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<blockquote data-quote="Merchant Marine one" data-source="post: 2984806" data-attributes="member: 13119"><p>En sus largos años navegando por la Patagonia, el Comandante Luis Piedrabuena salvó la vida de cientos de personas en numerosos rescates. Esta es la historia de uno de ellos.</p><p>El 1° de septiembre de 1874 el cúter “Luisito” al mando de su Comandante <a href="https://gacetamarinera.com.ar/especiales/teniente-coronel-de-marina-luis-piedrabuena-maximo-heroe-patagonico/" target="_blank">Luis Piedrabuena</a> zarpó con destino a la provincia de Santa Cruz. </p><p>El trayecto ya era conocido por el Comandante, quien constantemente surcaba las aguas entre Punta Arenas, Isla Pavón y la Isla de los Estados. Con proa hacia la Isla Pavón, el cúter debía realizar una primera escala en la Isla de los Estados para incorporar a tres tripulantes que había dejado tras el rescate de los cuatro náufragos del bergantín norteamericano “Eagle”.</p><p>Hacia la segunda semana de octubre, el “Luisito” ya estaba a la altura de Río Gallegos, y hacia fines del mismo mes en la Bahía de Policarpo –al sudoeste de Tierra del Fuego–, próximo a su meta: la Isla de los Estados.</p><p>Se estimaban tres días de navegación hasta su propósito, sin embargo, una situación imprevista sorprendió a la tripulación. Hacia el horizonte se divisó un marinero de pie en la punta de un cerro en Bahía Policarpo, haciendo señas con sus brazos.</p><p>Piedrabuena mandó a dos de sus hombres en un bote para acercarse y verificar lo que sucedía. Así comprobaron que estos hombres pertenecían al bergantín alemán “Dr. Hansen”, el cual había sido destrozado tras un temporal desatado muy pocos días atrás. Sus tripulantes, si bien lograron alcanzar la costa a tiempo, se encontraron sin víveres ni abrigo suficiente, y rodeados por una población salvaje, hallándose expuestos a los mayores peligros y en presencia de la muerte.</p><p>El 28 de octubre se inició la maniobra de rescate de los diez tripulantes, incluidos entre ellos la esposa del capitán F.N. Ruge y y su hijo de 6 años quienes, con pedazos de cabos atados, fueron bajados a través de un barranco de 10 metros de altura.</p><p>El estado en que se encontraban los náufragos era de gravedad, no poseían fuerzas ni para caminar; se acomodaron en la pequeña bodega del cúter y recibieron alimentos para superar su alarmante situación.</p><p>Era indispensable llegar a la Isla de los Estados previo a retornar al continente, debido a la sobrecarga que poseía la embarcación. De esta forma fue como el primer día de noviembre, descargaron algunos de sus tripulantes y cabras que trasladaban, poniendo, dos días más tarde, proa hacia Punta Arenas.</p><p>Luego de un viaje de cuatro semanas, llegaron al sur de Chile el 22 de noviembre. Piedrabuena le envió una nota al Gobernador del territorio de Magallanes y Comandante General de Armas de Punta Arenas, comunicando el arribo al puerto con los náufragos del bergantín alemán. A lo que recibió como respuesta: “Se comprende la importancia y abnegación de su procedimiento. Importante por cuanto usted ha salvado la vida de diez personas, abnegado porque no trepidó un momento en abandonar sus intereses por el servicio de la Humanidad, trayendo en su débil esquife y pasando por miles de peligros hasta dejar en seguro puerto a la tripulación del Dr. Hansen […]”, agradeciendo y felicitando su acción.</p><p>De la manera más desinteresada, Piedrabuena había rechazado las indemnizaciones ofrecidas por los náufragos.</p><p>Al año siguiente, el 16 de julio de 1875, fue recibida en Buenos Aires una nota de R. Le Maistre de la Legación del Imperio Alemán, dirigida al Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina en la que se anunciaba que se le iba a conferir al Capitán Piedrabuena una recompensa por su noble conducta y los servicios prestados por él hacia los alemanes en desgracia. “Cumplo este grato deber, señor Ministro, al poner en conocimiento la acción generosa del Capitán Piedrabuena, que tan altamente honra a la Marina Argentina, como también la prueba de reconocimiento de parte de mi Augusto Soberano”, explicitó en su nota Le Maistre.