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Poderío Aéreo Argentino en Malvimas
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<blockquote data-quote="Brunner" data-source="post: 202030" data-attributes="member: 70"><p><strong>Tercera Fase:El Desembarco en laBahía San Carlos, 21-26 Mayo</strong></p><p></p><p>Los Británicos escogieron un lugar para el desembarco de sus tropas en la Bahía San Carlos al otro lado de Puerto Argentino en la Isla Este Malvina. Se escogió la Bahía San Carlos como el punto de desembarco porque los riscos y las altas colinas que circundan la bahía encubrirían los buques de desembarco de los radares de los proyectiles Exocet. En verdad, el Exocet era un sistema de armas al que los Británicos le tenían verdadero miedo y la posibilidad de que los Argentinos usaran sus Exocets dictó la conducción de las operaciones Británicas en su totalidad. Los Ingleses asestaron fuertes ataques aéreos sobre los campos aéreos e instalaciones Argentinas en las Malvinas en la mañana del 21 Mayo y perdieron por fuego terrestre un Harrier y 2 helicópteros Gazelle de la Infantería de la Marina Real. Los Argentinos, que ahora habían sido puestos en alerta al desembarco Británico, prácticamente lanzaron toda la fuerza aérea de la FAS a atacar los buques Británicos durante el día--más de 75 aviones. En vuelos de 4 aeronaves, los Skyhawks y los Daggers Argentinos bajaron a 100 pies de altitud por las últimas 100 millas a la Bahía San Carlos. Mientras las altas colinas resguardaron los buques Británicos de los Exocets, también resguardaron a los aviones Argentinos de ser detectados hasta el último momento. Los Daggers y Skyhawks Argentinos aparecieron sobre las colinas y penetraban directo hacia los buques Británicos. Los Británicos tenían docenas de proyectiles de defensa aérea (Sea Wolves, Sea Darts, Sea Slugs, Sea Cats y Rapiers emplazados en la costa), también contaban con numerosos cañones antiaéreos para defender los buques. Sin embargo, viniendo a bajo nivel sobre las colinas, los Británicos solo tenían de 20 a 30 segundos para reconocer y derribar los combatientes Argentinos antes de que dejaran caer sus bombas y los aviones se volviesen en camino a su casa. </p><p>Fue un día de combate extraordinario. La fragata HMS Ardent sufrió daños en un primer ataque y hundido por un segundo ataque Argentino en la tarde de ese día. Otros cuatro buques fueron dañados (daños serios: HMS Antrim; daños moderados: HMS Brilliant,Argonaut y Broadsword) por bombas Argentinas, algunas de las cuales misericordiosamente no estallaron. Los Argentinos pagaron un precio horrendo el 21 de Mayo por su moderado éxito. Los Ingleses derribaron nueve aviónes de la FAS (5 Daggers, 4 Skyhawks). De las unidades aéreas Argentinas ubicadas en las Malvinas, 2 Pucarás y 2 helicópteros fueron derribados. Conforme el desembarco Británico continuaba, la FAS montó ataques adicionales. El 23 de Mayo la Fragata HMS Antelope fue hundida por bombas de los Skyhawks que volaron desde Río Gallegos. El 24 de Mayo cuatro Daggers del Grupo 4 encontraron dos Harriers, que destruyeron tres de ellos con misiles Sidewinder en cuestión de momentos. Ese día se perdió otro Dagger mientras los barcos de desembarque Sir Galahad y Sir Lancelot sufrían dañados por bombas sin detonar y el Sir Bedivere fue dañado ligeramente. </p><p></p><p>El 25 de Mayo, Día de la Independencia Argentina y la más grande fiesta nacional, vió un esfuerzo aéreo importante montado por la FAS. Un segundo ataque con Exocet fue montado por la 2ª Escuadrilla a las 4:30 PM y se apuntó contra el HMS Invincible estacionado al norte del lugar de desembarque. Igual que antes, un Exocet se extravió, posiblemente abatido por fuego antiaéreo Británico. El radar del segundo, apuntó al Invincible pero fue desviado por grandes cantidades de tirillas de metal y ancló su radar sobre el barco de carga Atlantic Conveyor--que no tenía la protección del señuelo de las tirillas metálicas. El Atlantic Conveyor recibió el impacto y fue severamente dañado (después se hundió). Además de 12 muertos, los Ingleses sufrieron la seria pérdida de 10 helicópteros que se encontraban aún a bordo del Atlantic Conveyor. La pérdida de los helicópteros, incluyendo un Chinook para carga pesada, hizo mucho más difícil la logística para el Ejército Real ya que en las Malvinas había pocos caminos y terreno lodoso, y que para cruzarlo contaban con el apoyo de los helicópteros de carga pesada para el reabastecimiento. </p><p></p><p>La FAS perdió tres aviones en la mañana tratando de llegarle a la flota Británica. Sin embargo, en la tarde Skyhawks del Grupo hicieron blanco con tres bombas en el destructor HMS Coventry, que lo hundieron en media hora. Mayo 25 fue el peor día para los Británicos en la campaña. Sin embargo, para ese tiempo la mayoría de las dos brigadas de fuerza terrestre se encontraban desembarcadas y a tierra con su equipo y abastecimiento listo para montar la ofensiva final contra las fuerzas terrestres Argentinas. </p><p></p><p><strong>Cuarta Fase: Mayo 26 a Junio 14</strong></p><p>Los Británicos se asentaron bien en tierra en el área de la Bahía San Carlos el 26 de Mayo y estaban listos para comenzar su avance en repliegue de las posiciones del Ejército Argentino. En esta situación en la campaña era poco lo que la FAS podía hacer para contener una inevitable victoria Británica. Aún cuando la FAS hubiese puesto fuera de comisión uno de los portaaviones Británicos, los Ingleses podían haber (y de hecho lo hicieron) operado los VTOL Harriers desde terreno escabroso para aterrizaje sobre la isla. El General Menéndez había colocado sus fuerzas en una extensa línea de defensa que ocupaba posiciones sobre el terreno alto a través del terreno oriental de la isla a fin de defender Puerto Argentino. Ninguno de las posiciones de defensa de batallón y regimiento Argentinos estaba en posición de apoyar las otras. Mientras el aerotransporte de la