Historia de la Armada Argentina

Historia argentina: Bombardeando al glaciar


El día que bombardearon el Perito Moreno
En 1939 el glaciar provocó inundaciones al no romperse y la Armada llevó adelante un operativo para revertir la situación


El glaciar Perito Moreno no siempre tuvo buena fama. Hace casi 70 años, lejos del espectáculo que subyugó a unas pocas decenas de espectadores el miércoles pasado, dos aviones de la Armada lo bombardearon. El objetivo: derribar una punta de hielo que había avanzado hasta obstruir por completo la desembocadura al Canal de los Témpanos de los lagos Brazo Rico y Roca.

Todo comenzó en octubre de 1939, cuando los pobladores advirtieron con preocupación un aumento del nivel de estos lagos y una consecuente disminución del lago Argentino y del río Santa Cruz, a los que alimentan.

Según una crónica publicada por LA NACION el 28 de noviembre de 1939, antes de que las inundaciones pasaran a mayores, un ingeniero agrónomo del lugar llamado Eric Helander decidió tomar cartas en el asunto y fue hasta el glaciar provisto de dinamita. Al llegar, "pudo comprobar que el deslizamiento del ventisquero [otro de los nombres que recibe el Perito Moreno] a la costa del cerro Mitre había empujado piedras y enormes robles, arrancándolos de cuajo", detalla el artículo.



Al ver sus fuerzas sobrepasadas, el audaz poblador recurrió a las autoridades locales, quienes junto al ministerio de Marina decidieron bombardear la gigante masa de hielo. La incursión se dispuso en principio para el 4 de noviembre, pero las malas condiciones climáticas obligaron a posponerla hasta la tarde del 9.

"Se arrojaron una docena de bombas? aunque no tenían la potencia de las actuales, fue algo bastante irracional", sostiene Eduardo Malagnino, geólogo de la UBA e investigador del Conicet a lanacion.com .

"A fines de noviembre, el Brazo Rico había subido entre cinco y seis metros. En la zona peligraban una serie de emprendimientos ganaderos; la gente pensó que iba a quedar bajo el agua y pidió ayuda al gobierno", agrega.



Los bombarderos fueron los Glenn Martin 139WAN de la Aviacion Naval. El hielo es increíblemente duro. Una capa de 25,4 mm puede soportar un regimiento de caballería.


Como en una película de ciencia ficción donde los disparos son imperceptibles para el ente enemigo, los dos aviones de la Armada no lograron romper el glaciar.

"Las bombas apenas han herido las capas superiores del témpano en un par de puntos, sin hacer mella digna de consideración en el imponente bloque", se relata en una nota del 14 de noviembre del mismo año. En ella, también se informa sobre la orden de hacer regresar a Puerto Belgrano las aeronaves apostadas en Río Gallegos, luego de un desalentador informe.

"Para mediados de febrero de 1940, el lago había crecido 11 metros y medio", explica Malagnino. Fue entonces cuando el Perito Moreno depuso su capricho y trajo alivio a los pobladores.

Reincidente. "Se trató de una de las crecidas más importantes, aunque en 1942, también por acción del glaciar, el agua llegó a los 15 metros de altura", agrega Malagnino, quien también recuerda la de 1952, en que las que hubo que evacuar chacras y el agua provocó una de las mayores erosiones en el suelo.
 

Guerra contra Brasil: Dos eventos navales memorables


Dos Testimonios del Valor Criollo Durante la Guerra contra el Imperio

Buceando un poco en la Historia, relataremos hoy dos incursiones de las tantas que fueron llevadas a cabo por las fuerzas al mando del almirante Guillermo Brown, ejemplo de lo difícil que podían resultar los golpes de mano y las incursiones destinadas a desgastar a un enemigo muy superior en número, y en recursos materiales.


Guillermo Brown

El 10 de diciembre de 1825 el Imperio del Brasil declaraba la guerra a las Provincias Unidas del Río de la Plata, como consecuencia de haber aceptado éstas la declaración de integración, como un territorio más de la Banda Oriental, decisión adoptada por la Asamblea de La Florida en su sesión del 25 de agosto, bajo la presidencia del diputado Juan Fco. De la Robla. La Asamblea nombró a su vez a Juan Antonio Lavalleja Gobernador y Capitán General, y declaró que la Provincia Oriental del Río de la Plata quedaba "...unida á las demás de este nombre en el territorio de Sud America, por ser libre y espontánea voluntad de los pueblos que la componen,..."

1. Por su parte, el Congreso argentino dictaba el 25 de octubre la ley que aceptaba dicha reincorporación, disponiendo que el Poder Ejecutivo nacional proveyera a su defensa y seguridad, y "...el 4 de noviembre el ministro de relaciones exteriores se dirigía a la cancillería imperial notificándole lo resuelto y la decisión de nuestro gobierno de llenar tan sagrado compromiso por cuantos medios tuviera a su alcance y que si era necesario emplearía la violencia para apresurar la completa liberación del territorio oriental del dominio de las armas imperiales"

2. Como consecuencia de lo expuesto, el emperador del Brasil Pedro II declaraba la guerra a las Provincias Unidas, y apenas 12 días después el vicealmirante Rodrigo José Ferreira de Lobo inauguraba el bloqueo a la ciudad de Buenos Aires, dando a los buques neutrales un plazo de 14 días para abandonar el fondeadero. Es en éste contexto que se emprendió la tarea de organizar un ejército, en base al de Observación que se encontraba concentrado en la frontera con la Banda Oriental, y al mismo tiempo una escuadra que fuese capaz de dar pelea a la poderosa flota brasileña.

La Escuadra Nacional
Si bien se gestionó la compra de 3 buques en Chile, solo llegó al país para cumplir servicios útiles la corbeta "Chacabuco", la que se agregó a la Escuadra cuyo comando se dio al almirante D. Guillermo Brown.

Cabe acotar que la Comandancia General de Marina era desempeñada por el coronel mayor D. José Matías Zapiola, quien contaba con D. Benito Goyena como Comisario de Marina, siendo estos dos hombres los responsables de haber puesto en pie de guerra esa escuadra mínima pero respetable, ordenando la construcción de 11 lanchas cañoneras y la reparación de las tres únicas embarcaciones que poseía la marina. "Finalmente, la escuadra quedó compuesta por la fragata "25 de Mayo", corbeta "Chacabuco", barca "Congreso Nacional", los bergantines "Independencia" y "República Argentina", sumaca "Uruguay", goletas "Guanaco", "La Pepa", "Río de la Plata" (o "Río"), "Sarandi", "Unión" y "Maldonado" (ex "Leal Paulistana") cañoneras 1 a 13 inclusive y lanchones de guerra Nº1 al Nº8" 3. En apariencia esta modesta fuerza poco podía hacer contra la poderosa escuadra brasileña, que sí podía poner en el Río de la Plata una masa de 50 buques varios de los cuales eran "de la línea". 4 La única ventaja que poseían las Provincias Unidas era la poca profundidad del río, sus engañosos y traicioneros bancos y la falta de fondeaderos abrigados. Esto hacía difícil la utilización por parte de los brasileños de sus mejores unidades, en beneficio de los republicanos.

