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<blockquote data-quote="GustavoC" data-source="post: 922144" data-attributes="member: 10537"><p>Me permito acercar una versión bastante diferente a lo expresado en el artículo del Clarín. Extractado del libro “La incomparable ISABEL LA CATOLICA” de Jean Dumont (Encuentro Ediciones, 1992), el Capítulo V trata sobre la expulsión de los judíos de España en el siglo XV…</p><p></p><p>(…) Por ejemplo, en un hecho paradójico para todos los que juzgan solo desde la apariencia: fue un español muy tradicional, descendiente de los pretendidos “bautismos de urgencia”, quien (casi el único en Europa) acudió en socorro de los judíos cuando, en nuestro siglo, estaban seriamente amenazados. Este hombre era de origen converso por sus dos líneas, paterna y materna; se llamaba Francisco Franco Bahamonde, de dos nombres de familias conversas. Jefe de un Estado español cristiano aunque autoritario, y habiendo restablecido como primera distinción de ese Estado la Orden de Isabel la Católica y como emblema fundamental los emblemas de los Reyes católicos, el yugo y las flechas, se lanzo espontáneamente en ayuda de los judíos en peligro. Aun cuando el Instituto de la Raza de las S.S. le había denunciado ante Hitler por lo que era: un judío de origen. Así le calificaba también, de manera poco amable, el embajador de Su Graciosa Majestad británica ante él, sir Samuel Hoare, tratándole de “pequeño oficial judio”.</p><p>Este hombre, que se creía sucesor y discípulo de Isabel, hizo algo inaudito en pleno triunfo de Hitler: concedió la nacionalidad española a los descendientes de los judíos expulsados de España, muy numerosos en los países ocupados por la Alemania nazi, sobre todo en Grecia. Los pasaportes que hizo llegar a muchos de ellos les ponían bajo la protección de un Estado neutral, como ciudadanos de ese Estado, y los arrancaba ipso facto de la deportación. Se cree que salvo a casi 40.000 judíos, incluso por la “intervención directa del gobierno español”, como escribe el embajador de los Estados Unidos ante él, Carlton J. H. Hayes, en sus memorias tituladas Misión en Tiempo de Guerra en España. En lo que Joseph Pérez llama “un detalle paradójico”; pero añade oportunamente que “debería hacer reflexionar sobre el sentido del antisemitismo español, más complejo de lo que parece”.</p><p>Después, este hombre de Isabel, con el cambio de las circunstancias y tras el concilio Vaticano II, abrogará oficialmente en 1967 el decreto de expulsión de los judíos, firmado en 1492 por los Reyes Católicos. El año siguiente, 1968, se inauguró oficialmente en Madrid la primera sinagoga, seguida por muchas otras en España.</p><p>Tan es así que los judíos sefardíes, descendientes de los expulsados en 1492, celebran cada año en su sinagoga de Brooklyn, en Nueva York, la memoria de Francisco Franco en el día de su muerte, el 20 de noviembre, en un reconocimiento explicito por las muchas vidas de los hijos de Israel que salvó, en una corazonada tan espontánea como tradicional.</p><p>Y el presidente del Estado de Israel, Chaim Herzog, en el discurso que pronunció en Madrid el 31 de marzo de 1992 con motivo del V centenario de la expulsión, dedicó un importante párrafo a agradecer la ayuda recibida que, según precisaba, llego hasta conseguir “liberar judíos de los campos de exterminio”. Así ocurrió de hecho con 162 judíos de origen español internados en el campo de Bergen-Belsen, que fueron devueltos a España el 9 de febrero de 1944 en Cerbere, a través del territorio francés. Por razones de conveniencia política, Herzog no pronunció el nombre de Franco, haciendo recaer la gratitud en la misma España. Así es como el primero de los judíos expresaba a la vez una profunda verdad histórica y una estima persistente.</p><p></p><p>Nota: numerosas menciones de este hecho en la prensa española, sobre todo en el diario ABC. (…) Se puede añadir que Label A. Katz, presidente de la Jewish International B’nai B’rith Society agradeció personalmente a Franco su acción a favor de los judíos el 13 de febrero de 1963. Y que el rabino Chaim Lipschitz, del Seminario rabinito de Brooklyn, dedicó a este tema un estudio histórico reseñado por la revista americana Newsweek en 2 de marzo de 1970.</p><p></p><p>Saludos.