FAA había sido efectivo en traer 10,000 tropas a la guarnición en las Malvinas, el transporte aéreo disponible había sido capaz solamente de llevar un número pequeño de vehículos y armas pesadas. Las fuerzas bajo las órdenes de Menéndez contaron solamente con 10 carros blindados ligeros y un total de 159 vehículos de toda clase.22 La mayoría de la artillería se había quedado atrás en y las tropas Argentinas tenían poca reserva de municiones. Las dos bien armadas brigadas Británicas comenzaron su ofensiva el 28 de mayo cuando rodearon y forzaron la rendición de la aislada guarnición Argentina en Darwin. De ahí en adelante, los Ingleses metódicamente fueron replegando al Ejército Argentino, posición tras posición, hasta que para el 8 de Junio, los últimos reductos fueron arrinconados en un perímetro alrededor de Puerto Argentino. </p><p>No obstante que las cosas fueron malas para las fuerzas Argentinas y las unidades aéreas habían sufrido mucho desgaste, el espíritu y el valor de los pilotos que volaron contra la flota Británica se mantuvieron muy en alto. Una razón para que la moral de las fuerzas Argentinas se mantuviese en alto fue que continuamente sobrestimaron el daño y bajas que habían infligido contra las fuerzas Británicas. El Alto Comando Argentino anunció, y aparentemente creyó, que al 25 de mayo habían hundido o incapacitado 19 de los buques Británicos y derribado 14 de los Harriers. De hecho, los Británicos habían perdido 5 buques hundidos y tres con daños severos - menos de la mitad de lo que los Argentinos, sin recursos precisos de BDA (Evaluación de Daño de Batalla), aseveraban. En vez de los 14 Harriers que los artilleros antiaéreos Argentinos afirmaban haber derribado, solamente cuatro se habían perdido. Con tales cifras, debe haberle parecido a la Fuerza Aérea Argentina que la Marina Real pronto tendría que retirarse a juzgar por el desgaste de guerra sufrido.23 El 30 de mayo la 2ª Escuadrilla hizo su último ataque con Exocet, seguido por un vuelo de Skyhawks contra el transporte Invincible, como blanco. Las fuerzas Argentinas en ese día anunciaron haber dado en el blanco y averiado el Invincible con ambos el Exocet y las bombas de los Skyhawk. Aparentemente, el Exocet fue derribado por el fuego antiaéreo de la Marina Real y el casco del Atlntic Conveyor fue confundido con el Invincible y atacado por los Skyhawks. A pesar de las aseveraciones de los Argentinos, no hubo daños resultantes del último ataque con Exocet.24 </p><p></p><p>En esta etapa de la campaña los Harriers realizaron numerosas misiones de apoyo aéreo cercano en el apoyo de las tropas Británicas. Los 24 Pucarás de la FAA basados en las Malvinas habían sido reducidos por los ataques Británicos al aeropuerto de Puerto Argentino y en combates aéreos. Sin embargo, unos pocos podían volar desde Puerto Argentino y trataron de hacer ataques contra las tropas del ejército Británico. Los Pucarás por lo general fueron ineficaces y varios fueron derribados por fuego terrestre de los Británicos, proyectiles de los Harriers y por misiles portátiles antiaéreos (Blowpipes). Sin embargo, un Pucará se anotó la única victoria de pelea en el aire de la guerra cuando derribó con su cañón, un helicóptero Británico que hacía vuelo de patrullaje. La FAS, aunque severamente desgastada, todavía estaba dispuesta a entrar en la pelea y se encontraba lista para asestar golpes contra la flota Británica cuando el clima lo permitiese. El 8 de Junio los buques de transporte Sir Galahad y Sir Tristram se encontraban desembarcando tropas de la Welsh Guards (Guardia de Gales) en el puerto de Fitzroy, más cerca de Puerto Argentino, cuando 5 Daggers del Grupo 6 y 5 Skyhawks del Grupo 5 aparecieron sobre el Estrecho de las Malvinas. La fragata HMS Plymouth cubría las embarcaciones de carga cuando los cazas Argentinos rugieron. El Plymouth recibió daños por fuego de cañón y por cuatro bombas que no detonaron mientras los Skyhawks dejaron caer bombas en ambos el Sir Galahad y el Sir Tristram. Los dos buques se incendiaron y fueron abandonados, causando 50 bajas a bordo del Sir Galahad. Luego esa tarde 4 Skyhawks del Grupo 4 sorprendieron la embarcación de desembarque LCU F4 en camino de Green Goose a Fitzroy con vehículos Británicos. Pronto la embarcación fue hundida causando la baja de seis hombres a bordo. El CAP de los Harrier llegó con prontitud y atrapó a los Skyhawks derribando a tres de ellos con Sidewinders. </p><p></p><p>La FAS se comportó agresivamente hasta el final. Conforme la resistencia en tierra se derrumbaba en el área de Puerto Argentino, los Skyhawks del Grupo 5 y los Canberras desde Trelew intentaron volar misiones de apoyo cercano aéreo para el abatido ejército Argentino. Los ataques CAS fueron ineficaces pero un Canberra fue derribado, probablemente por un Sea Dart. Con muy poca artillería a la mano y ninguna esperanza de refuerzos, el General Menéndez se rindió con más de 8,000 hombres en Puerto Argentino el 14 de junio. Los Británicos habían ganado la guerra. </p><p></p><p>Conclusión</p><p>La Guerra de las Malvinas nos ofrece algunas lecciones importantes para la conducción de una guerra aérea moderna. Los Británicos aprendieron la importancia de un sistema tempranero de alerta aéreo de largo alcance para proteger la flota. Los ataques con Exocet pusieron sobre aviso a todas las Armadas del mundo entero de los peligros de que representan los proyectiles antibuque. El derribo de 20 aviones de aire a aire de los Harriers que estaban armados con FIN--9L Sidewinders enseño a la Gran Bretaña la importancia de mantener un adelanto tecnológico sobre el adversario en la tecnología de proyectiles y sistemas de guía. Aunque sea un breve adelanto (y los Sidewinders eran más que un breve adelanto sobre los Matra 530s) se puede traducir en superioridad aérea decisiva.25 </p><p>Para los Argentinos fue menos un asunto de lecciones que aprender que como superar la vergüenza de la derrota. El