La Acción
Luego del combate de Punta Colares (enero de 1826) que dejó como principal resultado un sumario solicitado por el almirante Brown a varios jefes en razón de la negación a entrar en combate de éstos y dejándolo sólo frente al enemigo, inició éste su campaña contra la Colonia del Sacramento. Se hizo presente frente a la misma el 26 de febrero con la "25 de Mayo" como buque insignia, acompañada del "Grl. Belgrano", el "Grl. Balcarce" y la "Sarandi". Luego de intimar la rendición, recibió por respuesta del comandante enemigo la siguiente: "El Brigadier de los ejércitos Nacionales e Imperiales y Gobernador de esta plaza, responde en su nombre y en el de toda la guarnición que tiene la honra de mandar a la intimación del señor General en Jefe de la Escuadra de la República Argentina, que la suerte de las armas es la que decide la suerte de las plazas. Saluda al señor General en jefe con toda consideración. Manuel Jorje Rodrigues". 5


Combate de Punta Colares

Comenzó entonces un violento combate en el que vararon la "Sarandi" y el "Belgrano", habiendo sido muertos el comandante del "Balcarce", sargento mayor de marina Bartolomé Cerretti. Luego de obtener a una nueva intimación de rendición una respuesta similar a la del día 26, Brown planeó entonces una acción típica de la época, un golpe de mano nocturno para el 1 de marzo. 6


Ubicación de los buques

Habiéndose percatado la Comandancia de Marina del combate que se llevaba a cabo, despachó la goleta hospital "Pepa", junto a las cañoneras Nos. 1, 4, 6, 7, 8 y 12, bajo el comando respectivo de Julio Fonrouge, Carlos Robinson, Jaime Kearnie, Juan Francisco Seguí, José Monti y Antonio Richiteli. El refuerzo de dichas cañoneras le permitió al almirante esbozar un audaz plan, que consistía en incendiar o capturar los buques enemigos fondeados al abrigo de la Colonia, especialmente el bergantín "Real Pedro". Dice al respecto Carranza: "En seguida se dividió esa gente, en la que estaban representados todos los barcos de la insignia, en trozos de abordaje, señalándole distintivo y santo, mientras que a los oficiales se les explicaba individualmente el plan de ataque, según el cual debían gobernar dos de aquéllas, sobre cada barco brasileño, con el propósito de sacarlo a flote o quemarlo, caso de ofrecer dificultades, distribuyéndose al efecto fajinas incendiarias, y camisas y frascos de fuego. Fijada la noche de ese último día para llevar el asalto, luego que llegó el instante decisivo, mandó distribuir el general una ración de grog a los atacantes, y con palabras de aliento les recomendó disciplina y humanidad." 7


Desplazamiento de las flotas
Además de las defensa de la propia fortaleza, al amparo de aquella se encontraban fondeadas el mismo bergantín "Real Pedro", de 16 cañones; un patacho y dos escunas. Habiendo envuelto los toletes de los remos en trapos para no ser oídos, se pusieron en marcha las 6 cañoneras argentinas desde las cercanías de la "25 de Mayo", divididas en dos grupos mandados por Rosales (embarcado en la Nº 1) y Espora (en la Nº 12) los de babor y estribor respectivamente, estando al mando de toda la fuerza éste último. Eran las diez y media de la noche. A eso de las 12, se inició el fuego desde la fortaleza, alertando a su vez a toda la escuadra enemiga. Con muy mala suerte, el viento hizo derivar a 4 de las lanchas sobre las murallas, donde recibían el fuego de las baterías y la metralla del "Tambor" y el "Carmen", fondeados a poca distancia, más la fusilería del 11 de Cazadores.

Notables muestras de coraje pueden relatarse sobre aquella noche: "El intrépido teniente Robinson, de la núm. 4, de los héroes de 1814 en el Hércules, (sic) envuelto en ese círculo de fuego y de humo, sirve como sus demás compañeros de infortunio, de blanco seguro a la artillería enemiga, que se les enfila con raro acierto. Pero él, fiero y enérgico como la fatalidad, agitando su espada, sin gorra, con el cabello desaliñado y el uniforme salpicado en sangre, con una mano aplicaba la mecha al cañón vengador, en tanto que con la otra atendía a la salvación de la nave confiada a su coraje, cuando un casco de metralla le destroza la pierna! Cae su cuerpo, mas no se entibia su denuedo; y con el gesto, con la acción y la palabra sigue animando a los suyos hasta que una segunda bala corta aquella existencia llamada a brillante destino!" 8 Para esta altura, las cañoneras se encontraban cubiertas de muertos y heridos. Imagine el lector el estar parado soportando una lluvia de balas; a merced de un enemigo superior, viendo caer terriblemente heridos a los propios compañeros, y esperando la esquirla o el proyectil que lo mutilará de por vida, o imaginando las terribles heridas producidas por las astillas de madera producto de los impactos del cañón... o de la metralla disparada a quemarropa.

Mientras sucedía esto, el "Real Pedro" comenzaba a arder como una pira porque no habiendo podido tomarlo los incursores, estos, luego de vencer un intento de resistencia de sus ocupantes que se convirtió, instantes después, en una declarada fuga "...trataron, aunque infructuosamente, de librarlo de sus amarras y hacerlo flotar. Del Real Pedro sólo flotaba su popa y varias cadenas mantenían amarrado el barco con el muelle y por ambas bandas." 9 Siendo imposible apresarlo, se deciden por prenderle fuego y, luego se dirigieron en apoyo de los que se encontraban varados, a prácticamente un tiro de pistola del muelle. Tan sólo la cañonera Nº 8 pudo ser recuperada, luego de pasársele remolque y haber realizado esta maniobra bajo el intenso cañoneo enemigo. La retirada fue emprendida, quedando bajo las murallas las Nos. 4, 6 y 7, y "Una pila de CUARENTA Y DOS (sic) cadáveres informes, (...) .todos horriblemente desfigurados por los tarros de metralla o la palanqueta, (...) flotan confundidos con la resaca en torno de aquellos despojos sublimes, mientras que doblada cantidad de heridos, mutilados de la manera más cruel, ateridos por el relente de la noche o devorados por la fiebre, angustiaban el alma con sus lamentos." 10 En cuanto a las cifras de las bajas, "La jornada había costado a las dotaciones de la escuadra más de 125 muertos y heridos, además de alrededor de 80 prisioneros que lograron ganar a nado la costa. Los brasileños perdieron, asimismo, según noticias de origen argentino, cerca de 130 hombres, lo que indica que el ataque, aunque desfavorable en sus resultados, había sido encarnizado y sangriento. Entre los oficiales muertos estaban: Robinson, comandante de la cañonera número 4 y los segundos Curry y Cavaría de la 4 y 6. Gravemente heridos: Kearnie, comandante de la número 6; Turner, segundo de la número 7 y herido el propio Rosales de la 1." 11

El Abordaje de la Emperatriz
Hacia el mes de abril se encontraba la escuadra republicana en demanda del puerto de Montevideo, con el fin de realizar un nuevo ataque furtivo procurando mejor suerte. El día 26 de abril llamó Brown a reunión de los comandantes en la capitana, a fin de deliberar; eran éstos: Tomás Espora de la "25 de Mayo", Juan King de la "Congreso", Guillermo Bathurst del "Independencia", Guillermo Clark de la "República", Nicolás Jorge del "Balcarce", José M. Pinedo de la "Sarandi" y Leonardo Rosales del "Río". "Instalados que fueron en la cámara de la capitana, tomando la palabra, manifestó el almirante: Que supuesto no se tenían noticias de los bloqueadores, a los que daba por Maldonado, era de opinión se tentara un nuevo golpe de mano sobre Montevideo, con el fin de apresar a la fragata Nictheroy, surta en sus aguas, cual se comprobó en el serio reconocimiento del 11 de ese mes, operación que compensaría con ventajas, las fatigas y azares del crucero. Aceptado en general dicho temperamento, se despidió Brown de sus subalternos, luego de apurar con ellos, por el acierto de la empresa concertada, una copa de madeira, su vino favorito, dando previamente un viva a la patria." 12


