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<blockquote data-quote="ARGENTVS" data-source="post: 3659374" data-attributes="member: 93"><p>[URL unfurl="true"]https://www.rt.com/news/613949-eus-leadership-is-now-global-threat/?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome[/URL]</p><p></p><h3>Los líderes de la UE son ahora una amenaza global</h3><p>Las élites fuera de control del bloque no pueden resolver los problemas, por lo que siguen creando otros nuevos.</p><p><em>Por <strong> Timofey Bordachev</strong> , Director de Programa del Club Valdai</em></p><p></p><p>Los políticos de Europa occidental han abordado desde hace mucho tiempo la gobernanza con una estrategia de evasión, buscando siempre la salida más fácil y posponiendo las decisiones reales. Si bien esto solía ser un problema exclusivo de la propia región, hoy su indecisión amenaza la estabilidad global.</p><p></p><p>El panorama político actual de Europa debe entenderse en el contexto de los dramáticos cambios que se están produciendo en Estados Unidos. Las élites políticas del continente no están luchando por una autonomía estratégica ni se están preparando para una confrontación directa con su mayor Estado, Rusia. Su principal preocupación es aferrarse al poder. Para lograr este objetivo, la historia ha demostrado que las élites están dispuestas a hacer todo lo posible.</p><p></p><p>Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, señaló que, durante los últimos 500 años, Europa ha sido el epicentro de conflictos globales o su instigador. Hoy, su potencial militar independiente está agotado, tanto económica como socialmente. Para reconstruirse, Europa necesitaría años de militarización agresiva, que empobrecería a sus ciudadanos. Los líderes de Europa occidental parecen decididos a garantizar esto último, pero aún no están preparados para lo primero.</p><p></p><p>Aunque los Estados de la UE no se estén preparando para una confrontación militar directa con Rusia, su implicación en Ucrania y su dependencia de una estrategia fallida podrían aumentar las tensiones de manera impredecible. Muchos políticos de Europa occidental han apostado sus carreras a la supervivencia del régimen de Kiev, lo que los hace dispuestos a tomar medidas extremas para justificar sus decisiones pasadas. Este egoísmo político colectivo se está manifestando ahora en una incapacidad para reconocer errores o cambiar de rumbo.</p><p></p><p>Un conocido filósofo religioso escribió que, en un colectivo, la mente individual se vuelve subordinada al interés colectivo y pierde la capacidad de actuar de manera independiente. Esta dinámica es evidente en la formulación de políticas de la UE. El bloque ha abandonado de hecho su instinto de autoconservación. Ucrania es una prueba de que incluso los grandes Estados pueden adoptar políticas exteriores autodestructivas, lo que plantea peligros no sólo para Europa sino para el mundo en general.</p><p></p><h2>La podredumbre burocrática en Bruselas</h2><p>No se puede ignorar la disfunción burocrática de la Unión Europea. Durante más de 15 años, los puestos más importantes de la UE se han asignado en función de dos criterios: incompetencia y corrupción. La razón es sencilla: después de la crisis financiera de 2009-2013, los Estados de la UE perdieron el interés en fortalecer el bloque. En consecuencia, Bruselas ya no busca políticos independientes con visión estratégica. Los días de estadistas como Jacques Delors o incluso Romano Prodi, que al menos entendían la importancia de las relaciones pragmáticas con Rusia, han quedado atrás.</p><p></p><p>Pero la incompetencia no excluye la ambición. Ursula von der Leyen y Kaja Kallas son un ejemplo de ello: dirigentes que, al no encontrar vías para avanzar en su carrera en su país, ahora tratan de forjar su legado mediante el conflicto con Rusia. Como no tienen poder real dentro de la UE, se aferran a la crisis de Ucrania para justificar sus posiciones.</p><p></p><p>Gran parte de la retórica sobre el rearme europeo no es más que una pose. Los llamados de Bruselas a la militarización están diseñados para atraer la atención de los medios de comunicación en lugar de producir resultados tangibles. Sin embargo, la constante incitación a la guerra puede tener consecuencias reales. Se está condicionando a la opinión pública de la UE a aceptar niveles de vida más bajos y un mayor gasto militar bajo el pretexto de contrarrestar la <em>“amenaza rusa”.</em> El hecho de que esta narrativa esté ganando terreno entre los europeos comunes es un hecho preocupante.</p><p></p><h2>Las contradicciones internas de la UE</h2><p>Los dirigentes de la UE se encuentran hoy atrapados entre dos deseos contrapuestos: mantener su cómodo modo de vida y al mismo tiempo delegar todas las responsabilidades de seguridad en Estados Unidos. También albergan la esperanza de que, al prolongar el conflicto en Ucrania, podrán obtener concesiones de Washington y reducir la dependencia de Estados Unidos. Pero esta idea la comparten principalmente países importantes como Alemania y Francia. La UE, como bloque, carece de una unidad real.