Alto mando militar fue culpable de una serie de pobres decisiones que resultaron en la muerte de muchos valientes y leales soldados, aviadores y marineros Argentinos--hombres que merecían mucho mejores líderes que los que tenían. El General Galtieri y la junta militar se tropezaron con una guerra sin tener un plan o estrategia. Desde el comienzo la estrategia de la junta de capturar las Malvinas fue delirante. Inmediatamente después de la ocupación Argentina de las Malvinas y el anuncio Británico de que montarían una campaña para recobrar las islas, los militares Argentinos se pusieron en contacto con el gobierno de los Estados Unidos y pidieron que EE.UU. proveyese a Argentina con el pleno apoyo de inteligencia en su conflicto con la Gran Bretaña. Cuando los funcionarios Estadounidenses de inteligencia negaron los pedidos Argentinos e indicaron que los EE.UU. estaban de lado de sus aliados Británicos, el liderazgo Argentino se quedó mudo de asombro.26 Tan convencidos estaban de la nobleza de su causa que simplemente supusieron que EE.UU. y el resto del mundo se uniría a las ambiciones nacionales Argentinas. Los Argentinos se amargaron por el desaire, pues la junta pensó seriamente que los EE.UU abandonarían de todo corazón a su aliado más cercano, por una dictadura Argentina. </p><p></p><p>Galtieri demostró una notable carencia de comprensión del funcionamiento de las modernas operaciones militares insistiendo en que las Malvinas serían defendidas por una fuerza terrestre grande, principalmente compuesta de conscriptos adiestrados a medias, con pocas armas pesadas, sin posibilidad de abastecimiento por la vía marítima y completamente dependiente de un exiguo transporte aéreo. Galtieri y la mayoría de los principales dirigentes militares parece carecían del concepto del uso de tecnología moderna en la guerra. Por ejemplo, el Ejército y Fuerza Aérea Argentinos pudieron haber alargado la pista de aterrizaje en Puerto Argentino por 2,000 pies y asentar su Skyhawks y Daggers en las Malvinas. Los Argentinos tenían, en su territorio, los zapadores, el equipo y las planchas de acero taladrado necesarias para haber extendido la pista de aterrizaje en una semana más o menos.27 Sin embargo, para transportar zapadores, material y equipo a Puerto Argentino hubiese sido necesario utilizar la mayoría de la capacidad limitada de aerotransporte y la decisión de Galtierí para defender las islas con una gran fuerza terrestre eliminaron esa posibilidad. Simplemente no había suficiente transporte aéreo para considerar tal opción, no obstante que todos los oficiales profesionales de fuerza aérea y navales tanto en los Estados Unidos como en Europa y en Abril 1982 pensaron que era la cosa obvia que hacer. </p><p></p><p>El Vicealmirante Lombardo, comandante del teatro, no corre mejor suerte que el General Galtieri como comandante operacional y estratega. Su decisión para instalar una fuerza aérea grande de 24 Pucaras, 6 Aeromacchi 339s y 6 T-34s en las Malvinas es difícil de entender para un soldado profesional. Qué le hizo pensar que una fuerza de aviones livianos de aplicación específica a la lucha contra rebeldes podría funcionar bien en un ambiente aéreo pleno de Harriers con Sidewinders, buques Británicos armados con gran abundancia con cohetes antiaéreos de última palabra y fuerzas terrestres armadas con misiles Rapier y Blowpipe antiaéreos? Era un entorno excepcionalmente mortal para aviones concebidos para condiciones moderadas de lucha contra la insurgencia. Muchas de las operaciones de las unidades aéreas Argentinas basadas en las Malvinas poseen en sí un toque de novela de la “Carga de la Brigada Liviana”. Los T-34 Mentor eran los aviones de aprendizaje básico, armados con una ametralladora liviana y algunos cohetes apropiados para el señalamiento de artillería. Los Aeromacchis también estaban armados ligeramente y no eran apropiados para ataques antinavales. Sin embargo, esto no previno que un Aeromacchi 339 de la Marina realizara un pase valeroso contra la flota Británica y que con su ametralladora dañara ligeramente una embarcación. En realidad ese fue todo el daño que el total de 36 aviones de ala fija y 19 helicópteros desplegados en las Malvinas infligió sobre la flota Británica. Los T-34s volaron unas pocas misiones de reconocimiento y se la ingeniaron para sobrevivir ocultándose entre las nubes. Los Pucarás pelearon valientemente pero sin efectividad y al fin de la campaña casi todos habían sido destruidos o incapacitados. </p><p></p><p>Otra de las importantes decisiones operacionales del Almirante Lombardo fue dejar zarpar el anticuado General Belgrano (43 años de servicio) hacia la flota Británica sin una defensa adecuada contra submarinos. El hundimiento del General Belgrano representó la más grande pérdida de vidas en la guerra--y sin ningún otro logro que forzar a la Marina Argentina a permanecer en puerto sin riesgo alguno por el resto de la guerra. </p><p></p><p>El General Menéndez, comandante de la guarnición en las Malvinas, demostró una notable ausencia de entendimiento de los elementos esenciales del arte operacional. Desplegó sus tropas de infantería, pobremente preparadas, sin armamento adecuado en una línea de defensa desparramada y mal ubicada. Los Británicos fácilmente invadieron y rebasaron las posiciones de Menéndez una por una. En realidad, el clima miserable y los problemas de logística ocasionaron a las brigadas del Ejército Británico e Infantes de la Marina Real mucho más problemas que el Ejército Argentino. Uno se recuerda del General Galtieri. Cómo se imaginó que unas tropas mal adiestradas, soldados armados a la ligera podrían hacer frente en la batalla contra una infantería de lo mejor en el mundo--los Gurkas, el Regimiento de Paracaidistas, los Infantes de la Marina Real? Aparentemente Galtieri y la junta creyeron que el patriotismo y la valentía serían suficientes para superar todas las desventajas militares. </p><p></p><p>En