Abordaje de la Emperatriz

Se organizaron entonces los trozos de abordaje, y se estableció el santo y seña, que sería "Santa María". Habiéndose aproximado los buques al fondeadero, poco antes de las 12 de la noche se dio el siguiente diálogo: preguntó Brown al pasar junto a la popa de una gran fragata: What vessel is that? (Qué buque es ése?), y obtuvo como respuesta: That is nothing to you? (Qué le importa?) Es de imaginar la tensión del momento, los buques pasando silenciosamente, los hombres ocultos para no ser vistos, preservando las mechas humeantes que despedían un fantasmagórico fulgor, todos apretando las empuñaduras de sus espadas, los rostros adustos, tratando de discernir en la oscuridad a los enemigos. "Eran las doce de la noche cuando esto sucedía, y cantó un gallo, mientras ladraba un perro, trepado en las cacholas de la fragata desconocida, sorprendido quizá (nos refería el coronel Toll en 1863), por el murmullo o el eco de las voces que repercutían en el silencio, indicios que hicieron exclamar a Espora, paseándose en tren de pelea y con esa agitación nerviosa que le era congénita en tales casos: "Juro que esta fragata es brasileña, porque ningún buque inglés consiente perros ni gallos a su bordo, ni que sus centinelas omitan dar el grito de alarma al que se acerque". El almirante, un tanto convencido por la actitud vehemente de su capitán de bandera, interroga de nuevo, y ya no obtuvo respuesta. La 25 de Mayo, prolongando por babor la doble cintura de cañones de su rival, rebasa su proa, vira resueltamente a estribor y atravesándose por una de sus aletas, dispara sobre ella su andanada, rompiendo a la vez un fuego nutrido de mosquetería." 13

Es así que se inició el combate, a pesar de que en el buque enemigo se había conseguido dar la silenciosa alerta unos minutos antes y hacer el zafarrancho. Se trataba de la fragata brasileña "Emperatriz", de 52 cañones y 400 hombres de dotación. La indiscutible capacidad de nuestro almirante mantuvo a la "25 de Mayo" por la aleta de babor y la de estribor, es decir, en los sectores de popa, de manera que el enemigo no pudiese abrir fuego con toda la artillería de su banda, disparándole a su vez sobre el espejo de popa, parte más débil de todos los buques de la época a razón de sus cristaleras (presentes en ésa ubicación y que estaban destinadas a la comodidad del comandante y oficiales). Mientras tanto, el "Independencia" de Bathurst cañoneaba por proa. El destino impidió a Brown abordar la "Emperatriz", puesto que el "Independencia" se interpuso en el instante en que iba a apoyar el bauprés sobre la banda del enemigo. Sobre el combés de su buque, moría heroicamente el comandante del buque brasileño, el capitán de fragata Luis Barroso Pereira...; la pronta reacción del buque enemigo habla bien de la preparación que esa dotación tenía... El combate finalizó con la señal de retirada hecha por Brown, puesto que la escuadra enemiga, ya alertada, se aprestaba a contrarrestar el ataque, el que por otra parte había perdido ya toda posibilidad de obtener un éxito.

Fueron estas acciones navales, más allá de sus resultados, de aquellas que se condensan en "...dramas solemnes y horribles, que tienen por teatro la inclemencia y la soledad desconsoladora de los elementos, en que los testigos son actores sobre un piso que vacila o víctimas no pocas veces de heridas tan atroces e incomparables, que se dirían abiertas con armas de gigantes, y de que el choque de dos regimientos que se entreveran a la bayoneta, es apenas una imagen, [y] lleva el nombre de abordaje entre los marinos...!"
 
Ataque paraguayo a Corrientes


Mariscal Francisco Solano López (1826-1870)

En 1857 se preparó la alianza contra el Paraguay, entre la Confederación Argentina y el Imperio del Brasil. La suscripción del “Protocolo” entre José María Paranhos y los representantes de la Confederación, Derqui y López, le valieron a Urquiza el beneficio de un empréstito efectuado por el Banco Mauá, de 300.000 patacones. Pero el Barón, obtendría también sus ventajas por el acuerdo, ya que el mismo día, Justo José de Urquiza, lo autorizaría a crear la sucursal Rosario del banco brasileño.

En el “Protocolo”, se establecía el derecho de paso, que la Confederación debía dar al Brasil, en caso de producirse el ataque al Paraguay.

Al efectuarse la misión Paranhos al Río de la Plata, el diplomático brasileño le entregó al canciller argentino el original de dicho protocolo, luego de copiarlo cuidadosamente, tomó nota de la concesión que otorgaba dicho protocolo. El 3 de junio de 1868, Rufino de Elizalde en el Congreso recordaría, aunque en forma vaga e imprecisa, la existencia de un Protocolo que otorgaba dicho derecho de paso a los brasileños. La vaguedad respondía a la necesidad de ocultar la fecha del protocolo, que había sido, por otra parte, duramente atacado por el mitrismo en su oportunidad y que además no había sido ratificado por el Congreso, con lo cual el gobierno de Mitre se hubiera visto en la necesidad de reconocer que el derecho de paso otorgado a los brasileños, no estaba fundado en ninguna norma legal válida.

De cualquier manera, el Paraguay sabía perfectamente que el gobierno de Mitre, que ya había autorizado la concentración de las tropas imperiales frente a Corrientes, iba a otorgar a los brasileños el derecho de paso.

¿Qué fue lo que determinó la invasión de Francisco Solano López al suelo argentino? Autores como Carlos Pereyra, aún reconociendo que López confiaba en el pronunciamiento de Urquiza, le censuran haber dado ese paso, que lo hacía aparecer como un invasor en tren de conquista. Desde ya, toda la planificación del ataque contra el Paraguay fue muy anterior a este hecho, y la seguridad política del primer estado moderno americano, había peligrado desde que Venancio Flores invadiera la República Oriental del Uruguay. Pero un estadista militar brillante como Francisco Solano López, debió prever los efectos morales y no simplemente militares de su ataque. Había algo más que eso. Algo más, también, que el hipotético y dudoso apoyo de Urquiza, era lo que motivaba la posición asumida por López:

Pelham Horton Box, entrevió con claridad la cuestión. “Puede haber poca duda –dice el autor norteamericano- acerca de la múltiple inteligencia de López con poderosos caudillos argentinos, pues hemos visto, que no se atenía a un “solo disidente”, y hacia febrero de 1865 había abandonado sus esperanzas en Urquiza (…) Pero como invadió Río Grande por vía Misiones, nos encontramos ante el problema de por qué exigió el pasaje a través de Corrientes.
“Todavía esperamos la publicación de los documentos que iluminen sus relaciones con los elementos reaccionarios de la Argentina. Pero un examen de las pruebas existentes, sugiere que la exigencia del derecho de tránsito por Corrientes, iba encaminada a servir de réplica a la supuesta colaboración de Mitre con el Brasil, y a ofrecer una oportunidad para que se alzaran los enemigos de Buenos Aires, en el caso de una negativa”.

Si bien Fermín Chávez, ha demostrado la forma en que se ocultó la declaración de guerra previa, enviada por López, es indudable que no se trata de un planteamiento jurídico en el orden del derecho internacional. El pedido de paso, fue formulado con el objeto de recibir una negativa, y permitir así el pronunciamiento de los elementos reaccionarios adictos de que disponía el Paraguay en la Argentina. es decir, que López contaba con que los federales de Corrientes, y los demás elementos vinculados a ellos, se pronunciaran a su favor. En cuanto al apoyo de Urquiza, según Elizalde, el entrerriano le había ofrecido al mandatario paraguayo el paso por nuestro territorio, y asimismo, la cesión de inmensos territorios para someter a Buenos Aires. Al respecto, en carta del 26 de febrero de 1865, López recuerda que Urquiza le había manifestado que en caso que Mitre se negara a darle paso, él se pondría al lado del Paraguay, “para cuyo fin ha pedido la copia de la solicitud de tránsito y su contestación en caso negativo”.

