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<blockquote data-quote="Sebastian" data-source="post: 1360008" data-attributes="member: 8629"><p style="text-align: center"><span style="font-size: 22px"><strong><span style="font-size: 22px">Indignación por un vídeo en el que un rebelde sirio muerde un corazón</span></strong></span></p><p></p><p><span style="font-size: 18px"><strong><span style="font-size: 12px">Grupos opositores moderados de Siria condenan las imágenes en las que un soldado rebelde extirpa las vísceras</span></strong></span></p><p> </p><p>Es ya una de las imágenes más cruentas de un conflicto que dura más de dos años y ha dejado a <a href="http://elpais.com/tag/siria/a/" target="_blank">Siria</a> en estado agónico. Un miliciano rebelde, en una fosa, se abalanza sobre el cuerpo de un soldado del Ejército gubernamental y, con un machete, le abre el pecho y extrae de él, sin perder el aplomo, el corazón y el hígado.</p><p> </p><p>De fondo, se oye: “Que dios te bendiga, Abu Sakar, parece que estés dibujando sobre él un corazón de amor”. El miliciano se dirige a la cámara y dice: “Le juro a dios, soldados de Bachar perros, comeremos vuestros corazones e hígados. Alá es grande. Mis héroes de Bab Amro, masacrad a los alauíes y sacadles los corazones para coméroslos”.</p><p> </p><p>En un momento en el que las facciones mayoritarias de la oposición armada en Siria intentan convencer a Estados Unidos y el resto de potencias occidentales de que les proporcionen de una vez por todas armas para enfrentarse al Gobierno, un vídeo como este hace esa labor más complicada si cabe.</p><p> </p><p>Sobre todo, porque pone de relieve las divisiones y la falta de control y disciplina que existe en esa amalgama de milicias, unidas en su oposición al régimen, pero enormemente divididas en sus métodos y planes para Siria, si finalmente logran derrocar a <a href="http://elpais.com/tag/bachar_el_asad/a/" target="_blank">El Asad.</a></p><p> </p><p>El vídeo fue grabado en la localidad de Qusair, cerca de la frontera con Líbano, el 26 de marzo. Fue difundido en Internet el 12 de mayo, y la organización Human Rights Watch (HRW) ha certificado su autenticidad y la identidad de Sakar, un nombre de guerra al que responde Khalid al Hamad, comandante de una milicia suní que en los pasados meses se ha enfrentado a operativos del grupo libanés chií Hezbolá, que han cruzado la frontera para luchar por El Asad.</p><p> </p><p>“El vídeo muestra un crimen de guerra, sin duda”, explica Peter Bouckaert, director de emergencias de HRW y experto en crisis humanitarias. “Y aún más perturbador que la mutilación en sí misma son las palabras de Abu Sakar, que son extremadamente sectarias.</p><p> </p><p>Obviamente, no considera que su enemigo es el Ejército gubernamental, sino la minoría alauí, además de los chiíes, y cree que ambas deben ser masacradas.</p><p> </p><p>Dado que también ha habido ataques sectarios por parte del régimen, queda claro que en Siria vemos una tendencia perturbadora: comunidades luchando una contra otra, en lugar de facciones armadas opuestas”, añade.</p><p> </p><p>El Comité Internacional de la Cruz Roja considera, en su manual sobre derecho internacional humanitario consuetudinario, que “la prohibición de las mutilaciones de cadáveres en conflictos armados no internacionales queda cubierta por el crimen de guerra de ‘cometer atrocidades contra la dignidad personal’ bajo el Estatuto de la Corte Penal Internacional”.</p><p> </p><p><a href="http://elpais.com/tag/revoluciones/a/" target="_blank">Los grupos opositores moderados</a>, que son mayoría, se apresuraron ayer a condenar las imágenes que muestra el vídeo, en el que Sakar llama a los rebeldes a aniquilar a la minoría alauí, que detenta el poder del país. La Coalición Siria, que representa a la oposición política, dijo ayer en un comunicado que “un acto semejante contradice la moral del pueblo sirio, y los valores y principios del Ejército Libre Sirio (ELS). El ELS ha luchado y sigue luchando por la dignidad de todos los sirios que anhelan la libertad”.