</p><p>El 12 de diciembre de 1876, el Encargado de Negocios del Imperio Alemán, J.N. Nordenhol, le dirigió una nota a Piedrabuena junto con un cajón que contenía un anteojo que el Emperador Alemán Guillermo I mandó a elaborar como recuerdo de la salvación de los tripulantes del buque alemán.</p><p>El telescopio llegó en un estuche con una plaqueta de plata con esta inscripción: “Nosotros, Guillermo, por la gracia de Dios, emperador de Alemania y rey de Prusia, concedemos esta caja como recuerdo de gratitud al capitán D. Luis Piedra Buena, del buque argentino Luisito, por los servicios prestados en el salvamento de la Tripulación del buque alemán Dr. Hansen, naufragado en octubre de 1874.”</p><p>El salvamento de los náufragos del Dr. Hansen fue el segundo llevado a cabo por Piedrabuena con el “Luisito” y el último de los protagonizados por él en sus viajes por los mares australes, que abarcaron un período de casi treinta años.</p><p><img src="https://gacetamarinera.com.ar/wp-content/uploads/2021/10/U-0097-d-Cuter-Luisito.-Acuarela-Emilio-Biggeri.jpg" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" />Cúter Luisito. Acuarela de Emilio Biggeri (AR,MD,ARA, FDF,U-0097 d).</p><h4><strong>Nacimiento del Cúter “Luisito”</strong></h4><p>Su labor como “lobero” en el Mar Austral Argentino, habían convertido a Luis Piedrabuena –indeliberadamente- en un defensor natural de la Soberanía Argentina en el Atlántico Sur y sus islas.</p><p>Fue tomando posesión de las aguas a partir del salvamento de naufragios, caza de lobos marinos, ballenas y pingüinos, defendiéndose y echando a “loberos” de diferentes nacionalidades.</p><p>En febrero de 1873 zarpó a bordo de su bergantín “Espora” –antes llamado “Nancy”–, desde Punta Arenas con destino a la Isla de los Estados, con el propósito de construir una fábrica para la producción de aceite de pingüino.</p><p>El 10 de marzo de ese mismo año, la “Espora” fondeó frente al lugar al que Piedrabuena llamaría “Bahía de las Nutrias”. Hasta qué, un fuerte temporal le haría perder el control de las anclas sobre el suelo marítimo. Tras varios intentos de varar el buque en la playa, la goleta terminó dando contra las rocas, y posteriormente, concluyendo en su hundimiento.</p><p>Piedrabuena y sus 8 hombres lograron llegar a la costa. Durante 3 días intentaron rescatar, sin éxito, lo que había dejado el bergantín.</p><p>Sin muchas opciones a las cuales recurrir, el Comandante optó por la construcción de un nuevo buque. Siendo de utilidad el material que pudieron recolectar a partir del desplome de la “Espora”, sumado los recursos que la isla podría abastecerle.</p><p>Los elementos para su construcción eran muy precarios, ni siquiera poseían planos y las herramientas a disposición eran muy pocas, lo que dificultaba la misión. Sin embargo, el 16 de marzo desplegaron la quilla de lo que sería el Cúter “Luisito”, con 14 metros de eslora (largo), 4 de manga (ancho), y 2 de puntal (altura del casco). Del “Espora” lograron reutilizar el timón, el mástil, las bombas, las velas y la cabuyería. Reemplazaron la brea o alquitrán con grasa de pingüino.</p><p>Y así fue como, el 18 de mayo el “Luisito” –en honor a su difunto hijo– zarpó rumbo a Punta Arenas, donde amarró el 27 del mismo mes.</p><p><img src="https://gacetamarinera.com.ar/wp-content/uploads/2021/10/U-0097-b-Cuter-Luisito.-Acuarela-Emilio-Biggeri.jpg" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" />Cúter Luisito. Acuarela de Emilio Biggeri (AR,MD,ARA, FDF,U-0097 b)</p><p>En el trayecto se toparon con seis náufragos del bergantín inglés “Eagle” que se habían refugiado en una cueva. Los cuales llevó a salvo hasta su rumbo deseado. Ese fue el primer rescate realizado por Piedrabuena con su precaria embarcación, la que surgió como fruto de los conocimientos adquiridos desde su niñez y perfeccionados durante su paso por la Escuela de Náutica de Nueva York, mientras simultáneamente estudiaba carpintería, herrería y velería en los talleres circundantes a dicha escuela.