Las investigaciones que han cambiado la historia de la segunda Guerra Mundial

Andaba buscando alguna entrevista en idioma español al historiador militar David M. Glantz y tope con este interesante articulo


Las investigaciones que han cambiado la historia de la segunda Guerra Mundial

Una serie de trabajos pone fin al mito que el factor decisivo para derrotar a Hitler fue E.E.U.U. En los últimos 15 años ha tenido lugar una verdadera revolución en los estudios sobre el conflicto. Con el fin de la guerra fría y la apertura de los archivos soviéticos, Numerosos trabajos han revelado que las tropas de Estados unidos jamás se enfrentaron a las divisiones de elite de Hitler, que fueron derrotadas en el frente ruso a un costo de más de 25 millones de vidas.

Ya es hora que los lectores dejen atrás los relatos sobre el día D y se vuelquen a una nueva hornada de títulos sobre el conflicto más colosal vivido por el mundo: el choque entre alemanes y soviéticos en el frente oriental. Desde fines de los 80, se ha producido una verdadera revolución historiográfica a medida que la academia ha cambiado su visión sobre esta lucha épica, la cual mato a 27 millones de soldados y civiles soviéticos y a cerca de cuatro millones de tropas de la wehrmacht (el ejercito alemán). No solo se esta revisando la narrativa establecida; se están descubriendo facetas del conflicto -Incluyendo batallas enteras- que se habían perdido en las paginas de la historia. Las crónicas de Churchill sobre la segunda guerra mundial, las que fijaron de forma permanente los contornos del conflicto, menospreciaron deliberadamente el papel crucial jugado por la superpotencia soviética en la derrota del eje, la alianza entre Alemania, Italia y Japón. Desde entonces, mientras la academia avanzo, por ejemplo, en la investigación sobre las campañas aéreas de los aliados en el norte de África, tratándose del frente oriental esta se paralizo o tergiverso.
La URSS documento el conflicto de forma más detallada que cualquier otro participante, pero los historiadores soviéticos tuvieron que omitir muchos aspectos considerados vergonzosos para el Estado. A los académicos occidentales, se les negaba el acceso a los archivos soviéticos y dependían de los registros alemanes y de los recuerdos, por lo general expiatorios de los generales germanos. Durante la guerra fría, EE.UU. empleo a ex oficiales de la Wehrmacht para que examinaran y evaluaran los documentos capturados. El general Franz Halder, Jefe del estado mayor de Hitler (1938 a 1942), y cómplice de crímenes, encabezo este proyecto de la División Histórica del Ejército de EE.UU.; y John F. Kennedy lo premio con la orden por servicios civiles meritorios.


Avalancha de Libros:

El primero en eludir algunas de estas restricciones fue el historiador Británico John Erickson, en sus libros "the road to stalingrad” (1975) y “the road to Berlin” (1983). Desde el fin de la Guerra Fría, son muchos los que están aprovechando la rica veta de material de archivo.
El académico Occidental mas activo sobre "la gran guerra patriota" -como denominaron los soviéticos al esfuerzo contra los nazis-, David Glantz, un ex Coronel estadounidense, ha escrito más de 60 monografías sobre el ejército rojo y sus operaciones militares. Los historiadores aprovecharan su trabajo durante generaciones (su estudio mas reciente, Red storm the Balkans: the failed soviet invasion of Romania, spring 1944, se publico el año pasado).
El historiador británico Mark Harrison ha investigado la movilización económica de los soviéticos en tiempos de guerra y sus iniciativas planificadoras: esos despiadados esfuerzos fueron brillantes y sorprendentemente flexibles para ganar la guerra, pero el consenso parece ser que la economía soviética nunca se pudo recuperar con posterioridad. Las memorias recientemente lanzadas de Nikolai Litvin: "800 Days in the eastern front" brindan una horrorosa visión sobre la guerra. Además, un grupo de académicos esta explorando temas tan especializados como el trato que recibían los soldados; las campañas de limpieza étnica en contra de minorías potencialmente colaboracionistas y el papel jugado por la policía secreta en casi todos los aspectos de la guerra. El Principal objetivo de la NKVD -Antecesora de la KGB- fue impedir las deserciones y cumplió su tarea de manera sanguinaria: más de 158.000 soldados fueron ejecutados por desertar. "en el ejercito rojo", escribió el mariscal Georgi Zhukov, quien encabezo la ofensiva final sobre Alemania,"hay que ser muy valiente para ser muy cobarde".
Solo el año pasado tres autores británicos publicaron obras de gran merito literario. Antony Beevor -quizás el autor con mas estilo- luego de sus penetrantes Stalingrad (1998) y the fall of Berlin (2002), publico a “Writer at war”, una traducción de los diarios escritos en el frente por le ruso Vasily Grossman. Creo que es el mejor relato de un testigo presencial sobre el frente oriental disponible en ingles. Catherine Merridale lanzo su amplio retrato sobre la vida de los soldados comunes y corrientes, “Ivans War”. Y el historiador Rodric Braithwaite publico “Moscow 1941”, su dramático relato sobre la vida en la ciudad y la batalla de Moscú: pelea que significo la muerte de 926.000 soldados del ejército rojo.