Por otra parte, en “Memorandum” de 22 de octubre de 1864, Francisco Solano López había sugerido que se designara como comisionado a Sagastume, Virasoro o López Jordán. Recordemos que el pronunciamiento de Virasoro, era esperado ya, desde la época de los levantamientos del Chacho. La “conjuración del Litiral”, como la llama Cárcano, existió, y fue la razón esencial, a raíz de la cual López aceleraría el proceso, pidiendo el paso por Corrientes.
Desde Tucumán, el 29 de noviembre de 1864, Emilio Salvigni le advertiría a Wenceslao Paunero: “ (…) Las noticias que corren aquí del litoral son alarmantes y producen una angustia general. Mientras V. me dice: “Que mandaremos sobre Paraguai (…) cosacos correntinos” López Jordán va a Corrientes y se entiende con aquel Gobierno y el del Paraguai para marchar contra el Brasil y Flores y por consiguiente contra Buenos Aires, secundado con la milicia de Entre Ríos. Dicen que el Paraguai tiene buques con los que pasará un ejército a este lado del río –que Mitre no tiene ejército y que por consiguiente la reacción está hecha, sublevando algunas provincias apoyadas por el ejército de Urquiza (…)”.

Pero el apoyo falló, con lo cual el jefe paraguayo se vio obligado a invadir, por razones militares, a través de Misiones.

Este hecho, unido al retardo en la publicación de la declaración de guerra efectuada por Francisco Solano López, hicieron que Mitre tratara de dar un carácter defensivo nacional, a la guerra. Pero las clases oprimidas no se equivocaban: la verdadera guerra nacional consistió en enfrentar a Mitre, al Brasil y al Imperio Británico, a favor de la Unidad Americana.


Captura de los barcos argentinos “25 de Mayo” y “Gualeguay”

Es muy interesante, porque es el relato por parte del capitan argentino del "25 de Mayo" de la captura y degüello de parte de la tripulación por parte de los paraguayos.
"Lo que sigue es parte de las memorias del Capitán de Fragata Constantino, publicadas en folleto en 1906, ya que el autor dispuso que si las creían de alguna importancia las publicasen después de su muerte. Falleció el 22 de Agosto de 1905.

El 1ro de Abril salimos de Buenos Aires, a bordo del vapor nacional “25 de Mayo” con destino a Corrientes. Llegamos a ese puerto el día 11 donde se encontraba también el vapor “Gualeguay”. El día 13 del mismo mes (Jueves Santo) a las 6 de la mañana encontrándome sobre cubierta pues estaba de guardia, avisté cinco vapores que venían en dirección a nosotros. Tomé el anteojo para ver mejor y por este medio dime cuenta de que eran vapores paraguayos armados a guerra y tripulados por 3000 hombres más o menos, vestidos de colorado y bien armados. Se dirigían al puerto de Corrientes.

Al llegar frente al vapor “25 de Mayo”, el jefe de la escuadra paraguaya hizo señal de cambiar la línea y prepararse a combate. Esto lo comprendí porque el libro de señales de ellos era igual que el nuestro. Al ver esta evolución avisé inmediatamente al 2do Comandante, capitán Domingo Olivieri, que me ordenó hiciera cargar la batería a bala y metralla y tuviera la infantería lista, preparando también una mecha en la Santa-Bárbara por si el enemigo venía al abordaje y no nos diera tiempo a defendernos.

Sin embargo, a pesar de la maniobra que habíamos visto, saludamos con la bandera al enemigo, pero éste no contestó a nuestro saludo, lo que nos convenció de las intenciones hostiles con que se presentaba, y de la verdad de los díceres que corrían, de que así iba a suceder.

Sin esperar más, mandamos enseguida a llamar al comandante de nuestro buque, D. Carlos Mazzin, que se hallaba en tierra, viniendo éste inmediatamente a bordo, pues casualmente venía cuando le avisaron. Una vez a bordo, nos ordenó que nos desarmáramos pues el no tenía ninguna instrucción respecto a este incidente, y nos dijo también que el señor Gobernador Lagraña le había manifestado que no tuviese cuidado con la escuadra paraguaya, puesto que ésta no tenía nada que ver con nosotros. Pero cuando se le dio cuenta de las maniobras que habíamos visto hacer comprendió que habíamos sido traicionados y que nosotros seríamos la carnada, y así sucedió!.

Para cualquier maniobra de nuestra parte, era ya tarde; puesto que acto contínuo cargaron sobre nosotros dos vapores paraguayos, el Legoré y otro cuyo nombre he olvidado, uno a babor y otro a estribor. Los demás hicieron fuego a tierra y al vapor argentino “Gualeguay” que estaba atracado a la costa con planchada a tierra, por lo que pudieron salvarse los oficiales y tripulantes de este buque, abandonándolo por completo. La autoridad Provincial también abandonó la ciudad quedando por consiguiente sólo nosotros en poder de la escuadra pirata.

Como dije antes, vinieron al abordaje de nuestro buque, vapor “25 de Mayo”, dos vapores paraguayos, el Legoré con 300 hombres y el otro con 200, y sin darnos tiempo a nada, que aunque lo hubiéramos tenido nada hubiéramos podido hacer, pues sólo éramos 80 hombres desarmados.

Subieron a bordo y lo primero que hicieron fue ultrajar el pabellón argentino, lo arriaron y pisotearon, gritando viva López “mueran los porteños” y así tomaron posesión del vapor, matando a todos los que se encontraban por delante o que quisieran hacer resistencia.

Enseguida bajaron a la cámara y sacaron de allí a palos a los tenientes Calvo y Leitón y los subieron sobre cubierta.

Al ver esto nuestra tripulación, una parte de ella y tres oficiales se tiraron al agua y allí perecieron todos, los unos ahogados y los otros fusilados en el agua misma.

En vista de este triste espectáculo, en que se mataban a hombres indefensos, pedí al comandante del Legoré, Avelino Cabral, que contuviera a su gente e hiciera respetar la vida de los pocos que aún quedábamos, contestándome que no podía contenerlos. Lo único que hizo, que tal vez haya sido mucho en esos momentos, fue agarrarnos entre él y sus oficiales y echarnos al vapor Legoré, salvando de este modo nuestras vidas del furor de esos salvajes o fieras sedientas de sangre. Allí nos pusieron incomunicados, siguiendo viaje la escuadra enemiga a Itapirú, llevando la presa humana como también los dos vapores argentinos, el nuestro y el Gualeguay, éste sin gente.