</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="GustavoC, post: 922144, member: 10537"] Me permito acercar una versión bastante diferente a lo expresado en el artículo del Clarín. Extractado del libro “La incomparable ISABEL LA CATOLICA” de Jean Dumont (Encuentro Ediciones, 1992), el Capítulo V trata sobre la expulsión de los judíos de España en el siglo XV… (…) Por ejemplo, en un hecho paradójico para todos los que juzgan solo desde la apariencia: fue un español muy tradicional, descendiente de los pretendidos “bautismos de urgencia”, quien (casi el único en Europa) acudió en socorro de los judíos cuando, en nuestro siglo, estaban seriamente amenazados. Este hombre era de origen converso por sus dos líneas, paterna y materna; se llamaba Francisco Franco Bahamonde, de dos nombres de familias conversas. Jefe de un Estado español cristiano aunque autoritario, y habiendo restablecido como primera distinción de ese Estado la Orden de Isabel la Católica y como emblema fundamental los emblemas de los Reyes católicos, el yugo y las flechas, se lanzo espontáneamente en ayuda de los judíos en peligro. Aun cuando el Instituto de la Raza de las S.S. le había denunciado ante Hitler por lo que era: un judío de origen. Así le calificaba también, de manera poco amable, el embajador de Su Graciosa Majestad británica ante él, sir Samuel Hoare, tratándole de “pequeño oficial judio”. Este hombre, que se creía sucesor y discípulo de Isabel, hizo algo inaudito en pleno triunfo de Hitler: concedió la nacionalidad española a los descendientes de los judíos expulsados de España, muy numerosos en los países ocupados por la Alemania nazi, sobre todo en Grecia. Los pasaportes que hizo llegar a muchos de ellos les ponían bajo la protección de un Estado neutral, como ciudadanos de ese Estado, y los arrancaba ipso facto de la deportación. Se cree que salvo a casi 40.000 judíos, incluso por la “intervención directa del gobierno español”, como escribe el embajador de los Estados Unidos ante él, Carlton J. H. Hayes, en sus memorias tituladas Misión en Tiempo de Guerra en España. En lo que Joseph Pérez llama “un detalle paradójico”; pero añade oportunamente que “debería hacer reflexionar sobre el sentido del antisemitismo español, más complejo de lo que parece”. Después, este hombre de Isabel, con el cambio de las circunstancias y tras el concilio Vaticano II, abrogará oficialmente en 1967 el decreto de expulsión de los judíos, firmado en 1492 por los Reyes Católicos. El año siguiente, 1968, se inauguró oficialmente en Madrid la primera sinagoga, seguida por muchas otras en España. Tan es así que los judíos sefardíes, descendientes de los expulsados en 1492, celebran cada año en su sinagoga de Brooklyn, en Nueva York, la memoria de Francisco Franco en el día de su muerte, el 20 de noviembre, en un reconocimiento explicito por las muchas vidas de los hijos de Israel que salvó, en una corazonada tan espontánea como tradicional. Y el presidente del Estado de Israel, Chaim Herzog, en el discurso que pronunció en Madrid el 31 de marzo de 1992 con motivo del V centenario de la expulsión, dedicó un importante párrafo a agradecer la ayuda recibida que, según precisaba, llego hasta conseguir “liberar judíos de los campos de exterminio”. Así ocurrió de hecho con 162 judíos de origen español internados en el campo de Bergen-Belsen, que fueron devueltos a España el 9 de febrero de 1944 en Cerbere, a través del territorio francés. Por razones de conveniencia política, Herzog no pronunció el nombre de Franco, haciendo recaer la gratitud en la misma España. Así es como el primero de los judíos expresaba a la vez una profunda verdad histórica y una estima persistente. Nota: numerosas menciones de este hecho en la prensa española, sobre todo en el diario ABC. (…) Se puede añadir que Label A. Katz, presidente de la Jewish International B’nai B’rith Society agradeció personalmente a Franco su acción a favor de los judíos el 13 de febrero de 1963. Y que el rabino Chaim Lipschitz, del Seminario rabinito de Brooklyn, dedicó a este tema un estudio histórico reseñado por la revista americana Newsweek en 2 de marzo de 1970. Saludos. [/QUOTE]
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Guerra desarrollada entre Argentina y el Reino Unido en 1982
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