. Comme lors de ses précédentes visites, l'émissaire américain pour le Proche-Orient, arrivé la veille à Jérusalem, a rencontré, vendredi 23 avril, le premier ministre israélien, Benyamin Nétanyahou, puis le président de l'Autorité palestinienne, Mahmoud Abbas, sans que rien ne permette de déceler une avancée susceptible de permettre l'ouverture, sans cesse retardée, de "négociations indirectes" entre Israéliens et Palestiniens.</p><p>L'émissaire américain a tenté de faire passer un certain sentiment d'urgence en prévenant les protagonistes que le président Barack Obama souhaitait qu'un règlement global se concrétise "bientôt, pas dans un futur vague et distant", tout en réaffirmant l'engagement des Etats-Unis en faveur d'un "Etat palestinien viable et indépendant, doté d'un territoire continu où le peuple palestinien pourra exercer son droit à l'autodétermination".</p><p>A Washington, l'administration américaine a émis des doutes quant à une percée à l'occasion de cette visite, un pessimisme qui a trouvé un écho à Ramallah, où Saëb Erakat, principal négociateur palestinien, a estimé qu'il n'y aura pas de reprise des discussions "dans les prochains jours".</p><p>L'émissaire américain effectue son premier retour en Israël depuis le refroidissement des relations bilatérales qui s'était produit lors de la visite du vice-président américain, Joseph Biden, à Jérusalem, le 9 mars.</p><p>Or l'objet de cette tension n'a pas disparu : les autorités israéliennes avaient très malencontreusement choisi d'annoncer le lancement d'un programme de construction de 1 600 logements à Ramat Schlomo, un quartier de colonisation de Jérusalem-Est, pendant la visite de M. Biden. Les Palestiniens avaient transformé cette annonce en avantage tactique, exigeant l'annulation de cette relance de la colonisation en préalable à une reprise des pourparlers. Ils n'ont pas changé d'avis, d'autant que M. Nétanyahou a réaffirmé, jeudi, qu'"il n'y aura pas de gel (de la colonisation) à Jérusalem". Le premier ministre israélien avait payé le prix de ce camouflet infligé au vice-président Biden à l'occasion d'une visite glaciale à la Maison Blanche, le 25 mars, qui avait coïncidé avec de nouvelles annonces concernant Jérusalem-Est.</p><p>Depuis, l'administration américaine, tout en maintenant son exigence d'un gel de la colonisation dans la partie orientale de Jérusalem, s'est efforcée de mettre du baume sur la relation bilatérale. Le président Obama a souligné, le 19 avril, les "liens indéfectibles" entre les Etats-Unis et Israël, une manière de montrer qu'il a été sensible à la mobilisation en faveur de l'Etat juif qui s'est manifestée au Congrès, où Israël dispose de nombreux relais et où plus des trois quarts des sénateurs ont réclamé une accalmie dans la crise entre les deux pays.</p><p>Les rumeurs insistantes sur l'imminence d'un plan américain pour le Proche-Orient avaient jeté de l'huile sur le feu, M. Nétanyahou répliquant vertement que "si un accord nous est imposé, cela ne sera pas acceptable, et cela ne marchera pas" .</p><p>Il a donc été mis une sourdine à cette hypothèse. Dans l'immédiat, l'entourage de M. Nétanyahou laisse planer l'idée d'un accord intérimaire prévoyant un Etat palestinien avec des frontières temporaires, une solution qui a été rejetée à plusieurs reprises dans le passé par les Palestiniens. Le premier ministre avance de vagues propositions pour montrer que, contrairement à M. Abbas, il veut "promouvoir la paix".</p><p>Les autorités israéliennes n'ont cependant toujours pas formellement répondu à la demande américaine concernant les "mesures de confiance" susceptibles de convaincre les Palestiniens de revenir à la table des négociations. Ceux-ci, forts de la position de principe affichée par Washington, campent pour l'instant sur leurs positions.</p><p></p><p><strong>Laurent Zecchini. Jérusalem Correspondant Le Monde.</strong></p></blockquote><p></p>