El Capitán Constantino permaneció prisionero de las fuerzas paraguayas durante 4 años, 4 meses y cinco días.
El 1ro de Abril salimos de Buenos Aires, a bordo del vapor nacional “25 de Mayo” con destino a Corrientes. Llegamos a ese puerto el día 11 donde se encontraba también el vapor “Gualeguay”. El día 13 del mismo mes (Jueves Santo) a las 6 de la mañana encontrándome sobre cubierta pues estaba de guardia, avisté cinco vapores que venían en dirección a nosotros. Tomé el anteojo para ver mejor y por este medio dime cuenta de que eran vapores paraguayos armados a guerra y tripulados por 3000 hombres más o menos, vestidos de colorado y bien armados. Se dirigían al puerto de Corrientes.
Al llegar frente al vapor “25 de Mayo”, el jefe de la escuadra paraguaya hizo señal de cambiar la línea y prepararse a combate. Esto lo comprendí porque el libro de señales de ellos era igual que el nuestro. Al ver esta evolución avisé inmediatamente al 2do Comandante, capitán Domingo Olivieri, que me ordenó hiciera cargar la batería a bala y metralla y tuviera la infantería lista, preparando también una mecha en la Santa-Bárbara por si el enemigo venía al abordaje y no nos diera tiempo a defendernos.
Sin embargo, a pesar de la maniobra que habíamos visto, saludamos con la bandera al enemigo, pero éste no contestó a nuestro saludo, lo que nos convenció de las intenciones hostiles con que se presentaba, y de la verdad de los díceres que corrían, de que así iba a suceder.
Sin esperar más, mandamos enseguida a llamar al comandante de nuestro buque, D. Carlos Mazzin, que se hallaba en tierra, viniendo éste inmediatamente a bordo, pues casualmente venía cuando le avisaron. Una vez a bordo, nos ordenó que nos desarmáramos pues el no tenía ninguna instrucción respecto a este incidente, y nos dijo también que el señor Gobernador Lagraña le había manifestado que no tuviese cuidado con la escuadra paraguaya, puesto que ésta no tenía nada que ver con nosotros. Pero cuando se le dio cuenta de las maniobras que habíamos visto hacer comprendió que habíamos sido traicionados y que nosotros seríamos la carnada, y así sucedió!.
Para cualquier maniobra de nuestra parte, era ya tarde; puesto que acto contínuo cargaron sobre nosotros dos vapores paraguayos, el Legoré y otro cuyo nombre he olvidado, uno a babor y otro a estribor. Los demás hicieron fuego a tierra y al vapor argentino “Gualeguay” que estaba atracado a la costa con planchada a tierra, por lo que pudieron salvarse los oficiales y tripulantes de este buque, abandonándolo por completo. La autoridad Provincial también abandonó la ciudad quedando por consiguiente sólo nosotros en poder de la escuadra pirata.
Como dije antes, vinieron al abordaje de nuestro buque, vapor “25 de Mayo”, dos vapores paraguayos, el Legoré con 300 hombres y el otro con 200, y sin darnos tiempo a nada, que aunque lo hubiéramos tenido nada hubiéramos podido hacer, pues sólo éramos 80 hombres desarmados.
Subieron a bordo y lo primero que hicieron fue ultrajar el pabellón argentino, lo arriaron y pisotearon, gritando viva López “mueran los porteños” y así tomaron posesión del vapor, matando a todos los que se encontraban por delante o que quisieran hacer resistencia.
Enseguida bajaron a la cámara y sacaron de allí a palos a los tenientes Calvo y Leitón y los subieron sobre cubierta.
Al ver esto nuestra tripulación, una parte de ella y tres oficiales se tiraron al agua y allí perecieron todos, los unos ahogados y los otros fusilados en el agua misma.
En vista de este triste espectáculo, en que se mataban a hombres indefensos, pedí al comandante del Legoré, Avelino Cabral, que contuviera a su gente e hiciera respetar la vida de los pocos que aún quedábamos, contestándome que no podía contenerlos. Lo único que hizo, que tal vez haya sido mucho en esos momentos, fue agarrarnos entre él y sus oficiales y echarnos al vapor Legoré, salvando de este modo nuestras vidas del furor de esos salvajes o fieras sedientas de sangre. Allí nos pusieron incomunicados, siguiendo viaje la escuadra enemiga a Itapirú, llevando la presa humana como también los dos vapores argentinos, el nuestro y el Gualeguay, éste sin gente.
El Capitán Constantino permaneció prisionero de las fuerzas paraguayas durante 4 años, 4 meses y cinco días."


El Comodoro argentino D. José Muratore y su plana mayor en la cubierta del " 25 de Mayo" en aguas uruguayas, en diciembre 1864.-


Tripulación de "25 de Mayo" en territorio uruguayo, 1864.


Foto probable del vapor "25 de Mayo" tomada durante el asedio de Paysandú, 4 meses antes de la captura por parte de fuerzas paraguayas
 
Buenas

Una curiosidad, alguien sabe cómo estaba compuesta la Armada en 1880?

Gracias, saludos
Acorazados Los Andes y El Plata.
Cañoneras Constitución, Republica, Bermejo y Pilcomayo.
Cañoneras Uruguay y Paraná.
Avisos Resguardo, Argentino, Vigilante
Vapor trasporte Coronel Roseti
Transporte de mar Villarino.
Transporte a ruedas Rio Neuquén y Rio Negro.
Corbeta cabo de Hornos.
Bergantín goleta Coronel Rosales.
Cuters Santa Cruz, Patagones, Bahía Blanca y Los Estados.
No lo tomes como 100 % confiable, a veces hay confusión con algunos nombres. Los buques principales si están correctos (Es la escuadra de Sarmiento).
Fuente: "Buques de la Armada Argentina 1852 - 1899" de Rodríguez y Arguindeguy.
 

ARA: La Armada Nacional en la PGM

  • 11 Destructores: 4 San Luis (1911), 2 La Plata, 2 Catamarca, 3 Corrientes (1896).
  • 13 Misc .: 2 cañoneras clase Rosario (1908), 2 Commodoro Py TBs (1891), 6 TB tipo Bathurst (1890), TB Espero, Patria (1893) cañonera, Presidente Sarmiento (colegio escolar). En orden: 4 classe mendoc de clase DDs. Solicitado e integrado a la Franch Navy como la clase Aventurier.
Buenas
Quisiera clarificar unas cuestiones de la cantidad de buques porque hay bastantes errores en las fuentes extranjeras y Naval Encyclopedia no es la excepción.

I) Hacia 1914 los Destructores ("destroyer", "exploradores", "torpederos", etc.) argentinos tenían una gran variedad de tecnologías disponibles.

Los Destructores modernos estaban compuestos por 4 unidades:
- 2 clase Catamarca (1.300 toneladas largas de peso completo).
- 2 clase Córdoba (1.300 t.l.p.c).
Ambas clases tenían una configuración de armamento idéntica, con 4 (4x1) 102 y 4 (4x1) 533.

Los Destructores antiguos o asimilables estaban compuestos por 5 unidades:
- 1 buque Patria (1.000 t.l.p.c). Este denominado también crucero-torpedero.
- 1 buque Espora (500 t.l.p.c).
- 3 clase Corrientes (300 t.l.p.c).

Las Lanchas torpederas estaban compuestas por 16 unidades:
- 6 clase Bouchard (100 t.l.p.c).
- 2 clase Py (100 t.l.p.c).
- 8 clase Nº1 (20 t.l.p.c).

Sinceramente yo no consideraría a los últimos dos grupos como Destructores, ya que se trata de buques de menor tamaño (tonelaje, volumen, etc.) y capacidades (armamento cañonero, armamento torpedero, velocidad, capacidad de carga, incursión oceánica, etc.).

II) Por otro lado, entre 1910 y 1915, estuvieron en construcción otros Destructores dentro del programa de modernización de la flota previo a la Gran Guerra.

Los Destructores modernos que nunca fueron entregados o devueltos:
- 4 clase San Juan (denominado Mendoza por las fuentes extranjeras) reconvertido en clase Aventurier (1.200 t.l.p.c) por Francia. Tenía una configuración similar a las clases Catamarca y Córdoba, con 4 (4x1) 102 y 4 (4x1) 533.
- 4 clase San Luis (denominado Santiago del Estero por las fuentes extranjeras) reconvertido en clase G101 (1.700 t.l.p.c) por Alemania. Tenía una configuración diferente y más potente a las clases Catamarca y Córdoba, con 4 (4x1) 102 y 4 (4x1) 533.
Ambas clases fueron requisadas por sus fabricantes durante la PGM.

Los Destructores modernos que fueron vendidos:
- 4 clase San Luis reconvertidos en clase Wild Beast/Thiria/Aetos (1.200 t.l.p.c) por Grecia. Tenía una configuración similar a las clases Catamarca y Córdoba, con 4 (4x1) 102 y 4 (4x1) 533. Vendidos a Grecia a través del Reino Unido.

Saludos
 

Durante la prueba de reflectores previo a zarpar para efectuar una practica de Tiro de Artillería nocturna, en el Buque Acorazado ARA Moreno en la Base de Puerto Belgrano - Año: 1930.

Vista de los Buques Cruceros Pesados ARA Almirante Brown y ARA 25 de Mayo, abarloados (abarloar: Situar un buque con el costado muy próximo a un muelle o a otro buque) y amarrados al muelle del Puerto de Buenos Aires - Año: 23 de Septiembre de 1931.