Las razones del genocidio

Varios títulos recientes -todos basados en el estudio de 1985, hecho por Omer Bartov, the eastern front, 1941-1945: german troops and the barbarisation of warfare- han diseccionado la “guerra de aniquilamiento" en contra de los soviéticos. Estos incluyen the attack on the soviet union, un texto sobre la historia oficial alemana de la guerra y el mas reciente, “the Wehrmacht” de Wolfram Wette. Contrario a los relatos de los generales alemanes acerca de la sola responsabilidad de las SS, las obras demuestran que la Wehrmacht se unió voluntaria y entusiastamente a los asesinatos y genocidios.
Los estudios reciente mas sofisticados sobre el holocausto -la obra maestra de Christopher Browning, the origins of the final solution y the years of extermination, el segundo volumen y final de Nazi germany and the jews, de Saul friedlander- colocan en el centro de su historia la guerra en el frente oriental. Pese al trato feroz recibido por los judíos en Polonia, a pesar de las exhortaciones del propio Hitler que se remontan a los 20, fue la escala sin precedentes y la crueldad del intento alemán por conquistar la URSS la que radicalizo de manera decisiva a los nazis y cristalizo su visión de liquidar a los judíos.
La avalancha de nuevos materiales de archivo sobre el frente oriental ha sido tan constante que las dos mas respetadas crónicas posteriores a las glasnost -When titan clashed, de Glantz, y Russias war, de Richard Overy han sido sobrepasadas por nuevas fuentes.
Evan Mawdsley, un historiador británico, ha llenado la brecha con su aguda “Thunder in the East: the nazi-soviet war, 1941-1945”. Esta obra precisa y que se ha convertido en toda una autoridad en historia general, es especialmente útil, porque apoya algunos de los argumentos mas provocadores de dos recientes, aunque no tan prejuiciosos, libros: Stalins War, un minucioso examen sobre el liderazgo en tiempos de guerra del hombre fuerte ruso, escrito por Geoffrey Roberts; y Europe at war, 1939-1945 de Norma Davies.

