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<blockquote data-quote="ARGENTVS" data-source="post: 3668127" data-attributes="member: 93"><p>[URL unfurl="true"]https://www.rt.com/news/615075-russia-china-west-bordachev/?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome[/URL]</p><p></p><h3>Occidente se está desintegrando: esto es lo que deben hacer Rusia y China</h3><p>El viejo mundo se desvanece. Moscú y Pekín construyen el nuevo.</p><p></p><p>Rusia y China se han consolidado en los últimos años como referentes de un mundo que aspira a la multipolaridad, la soberanía y el respeto al derecho internacional. Su alianza estratégica, puesta a prueba por las crisis globales y la turbulencia geopolítica, constituye ahora la piedra angular de lo que a menudo se denomina la <em>«mayoría mundial»</em> : un grupo creciente de Estados que buscan la independencia en política exterior y desarrollo.</p><p></p><p>A pesar de la intensa presión occidental, que incluye sanciones y campañas de información, Moscú y Pekín han mantenido e incluso profundizado su cooperación. Esta alianza no solo es importante para ambos países, sino que también tiene trascendencia global. Es un modelo de cómo las grandes potencias pueden desafiar las estructuras hegemónicas sin dejar de respetar las normas internacionales.</p><p></p><p>A medida que Rusia y China consolidan su propia alianza, también deben prestar mucha atención a los importantes cambios que se están produciendo en Occidente. Estos cambios, en particular en Estados Unidos y Europa, abren nuevas oportunidades, pero también conllevan riesgos que deben comprenderse y abordarse.</p><p></p><h2>Fracturas en el bloque occidental</h2><p>En primer lugar, existe una creciente divergencia entre Estados Unidos y sus aliados europeos. Hemos visto a las capitales de Europa Occidental expresar consternación y confusión ante varias decisiones de Washington, lo que indica una creciente brecha estratégica. A medida que estos países intentan recalibrar su estrategia ante un Estados Unidos cada vez más impredecible, los malentendidos mutuos se multiplican. Lo que una vez fue un <em>"Occidente colectivo"</em> coherente y unificado es ahora un mosaico de intereses y visiones contrapuestos.</p><p></p><p>Esta fragmentación merece la atención especial de los responsables políticos y expertos rusos y chinos. Un enfoque coordinado para supervisar las relaciones entre EE. UU. y la UE y realizar análisis conjuntos será esencial para afrontar el futuro.</p><p></p><p>En segundo lugar, las divisiones internas se están profundizando en las élites políticas de los países occidentales. Un grupo reconoce la necesidad de adaptarse a los cambios globales y a los desafíos socioeconómicos internos. Otro se aferra a modelos globalistas obsoletos, intentando preservar el dominio occidental sin abordar las causas profundas de su declive.</p><p></p><p>Esta división interna es especialmente evidente en Estados Unidos, donde la polarización política se ha vuelto extrema. El resultado de esta lucha dista mucho de estar claro. Pero podría resultar en políticas exteriores más erráticas y agresivas, incluso hacia Rusia y China. Las élites occidentales podrían intentar externalizar sus fracasos internos intensificando las tensiones globales. Moscú y Pekín deben estar preparados para esta posibilidad.</p><p></p><h2>Cooperación económica estratégica</h2><p>La relación económica entre Rusia y China ha demostrado ser resiliente, incluso ante los incesantes intentos de Estados Unidos y Europa de aislar a ambas potencias. Sin embargo, los últimos años han revelado vulnerabilidades. Las amenazas de sanciones y la presión secundaria han interrumpido los flujos comerciales y retrasado proyectos. Una tarea crucial para ambos gobiernos es identificar los puntos débiles y desarrollar salvaguardias.</p><p></p><p>Al aislar su cooperación de la interferencia externa, Rusia y China pueden fortalecer la confianza mutua y sentar unas bases aún más sólidas para el alineamiento político. Esto será especialmente importante a medida que persista la presión occidental.