[QUOTE="HernanF, post: 668237, member: 7964"] [b]La diplomacia norteamericana de los pequeños pasos.[/b] [B][SIZE="4"]La diplomacia de los “pequeños pasos” de George Mitchell muestra sus límites en el Próximo Oriente. / La diplomatie des navettes de George Mitchell montre ses limites au Proche-Orient.[/SIZE][/B] George Mitchell recuperó su bastón de peregrino del proceso de paz israelí-palestino. Como lo fue durante sus visitas precedentes, el emisario norteamericano para el Próximo Oriente, llegado el jueves a Jerusalén, se encontró el viernes 23 de abril, con el primer ministro israelí, Benyamin Nétanyahou y luego con el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, sin que nada permita descubrir un avance susceptible que genere la apertura, sin cesar retrasada, de las "negociaciones indirectas" entre israelíes y palestinos. El emisario norteamericano intentó hacer ver un sentimiento de urgencia previniendo a los protagonistas que el presidente Barack Obama deseaba que un reglamento global se plasmara "pronto, no en un futuro incierto y distante", reafirmando el compromiso de los Estados Unidos a favor de un "Estado palestino viable e independiente, dotado de un territorio continuo, donde el pueblo palestino pueda ejercer su derecho a la autodeterminación". En Washington, la administración norteamericana emitió sus dudas en cuanto a una apertura con ocasión de esta visita, un pesimismo que encontró eco en Ramallah, donde Saëb Erakat, principal negociador palestino, consideró que no habría reanudación de las discusiones "en los próximos días". El emisario norteamericano efectúa su primera vuelta a Israel desde el enfriamiento de las relaciones bilaterales que se había producido durante la visita del vicepresidente norteamericano Joseph Biden a Jerusalén, el 9 de marzo pasado. El objeto de esta tensión no desapareció: las autoridades israelíes habían escogido muy desdichadamente anunciar el lanzamiento de un programa de construcción de 1.600 viviendas en Ramat Schlomo, un barrio de colonización de Jerusalén Este, mientras se producía la visita de J. Biden. Los palestinos transformaron este anuncio en una ventaja táctica, exigiendo la anulación de esta reactivación de la colonización como condición previa a una reanudación de las negociaciones. Ellos no cambiaron de opinión, más aun cuando B. Nétanyahou reafirmó el jueves, que "no habría congelamiento de la colonización en Jerusalén". El primer ministro israelí había pagado el precio de esta afrenta infligida al vicepresidente Biden con ocasión de una visita glacial a la Casa Blanca, el 25 de marzo, que había coincidido con nuevos anuncios que concernían a Jerusalén Este. Después, la administración norteamericana, manteniendo su exigencia de un congelamiento de la colonización en la parte oriental de Jerusalén, se esforzó por poner paños fríos sobre la relación bilateral. El presidente Obama subrayó el 19 de abril pasado, los "lazos indefectibles" entre los Estados Unidos e Israel, una manera de mostrar que fue sensible a la movilización a favor del Estado judío que se manifestó en el Congreso, donde Israel dispone de numeroso apoyo y donde más de las tres cuartas parte de los senadores reclamaron una momentánea calma en la crisis entre ambos países. Los rumores insistentes sobre la inminencia de un plan norteamericano para el Próximo Oriente habían echado “nafta” al fuego, B. Nétanyahou que replicaba agriamente que "si nos imponen un acuerdo, esto no será aceptable, y no funcionará". Ha sido puesto un ruido de fondo en esta hipótesis. En lo inmediato, el entorno de B. Nétanyahou deja ver la idea de un acuerdo interino que prevea un Estado palestino con fronteras temporales, una solución que ha sido rechazada repetidas veces anteriormente por los palestinos. El primer ministro adelanta proposiciones vagas para mostrar que, contrariamente a M. Abbas, quiere "promover la paz". Las autoridades israelíes, sin embargo, no respondieron categóricamente todavía a la petición norteamericana que concernía a las "medidas de confianza" susceptibles de convencer a los palestinos para que regresen a la mesa de negociaciones. Éstos, fuertes en la posición de principio fijada por Washington, se mantienen, por el momento, sobre sus posiciones. [I]Fuente[/I]: [B]Laurent Zecchini. Corresponsal en Jerusalén de Le Monde.