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Guerra en Ucrania: noticias colaterales y de política internacional
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<blockquote data-quote="Ceteu" data-source="post: 3821421" data-attributes="member: 5615"><p>A New Face of War: Russian Military Strategy Post-Ukraine, de Oscar Jonsson (NATO Defense College).</p><p></p><p>El artículo analiza cómo la guerra en Ucrania ha provocado una reconfiguración profunda del pensamiento militar ruso, tanto en el plano estratégico como en el tecnológico. Lejos de confirmar la primacía del maniobrismo y la guerra “rápida” de inspiración occidental, la experiencia ucraniana ha llevado a los estrategas rusos a revalorizar la guerra posicional y la estrategia de desgaste (attrition) como enfoques dominantes bajo las condiciones actuales del campo de batalla.</p><p></p><p>Antes de 2022, la doctrina rusa se apoyaba en el concepto de “defensa activa”, que buscaba evitar la guerra estática mediante maniobra, no-contact warfare y ataques de precisión en profundidad. Sin embargo, el conflicto demostró que la transparencia del campo de batalla, producto de la proliferación masiva de drones, sensores espaciales y redes ISR, hace extremadamente difícil concentrar fuerzas, lograr sorpresa y ejecutar rupturas decisivas. Como resultado, la defensa se fortalece frente a la ofensiva, y el combate tiende a estancarse en formas posicionales altamente letales.</p><p></p><p>El artículo subraya que los propios teóricos rusos reconocen que el tanque y la maniobra mecanizada han perdido centralidad, mientras que la artillería, los UAV y los sistemas de reconocimiento-ataque integrados se convierten en los principales instrumentos de combate. Los drones cumplen un rol dual: sensores omnipresentes y armas de ataque de bajo costo, capaces de generar precisión masiva. Esto acelera los ciclos de decisión y reduce drásticamente la “niebla de la guerra”.</p><p></p><p>Pese a esta revalorización de la defensa y el desgaste, el texto deja claro que Rusia no renuncia a la maniobra como objetivo final, sino que la concibe como algo a restaurar mediante nuevas capacidades: inteligencia artificial, enjambres de drones, automatización del mando y control, y una fuerza verdaderamente en red capaz de concentrar fuegos en toda la profundidad operativa del adversario.</p><p></p><p><strong>Para la OTAN, la conclusión es incómoda pero clara: Rusia está emergiendo como un actor adaptado a un campo de batalla saturado de sensores, con experiencia real en guerra de desgaste y una clara intención de romper el estancamiento mediante tecnología, no mediante doctrinas heredadas del pasado.</strong></p><p></p><p>Los avances rusos más relevantes para este “nuevo tipo de guerra” no son plataformas milagrosas, sino adaptaciones sistémicas aprendidas a golpes en Ucrania. Lo importante es cómo encajan entre sí.</p><p></p><p>1) Reconnaissance–Strike Complex operativo</p><p></p><p>Rusia avanzó en integrar sensores baratos (UAV tácticos, comerciales militarizados, satélites, SIGINT) con fuego convencional. Hoy puede detectar–designar–batir objetivos en minutos, especialmente con artillería y municiones merodeadoras. Esto sostiene la guerra de desgaste y hace letal cualquier concentración enemiga.</p><p></p><p>2) Masificación y especialización de drones</p><p></p><p>El salto no es tecnológico “high-end”, sino industrial y organizacional:</p><p>– UAVs FPV baratos como arma principal antiblindaje.</p><p>– Drones de reconocimiento persistente en capas (táctico–operacional).</p><p>– Municiones merodeadoras de largo alcance (Geran/Shahed) para saturación estratégica.</p><p></p><p><strong>Resultado: precisión masiva a bajo costo, algo que Occidente aún no escala bien.</strong></p><p></p><p>3) Normalización del campo de batalla transparente</p><p></p><p>Rusia ya asume que no existe la sorpresa operacional clásica. Responde a esto con dispersión extrema, rotación constante de puestos de mando, señuelos, fortificación y camuflaje sistemático.</p><p></p><p>4) Artillería como arma “inteligente”</p><p></p><p>Sin reinventarla, Rusia la convirtió en un sistema semi-preciso:</p><p>– Corrección en tiempo real vía drones.</p><p>– Automatización creciente del control de fuegos.</p><p>– Prioridad absoluta a la contrabatería.</p><p>La artillería vuelve a ser decisiva, pero conectada a sensores, no aislada.</p><p></p><p>5) Adaptación organizacional de unidades de asalto</p><p></p><p>Reconfiguración de pequeños elementos combinados (infantería, drones, zapadores, EW). Menos maniobra profunda, más erosión sistemática del enemigo. Brutal, lenta, pero coherente con la estrategia de attrition.</p><p></p><p>6) Inversión acelerada en IA aplicada</p><p></p><p>No en “IA general”, sino en usos concretos:</p><p>– Análisis automático de ISR.</p><p>– Reducción del kill-chain.</p><p>– Swarming incipiente.</p><p>– Logística, evacuación y desminado con UGVs.</p><p>Todavía inmaduro, pero con dirección clara.</p><p></p><p>7) Guerra económica de costos</p><p></p><p>Rusia entendió algo clave: forzar al adversario a gastar interceptores caros contra amenazas baratas. En el plano estratégico, esto es tan importante como destruir objetivos.</p><p></p><p><strong>Conclusión:</strong></p><p><strong></strong></p><p><strong>Rusia no está construyendo el ejército “del futuro perfecto”. Está construyendo el ejército que funciona hoy en un campo de batalla saturado de sensores, donde gana el que produce más, aprende más rápido y tolera más desgaste (algo que varios lectores vienen advirtiendo).