</p><p> </p><p>El protagonista del vídeo es uno de los fundadores de las brigadas de Farouk, uno de los principales batallones que conforman el propio ELS, aunque el pasado otoño creó su propio grupo, que opera de forma independiente. Del mismo modo actúan otras milicias, de ideología islamista, como el Frente Al Nusra, cuyo fin no es solo derrocar a El Asad, sino instaurar un régimen islámico en Siria.</p><p> </p><p>“La oposición se halla muy dividida, y eso ha facilitado que El Asad se perpetúe en el poder”, opina Moshe Maoz, profesor emérito sobre Oriente Próximo en la universidad hebrea de Jerusalén. “Sus líderes están divididos, y esas fisuras son incluso más grandes en el frente.</p><p> </p><p>Las propias milicias pugnan no solo contra El Asad, sino entre ellas mismas por los recursos a su alcance, por la influencia en el conflicto y por el resultado final de este. Eso no quiere decir, como ha defendido el régimen, que todos los opositores sean terroristas”, añade.</p><p> </p><p>Hasta la aparición de este vídeo, parecía que el conflicto no podía dar imágenes más crudas que las ya vistas. En febrero, los opositores denunciaron que el Gobierno lanzó misiles Scud contra centros de población en Alepo, matando a numerosos civiles. Ese mismo mes, un ataque con una sustancia tóxica, también en Alepo, desató acusaciones cruzadas de uso de armas químicas.</p><p> </p><p>Hace dos semanas unos mercenarios del Gobierno <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/04/actualidad/1367672051_474532.html" target="_blank">aniquilaron a al menos 150 personas en las ciudades suníes de Baniyas y Bayda,</a> según varios grupos rebeldes, dejando numerosos cadáveres en las calles. Ayer, el opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo que la cifra de víctimas del conflicto sirio ya supera las 94.000 personas, en su mayoría civiles, más de 4.700 de ellas niños.</p><p> </p><p><span style="font-size: 18px"><strong>Un comandante famoso por su ferocidad</strong></span></p><p>Abu Sakar, el protagonista del vídeo que muestra la mutilación del cadáver de un soldado sirio, no es simplemente un miliciano más en el largo conflicto por el control de Siria. Fue cofundador de una de las mayores milicias que conforman el Ejército Libre Sirio y hoy tiene bajo su mando una nueva brigada con la cual se ha tomado la justicia por su mano y se ha embarcado en una batalla de tintes más sectarios que revolucionarios.</p><p> </p><p>Pocos meses después del inicio de la revuelta contra El Asad, en 2011, Sakar participó en la creación del batallón de Farouk, en la ciudad de Homs, uno de los focos insurgentes. Allí defendió el distrito de Bab Amro, que entre febrero y mayo de 2012 sufrió uno de los mayores asedios por parte de las tropas leales a El Asad, durante el cual quedó reducido a escombros.</p><p> </p><p>En octubre del año pasado rompió filas con el batallón que había ayudado a liderar y fundó unas brigadas menores y más feroces, con el nombre de Omar al Farouk, integradas por unas 60 personas. En su particular guerra, Sakar, cuyo verdadero nombre es Khalid al Hamad, se desplazó 21 kilómetros al suroeste de Homs, a la localidad de Qusair, junto a la frontera con Líbano, un enclave crucial en el que se ha enfrentado a chiítas y a alauíes.</p><p> </p><p>Qusair, en disputa, es crucial para ambos bandos. Para los rebeldes, conquistarla significaría tránsito ininterrumpido de armas y soldados a Damasco, al sur. Para el régimen supondría control sobre un área que une esa misma capital con la costa septentrional, donde se hallan los bastiones de la minoría alauí, a la que pertenece El Asad.</p><p> </p><p>A esa zona, donde Sakar campa a sus anchas, han llegado en los pasados meses milicianos enviados por el grupo armado chiíta Hezbolá, que controla el Gobierno de Líbano y apoya a El Asad. Sakar respondió en abril bombardeando desde el otro lado de la frontera varias localidades libanesas chiítas en el valle de Bekaa.</p><p> </p><p>Dado a protagonizar vídeos, Sakar ya posó recientemente junto a lo que él mismo dijo que eran cuerpos de milicianos de Hezbolá caídos en combate.</p><p> </p><p>En otra grabación apareció cargando lanzacohetes antes de disparar a las ciudades libanesas en las que sembró el caos, extendiendo la violencia a los países vecinos. Todas esas imágenes han sido como un regalo para el régimen, que las emplea ahora para demostrar que no todo en la oposición es moderación y raciocinio.</p><p><a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/14/actualidad/1368516324_263739.html" target="_blank">http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/14/actualidad/1368516324_263739.html</a></p></blockquote><p></p>