[/B] Traducción propia. [B][SIZE="3"]La diplomatie des navettes de George Mitchell montre ses limites au Proche-Orient.[/SIZE][/B] George Mitchell a repris son bâton de pèlerin du processus de paix israélo-palestinien. Comme lors de ses précédentes visites, l'émissaire américain pour le Proche-Orient, arrivé la veille à Jérusalem, a rencontré, vendredi 23 avril, le premier ministre israélien, Benyamin Nétanyahou, puis le président de l'Autorité palestinienne, Mahmoud Abbas, sans que rien ne permette de déceler une avancée susceptible de permettre l'ouverture, sans cesse retardée, de "négociations indirectes" entre Israéliens et Palestiniens. L'émissaire américain a tenté de faire passer un certain sentiment d'urgence en prévenant les protagonistes que le président Barack Obama souhaitait qu'un règlement global se concrétise "bientôt, pas dans un futur vague et distant", tout en réaffirmant l'engagement des Etats-Unis en faveur d'un "Etat palestinien viable et indépendant, doté d'un territoire continu où le peuple palestinien pourra exercer son droit à l'autodétermination". A Washington, l'administration américaine a émis des doutes quant à une percée à l'occasion de cette visite, un pessimisme qui a trouvé un écho à Ramallah, où Saëb Erakat, principal négociateur palestinien, a estimé qu'il n'y aura pas de reprise des discussions "dans les prochains jours". L'émissaire américain effectue son premier retour en Israël depuis le refroidissement des relations bilatérales qui s'était produit lors de la visite du vice-président américain, Joseph Biden, à Jérusalem, le 9 mars. Or l'objet de cette tension n'a pas disparu : les autorités israéliennes avaient très malencontreusement choisi d'annoncer le lancement d'un programme de construction de 1 600 logements à Ramat Schlomo, un quartier de colonisation de Jérusalem-Est, pendant la visite de M. Biden. Les Palestiniens avaient transformé cette annonce en avantage tactique, exigeant l'annulation de cette relance de la colonisation en préalable à une reprise des pourparlers. Ils n'ont pas changé d'avis, d'autant que M. Nétanyahou a réaffirmé, jeudi, qu'"il n'y aura pas de gel (de la colonisation) à Jérusalem". Le premier ministre israélien avait payé le prix de ce camouflet infligé au vice-président Biden à l'occasion d'une visite glaciale à la Maison Blanche, le 25 mars, qui avait coïncidé avec de nouvelles annonces concernant Jérusalem-Est. Depuis, l'administration américaine, tout en maintenant son exigence d'un gel de la colonisation dans la partie orientale de Jérusalem, s'est efforcée de mettre du baume sur la relation bilatérale. Le président Obama a souligné, le 19 avril, les "liens indéfectibles" entre les Etats-Unis et Israël, une manière de montrer qu'il a été sensible à la mobilisation en faveur de l'Etat juif qui s'est manifestée au Congrès, où Israël dispose de nombreux relais et où plus des trois quarts des sénateurs ont réclamé une accalmie dans la crise entre les deux pays. Les rumeurs insistantes sur l'imminence d'un plan américain pour le Proche-Orient avaient jeté de l'huile sur le feu, M. Nétanyahou répliquant vertement que "si un accord nous est imposé, cela ne sera pas acceptable, et cela ne marchera pas" . Il a donc été mis une sourdine à cette hypothèse. Dans l'immédiat, l'entourage de M. Nétanyahou laisse planer l'idée d'un accord intérimaire prévoyant un Etat palestinien avec des frontières temporaires, une solution qui a été rejetée à plusieurs reprises dans le passé par les Palestiniens. Le premier ministre avance de vagues propositions pour montrer que, contrairement à M. Abbas, il veut "promouvoir la paix". Les autorités israéliennes n'ont cependant toujours pas formellement répondu à la demande américaine concernant les "mesures de confiance" susceptibles de convaincre les Palestiniens de revenir à la table des négociations. Ceux-ci, forts de la position de principe affichée par Washington, campent pour l'instant sur leurs positions. [B]Laurent Zecchini. Jérusalem Correspondant Le Monde.[/B] [/QUOTE]
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