</p><p></p><p>La contradicción entre objetivos inalcanzables alimenta el espectáculo de la incoherencia de las políticas europeas. El año pasado, Emmanuel Macron afirmó de forma extraña que Francia estaba dispuesta a enviar tropas a Ucrania. Desde entonces, los políticos de Europa occidental han producido un flujo constante de declaraciones contradictorias y absurdas, cada una más irrealista que la anterior. La política sobre la crisis de Ucrania se ha convertido en una cacofonía de ruido sin dirección práctica.</p><p></p><p>El único consenso claro en Europa occidental es la oposición a cualquier iniciativa de paz que pueda estabilizar a Ucrania. Cada vez más representantes de la UE insisten abiertamente en que la guerra debe continuar indefinidamente. Al mismo tiempo, los líderes de los principales Estados miembros oscilan entre amenazas belicosas y admisiones de que la situación sólo se intensificaría bajo la cobertura estadounidense.</p><p></p><p>La esquizofrenia política de Europa occidental ya no sorprende. Durante décadas, sus dirigentes han actuado en el vacío, sin preocuparse por la percepción que el exterior tiene de sus acciones. A diferencia de Estados Unidos, que a veces actúa agresivamente para proyectar fuerza, los políticos europeos muestran una patología completamente distinta, marcada por el desapego y la indiferencia. Actúan como locos, ajenos a las reacciones externas.</p><p></p><h2>El dilema entre Estados Unidos y Europa según Trump</h2><p>Las élites de la UE, así como sus poblaciones, comprenden que es imposible escapar del control estadounidense. Muchos desean en secreto que no fuera así. Sin embargo, es probable que el nuevo enfoque de Donald Trump para las relaciones transatlánticas sea mucho más duro que cualquier otro visto hasta ahora. Sin embargo, las élites europeas se aferran a la esperanza de que, dentro de unos años, los demócratas volverán al poder y restablecerán el statu quo.</p><p></p><p>La estrategia del bloque, por tanto, es sencilla: prolongar la situación actual el mayor tiempo posible, porque los dirigentes europeos no tienen ni idea de cómo mantener sus posiciones si se restablece la paz con Rusia. En las dos últimas décadas, Europa occidental ha fracasado sistemáticamente en su intento de resolver cualquiera de sus problemas más acuciantes. La crisis de Ucrania es simplemente la manifestación más peligrosa de esta disfunción de larga data.</p><p></p><p>Los políticos de la UE siguen preguntándose: ¿cómo podemos maniobrar sin tener que tomar medidas reales? Esta actitud pasiva ante la gobernanza ya no es sólo un problema de Europa: está alimentando activamente los conflictos y poniendo en peligro la estabilidad mundial.</p><p></p><p></p><p></p><p><em>Este artículo fue publicado por primera vez en <a href="https://vz.ru/opinions/2025/3/6/1318878.html" target="_blank">el periódico Vzglyad</a> y fue traducido y editado por el equipo de RT.</em></p></blockquote><p></p>
[QUOTE="ARGENTVS, post: 3659374, member: 93"] [URL unfurl="true"]https://www.rt.com/news/613949-eus-leadership-is-now-global-threat/?utm_source=browser&utm_medium=aplication_chrome&utm_campaign=chrome[/URL] [HEADING=2]Los líderes de la UE son ahora una amenaza global[/HEADING] Las élites fuera de control del bloque no pueden resolver los problemas, por lo que siguen creando otros nuevos. [I]Por [B] Timofey Bordachev[/B] , Director de Programa del Club Valdai[/I] Los políticos de Europa occidental han abordado desde hace mucho tiempo la gobernanza con una estrategia de evasión, buscando siempre la salida más fácil y posponiendo las decisiones reales. Si bien esto solía ser un problema exclusivo de la propia región, hoy su indecisión amenaza la estabilidad global. El panorama político actual de Europa debe entenderse en el contexto de los dramáticos cambios que se están produciendo en Estados Unidos. Las élites políticas del continente no están luchando por una autonomía estratégica ni se están preparando para una confrontación directa con su mayor Estado, Rusia. Su principal preocupación es aferrarse al poder. Para lograr este objetivo, la historia ha demostrado que las élites están dispuestas a hacer todo lo posible. Recientemente, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov, señaló que, durante los últimos 500 años, Europa ha sido el epicentro de conflictos globales o su instigador. Hoy, su potencial militar independiente está agotado, tanto económica como socialmente. Para reconstruirse, Europa necesitaría años de militarización agresiva, que empobrecería a sus ciudadanos. Los líderes de Europa occidental parecen decididos a garantizar esto último, pero aún no están preparados para lo primero. Aunque los Estados de la UE no se estén preparando para una confrontación militar directa con Rusia, su implicación en Ucrania y su dependencia de una estrategia fallida podrían aumentar las tensiones de manera impredecible. Muchos políticos de Europa occidental han apostado sus carreras a la supervivencia del régimen de Kiev, lo que los hace dispuestos a tomar medidas extremas para justificar sus decisiones pasadas. Este egoísmo político colectivo se está manifestando ahora en una incapacidad para reconocer errores o cambiar de rumbo. Un conocido filósofo religioso escribió que, en un colectivo, la mente individual se vuelve subordinada al interés colectivo y pierde la capacidad de actuar de manera independiente. Esta dinámica es evidente en la formulación de políticas de