</p><p></p><h2>El papel de Europa</h2><p>Europa Occidental sigue siendo un factor complejo en los asuntos globales. Su peso económico sigue siendo significativo, especialmente para China, y su evolución cultural y política merece ser seguida de cerca. Los analistas rusos y chinos a veces difieren en sus evaluaciones sobre el futuro papel de la región. Pero ninguna de las partes debería ignorarlo.</p><p></p><p>Los próximos cambios políticos en los estados europeos podrían abrir la puerta a un liderazgo más pragmático. De ser así, Moscú y Pekín deben estar preparados para colaborar. Incluso ahora, a pesar del deterioro de sus vínculos, Europa Occidental sigue siendo un socio importante y una variable en la ecuación estratégica general.</p><p></p><h2>Cómo contrarrestar las tácticas occidentales de "dividir y vencer"</h2><p>Los responsables políticos estadounidenses no han ocultado su interés en debilitar la alianza entre Rusia y China. Algunos han planteado la idea de distanciar a Moscú de Pekín para evitar una mayor consolidación euroasiática. Estos esfuerzos se intensificarán, especialmente si las relaciones entre Estados Unidos y China empeoran.</p><p></p><p>Debemos esperar que Washington busque diálogos separados con Rusia y China sobre temas como la ciberseguridad, la inteligencia artificial y el control de armas nucleares. El objetivo será resaltar las diferencias y crear la ilusión de intereses divergentes.</p><p></p><p>Estas medidas deben abordarse con cautela y solidaridad. No existen contradicciones graves entre Rusia y China comparables a las tensiones históricas de mediados del siglo XX. La alineación estratégica actual se basa en valores e intereses prácticos compartidos. Sin embargo, esta unidad debe reforzarse constantemente tanto a nivel gubernamental como social.</p><p></p><h2>Ampliando los vínculos sociales y científicos</h2><p>La percepción pública en ambos países aún conserva vestigios de viejos estereotipos. Si bien se han logrado avances en los intercambios interpersonales, los programas educativos y la cooperación académica, aún queda mucho por hacer. Una mayor colaboración en ciencia, educación e iniciativas culturales puede profundizar el entendimiento mutuo y eliminar la desconfianza persistente.</p><p></p><p>Una base social más sólida para la relación bilateral la hará más resistente a la manipulación externa. La voluntad política existe; ahora debe traducirse en iniciativas concretas.</p><p></p><h2>Hacia un futuro euroasiático compartido</h2><p>Finalmente, China y Rusia comparten la responsabilidad de forjar una Gran Eurasia pacífica y próspera. Ambas están comprometidas con la prevención de interferencias externas y la gestión de conflictos en todo el continente. Coordinar sus estrategias de desarrollo, conectividad y resolución de conflictos en esta vasta región no solo es deseable, sino imperativo.</p><p></p><p>El futuro de Eurasia depende en gran medida de la eficacia con la que Moscú y Pekín puedan armonizar sus visiones. Esto no es solo un debate académico, sino un desafío real con implicaciones duraderas.</p><p></p><h2>Conclusión</h2><p>Rusia y China atraviesan una era de profundos cambios globales. Su alianza ya se ha convertido en una de las más trascendentales en la política mundial. Sin embargo, la dinámica cambiante de Occidente, en particular las crisis emergentes en Estados Unidos y Europa, presenta tanto peligros como oportunidades.</p><p></p><p>Para proteger y promover sus intereses comunes, Rusia y China deben actuar estratégicamente: analizando los avances occidentales, reforzando su propia cooperación, combatiendo las tácticas de "divide y vencerás" y profundizando los vínculos en todos los niveles de la sociedad. Juntos, pueden contribuir a forjar un orden mundial más justo, estable y representativo de la verdadera diversidad del poder global.</p><p></p><p></p><p></p><p><em>Este artículo fue publicado por primera vez en <a href="https://ru.valdaiclub.com/a/highlights/rossiya-i-kitay-pered-vyzovom-izmeneniy-na-zapade/" target="_blank">Valdai Discussion Club</a> , traducido y editado por el equipo de RT.</em></p></blockquote><p></p>