</p><p>Con su querido y endeble “Luisito”, Piedrabuena logró justamente una de sus proezas que tuvo repercusión mundial y lo reafirma como todo un “caballero de mar”. </p><p></p><p>Créditos: Gaceta Marinera Digital</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="Merchant Marine one, post: 2984806, member: 13119"] En sus largos años navegando por la Patagonia, el Comandante Luis Piedrabuena salvó la vida de cientos de personas en numerosos rescates. Esta es la historia de uno de ellos. El 1° de septiembre de 1874 el cúter “Luisito” al mando de su Comandante [URL='https://gacetamarinera.com.ar/especiales/teniente-coronel-de-marina-luis-piedrabuena-maximo-heroe-patagonico/']Luis Piedrabuena[/URL] zarpó con destino a la provincia de Santa Cruz. El trayecto ya era conocido por el Comandante, quien constantemente surcaba las aguas entre Punta Arenas, Isla Pavón y la Isla de los Estados. Con proa hacia la Isla Pavón, el cúter debía realizar una primera escala en la Isla de los Estados para incorporar a tres tripulantes que había dejado tras el rescate de los cuatro náufragos del bergantín norteamericano “Eagle”. Hacia la segunda semana de octubre, el “Luisito” ya estaba a la altura de Río Gallegos, y hacia fines del mismo mes en la Bahía de Policarpo –al sudoeste de Tierra del Fuego–, próximo a su meta: la Isla de los Estados. Se estimaban tres días de navegación hasta su propósito, sin embargo, una situación imprevista sorprendió a la tripulación. Hacia el horizonte se divisó un marinero de pie en la punta de un cerro en Bahía Policarpo, haciendo señas con sus brazos. Piedrabuena mandó a dos de sus hombres en un bote para acercarse y verificar lo que sucedía. Así comprobaron que estos hombres pertenecían al bergantín alemán “Dr. Hansen”, el cual había sido destrozado tras un temporal desatado muy pocos días atrás. Sus tripulantes, si bien lograron alcanzar la costa a tiempo, se encontraron sin víveres ni abrigo suficiente, y rodeados por una población salvaje, hallándose expuestos a los mayores peligros y en presencia de la muerte. El 28 de octubre se inició la maniobra de rescate de los diez tripulantes, incluidos entre ellos la esposa del capitán F.N. Ruge y y su hijo de 6 años quienes, con pedazos de cabos atados, fueron bajados a través de un barranco de 10 metros de altura. El estado en que se encontraban los náufragos era de gravedad, no poseían fuerzas ni para caminar; se acomodaron en la pequeña bodega del cúter y recibieron alimentos para superar su alarmante situación. Era indispensable llegar a la Isla de los Estados previo a retornar al continente, debido a la sobrecarga que poseía la embarcación. De esta forma fue como el primer día de noviembre, descargaron algunos de sus tripulantes y cabras que trasladaban, poniendo, dos días más tarde, proa hacia Punta Arenas. Luego de un viaje de cuatro semanas, llegaron al sur de Chile el 22 de noviembre. Piedrabuena le envió una nota al Gobernador del territorio de Magallanes y Comandante General de Armas de Punta Arenas, comunicando el arribo al puerto con los náufragos del bergantín alemán. A lo que recibió como respuesta: “Se comprende la importancia y abnegación de su procedimiento. Importante por cuanto usted ha salvado la vida de diez personas, abnegado porque no trepidó un momento en abandonar sus intereses por el servicio de la Humanidad, trayendo en su débil esquife y pasando por miles de peligros hasta dejar en seguro puerto a la tripulación del Dr. Hansen […]”, agradeciendo y felicitando su acción. De la manera más desinteresada, Piedrabuena había rechazado las indemnizaciones ofrecidas por los náufragos. Al año siguiente, el 16 de julio de 1875, fue recibida en Buenos Aires una nota de R. Le Maistre de la Legación del Imperio Alemán, dirigida al Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina en la que se anunciaba que se le iba a conferir al Capitán Piedrabuena una recompensa por su noble conducta y los servicios prestados por él hacia los alemanes en desgracia. “Cumplo este grato deber, señor Ministro, al poner en conocimiento la acción generosa del Capitán Piedrabuena, que tan altamente honra a la Marina Argentina, como también la prueba de reconocimiento