realidad, el único comandante mayor Argentino que demostró competencia y profesionalismo en la Guerra de las Malvinas fue el General Crespo, comandante de la FAS. Dada la inferioridad tecnológica de la Fuerza Aérea Argentina y el Componente Aéreo Naval, los problemas de alcance, la carencia de aviones nodriza y la carencia de recursos de reconocimiento, Crespo hizo muy buen trabajo con las fuerzas disponibles. Tuvo tres semanas para organizar y entrenar una fuerza de ataque para una campaña naval-aérea un tipo de operaciones para las cuales sus dos pequeñas unidades de aeronavales se prepararon. Aprendió de sus errores--aparentemente el único comandante mayor Argentino capaz de hacerlo. Después del 1º de mayo, evitó los ataques de altitud mayor y usaron la mejor táctica de atacar por lo bajo. Su improvisado escuadrón “Fenix” fue una manera imaginativa de poner un señuelo a las CAP Británicas. La capacidad de su cuartel general para programar el apoyo de reabastecimiento en vuelo y los numerosos ataques aéreos en operaciones de larga distancia habla muy por alto de la competencia profesional y el buen trabajo de su estado mayor. </p><p></p><p>La historia de la FAS en la Guerra de las Malvinas es impresionante. Los pilotos de los escuadrones de Skyhawk, Dagger, Mirage y Etendard demostraron notables habilidades de navegación y de pilotaje duarante las seis semanas que duró la campaña. Los ataques de baja altitud eran excepcionalmente peligrosos y tensos. Un vuelo de Skyhawks voló tan baja altura para alcanzar a la flota Británica que, en el vuelo de regreso, tuvieron que hacer aterrizajes por instrumento en su base propia porque las cubiertas de cabina estaban <strong>obscurecidas por una capa de sal producida por el rocío del agua de mar. Mientras los historiadores oficiales Argentinos continúan afirmando que los aviadores Argentinos infligieron mucho más daño sobre la flota Británica de lo que oficialmente admitieron, el registro documentado de pérdidas Británicas es considerable e impresionante tomando en cuenta que la FAA no se había adiestrado para operaciones antinavales antes de la guerra. Los destructores Sheffield y Coventry, las fragatas Ardent, Antelope, el buque de apoyo Atlantic Conveyor, la nave de desembarque Sir Galahad el lanchón de desembarco LCU F4 todos fueron hundidos por bombas y Exocets Argentinos. Los destructores Glasgow y Antrim, las fragatas Argonaut y Plymouth y la nave de desembarco Sir Tristram todos sufrieron daños mayores y otros seis buques recibieron daños de menor importancia. En suma, los daños mayores y las bajas infligidas sobre la fuerza expedicionaria Británica fueron causadas por la Fuerza Aérea Sur. Pero para mostrar esos resultados, la FAS pagó un precio muy alto. Los Grupos 4 y 5 de la fuerza de Skyhawk de la FAA perdieron 19 aviones en la guerra. El pequeño escuadrón naval de Skyhawks perdió tres aviones. El Grupo 8 perdió 2 Mirages. El Grupo 6 perdió 11 de sus 30 Daggers y se perdieron 2 Canberras del 2º Escuadrón de Bombardero. En total, durante el curso de las operaciones la FAS perdió 41% de sus aviones en combate y accidentes operacionales. Este es una tasa de desgaste inaudita, pero el entusiasmo y el espíritu de pelea nunca decayeron. </strong>El Comando de Transporte de la FAA también se desempeñó en forma admirable. Durante el mes de Abril la pequeña fuerza de transporte movilizo todo lo que podía volar para aerotransportar casi 8,000 tropas y 5037 toneladas de pertrechos: armas, vehículos y abastecimientos hacia las Malvinas.28 Aún después de la llegada de la flota Británica y la declaración de un bloqueo aéreo total de las Malvinas por los Británicos, los transportes siguieron volando a Puerto Argentino por la noche llevando pertrechos y sacando a los heridos. Hasta el último día de la campaña los aerotransportes de la FAA se les colaron a los Británicos. Estas operaciones también eran altamente peligrosas y un transporte C-130 fue derribado con un sidewinder por un Harrier. </p><p><strong></strong></p><p><strong>Los artilleros antiaéreos y los operadores de radar de la Fuerza Aérea Argentina desempeñaron sus trabajos con valor y muy competentemente a lo largo de la campaña. Siete aviones Británicos, incluyendo 4 Harriers, fueron derribados por las defensas antiaéreas de tierra de los Argentinos.29 Los operadores de radar de la FAA en Puerto Argentino fueron el único recurso eficiente de los Argentinos para localizar los aviones y buques Británicos. Durante los ataques de los Skyhawk y los Daggers los operadores de radar en Puerto Argentino vigilaron los movimientos de los Harrier y mantuvieron informados a los Argetinos de la proximidad de los Harriers. Varias vidas y aviones de la FAS se salvaron debido a la magnifica actuación de los operadores de radar estacionados en Puerto Argentino</strong>. </p><p></p><p><strong>Para terminar, la Fuerza Aérea Argentina encaró grandes desventajas y se desempeño sorprendentemente bien. Palabras de antiguo como: valor, gallardía, y honor son las únicas que se pueden usar para describir el desempeño de combate del personal de la Fuerza Aérea Argentina y Naval Aéreo quienes pelearon en la guerra. Mientras la junta y la mayoría de los principales dirigentes militares Argentinos ofrecen un modelo de como NO hacer la guerra, los aviadores Argentinos nos dan un modelo positivo de competencia impresionante al nivel táctico y operacional de guerra</strong>. </p><p></p><p>Notas </p><p></p><p>1. Para una revista general de los reclamos Argentinos sobre las Malvinas ver Mariano César Bartolomé, El Conflicto del Atlántico Sur, Buenos Aires: Circulo Militar, 1996 ver también Carlos Augusto Landaburu, La Guerra de las Malvinas, Buenos Aires: Círculo Militar, 1988. </p><p></p><p>2. Para una muy buena descripción de los arreglos Argentinos de Comando y los problemas que ellos ocasionaron a los Argentinos ver Alejandro Corbacho, “Improvisación sobre la Marcha: La Estructura Argentina de Comando y su impacto sobre las Operaciones Terrestres durante la Guerra de las Malvinas (1982)”, Ensayo presentado ante la Society for Military History Conference: Quantico VA Abril 2000</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="Brunner, post: 202030, member: 70"] [B]Tercera Fase:El Desembarco en laBahía San Carlos, 21-26 Mayo[/B] Los Británicos escogieron un lugar para el desembarco de sus tropas en la Bahía San Carlos al otro lado de Puerto Argentino en la Isla Este Malvina. Se escogió la Bahía San Carlos como el punto de desembarco porque los riscos y las altas colinas que circundan la bahía encubrirían los buques de desembarco de los radares de los proyectiles Exocet. En verdad, el Exocet era un sistema de armas al que los Británicos le tenían verdadero miedo y la posibilidad de que los Argentinos usaran sus Exocets dictó la conducción de las operaciones Británicas en su totalidad. Los Ingleses asestaron fuertes ataques aéreos sobre los campos aéreos e instalaciones Argentinas en las Malvinas en la mañana del 21 Mayo y perdieron por fuego terrestre un Harrier y 2 helicópteros Gazelle de la Infantería de la Marina Real. Los Argentinos, que ahora habían sido puestos en alerta al desembarco Británico, prácticamente lanzaron toda la fuerza aérea de la FAS a atacar los buques Británicos durante el día--más de 75 aviones. En vuelos de 4 aeronaves, los Skyhawks y los Daggers Argentinos bajaron a 100 pies de altitud por las últimas 100 millas a la Bahía San Carlos. Mientras las altas colinas resguardaron los buques Británicos de los Exocets, también resguardaron a los aviones Argentinos de ser detectados hasta el último momento. Los Daggers y Skyhawks Argentinos aparecieron sobre las colinas y penetraban directo hacia los buques Británicos. Los Británicos tenían docenas de proyectiles de defensa aérea (Sea Wolves, Sea Darts, Sea Slugs, Sea Cats y Rapiers emplazados en la costa), también contaban con numerosos cañones antiaéreos para defender los buques. Sin embargo, viniendo a bajo nivel sobre las colinas, los Británicos solo tenían de 20 a 30 segundos para reconocer y derribar los combatientes Argentinos antes de que dejaran caer sus bombas y los aviones se volviesen en camino a su casa. Fue un día de combate extraordinario. La fragata HMS Ardent sufrió daños en un primer ataque y hundido por un segundo ataque Argentino en la tarde de ese día. Otros cuatro buques fueron dañados (daños serios: HMS Antrim; daños moderados: HMS Brilliant,Argonaut y Broadsword) por bombas Argentinas, algunas de las cuales misericordiosamente no estallaron. Los Argentinos pagaron un precio horrendo el 21 de Mayo por su moderado éxito. Los Ingleses derribaron nueve aviónes de la FAS (5 Daggers, 4 Skyhawks). De las unidades aéreas Argentinas ubicadas en las Malvinas, 2 Pucarás y 2 helicópteros fueron derribados. Conforme el desembarco Británico continuaba, la FAS montó ataques adicionales. El 23 de Mayo la Fragata HMS Antelope fue hundida por bombas de los Skyhawks que volaron desde Río Gallegos. El 24 de Mayo cuatro Daggers del Grupo 4 encontraron dos Harriers, que destruyeron tres de ellos con misiles Sidewinder en cuestión de momentos. Ese día se perdió otro Dagger mientras los barcos de desembarque Sir Galahad y Sir Lancelot sufrían dañados por bombas sin detonar y el Sir Bedivere fue dañado ligeramente. El 25 de Mayo, Día de la Independencia Argentina y la más grande fiesta nacional, vió un esfuerzo aéreo importante montado por la FAS. Un segundo ataque con Exocet fue montado por la 2ª Escuadrilla a las 4:30 PM y se apuntó contra el HMS Invincible estacionado al norte del lugar de desembarque. Igual que antes, un Exocet se extravió, posiblemente abatido por fuego antiaéreo Británico. El radar del segundo, apuntó al Invincible pero fue desviado por grandes cantidades de tirillas de metal y ancló su radar sobre el barco de carga Atlantic Conveyor--que no tenía la protección del señuelo de las tirillas metálicas. El Atlantic Conveyor recibió el impacto y fue severamente dañado (después se hundió). Además de 12 muertos, los Ingleses sufrieron la seria pérdida de 10 helicópteros que se encontraban aún a bordo del Atlantic Conveyor. La pérdida de los helicópteros, incluyendo un Chinook para carga pesada, hizo mucho más difícil la logística para el Ejército Real ya que en las Malvinas había pocos caminos y terreno lodoso, y que para cruzarlo contaban con el apoyo de los helicópteros de carga pesada para el reabastecimiento. La FAS perdió tres aviones en la mañana tratando de llegarle a la flota Británica. Sin embargo, en la tarde Skyhawks del Grupo hicieron blanco con tres bombas en el destructor HMS Coventry, que lo hundieron en media hora. Mayo 25 fue el peor día para los Británicos en la campaña. Sin embargo, para ese tiempo la mayoría de las dos brigadas de fuerza terrestre se encontraban desembarcadas y a tierra con su equipo y abastecimiento listo para montar la ofensiva final contra las fuerzas terrestres Argentinas. [B]Cuarta Fase: Mayo 26 a Junio 14[/B] Los Británicos se asentaron bien en tierra en el área de la Bahía San Carlos el 26 de Mayo y estaban listos para comenzar su avance en repliegue de las posiciones del Ejército Argentino. En esta situación en la campaña era poco lo que la FAS podía hacer para contener una inevitable victoria Británica. Aún cuando la FAS hubiese puesto fuera de comisión uno de los portaaviones Británicos, los Ingleses podían haber (y de hecho lo hicieron) operado los VTOL Harriers desde terreno escabroso para aterrizaje sobre la isla. El General Menéndez había colocado sus fuerzas en una extensa línea de defensa que ocupaba posiciones sobre el terreno alto a través del terreno oriental de la isla a fin de defender Puerto Argentino. Ninguno de las posiciones de defensa de batallón y regimiento Argentinos estaba en posición de apoyar las otras. Mientras el aerotransporte de la FAA había sido