La guerra la Gano Rusia

Davies, autor de la monumental “Europe: a history” y de la magistral historia en dos volúmenes de Polonia, “Gods Playground”, ha escrito un trabajo mas breve, que consiste en dos argumentos desarrollados en extenso junto a mucho material superfluo. Aunque pareciera haber escrito a la rápida y contiene demasiados errores, reordena y yuxtapone hechos de forma inesperadamente iluminadoras. Esta lleno de ironía y paradojas, características esenciales para comprender la historia, ausentes en la visión estadounidense.
Davies encuentra insoportables las perspectivas sobre el conflicto que ponen el énfasis en el Alamein o Normandia (batallas en que Estados Unidos jugo un papel decisivo). Es por ello que condena el narcisismo moral estadounidense que sostiene, citando a Stephen Ambrose, que fueron los soldados de ese país los que "ganaron la guerra en contra de la Alemania nazi" y "detuvieron a Hitler". Por el contrario sostiene que "dos aspectos centrales" -proporcionalidad y criminalidad- “brindan la clave" para comprender adecuadamente la guerra en Europa.
En cuanto a la primera, sostiene que el frente oriental fue sin duda el principal teatro de la guerra: durante 4 años, mas de 400 divisiones del ejercito rojo y alemanas se enfrentaron en una serie de continuas operaciones militares, las que se extendieron por un frente de mas de 1.600 kilómetros (en su fase mas intensa, la guerra en el frente occidental envolvió a 30 divisiones). Cerca de 88% de los uniformados alemanes murieron en Rusia. En julio de 1943, la batalla decisiva de la guerra, los soviéticos rompieron la capacidad de la Wehrmacht para atacar a gran escala. La confrontación se dio en Kursk, "el único nombre", dice Davies, "que todos los historiadores de la segunda guerra deberían recordar".
Mas adelante plantea: "el esfuerzo de guerra soviético fue tan aplastante que es muy probable que los historiadores del mundo sitúen la contribución británica y estadounidense en el teatro europeo apenas como poco mas que un papel de apoyo".
Así (lo cual nos lleva al segundo argumento de Davies), el régimen mas criminal de la historia fue derrotado incluso por un régimen mas asesino, si es que las cifras son la medida de ello, lo cual elimina cualquier noción de "guerra buena".
De cara a persuasivas pruebas, Davies amplia un argumento de por si provocativo. Aunque hoy son de rigor las posturas antiestalinistas, el posee una "polacofilia" mucho mas pronunciada (el único sesgo dicho en su libro), y por lo tanto especialmente apasionada al evaluar los crímenes del hombre que, en sociedad con Hitler, partió en dos a Polonia y la sometió a casi medio siglo de vasallaje.