</strong></p><p></p><p>El riesgo para la OTAN no es que Rusia sea brillante, sino que ya está adaptada, mientras muchos ejércitos occidentales siguen atrapados en doctrinas previas a 2022.</p><p></p><p>[URL unfurl="true"]https://www.ndc.nato.int/a-new-face-of-war-russian-military-strategy-post-ukraine/[/URL]</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="Ceteu, post: 3821421, member: 5615"] A New Face of War: Russian Military Strategy Post-Ukraine, de Oscar Jonsson (NATO Defense College). El artículo analiza cómo la guerra en Ucrania ha provocado una reconfiguración profunda del pensamiento militar ruso, tanto en el plano estratégico como en el tecnológico. Lejos de confirmar la primacía del maniobrismo y la guerra “rápida” de inspiración occidental, la experiencia ucraniana ha llevado a los estrategas rusos a revalorizar la guerra posicional y la estrategia de desgaste (attrition) como enfoques dominantes bajo las condiciones actuales del campo de batalla. Antes de 2022, la doctrina rusa se apoyaba en el concepto de “defensa activa”, que buscaba evitar la guerra estática mediante maniobra, no-contact warfare y ataques de precisión en profundidad. Sin embargo, el conflicto demostró que la transparencia del campo de batalla, producto de la proliferación masiva de drones, sensores espaciales y redes ISR, hace extremadamente difícil concentrar fuerzas, lograr sorpresa y ejecutar rupturas decisivas. Como resultado, la defensa se fortalece frente a la ofensiva, y el combate tiende a estancarse en formas posicionales altamente letales. El artículo subraya que los propios teóricos rusos reconocen que el tanque y la maniobra mecanizada han perdido centralidad, mientras que la artillería, los UAV y los sistemas de reconocimiento-ataque integrados se convierten en los principales instrumentos de combate. Los drones cumplen un rol dual: sensores omnipresentes y armas de ataque de bajo costo, capaces de generar precisión masiva. Esto acelera los ciclos de decisión y reduce drásticamente la “niebla de la guerra”. Pese a esta revalorización de la defensa y el desgaste, el texto deja claro que Rusia no renuncia a la maniobra como objetivo final, sino que la concibe como algo a restaurar mediante nuevas capacidades: inteligencia artificial, enjambres de drones, automatización del mando y control, y una fuerza verdaderamente en red capaz de concentrar fuegos en toda la profundidad operativa del adversario. [B]Para la OTAN, la conclusión es incómoda pero clara: Rusia está emergiendo como un actor adaptado a un campo de batalla saturado de sensores, con experiencia real en guerra de desgaste y una clara intención de romper el estancamiento mediante tecnología, no mediante doctrinas heredadas del pasado.[/B] Los avances rusos más relevantes para este “nuevo tipo de guerra” no son plataformas milagrosas, sino adaptaciones sistémicas aprendidas a golpes en Ucrania. Lo importante es cómo encajan entre sí. 1) Reconnaissance–Strike Complex operativo Rusia avanzó en integrar sensores baratos (UAV tácticos, comerciales militarizados, satélites, SIGINT) con fuego convencional. Hoy puede detectar–designar–batir objetivos en minutos, especialmente con artillería y municiones merodeadoras. Esto sostiene la guerra de desgaste y hace letal cualquier concentración enemiga. 2) Masificación y especialización de drones El salto no es tecnológico “high-end”, sino industrial y organizacional: – UAVs FPV baratos como arma principal antiblindaje. – Drones de reconocimiento persistente en capas (táctico–operacional). – Municiones merodeadoras de largo alcance (Geran/Shahed) para saturación estratégica. [B]Resultado: precisión masiva a bajo costo, algo que Occidente aún no escala bien.[/B] 3) Normalización del campo de batalla transparente Rusia ya asume que no existe la sorpresa operacional clásica. Responde a esto con dispersión extrema, rotación constante de puestos de mando, señuelos, fortificación y camuflaje sistemático. 4) Artillería como arma “inteligente” Sin reinventarla, Rusia la convirtió en un sistema semi-preciso: – Corrección en tiempo real vía drones. – Automatización creciente del control de fuegos. – Prioridad absoluta a la contrabatería. La artillería vuelve a ser decisiva, pero conectada a sensores, no aislada. 5) Adaptación organizacional de unidades de asalto Reconfiguración de pequeños elementos combinados (infantería, drones, zapadores, EW). Menos maniobra profunda, más erosión sistemática del enemigo. Brutal, lenta, pero coherente con la estrategia de attrition. 6) Inversión acelerada en IA aplicada No en “IA general”, sino en usos concretos: – Análisis automático de ISR. – Reducción del kill-chain. – Swarming incipiente. – Logística, evacuación y desminado con UGVs. Todavía inmaduro, pero con dirección clara. 7) Guerra económica de costos Rusia entendió algo clave: forzar al adversario a gastar interceptores caros contra amenazas baratas. En el plano estratégico, esto es tan importante como destruir objetivos. [B]Conclusión: Rusia no está construyendo el ejército “del futuro perfecto”. Está construyendo el ejército que funciona hoy en un campo de batalla saturado de sensores, donde gana el que produce más, aprende más rápido y tolera más desgaste (algo que varios lectores vienen advirtiendo).[/B] El riesgo para la OTAN no es que Rusia sea brillante, sino que ya está adaptada, mientras muchos ejércitos occidentales siguen atrapados en doctrinas previas a 2022. [URL unfurl="true"]https://www.ndc.nato.int/a-new-face-of-war-russian-military-strategy-post-ukraine/[/URL] [/QUOTE]
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Guerra desarrollada entre Argentina y el Reino Unido en 1982
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