Avión biplano de Reconocimiento y Ataque Vought O2U 1.A Corsair, perteneciente a la Aviación Naval, durante el proceso de izado a la catapulta de proa del Buque Crucero Pesado ARA Almirante Brown - Año: 1933.
Dimensiones: *Envergadura: 10,5 mts. *Largo: 7,17 mts. *Alto: 2,75 mts. Tripulación: 2 (dos).



Vista del Comedor de Oficiales perteneciente al Buque Acorazado ARA Moreno - Año: 1920.


Momento del sobrevuelo de un hidroavión Militar Italiano realizando una pasada en Honor al Izamiento de la Bandera de Guerra en el Buque Crucero Pesado ARA 25 de Mayo, amarrado en puerto del Astillero de Livorno, Italia - Año: 7 de Julio de 1931.


El Buque Escuela Fragata ARA Presidente Sarmiento atravesando un temporal cuando efectuaba el cruce del Océano Atlántico Sur, durante el Viaje de Instrucción N°26 y N°6 del Navío - Año: 1905.


Vista del Buque Acorazado ARA Moreno, a Valparaíso, Chile, el cual concurre con la Escuadra de Mar de la Flota, en un crucero de verano - Año: Enero de 1937.


Foto de visitantes de civiles al Buque Escuela Fragata ARA Presidente Sarmiento, en su estadia en Sidney, Australia, durante el Viaje de Instrucción N°27 y N°7 del Navío - Año: 1906.


Foto grupal de los Oficiales de la Plana Mayor del Buque Acorazado ARA Moreno, amarrado en el Puerto Militar de la Base Naval de Puerto Belgrano - Año: 1920.


Cadetes durante la Instrucción de Artillería Naval en la Escuela Naval Militar - Año: 1941. (Colección de fotos de la revista Life)


El Señor Presidente de la Nación Hipólito Irigoyen aborda el Buque Acorazado ARA Moreno, durante una visita de la Escuadra de la Flota de Mar al Puerto de Buenos Aires - Año: 1918
 

El recuerdo del ARA “Guaraní”​


En 1958 fue requerido para dar apoyo a un vuelo de emergencia hacia la Antártida, donde un camarada se encontraba en delicado estado de salud sin poder ser trasladado. A su regreso, luego de un fuerte temporal, perdió comunicación para siempre.

El remolcador ARA “Guaraní” se construyó en Estados Unidos durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial. En la post guerra fue adquirido por la Comisión Naval Argentina y alistado en Norfolk, donde afirmó el pabellón nacional el 2 de febrero de 1947.

El 2 de julio del mismo año, lo incorporó a su escuadra la Armada Argentina, llegando al país en octubre de 1947. Una vez en Argentina adoptó el nombre “Guaraní”, que hace referencia a una tribu originaria que se asentó en el noreste del país, Paraguay y parte del sur de Brasil.

Al año siguiente fue destinado a la Zona Naval Marítima y su apostadero natural fue la Base Naval Puerto Belgrano. Se desempeñó como buque auxiliar y en ese rol remolcó y reflotó varias unidades al garete entre 1948 y 1952. En 1954 lo reclasificaron como buque de salvamento y fue asignado a la Estación de Salvamento de Ushuaia.

Entre 1954 y 1957 se desempeñó como buque de salvamento y patrulla en el sur, recorriendo canales fueguinos y la isla de los Estados. En 1958 el remolcador ARA “Guaraní” fue requerido para dar apoyo a un vuelo de emergencia que debió ser desplegado hacia la Antártida, donde un camarada se encontraba en delicado estado de salud y que, sin poder ser trasladado, requería un tratamiento de plasma y medicamentos para poder sobrevivir en el lugar más austral del planeta.

El remolcador completó su tripulación con personal de la Base Naval Ushuaia –ya que parte de la dotación se encontraba de licencia– y zarpó hacia el Pasaje de Drake el 14 de octubre a las 6 de la mañana.

Transcurrida la mañana el viento aumentó su intensidad desde el oeste, generando altas olas y volviendo el aire un ambiente polar. Al día siguiente se realizó el vuelo sobre la base Melchior con éxito en la misión, ya que el avión Douglas DC-4 matrícula CTA-2 de la Aviación Naval arrojó 8 bultos sobre suelo antártico, de los que la dotación antártica recuperó 7.

El “Guaraní” tuvo que capear un fuerte temporal a 10 millas al suroeste de Isla Nueva, donde buscó refugio para reparar una avería en una tapa escotilla, que le generaba un importante ingreso de agua por popa y en sala de máquinas.

Una comunicación posterior, que se interrumpió quedando en silencio perpetuo, es el último contacto del “Guaraní”. Se encontraba a siete millas al sur del Cabo Hall, en la Península Mitre, en la Isla Grande de Tierra del Fuego.

La búsqueda​


Inmediatamente se dispuso la búsqueda con dos aviones de la Armada Argentina DC-4, dos Catalinas, un Avro Lincoln de la Fuerza Aérea (B-025) y otro avión de Aerolíneas Argentinas; los destructores ARA “San Luis” y ARA “Cervantes”; el buque de salvamento ARA “Diaguita” y las fragatas chilenas “Covadonga” e “Iquique”. Para complementar el esfuerzo de rastreo en las costas, se desplegaron también patrullas terrestres en busca de sobrevivientes.

En medio de pésimas condiciones climáticas, el 19 de octubre uno de los aviones afectados a la búsqueda transmitió sobre el avistamiento de dos grandes manchas de aceite a unas 220 millas de la zona del accidente. Ese fue el último rastro que dejó la unidad, no se encontraron balsas ni otro vestigio del naufragio.

Homenajes​


El 12 de enero de 1959, el Secretario de Estado de Marina dictó una resolución donde requería que todo buque de la Armada Argentina que pasara por el Cabo Buen Suceso, una vez por viaje, debía rendir honores. Formando su tripulación en cubierta y tocando el trompa “oración”, o en su defecto se emplearía el pito marinero. Esta disposición del Secretario de Estado de Marina caducó a los cinco años de la desaparición del “Guaraní”, en 1963.

Al cumplirse el 50º aniversario del hundimiento de la unidad, el 15 de octubre de 2008, la lancha rápida ARA “Intrépida” realizó una ceremonia a bordo. En la misma la dotación y familiares de los camaradas recordados arrojaron ofrendas florales en cercanías del Canal de Beagle.

Ese mismo año, el Correo Argentino presentó una estampilla con la imagen del remolcador en homenaje al 50º aniversario de su naufragio.

Para la misma ocasión, Harvey Bonín –quien fuera parte de la dotación del “Guaraní” hasta 1957– donó una maqueta del buque al Museo Marítimo de Ushuaia, realizada por él mismo.

Hasta nuestros días, como parte de la responsabilidad SAR (Búsqueda y Rescate en inglés), el Área Naval Austral (ANAU) brinda apoyo logístico y de seguridad con unidades navales a los cruces aéreos. Algunos ejemplos son los vuelos de los MI17 y de los Hércules de Fuerza Aérea Argentina hacia la Antártida, a los que uno de los avisos del ANAU apoya desde el Drake.

Asimismo, cuando a fines de julio de 2017 se trasladó a un suboficial accidentado en Orcadas que sufrió fracturas en sus piernas, el aviso ARA “Islas Malvinas” se acercó hasta inmediaciones de la base antártica para brindar apoyo al avión Twin Otter que lo evacuó
 

ARA: La demostración de fuerza en la Antártida de 1948


La movilización a la Antártida de 1948​

El 12 de febrero de 1948 Argentina moviliza la Flota de Mar a la Antártida, en demostración de poder ante la reiterada ilegalidad y hostilidad del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte


Crucero pesado ARA "Almirante Brown" fondeado en aguas de nuestra Antártida y captado desde la cubierta del ARA "25 de Mayo". Junto a él se aprecia una hidrocanoa anfibia Supermarine Walrus 315 (no se puede identificar su matricula, pero puede ser la 2-O-1 o 2-O-2).