[QUOTE="Sebastian, post: 1360008, member: 8629"] [CENTER][SIZE=6][B][SIZE=6]Indignación por un vídeo en el que un rebelde sirio muerde un corazón[/SIZE][/B][/SIZE][/CENTER] [SIZE=5][B][SIZE=3]Grupos opositores moderados de Siria condenan las imágenes en las que un soldado rebelde extirpa las vísceras[/SIZE][/B][/SIZE] Es ya una de las imágenes más cruentas de un conflicto que dura más de dos años y ha dejado a [URL='http://elpais.com/tag/siria/a/']Siria[/URL] en estado agónico. Un miliciano rebelde, en una fosa, se abalanza sobre el cuerpo de un soldado del Ejército gubernamental y, con un machete, le abre el pecho y extrae de él, sin perder el aplomo, el corazón y el hígado. De fondo, se oye: “Que dios te bendiga, Abu Sakar, parece que estés dibujando sobre él un corazón de amor”. El miliciano se dirige a la cámara y dice: “Le juro a dios, soldados de Bachar perros, comeremos vuestros corazones e hígados. Alá es grande. Mis héroes de Bab Amro, masacrad a los alauíes y sacadles los corazones para coméroslos”. En un momento en el que las facciones mayoritarias de la oposición armada en Siria intentan convencer a Estados Unidos y el resto de potencias occidentales de que les proporcionen de una vez por todas armas para enfrentarse al Gobierno, un vídeo como este hace esa labor más complicada si cabe. Sobre todo, porque pone de relieve las divisiones y la falta de control y disciplina que existe en esa amalgama de milicias, unidas en su oposición al régimen, pero enormemente divididas en sus métodos y planes para Siria, si finalmente logran derrocar a [URL='http://elpais.com/tag/bachar_el_asad/a/']El Asad.[/URL] El vídeo fue grabado en la localidad de Qusair, cerca de la frontera con Líbano, el 26 de marzo. Fue difundido en Internet el 12 de mayo, y la organización Human Rights Watch (HRW) ha certificado su autenticidad y la identidad de Sakar, un nombre de guerra al que responde Khalid al Hamad, comandante de una milicia suní que en los pasados meses se ha enfrentado a operativos del grupo libanés chií Hezbolá, que han cruzado la frontera para luchar por El Asad. “El vídeo muestra un crimen de guerra, sin duda”, explica Peter Bouckaert, director de emergencias de HRW y experto en crisis humanitarias. “Y aún más perturbador que la mutilación en sí misma son las palabras de Abu Sakar, que son extremadamente sectarias. Obviamente, no considera que su enemigo es el Ejército gubernamental, sino la minoría alauí, además de los chiíes, y cree que ambas deben ser masacradas. Dado que también ha habido ataques sectarios por parte del régimen, queda claro que en Siria vemos una tendencia perturbadora: comunidades luchando una contra otra, en lugar de facciones armadas opuestas”, añade. El Comité Internacional de la Cruz Roja considera, en su manual sobre derecho internacional humanitario consuetudinario, que “la prohibición de las mutilaciones de cadáveres en conflictos armados no internacionales queda cubierta por el crimen de guerra de ‘cometer atrocidades contra la dignidad personal’ bajo el Estatuto de la Corte Penal Internacional”. [URL='http://elpais.com/tag/revoluciones/a/']Los grupos opositores moderados[/URL], que son mayoría, se apresuraron ayer a condenar las imágenes que muestra el vídeo, en el que Sakar llama a los rebeldes a aniquilar a la minoría alauí, que detenta el poder del país. La Coalición Siria, que representa a la oposición política, dijo ayer en un comunicado que “un acto semejante contradice la moral del pueblo sirio, y los valores y principios del Ejército Libre Sirio (ELS). El ELS ha luchado y sigue luchando por la dignidad de todos los sirios que anhelan la libertad”. El protagonista del vídeo es uno de los fundadores de las brigadas de Farouk, uno de los principales batallones que conforman el propio ELS, aunque el pasado otoño creó su propio grupo, que opera de forma