la UE. El bloque ha abandonado de hecho su instinto de autoconservación. Ucrania es una prueba de que incluso los grandes Estados pueden adoptar políticas exteriores autodestructivas, lo que plantea peligros no sólo para Europa sino para el mundo en general. [HEADING=1]La podredumbre burocrática en Bruselas[/HEADING] No se puede ignorar la disfunción burocrática de la Unión Europea. Durante más de 15 años, los puestos más importantes de la UE se han asignado en función de dos criterios: incompetencia y corrupción. La razón es sencilla: después de la crisis financiera de 2009-2013, los Estados de la UE perdieron el interés en fortalecer el bloque. En consecuencia, Bruselas ya no busca políticos independientes con visión estratégica. Los días de estadistas como Jacques Delors o incluso Romano Prodi, que al menos entendían la importancia de las relaciones pragmáticas con Rusia, han quedado atrás. Pero la incompetencia no excluye la ambición. Ursula von der Leyen y Kaja Kallas son un ejemplo de ello: dirigentes que, al no encontrar vías para avanzar en su carrera en su país, ahora tratan de forjar su legado mediante el conflicto con Rusia. Como no tienen poder real dentro de la UE, se aferran a la crisis de Ucrania para justificar sus posiciones. Gran parte de la retórica sobre el rearme europeo no es más que una pose. Los llamados de Bruselas a la militarización están diseñados para atraer la atención de los medios de comunicación en lugar de producir resultados tangibles. Sin embargo, la constante incitación a la guerra puede tener consecuencias reales. Se está condicionando a la opinión pública de la UE a aceptar niveles de vida más bajos y un mayor gasto militar bajo el pretexto de contrarrestar la [I]“amenaza rusa”.[/I] El hecho de que esta narrativa esté ganando terreno entre los europeos comunes es un hecho preocupante. [HEADING=1]Las contradicciones internas de la UE[/HEADING] Los dirigentes de la UE se encuentran hoy atrapados entre dos deseos contrapuestos: mantener su cómodo modo de vida y al mismo tiempo delegar todas las responsabilidades de seguridad en Estados Unidos. También albergan la esperanza de que, al prolongar el conflicto en Ucrania, podrán obtener concesiones de Washington y reducir la dependencia de Estados Unidos. Pero esta idea la comparten principalmente países importantes como Alemania y Francia. La UE, como bloque, carece de una unidad real. La contradicción entre objetivos inalcanzables alimenta el espectáculo de la incoherencia de las políticas europeas. El año pasado, Emmanuel Macron afirmó de forma extraña que Francia estaba dispuesta a enviar tropas a Ucrania. Desde entonces, los políticos de Europa occidental han producido un flujo constante de declaraciones contradictorias y absurdas, cada una más irrealista que la anterior. La política sobre la crisis de Ucrania se ha convertido en una cacofonía de ruido sin dirección práctica. El único consenso claro en Europa occidental es la oposición a cualquier iniciativa de paz que pueda estabilizar a Ucrania. Cada vez más representantes de la UE insisten abiertamente en que la guerra debe continuar indefinidamente. Al mismo tiempo, los líderes de los principales Estados miembros oscilan entre amenazas belicosas y admisiones de que la situación sólo se intensificaría bajo la cobertura estadounidense. La esquizofrenia política de Europa occidental ya no sorprende. Durante décadas, sus dirigentes han actuado en el vacío, sin preocuparse por la percepción que el exterior tiene de sus acciones. A diferencia de Estados Unidos, que a veces actúa agresivamente para proyectar fuerza, los políticos europeos muestran una patología completamente distinta, marcada por el desapego y la indiferencia. Actúan como locos, ajenos a las reacciones externas. [HEADING=1]El dilema entre Estados Unidos y Europa según Trump[/HEADING] Las élites de la UE, así como sus poblaciones, comprenden que es imposible escapar del control estadounidense. Muchos desean en secreto que no fuera así. Sin embargo, es probable que el nuevo enfoque de Donald Trump para las relaciones transatlánticas sea mucho más duro que cualquier otro visto hasta ahora. Sin embargo, las élites europeas se aferran a la esperanza de que, dentro de unos años, los demócratas volverán al poder y restablecerán el statu quo. La estrategia del bloque, por tanto, es sencilla: prolongar la situación actual el mayor tiempo posible, porque los dirigentes europeos no tienen ni idea de cómo mantener sus posiciones si se restablece la paz con Rusia. En las dos últimas décadas, Europa occidental ha fracasado sistemáticamente en su intento de resolver cualquiera de sus problemas más acuciantes. La crisis de Ucrania es simplemente la manifestación más peligrosa de esta disfunción de larga data. Los políticos de la UE siguen preguntándose: ¿cómo podemos maniobrar sin tener que tomar medidas reales? Esta actitud pasiva ante la gobernanza ya no es sólo un problema de Europa: está alimentando activamente los conflictos y poniendo en peligro la estabilidad mundial. [I]Este artículo fue publicado por primera vez en [URL='https://vz.ru/opinions/2025/3/6/1318878.html']el periódico Vzglyad[/URL] y fue traducido y editado por el equipo de RT.[/I] [/QUOTE]
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