efectivo en traer 10,000 tropas a la guarnición en las Malvinas, el transporte aéreo disponible había sido capaz solamente de llevar un número pequeño de vehículos y armas pesadas. Las fuerzas bajo las órdenes de Menéndez contaron solamente con 10 carros blindados ligeros y un total de 159 vehículos de toda clase.22 La mayoría de la artillería se había quedado atrás en y las tropas Argentinas tenían poca reserva de municiones. Las dos bien armadas brigadas Británicas comenzaron su ofensiva el 28 de mayo cuando rodearon y forzaron la rendición de la aislada guarnición Argentina en Darwin. De ahí en adelante, los Ingleses metódicamente fueron replegando al Ejército Argentino, posición tras posición, hasta que para el 8 de Junio, los últimos reductos fueron arrinconados en un perímetro alrededor de Puerto Argentino. No obstante que las cosas fueron malas para las fuerzas Argentinas y las unidades aéreas habían sufrido mucho desgaste, el espíritu y el valor de los pilotos que volaron contra la flota Británica se mantuvieron muy en alto. Una razón para que la moral de las fuerzas Argentinas se mantuviese en alto fue que continuamente sobrestimaron el daño y bajas que habían infligido contra las fuerzas Británicas. El Alto Comando Argentino anunció, y aparentemente creyó, que al 25 de mayo habían hundido o incapacitado 19 de los buques Británicos y derribado 14 de los Harriers. De hecho, los Británicos habían perdido 5 buques hundidos y tres con daños severos - menos de la mitad de lo que los Argentinos, sin recursos precisos de BDA (Evaluación de Daño de Batalla), aseveraban. En vez de los 14 Harriers que los artilleros antiaéreos Argentinos afirmaban haber derribado, solamente cuatro se habían perdido. Con tales cifras, debe haberle parecido a la Fuerza Aérea Argentina que la Marina Real pronto tendría que retirarse a juzgar por el desgaste de guerra sufrido.23 El 30 de mayo la 2ª Escuadrilla hizo su último ataque con Exocet, seguido por un vuelo de Skyhawks contra el transporte Invincible, como blanco. Las fuerzas Argentinas en ese día anunciaron haber dado en el blanco y averiado el Invincible con ambos el Exocet y las bombas de los Skyhawk. Aparentemente, el Exocet fue derribado por el fuego antiaéreo de la Marina Real y el casco del Atlntic Conveyor fue confundido con el Invincible y atacado por los Skyhawks. A pesar de las aseveraciones de los Argentinos, no hubo daños resultantes del último ataque con Exocet.24 En esta etapa de la campaña los Harriers realizaron numerosas misiones de apoyo aéreo cercano en el apoyo de las tropas Británicas. Los 24 Pucarás de la FAA basados en las Malvinas habían sido reducidos por los ataques Británicos al aeropuerto de Puerto Argentino y en combates aéreos. Sin embargo, unos pocos podían volar desde Puerto Argentino y trataron de hacer ataques contra las tropas del ejército Británico. Los Pucarás por lo general fueron ineficaces y varios fueron derribados por fuego terrestre de los Británicos, proyectiles de los Harriers y por misiles portátiles antiaéreos (Blowpipes). Sin embargo, un Pucará se anotó la única victoria de pelea en el aire de la guerra cuando derribó con su cañón, un helicóptero Británico que hacía vuelo de patrullaje. La FAS, aunque severamente desgastada, todavía estaba dispuesta a entrar en la pelea y se encontraba lista para asestar golpes contra la flota Británica cuando el clima lo permitiese. El 8 de Junio los buques de transporte Sir Galahad y Sir Tristram se encontraban desembarcando tropas de la Welsh Guards (Guardia de Gales) en el puerto de Fitzroy, más cerca de Puerto Argentino, cuando 5 Daggers del Grupo 6 y 5 Skyhawks del Grupo 5 aparecieron sobre el Estrecho de las Malvinas. La fragata HMS Plymouth cubría las embarcaciones de carga cuando los cazas Argentinos rugieron. El Plymouth recibió daños por fuego de cañón y por cuatro bombas que no detonaron mientras los Skyhawks dejaron caer bombas en ambos el Sir Galahad y el Sir Tristram. Los dos buques se incendiaron y fueron abandonados, causando 50 bajas a bordo del Sir Galahad. Luego esa tarde 4 Skyhawks del Grupo 4 sorprendieron la embarcación de desembarque LCU F4 en camino de Green Goose a Fitzroy con vehículos Británicos. Pronto la embarcación fue hundida causando la baja de seis hombres a bordo. El CAP de los Harrier llegó con prontitud y atrapó a los Skyhawks derribando a tres de ellos con Sidewinders. La FAS se comportó agresivamente hasta el final. Conforme la resistencia en tierra se derrumbaba en el área de Puerto Argentino, los Skyhawks del Grupo 5 y los Canberras desde Trelew intentaron volar misiones de apoyo cercano aéreo para el abatido ejército Argentino. Los ataques CAS fueron ineficaces pero un Canberra fue derribado, probablemente por un Sea Dart. Con muy poca artillería a la mano y ninguna esperanza de refuerzos, el General Menéndez se rindió con más de 8,000 hombres en Puerto Argentino el 14 de junio. Los Británicos habían ganado la guerra. Conclusión La Guerra de las Malvinas nos ofrece algunas lecciones importantes para la conducción de una guerra aérea moderna. Los Británicos aprendieron la importancia de un sistema tempranero de alerta aéreo de largo alcance para proteger la flota. Los ataques con Exocet pusieron sobre aviso a todas las Armadas del mundo entero de los peligros de que representan los proyectiles antibuque. El derribo de 20 aviones de aire a aire de los Harriers que estaban armados con FIN--9L Sidewinders enseño a la Gran Bretaña la importancia de mantener un adelanto tecnológico sobre el adversario en la tecnología de proyectiles y sistemas de guía. Aunque sea un breve adelanto (y los Sidewinders eran más que un breve adelanto sobre los Matra 530s) se puede traducir en superioridad aérea decisiva.25 Para los Argentinos fue menos un asunto de lecciones que aprender que como superar la vergüenza de la derrota. El Alto mando militar fue culpable de una serie de pobres decisiones que resultaron