independiente. Del mismo modo actúan otras milicias, de ideología islamista, como el Frente Al Nusra, cuyo fin no es solo derrocar a El Asad, sino instaurar un régimen islámico en Siria. “La oposición se halla muy dividida, y eso ha facilitado que El Asad se perpetúe en el poder”, opina Moshe Maoz, profesor emérito sobre Oriente Próximo en la universidad hebrea de Jerusalén. “Sus líderes están divididos, y esas fisuras son incluso más grandes en el frente. Las propias milicias pugnan no solo contra El Asad, sino entre ellas mismas por los recursos a su alcance, por la influencia en el conflicto y por el resultado final de este. Eso no quiere decir, como ha defendido el régimen, que todos los opositores sean terroristas”, añade. Hasta la aparición de este vídeo, parecía que el conflicto no podía dar imágenes más crudas que las ya vistas. En febrero, los opositores denunciaron que el Gobierno lanzó misiles Scud contra centros de población en Alepo, matando a numerosos civiles. Ese mismo mes, un ataque con una sustancia tóxica, también en Alepo, desató acusaciones cruzadas de uso de armas químicas. Hace dos semanas unos mercenarios del Gobierno [URL='http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/04/actualidad/1367672051_474532.html']aniquilaron a al menos 150 personas en las ciudades suníes de Baniyas y Bayda,[/URL] según varios grupos rebeldes, dejando numerosos cadáveres en las calles. Ayer, el opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos dijo que la cifra de víctimas del conflicto sirio ya supera las 94.000 personas, en su mayoría civiles, más de 4.700 de ellas niños. [SIZE=5][B]Un comandante famoso por su ferocidad[/B][/SIZE] Abu Sakar, el protagonista del vídeo que muestra la mutilación del cadáver de un soldado sirio, no es simplemente un miliciano más en el largo conflicto por el control de Siria. Fue cofundador de una de las mayores milicias que conforman el Ejército Libre Sirio y hoy tiene bajo su mando una nueva brigada con la cual se ha tomado la justicia por su mano y se ha embarcado en una batalla de tintes más sectarios que revolucionarios. Pocos meses después del inicio de la revuelta contra El Asad, en 2011, Sakar participó en la creación del batallón de Farouk, en la ciudad de Homs, uno de los focos insurgentes. Allí defendió el distrito de Bab Amro, que entre febrero y mayo de 2012 sufrió uno de los mayores asedios por parte de las tropas leales a El Asad, durante el cual quedó reducido a escombros. En octubre del año pasado rompió filas con el batallón que había ayudado a liderar y fundó unas brigadas menores y más feroces, con el nombre de Omar al Farouk, integradas por unas 60 personas. En su particular guerra, Sakar, cuyo verdadero nombre es Khalid al Hamad, se desplazó 21 kilómetros al suroeste de Homs, a la localidad de Qusair, junto a la frontera con Líbano, un enclave crucial en el que se ha enfrentado a chiítas y a alauíes. Qusair, en disputa, es crucial para ambos bandos. Para los rebeldes, conquistarla significaría tránsito ininterrumpido de armas y soldados a Damasco, al sur. Para el régimen supondría control sobre un área que une esa misma capital con la costa septentrional, donde se hallan los bastiones de la minoría alauí, a la que pertenece El Asad. A esa zona, donde Sakar campa a sus anchas, han llegado en los pasados meses milicianos enviados por el grupo armado chiíta Hezbolá, que controla el Gobierno de Líbano y apoya a El Asad. Sakar respondió en abril bombardeando desde el otro lado de la frontera varias localidades libanesas chiítas en el valle de Bekaa. Dado a protagonizar vídeos, Sakar ya posó recientemente junto a lo que él mismo dijo que eran cuerpos de milicianos de Hezbolá caídos en combate. En otra grabación apareció cargando lanzacohetes antes de disparar a las ciudades libanesas en las que sembró el caos, extendiendo la violencia a los países vecinos. Todas esas imágenes han sido como un regalo para el régimen, que las emplea ahora para demostrar que no todo en la oposición es moderación y raciocinio. [url]http://internacional.elpais.com/internacional/2013/05/14/actualidad/1368516324_263739.html[/url] [/QUOTE]
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