[QUOTE="ARGENTVS, post: 3668127, member: 93"] [URL unfurl="true"]https://www.rt.com/news/615075-russia-china-west-bordachev/?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome[/URL] [HEADING=2]Occidente se está desintegrando: esto es lo que deben hacer Rusia y China[/HEADING] El viejo mundo se desvanece. Moscú y Pekín construyen el nuevo. Rusia y China se han consolidado en los últimos años como referentes de un mundo que aspira a la multipolaridad, la soberanía y el respeto al derecho internacional. Su alianza estratégica, puesta a prueba por las crisis globales y la turbulencia geopolítica, constituye ahora la piedra angular de lo que a menudo se denomina la [I]«mayoría mundial»[/I] : un grupo creciente de Estados que buscan la independencia en política exterior y desarrollo. A pesar de la intensa presión occidental, que incluye sanciones y campañas de información, Moscú y Pekín han mantenido e incluso profundizado su cooperación. Esta alianza no solo es importante para ambos países, sino que también tiene trascendencia global. Es un modelo de cómo las grandes potencias pueden desafiar las estructuras hegemónicas sin dejar de respetar las normas internacionales. A medida que Rusia y China consolidan su propia alianza, también deben prestar mucha atención a los importantes cambios que se están produciendo en Occidente. Estos cambios, en particular en Estados Unidos y Europa, abren nuevas oportunidades, pero también conllevan riesgos que deben comprenderse y abordarse. [HEADING=1]Fracturas en el bloque occidental[/HEADING] En primer lugar, existe una creciente divergencia entre Estados Unidos y sus aliados europeos. Hemos visto a las capitales de Europa Occidental expresar consternación y confusión ante varias decisiones de Washington, lo que indica una creciente brecha estratégica. A medida que estos países intentan recalibrar su estrategia ante un Estados Unidos cada vez más impredecible, los malentendidos mutuos se multiplican. Lo que una vez fue un [I]"Occidente colectivo"[/I] coherente y unificado es ahora un mosaico de intereses y visiones contrapuestos. Esta fragmentación merece la atención especial de los responsables políticos y expertos rusos y chinos. Un enfoque coordinado para supervisar las relaciones entre EE. UU. y la UE y realizar análisis conjuntos será esencial para afrontar el futuro. En segundo lugar, las divisiones internas se están profundizando en las élites políticas de los países occidentales. Un grupo reconoce la necesidad de adaptarse a los cambios globales y a los desafíos socioeconómicos internos. Otro se aferra a modelos globalistas obsoletos, intentando preservar el dominio occidental sin abordar las causas profundas de su declive. Esta división interna es especialmente evidente en Estados Unidos, donde la polarización política se ha vuelto extrema. El resultado de esta lucha dista mucho de estar claro. Pero podría resultar en políticas exteriores más erráticas y agresivas, incluso hacia Rusia y China. Las élites occidentales podrían intentar externalizar sus fracasos internos intensificando las tensiones globales. Moscú y Pekín deben estar preparados para esta posibilidad. [HEADING=1]Cooperación económica estratégica[/HEADING] La relación económica entre Rusia y China ha demostrado ser resiliente, incluso ante los incesantes intentos de Estados Unidos y Europa de aislar a ambas potencias. Sin embargo, los últimos años han revelado vulnerabilidades. Las amenazas de sanciones y la presión secundaria han interrumpido los flujos comerciales y retrasado proyectos. Una tarea crucial para ambos gobiernos es identificar los puntos débiles y desarrollar salvaguardias. Al aislar su cooperación de la interferencia externa, Rusia y China pueden fortalecer la confianza mutua y sentar unas bases aún más sólidas para el alineamiento político. Esto será especialmente importante a medida que persista la presión occidental. [HEADING=1]El