en la muerte de muchos valientes y leales soldados, aviadores y marineros Argentinos--hombres que merecían mucho mejores líderes que los que tenían. El General Galtieri y la junta militar se tropezaron con una guerra sin tener un plan o estrategia. Desde el comienzo la estrategia de la junta de capturar las Malvinas fue delirante. Inmediatamente después de la ocupación Argentina de las Malvinas y el anuncio Británico de que montarían una campaña para recobrar las islas, los militares Argentinos se pusieron en contacto con el gobierno de los Estados Unidos y pidieron que EE.UU. proveyese a Argentina con el pleno apoyo de inteligencia en su conflicto con la Gran Bretaña. Cuando los funcionarios Estadounidenses de inteligencia negaron los pedidos Argentinos e indicaron que los EE.UU. estaban de lado de sus aliados Británicos, el liderazgo Argentino se quedó mudo de asombro.26 Tan convencidos estaban de la nobleza de su causa que simplemente supusieron que EE.UU. y el resto del mundo se uniría a las ambiciones nacionales Argentinas. Los Argentinos se amargaron por el desaire, pues la junta pensó seriamente que los EE.UU abandonarían de todo corazón a su aliado más cercano, por una dictadura Argentina. Galtieri demostró una notable carencia de comprensión del funcionamiento de las modernas operaciones militares insistiendo en que las Malvinas serían defendidas por una fuerza terrestre grande, principalmente compuesta de conscriptos adiestrados a medias, con pocas armas pesadas, sin posibilidad de abastecimiento por la vía marítima y completamente dependiente de un exiguo transporte aéreo. Galtieri y la mayoría de los principales dirigentes militares parece carecían del concepto del uso de tecnología moderna en la guerra. Por ejemplo, el Ejército y Fuerza Aérea Argentinos pudieron haber alargado la pista de aterrizaje en Puerto Argentino por 2,000 pies y asentar su Skyhawks y Daggers en las Malvinas. Los Argentinos tenían, en su territorio, los zapadores, el equipo y las planchas de acero taladrado necesarias para haber extendido la pista de aterrizaje en una semana más o menos.27 Sin embargo, para transportar zapadores, material y equipo a Puerto Argentino hubiese sido necesario utilizar la mayoría de la capacidad limitada de aerotransporte y la decisión de Galtierí para defender las islas con una gran fuerza terrestre eliminaron esa posibilidad. Simplemente no había suficiente transporte aéreo para considerar tal opción, no obstante que todos los oficiales profesionales de fuerza aérea y navales tanto en los Estados Unidos como en Europa y en Abril 1982 pensaron que era la cosa obvia que hacer. El Vicealmirante Lombardo, comandante del teatro, no corre mejor suerte que el General Galtieri como comandante operacional y estratega. Su decisión para instalar una fuerza aérea grande de 24 Pucaras, 6 Aeromacchi 339s y 6 T-34s en las Malvinas es difícil de entender para un soldado profesional. Qué le hizo pensar que una fuerza de aviones livianos de aplicación específica a la lucha contra rebeldes podría funcionar bien en un ambiente aéreo pleno de Harriers con Sidewinders, buques Británicos armados con gran abundancia con cohetes antiaéreos de última palabra y fuerzas terrestres armadas con misiles Rapier y Blowpipe antiaéreos? Era un entorno excepcionalmente mortal para aviones concebidos para condiciones moderadas de lucha contra la insurgencia. Muchas de las operaciones de las unidades aéreas Argentinas basadas en las Malvinas poseen en sí un toque de novela de la “Carga de la Brigada Liviana”. Los T-34 Mentor eran los aviones de aprendizaje básico, armados con una ametralladora liviana y algunos cohetes apropiados para el señalamiento de artillería. Los Aeromacchis también estaban armados ligeramente y no eran apropiados para ataques antinavales. Sin embargo, esto no previno que un Aeromacchi 339 de la Marina realizara un pase valeroso contra la flota Británica y que con su ametralladora dañara ligeramente una embarcación. En realidad ese fue todo el daño que el total de 36 aviones de ala fija y 19 helicópteros desplegados en las Malvinas infligió sobre la flota Británica. Los T-34s volaron unas pocas misiones de reconocimiento y se la ingeniaron para sobrevivir ocultándose entre las nubes. Los Pucarás pelearon valientemente pero sin efectividad y al fin de la campaña casi todos habían sido destruidos o incapacitados. Otra de las importantes decisiones operacionales del Almirante Lombardo fue dejar zarpar el anticuado General Belgrano (43 años de servicio) hacia la flota Británica sin una defensa adecuada contra submarinos. El hundimiento del General Belgrano representó la más grande pérdida de vidas en la guerra--y sin ningún otro logro que forzar a la Marina Argentina a permanecer en puerto sin riesgo alguno por el resto de la guerra. El General Menéndez, comandante de la guarnición en las Malvinas, demostró una notable ausencia de entendimiento de los elementos esenciales del arte operacional. Desplegó sus tropas de infantería, pobremente preparadas, sin armamento adecuado en una línea de defensa desparramada y mal ubicada. Los Británicos fácilmente invadieron y rebasaron las posiciones de Menéndez una por una. En realidad, el clima miserable y los problemas de logística ocasionaron a las brigadas del Ejército Británico e Infantes de la Marina Real mucho más problemas que el Ejército Argentino. Uno se recuerda del General Galtieri. Cómo se imaginó que unas tropas mal adiestradas, soldados armados a la ligera podrían hacer frente en la batalla contra una infantería de lo mejor en el mundo--los Gurkas, el Regimiento de Paracaidistas, los Infantes de la Marina Real? Aparentemente Galtieri y la junta creyeron que el patriotismo y la valentía serían suficientes para superar todas las desventajas militares. En realidad, el único comandante mayor Argentino que demostró competencia y profesionalismo en la Guerra de las Malvinas fue el General