Escudo de la Armada Argentina
El 12 de febrero de 1948 la Flota de Mar de la Armada Argentina abandona la Base Naval de Puerto Belgrano en una expedición de demostración de poder que en seco frenó el expansionìsmo británico en la región.

Esta fuerza naval estaba integrada por los cruceros ARA "25 de Mayo" y ARA "Almirante Brown", los torpederos (destructores, en Argentina aùn se los designaba torpederos en esas fechas) ARA "Entre Rìos", ARA "Misiones", ARA "Santa Cruz", ARA "San Luìs", ARA "Mendoza" y "ARA Cervantes". Esta poderosa fuerza naval integrada por esos 8 buques de guerra tripulados por unos 3.000 efectivos y con los comandantes de Operaciones Navales, Flota de Mar y Aviación Naval embarcados, fue desplegada para realizar una demostración de poder y sentar principios soberanos ante las constantes incursiones chilenas y británicas en la región, que hasta esas fechas no cesaban en su intención de expandir su territorio en el caso de Chile, y usurpación en el caso británico.
Previa escala en Ushuaia, la formación naval argentina puso proa a tierras y mares australes, recalando en las islas Orcadas del Sur, la parte norte de la península Antártica y las Shetland del Sur, y efectuando expeditivo reconocimiento a los accidentes geográficos y fondeaderos más importantes.
Este episodio quedó registrado con el topónimo como "Mar de la Flota" asignado al antiguo estrecho Bransfield, y se colocaron placas recordatorias en los Destacamentos Navales Melchior y Decepción (este último generalmente deshabitado dado que Gran Bretaña mantenía la isla bajo su control aunque también sin presencia permanente). El día 29 de febrero, con el regreso de las naves a la Base Naval Puerto Belgrano, la Armada, con la silenciosa presencia de sus componentes, dio una clara demostración de Soberanía y fuerza sobre el Sector Antártico reivindicado, frenando definitivamente al expansionìsmo británico en la región que violando el propio Tratado de Utrecht impuesto por la Corona británica en 1713 prohibía taxativamente sus actividades, presencia y asentamiento en toda la región, pero que a partir de esta acción argentina nunca más se atrevieron a ocupar ilegalmente ningún otro territorio que no estuviese ya usurpado previamente (la isla Decepción era y aùn hoy es ilegalmente reclamada por Gran Bretaña, fue ocupada de forma indistinta pero nunca de manera permanente por Gran Bretaña, Argentina y Chile en varias oportunidades, y produjo posteriores incidentes) abriendo una nueva etapa para el futuro de la Nación.

Imágenes:

Crucero pesado ARA "25 de Mayo"

Antártida Argentina


Torpedero (destructor) ARA "Entre Ríos"

Torpedero (destructor) ARA "Misiones"

Torpedero (destructor) ARA "Santa Cruz"

Torpedero (destructor) ARA "San Luìs"

Torpedero (destructor) ARA "Mendoza"

Torpedero (destructor) ARA "Cervantes"

Hidrocanoa anfibia Walrus 315 de la Armada Argentina operando desde la isla Decepción de nuestra Antártida.

Acorazado Almirante Brown
 

COAN: Serra en el 3-A-151, el primer supersónico naval​


30 de marzo de 1962, 56 años hoy. Durante un vuelo de prueba del Grumman F9F-8T “Cougar” 3-A-151 en NAS Norfolk, VA, USA; el Capitán de Corbeta Rafael Serra se convierte el 1er Aviador Naval Argentino en superar la barrera del sonido.

Grumman F9F-8T Cougar – Mat. 3-A-151 – Bahía Blanca​



Un F9F-8T en la cubierta del portaaviones USS Saratoga (CVA-60), finales de los años 1950.

Con la incorporación por parte de la USN de aviones con ala en flecha, Grumman temió perder la hegemonía conseguida con el Panther y decidió desarrollar en 1954 el Cougar.



Fue construido en 1957, siendo una versión de entrenamiento con ala en flecha y asientos biplaza en tándem con doble comando, óptimo para la transición de los futuros pilotos de F9F-2 tanto de la USN como del USMC, función que desempeñó hasta bien entrado los años '70.



La Aviación Naval Argentina necesitaba un entrenador a reacción luego de la incorporación del Panther, pero las gestiones nunca se concretaron oficialmente. Sin embargo en 1960, como parte de una confusión en la denominación, se vendieron dos aviones de este modelo al Comando de la Aviación Naval, y como consecuencia de ese “error” no se permitió la venta de repuestos para los mismos.



Fue entregado en la NAVAL AIR STATION NORFOLK (Virginia), donde se cumplieron los vuelos de aceptación. El 30 de marzo de 1961, y como parte de los vuelos de aceptación rompió la barrera del sonido siendo su piloto el Capitán de Corbeta Rafael SERRA. Fue la primera vez que un avión naval lograba esa marca.



El traslado al país fue hecho a bordo del Portaaviones ARA (V1)"INDEPENDENCIA", recientemente adquirido, compartiendo hangar con los S-55 y Tracker, arribando al puerto de Buenos aires el 24 de mayo de 1962.



Asignado a la PRIMERA ESCUADRILLA AERONAVAL DE ATAQUE con la matrícula 3-A-151 y el número de la Dirección de Material (Nº DIMA) 0516.



Debido al bloqueo de las licencias de exportación de repuestos por parte del gobierno de los Estados Unidos de América, volaron muy pocas horas en relación a los años que prestaron servicios. Fueron los primeros aviones de reacción con ala en flecha, capacidad de llevar misiles y reaprovisionamiento en vuelo de la AVIACIÓN NAVAL.



Fue desactivado el 9 de junio de 1971 por Resolución del 09 de junio de 1971, realizó su último vuelo entre la BASE AERONAVAL COMANDANTE ESPORA y Aeroparque el 9 de junio de 1971 al mando del Teniente de Navío Eduardo ALIMONDA.



Fue colocado como Gate Guardian en el Edificio Libertad (sede del COMANDO EN JEFE DE LA ARMADA) hasta 1988, en que fue trasladado al MUSEO DE LA AVIACIÓN NAVAL ARGENTINA.



Durante varios años fue exhibido en el parque exterior del museo siendo ubicado sobre el campo de exposición y luego sobre la pista del “portaaviones”.



Actualmente espera restauración en el interior del hangar destinado a tal fin en la Base Aeronaval Comandante Espora, Bahía Blanca.



Su estado general es bueno, pero con importantes detalles de pintura, producto de los años que pasó a la intemperie.



Situación actual a la espera de su repintado.




 

GCE: La misión naval argentina y los refugiados


La misión naval Argentina puso a seguro 1940 vidas humanas durante la guerra civil española.​


Armada Argentina


El 8 de agosto de 1936, el crucero 25 de Mayo zarpó de Puerto Belgrano rumbo a Alicante (España) . Allí llevó a cabo una labor humanitaria salvando refugiados acosados por los bandos en pugna en las acciones de la Guerra Civil Española. Posteriormente fue relevado en esa misión por el destructor torpedero Tucumán. El 31 de mayo de 1937, el gobierno argentino dispuso el retorno de este buque en el entendimiento que los objetivos de la misión se habían alcanzado satisfactoriamente .


Contexto Histórico​

Entre el 17 y 18 de julio de 1936, un sector del ejército español fracasó en su intento de golpe de estado contra la Segunda República Española, dando inicio a tres años de guerra civil que enfrentó al bando republicano contra el bando nacional.