papel de Europa[/HEADING] Europa Occidental sigue siendo un factor complejo en los asuntos globales. Su peso económico sigue siendo significativo, especialmente para China, y su evolución cultural y política merece ser seguida de cerca. Los analistas rusos y chinos a veces difieren en sus evaluaciones sobre el futuro papel de la región. Pero ninguna de las partes debería ignorarlo. Los próximos cambios políticos en los estados europeos podrían abrir la puerta a un liderazgo más pragmático. De ser así, Moscú y Pekín deben estar preparados para colaborar. Incluso ahora, a pesar del deterioro de sus vínculos, Europa Occidental sigue siendo un socio importante y una variable en la ecuación estratégica general. [HEADING=1]Cómo contrarrestar las tácticas occidentales de "dividir y vencer"[/HEADING] Los responsables políticos estadounidenses no han ocultado su interés en debilitar la alianza entre Rusia y China. Algunos han planteado la idea de distanciar a Moscú de Pekín para evitar una mayor consolidación euroasiática. Estos esfuerzos se intensificarán, especialmente si las relaciones entre Estados Unidos y China empeoran. Debemos esperar que Washington busque diálogos separados con Rusia y China sobre temas como la ciberseguridad, la inteligencia artificial y el control de armas nucleares. El objetivo será resaltar las diferencias y crear la ilusión de intereses divergentes. Estas medidas deben abordarse con cautela y solidaridad. No existen contradicciones graves entre Rusia y China comparables a las tensiones históricas de mediados del siglo XX. La alineación estratégica actual se basa en valores e intereses prácticos compartidos. Sin embargo, esta unidad debe reforzarse constantemente tanto a nivel gubernamental como social. [HEADING=1]Ampliando los vínculos sociales y científicos[/HEADING] La percepción pública en ambos países aún conserva vestigios de viejos estereotipos. Si bien se han logrado avances en los intercambios interpersonales, los programas educativos y la cooperación académica, aún queda mucho por hacer. Una mayor colaboración en ciencia, educación e iniciativas culturales puede profundizar el entendimiento mutuo y eliminar la desconfianza persistente. Una base social más sólida para la relación bilateral la hará más resistente a la manipulación externa. La voluntad política existe; ahora debe traducirse en iniciativas concretas. [HEADING=1]Hacia un futuro euroasiático compartido[/HEADING] Finalmente, China y Rusia comparten la responsabilidad de forjar una Gran Eurasia pacífica y próspera. Ambas están comprometidas con la prevención de interferencias externas y la gestión de conflictos en todo el continente. Coordinar sus estrategias de desarrollo, conectividad y resolución de conflictos en esta vasta región no solo es deseable, sino imperativo. El futuro de Eurasia depende en gran medida de la eficacia con la que Moscú y Pekín puedan armonizar sus visiones. Esto no es solo un debate académico, sino un desafío real con implicaciones duraderas. [HEADING=1]Conclusión[/HEADING] Rusia y China atraviesan una era de profundos cambios globales. Su alianza ya se ha convertido en una de las más trascendentales en la política mundial. Sin embargo, la dinámica cambiante de Occidente, en particular las crisis emergentes en Estados Unidos y Europa, presenta tanto peligros como oportunidades. Para proteger y promover sus intereses comunes, Rusia y China deben actuar estratégicamente: analizando los avances occidentales, reforzando su propia cooperación, combatiendo las tácticas de "divide y vencerás" y profundizando los vínculos en todos los niveles de la sociedad. Juntos, pueden contribuir a forjar un orden mundial más justo, estable y representativo de la verdadera diversidad del poder global. [I]Este artículo fue publicado por primera vez en [URL='https://ru.valdaiclub.com/a/highlights/rossiya-i-kitay-pered-vyzovom-izmeneniy-na-zapade/']Valdai Discussion Club[/URL] , traducido y editado por el equipo de RT.[/I] [/QUOTE]
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