Crespo, comandante de la FAS. Dada la inferioridad tecnológica de la Fuerza Aérea Argentina y el Componente Aéreo Naval, los problemas de alcance, la carencia de aviones nodriza y la carencia de recursos de reconocimiento, Crespo hizo muy buen trabajo con las fuerzas disponibles. Tuvo tres semanas para organizar y entrenar una fuerza de ataque para una campaña naval-aérea un tipo de operaciones para las cuales sus dos pequeñas unidades de aeronavales se prepararon. Aprendió de sus errores--aparentemente el único comandante mayor Argentino capaz de hacerlo. Después del 1º de mayo, evitó los ataques de altitud mayor y usaron la mejor táctica de atacar por lo bajo. Su improvisado escuadrón “Fenix” fue una manera imaginativa de poner un señuelo a las CAP Británicas. La capacidad de su cuartel general para programar el apoyo de reabastecimiento en vuelo y los numerosos ataques aéreos en operaciones de larga distancia habla muy por alto de la competencia profesional y el buen trabajo de su estado mayor. La historia de la FAS en la Guerra de las Malvinas es impresionante. Los pilotos de los escuadrones de Skyhawk, Dagger, Mirage y Etendard demostraron notables habilidades de navegación y de pilotaje duarante las seis semanas que duró la campaña. Los ataques de baja altitud eran excepcionalmente peligrosos y tensos. Un vuelo de Skyhawks voló tan baja altura para alcanzar a la flota Británica que, en el vuelo de regreso, tuvieron que hacer aterrizajes por instrumento en su base propia porque las cubiertas de cabina estaban [B]obscurecidas por una capa de sal producida por el rocío del agua de mar. Mientras los historiadores oficiales Argentinos continúan afirmando que los aviadores Argentinos infligieron mucho más daño sobre la flota Británica de lo que oficialmente admitieron, el registro documentado de pérdidas Británicas es considerable e impresionante tomando en cuenta que la FAA no se había adiestrado para operaciones antinavales antes de la guerra. Los destructores Sheffield y Coventry, las fragatas Ardent, Antelope, el buque de apoyo Atlantic Conveyor, la nave de desembarque Sir Galahad el lanchón de desembarco LCU F4 todos fueron hundidos por bombas y Exocets Argentinos. Los destructores Glasgow y Antrim, las fragatas Argonaut y Plymouth y la nave de desembarco Sir Tristram todos sufrieron daños mayores y otros seis buques recibieron daños de menor importancia. En suma, los daños mayores y las bajas infligidas sobre la fuerza expedicionaria Británica fueron causadas por la Fuerza Aérea Sur. Pero para mostrar esos resultados, la FAS pagó un precio muy alto. Los Grupos 4 y 5 de la fuerza de Skyhawk de la FAA perdieron 19 aviones en la guerra. El pequeño escuadrón naval de Skyhawks perdió tres aviones. El Grupo 8 perdió 2 Mirages. El Grupo 6 perdió 11 de sus 30 Daggers y se perdieron 2 Canberras del 2º Escuadrón de Bombardero. En total, durante el curso de las operaciones la FAS perdió 41% de sus aviones en combate y accidentes operacionales. Este es una tasa de desgaste inaudita, pero el entusiasmo y el espíritu de pelea nunca decayeron. [/B]El Comando de Transporte de la FAA también se desempeñó en forma admirable. Durante el mes de Abril la pequeña fuerza de transporte movilizo todo lo que podía volar para aerotransportar casi 8,000 tropas y 5037 toneladas de pertrechos: armas, vehículos y abastecimientos hacia las Malvinas.28 Aún después de la llegada de la flota Británica y la declaración de un bloqueo aéreo total de las Malvinas por los Británicos, los transportes siguieron volando a Puerto Argentino por la noche llevando pertrechos y sacando a los heridos. Hasta el último día de la campaña los aerotransportes de la FAA se les colaron a los Británicos. Estas operaciones también eran altamente peligrosas y un transporte C-130 fue derribado con un sidewinder por un Harrier. [B] Los artilleros antiaéreos y los operadores de radar de la Fuerza Aérea Argentina desempeñaron sus trabajos con valor y muy competentemente a lo largo de la campaña. Siete aviones Británicos, incluyendo 4 Harriers, fueron derribados por las defensas antiaéreas de tierra de los Argentinos.29 Los operadores de radar de la FAA en Puerto Argentino fueron el único recurso eficiente de los Argentinos para localizar los aviones y buques Británicos. Durante los ataques de los Skyhawk y los Daggers los operadores de radar en Puerto Argentino vigilaron los movimientos de los Harrier y mantuvieron informados a los Argetinos de la proximidad de los Harriers. Varias vidas y aviones de la FAS se salvaron debido a la magnifica actuación de los operadores de radar estacionados en Puerto Argentino[/B]. [B]Para terminar, la Fuerza Aérea Argentina encaró grandes desventajas y se desempeño sorprendentemente bien. Palabras de antiguo como: valor, gallardía, y honor son las únicas que se pueden usar para describir el desempeño de combate del personal de la Fuerza Aérea Argentina y Naval Aéreo quienes pelearon en la guerra. Mientras la junta y la mayoría de los principales dirigentes militares Argentinos ofrecen un modelo de como NO hacer la guerra, los aviadores Argentinos nos dan un modelo positivo de competencia impresionante al nivel táctico y operacional de guerra[/B]. Notas 1. Para una revista general de los reclamos Argentinos sobre las Malvinas ver Mariano César Bartolomé, El Conflicto del Atlántico Sur, Buenos Aires: Circulo Militar, 1996 ver también Carlos Augusto Landaburu, La Guerra de las Malvinas, Buenos Aires: Círculo Militar, 1988. 2. Para una muy buena descripción de los arreglos Argentinos de Comando y los problemas que ellos ocasionaron a los Argentinos ver Alejandro Corbacho, “Improvisación sobre la Marcha: La Estructura Argentina de Comando y su impacto sobre las Operaciones Terrestres durante la Guerra de las Malvinas (1982)”, Ensayo presentado ante la Society for Military History Conference: Quantico VA Abril 2000 [/QUOTE]
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