de parte de mi Augusto Soberano”, explicitó en su nota Le Maistre. El 12 de diciembre de 1876, el Encargado de Negocios del Imperio Alemán, J.N. Nordenhol, le dirigió una nota a Piedrabuena junto con un cajón que contenía un anteojo que el Emperador Alemán Guillermo I mandó a elaborar como recuerdo de la salvación de los tripulantes del buque alemán. El telescopio llegó en un estuche con una plaqueta de plata con esta inscripción: “Nosotros, Guillermo, por la gracia de Dios, emperador de Alemania y rey de Prusia, concedemos esta caja como recuerdo de gratitud al capitán D. Luis Piedra Buena, del buque argentino Luisito, por los servicios prestados en el salvamento de la Tripulación del buque alemán Dr. Hansen, naufragado en octubre de 1874.” El salvamento de los náufragos del Dr. Hansen fue el segundo llevado a cabo por Piedrabuena con el “Luisito” y el último de los protagonizados por él en sus viajes por los mares australes, que abarcaron un período de casi treinta años. [IMG]https://gacetamarinera.com.ar/wp-content/uploads/2021/10/U-0097-d-Cuter-Luisito.-Acuarela-Emilio-Biggeri.jpg[/IMG]Cúter Luisito. Acuarela de Emilio Biggeri (AR,MD,ARA, FDF,U-0097 d). [HEADING=3][B]Nacimiento del Cúter “Luisito”[/B][/HEADING] Su labor como “lobero” en el Mar Austral Argentino, habían convertido a Luis Piedrabuena –indeliberadamente- en un defensor natural de la Soberanía Argentina en el Atlántico Sur y sus islas. Fue tomando posesión de las aguas a partir del salvamento de naufragios, caza de lobos marinos, ballenas y pingüinos, defendiéndose y echando a “loberos” de diferentes nacionalidades. En febrero de 1873 zarpó a bordo de su bergantín “Espora” –antes llamado “Nancy”–, desde Punta Arenas con destino a la Isla de los Estados, con el propósito de construir una fábrica para la producción de aceite de pingüino. El 10 de marzo de ese mismo año, la “Espora” fondeó frente al lugar al que Piedrabuena llamaría “Bahía de las Nutrias”. Hasta qué, un fuerte temporal le haría perder el control de las anclas sobre el suelo marítimo. Tras varios intentos de varar el buque en la playa, la goleta terminó dando contra las rocas, y posteriormente, concluyendo en su hundimiento. Piedrabuena y sus 8 hombres lograron llegar a la costa. Durante 3 días intentaron rescatar, sin éxito, lo que había dejado el bergantín. Sin muchas opciones a las cuales recurrir, el Comandante optó por la construcción de un nuevo buque. Siendo de utilidad el material que pudieron recolectar a partir del desplome de la “Espora”, sumado los recursos que la isla podría abastecerle. Los elementos para su construcción eran muy precarios, ni siquiera poseían planos y las herramientas a disposición eran muy pocas, lo que dificultaba la misión. Sin embargo, el 16 de marzo desplegaron la quilla de lo que sería el Cúter “Luisito”, con 14 metros de eslora (largo), 4 de manga (ancho), y 2 de puntal (altura del casco). Del “Espora” lograron reutilizar el timón, el mástil, las bombas, las velas y la cabuyería. Reemplazaron la brea o alquitrán con grasa de pingüino. Y así fue como, el 18 de mayo el “Luisito” –en honor a su difunto hijo– zarpó rumbo a Punta Arenas, donde amarró el 27 del mismo mes. [IMG]https://gacetamarinera.com.ar/wp-content/uploads/2021/10/U-0097-b-Cuter-Luisito.-Acuarela-Emilio-Biggeri.jpg[/IMG]Cúter Luisito. Acuarela de Emilio Biggeri (AR,MD,ARA, FDF,U-0097 b) En el trayecto se toparon con seis náufragos del bergantín inglés “Eagle” que se habían refugiado en una cueva. Los cuales llevó a salvo hasta su rumbo deseado. Ese fue el primer rescate realizado por Piedrabuena con su precaria embarcación, la que surgió como fruto de los conocimientos adquiridos desde su niñez y perfeccionados durante su paso por la Escuela de Náutica de Nueva York, mientras simultáneamente estudiaba carpintería, herrería y velería en los talleres circundantes a dicha escuela. Con su querido y endeble “Luisito”, Piedrabuena logró justamente una de sus proezas que tuvo repercusión mundial y lo reafirma como todo un “caballero de mar”. Créditos: Gaceta Marinera Digital [/QUOTE]
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