En principio, la mayoría de los habitantes de la península – tanto españoles como extranjeros – presumieron un pronto desenlace del enfrentamiento. Por el contrario, ninguno de los dos bandos cedió ni pudo imponerse . La Guerra Civil Española demoró su definición hasta el 1° de abril de 193 9. La v iolencia desatada fue de tal magnitud que, en pocos días, muchas personas empezaron a concurrir a las embajadas y consulados en busca de protección.


Salvar vidas y dar asilo*​

La radicalización y extrema violencia del conflicto civil, y su repercusión en las relaciones de España con otras naciones, obligaron a sucesivos cambios de planes y tiempos de ejecución de las instrucciones dadas a los comandantes de la 25 de Mayo y el Tucumán .

Destinados a la protección y asilo de residentes argentinos, extendieron su amparo a cualquier persona que solicitara refugio, haciendo caso omiso a ideologías, credos, nacionalidades, status social o abolengo.

Puestos a las órdenes de embajadas y consulados argentinos, su apoyo excedió la tarea de embarque y trasbordo de refugiados. Su presencia dio las garantías suficientes y necesarias para flexibilizar y asegurar las negociaciones diplomáticas. Asimismo, se les sumaron otras actividades como la colaboración en el abastecimiento de víveres no sólo de la legación diplomática argentina sino también del mismo gobierno republicano, y de otras embajadas y consulados. Se constituyeron en medio de comunicación entre los representantes y gobierno de su país.

La envergadura de su misión y la responsabilidad con que fue llevada a cabo se aprecia tanto en las 1940 vidas humanas puestas a seguro, como en los medios utilizados por sus comandantes y tripulaciones para concretar el salvataje.

La misión naval argentina tuvo su epicentro en el puerto de Alicante. Allí, los controles aduaneros habían quedado en manos de dos agrupaciones obreras anarcosindicalistas.

Comandantes, oficiales y marineros tuvieron encargos para averiguar por el paradero de algún allegado y, eventualmente, lograr su evacuación.

En ocasiones, el capitán y un grupo selecto de su tripulación, cumplió misiones secretas en tierra para el salvataje de aquellos asilados que debían ser embarcados sin la autorización oficial. Por lo general, la tripulación desconocía los nombres de cada refugiado.

Se utilizaron diversos ardides con el objeto de salvar vidas burlando los controles aduaneros: en el consulado se disfrazaba a los futuros asilados con uniforme de marinero argentino, se recibía a mujeres y niños a través de simuladas visitas al buque, se registraban pasajeros con nombre falso. Como caso ejemplar, podemos mencionar el embarque clandestino de ciento doce personas efectuado entre el 7 y 13 de marzo de 1937. Los agentes portuarios “hacían la vista gorda” puesto que los comandantes y sus tripulaciones se habían granjeado su confianza colaborando con suministros que escaseaban. Asimismo, existía conciencia que nadie estaba exento de persecuciones, por cuanto a futuro podía ser necesario contar con la benevolencia de los buques extranjeros .


La misión del crucero 25 de Mayo​

El 5 de agosto de 1936, el gobierno argentino – bajo la presidencia de Agustín P. Justo– dispuso el envío del crucero 25 de Mayo hacia el puerto de Guetaria, siendo que la lamentable situación en que se encuentra España, ha dado motivo a que las autoridades del país no puedan of recer garantías de seguridad absoluta a nuestros compatriotas y aún a nuestra representación .

Por primera vez uno de los buques de la Marina de Guerra argentina era trasladado a escenario europeo en cumplimiento de una misión internacional de tal envergadura.

Eso explica el envío de una de las unidades más modernas con la que contaba la Armada Argentina. El crucero 25 de Mayo había sido construido en Livorno (Italia), botado en 192 9 y entrado en servicio en 19 32. Desde 1935, había sido comandado por el capitán Ferreyra. Era una unidad nav al sumamente moderna, veloz, con un radio de acción de 8000 millas, y con una capacidad de fuego digna de conside ración; con un desplazamiento de 9900 toneladas, de gran porte, su eslora máxima ascendía a 170 me tros y su manga a 17 metros . Su dotación normal era de 780 hombres .

El 25 de Mayo arribó al puerto de Alicante el 22 de agosto de 1936. Procuró respetar los procedimientos del gobierno impuestos para la evacuación, con vistas a ganar la confianza de las autoridades aduaneras . Sin embargo, las listas de evacuados eran entregadas a los controles portuarios en el momento mismo del embarque, para evitar investigaciones sobre los nombres, documentos y real nacionalidad de los mismos.


Crucero 25 de Mayo

Entre el 27 de agosto y el 8 de diciembre de 1936 efectuó cinco viajes evacuando a 451 refugiados desde Alicante, Valencia y Barcelona vía los puertos de Marsella, Génova y Lisboa: el ministerio de Marina teniendo en cuenta los viajes y el número de asilados transportados por el «25 de Mayo» resuelve el retorno de éste y su substitución por el «Tucumán» en atención también al enorme costo que representa.

Zarpó hacia aguas argentinas desde Alicante, el 15 de diciembre de 1936.


Un refuerzo para el 25 de Mayo

A dos meses y medio de estallada la guerra civil, el fortalecimiento de ambos bandos en las regiones que cada uno controlaba y la escalada de violencia, anticiparon una lejana resolución del conflicto. Eso prov ocó un aumento del número de argentinos que solicitaron ser devueltos a su país, y de españoles cuya vida estaba en riesgo.

Se hizo necesaria la presencia de cuando menos dos buques . El plan consistía en que mientras uno de ellos conduciría los refugiados hacia los puertos europeos, el otro permanecería fondeado en Alicante, destacado en tareas de comunicación y de apoyo militar naval a las gestiones diplomáticas . Eso motivó que en octubre de 1936 , se destinara el torpedero argentino Tucumán al escenario de la guerra civil. El buque arribó a Alicante el 5 de noviembre de ese año.


La misión del torpedero Tucumán

El Tucumán había sido construido en el Astille ro de Samuel White (Gran Bretaña) . Fue botado en 1928 y entrado al servicio en 1 929. Con un desplazamiento de 2000 toneladas; su eslora máxima ascendía a 115 metros y su manga a 9,70 metros . Su dotación para esta misión fue de 167 hombres de tripulación y 13 oficiales . Era comandado por el capitán de fragata Mario Casari.

Antes de zarpar a Alicante, había sido equipado para emprender la marcha en pie de guerra con la misión de sostener y hacer respetar el asilo otorgado por la Argentina.


Torpedero Tucumán

Entre el 5 de noviembre de 19 36 y el 4 de junio de 1937, el buque accionó entre los puertos mediterráneos de A licante, Almería y Valencia, y realizó diez viajes de salvataje conduciendo a 1489 asilados hacia los puertos de Marsella, Lisboa y Gibaltrar. El 6 9% de los transportados fueron españoles .


Consumación de la misión​

Hacia mayo de 1937, el sistema de control y vigilancia aduanero se volvió lo suficientemente rígido como para no continuar utilizando los ardides de salvataje que habían posibilitado los embarques clandestinos .

El 31 de mayo de 1937, el gobierno argentino dispuso el retorno del torpedero Tucumán en el entendimiento que los objetivos de su viaje se habían cumplido satisfactoriamente . Los argentinos que aún permanecían en la península no manifestaban deseos de repatriarse . El 3 de junio, realizó su último viaje llevando refugiados de Alicante hacia Lisboa. L uego, siguió su marcha hacia Argentina donde arribó el 30 de junio.

La misión naval no resultó una empresa destinada únicamente a proteger argentinos. Por el contrario, adquirió su dimensión Lic .

Fabiola Serralunga
Estudios Históricos Navales – A R A
Buenos Aires , 15 de julio de 2013
En la redacción de este apartado se ha seguido la exhaustiva investigación de Beatriz Figallo en Diplomáticos y marinos argentinos durante la crisis española. Los asilos de la Guerra Civil, Buenos Aires , Librería Histórica, 2007.
 

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