El arquitecto del triunfo

Davies pudo haber empleado la historia que los generales alemanes divulgaron después de la guerra; esto es que el éxito de los soviéticos se debió únicamente a los tremendos errores estratégicos de Hitler y a su nociva interferencia en las operaciones militares, además del enorme tamaño del ejercito rojo.
También pudo haber seguido la tesis sostenida por los soviéticos en el periodo de "desestalinizacion": que el pueblo ruso alejado de su liderazgo aseguro la victoria gracias a su patriotismo. A pesar de su abundante animadversión hacia Stalin, declara: "la victoria de 1945 en Europa fue antes que nada de el".
Este consenso sostenido de manera más franca por Roberts, reconoce que ningún otro líder de la historia fue responsable de fracasos militares más graves: desde su impresionante error de cálculo respecto del ataque alemán hasta su insistencia en contraofensivas prematuras y perniciosas, durante 1941 y buena parte de 1942. Pero también es evidente la férrea resolución que Stalin desplegó en la batalla de Moscú, su perspicacia al pedirle a Zhukov que comandara el esfuerzo militar y la dura voluntad que le imbuyo a sus súbditos a lo largo de la guerra (la frase acuñada en la pistola de Stalin -"ni un paso atrás"- divulgada en vísperas de Stalingrado, les mostró a los soviéticos su desesperada situación y la dureza con que el Estado la abordaría). Pero mas importante aun, Stalin se transformo a si mismo y a los militares que dirigía. A fines de 1942, durante los preparativos de la batalla de Stalingrado, su creciente comprensión de las estrategias y operaciones militares es tan inexplicable como evidente. El líder ruso orquesto cada uno de los esfuerzos de guerra soviéticos -Desde la milagrosa recuperación económica, pasando por la alta diplomacia, hasta la planificación de los operativos -y le hizo caso crecientemente a los consejos provenientes del notable grupo de asesores militares del que se rodeo: Zhukov; alexander Vasilevsky y Aleksei Antonov. Todos ellos eran hombres de una inteligencia penetrante, poseían habilidades excepcionales y fuerte carácter. Con este triunvirato, junto a comandantes como Kostantin Rokossovsky, Stalin puso al servicio del Estado a los mejores generales de la segunda guerra.
Las mejoras en la organización, en el equipamiento, abastecimiento, entrenamiento y en el mando del ejército rojo ganaron la batalla de Stalingrado, y desde ese modo cambiaron el curso de la guerra. En Kursk, en tanto el ejercito rojo monto una operación a una escala sin precedentes. De ahí en adelante, realizo "operaciones profundas" cada vez más sofisticadas y devastadoras: avances extremadamente rápidos que lograban penetrar muy adentro las líneas de la Wehrmacht. Fueron las proezas militares más innovadoras y de mayor impacto que haya logrado algún ejercito durante la conflagración. Probablemente, los soviéticos protagonizaron el vuelo más rápido y profundo que haya alcanzado organización militar en la historia.
Hay que reconocer que parte de los logros de Stalin de deben a que le permitió hacer su trabajo a los subordinados mas talentosos, un atributo de todos los grandes señores de la guerra. A partir de fines de 1942, fomento una mayor iniciativa y flexibilidad al interior del alto mando, y presidio una organización militar que promovía un mayor dinamismo e innovación táctica y operativa. Pero las nuevas versiones -basadas incluso en transcripciones de conversaciones telefónicas y telegráficas con sus generales en el frente- van mucho más allá, y colocan a Stalin en el centro de los increíbles logros militares soviéticos. La conclusión de Davies, que la historia fue de Stalin, parece incontrarrestable. La de Roberts va un paso mas allá y confundirá a quienes se aferran a la historia establecida: "cometer tantos errores y levantarse de tal derrota para ganar la mayor victoria militar de la historia fue un triunfo que no tiene comparación...Stalin..salvo al mundo para bien de la democracia".


Benjamín Schwarz para Atlantic Monthly

Fuente:
http://geopoetico.blogspot.com/2007/07/las-investigaciones-que-han-cambiado-la.html
http://papeldigital.info/ltrep/edicion.html?20070722010271


Saludos
 

Armisael

Forista Borgeano
Colaborador
Interesante visión . . .

Hitler, salvó al mundo de Stalin; y Stalin salvó al mundo de Hitler y de él mismo :biggrinjester:

Saludos.
 

Grulla

Colaborador
Colaborador
Muy buen informe, totalmente de acuerdo. Que cantidad de libros interesantes para leer!!!
Todos hablan del Mosquito, el Mustang, el Spitfire, el Sherman, etc.
Se olvidan del papel del IL-2, el mejor avión de ataque al suelo de la guerra, el velocisimo Pe-2, los cazas Lag y Yak, el T-34.
Los rusos se bancaron practicamente solos la guerra terrestre del 41 al 44 y maniobraron con habilidad evitando que Japón los atacase.
Pero desgraciadamente el History Chanell, Discovery y NG se cansan de pasar documentales sobre el frente occidental y del oriental nada.
 

bagre

2º inspector de sentina
estimados foristas
especialmente shadow
muy interesante, prometo leerlo con mas tiempo y buscar info relativa para poder aportar algo mas, como humilde aporte un dicho que oia repetir a algunos "rusos" temporales residentes en mi antiguo barrio de av. almirante brown y wenceslao willafañe...si volvias del frente sin razon aun para mendigar un mendrugo, te jugabas un proceso sumarisimo y probablemente el fusilamiento, ahi nomas, si llegabas a una posición alemana y la tomabas, siempre habia algo que rapiñar...
la prensa occidental ha hecho con la ayuda del mi5 y el soe & oss una verdadera patraña, menos mal que uno ve un poco mas alla de lo que lee
saludos
bagre
 
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