Menú
Inicio
Visitar el Sitio Zona Militar
Foros
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Qué hay de nuevo
Nuevos mensajes
Última actividad
Miembros
Visitantes actuales
Entrar
Registrarse
Novedades
Buscar
Buscar
Buscar sólo en títulos
Por:
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Menú
Entrar
Registrarse
Inicio
Foros
Fuerzas Terrestres
Futuro de las Fuerzas Terrestres
Evolución de los Ejércitos en Sudamérica
JavaScript is disabled. For a better experience, please enable JavaScript in your browser before proceeding.
Estás usando un navegador obsoleto. No se pueden mostrar estos u otros sitios web correctamente.
Se debe actualizar o usar un
navegador alternativo
.
Responder al tema
Mensaje
<blockquote data-quote="Leonardo S.A." data-source="post: 3823702" data-attributes="member: 30831"><p><img src="https://www.defensa.com/adjuntos/2(4698).jpg" alt="" class="fr-fic fr-dii fr-draggable " style="" /></p><p></p><p><em>Tanque Leopard 2A4 en la 3ª Brigada Acorazada del Ejército de chile (Ejército de Chile)</em></p><p></p><h2><strong>Chile: Una fuerza acorazada plenamente operativa en América Latina</strong></h2><p>Chile constituye, sin discusión, la referencia regional en materia de fuerzas acorazadas. No por narrativa institucional, propaganda ni por cifras presentadas en anuarios internacionales, sino por una condición que escasea en América Latina: la capacidad real, sostenida y verificable de operar modernas fuerzas mecanizadas en combates de alta intensidad. El Ejército de Chile dispone – hace décadas - de una masa crítica de carros principales de combate que ningún otro país latinoamericano puede igualar en términos de números efectivos, nivel de alistamiento, letalidad y tecnología.</p><p></p><p>Su núcleo está compuesto por aproximadamente doscientas (200) unidades Leopard 2A4CH, complementadas por cerca de doscientas unidades Leopard 1A5, todas ellas doctrinariamente integradas en brigadas acorazadas y mecanizadas plenamente operativas. Más allá del modelo específico, lo verdaderamente determinante es que estos carros se encuentran operativos y no almacenados, cuentan con sistemas de tiro estabilizados y sensores térmicos modernos, disponen de munición vigente y compatible, y operan con tripulaciones completas entrenadas de manera permanente… por décadas. Esta combinación permite al Ejército de Chile concentrar, desplegar y sostener modernas formaciones acorazadas de gran tamaño – incluso superiores a la mayoría de los ejércitos europeos - algo que simplemente no existe en el resto de la región.</p><p></p><p>La principal ventaja chilena no radica únicamente en el carro de combate, sino en la impresionante arquitectura logística que lo respalda. Chile desarrolló, con apoyo alemán, gigantescos centros de mantenimiento pesado capaces de recuperar motores, transmisiones y sistemas electrónicos complejos, reparar sofisticados sistemas optrónicos, modernizar plataformas completas y sostener flotas acorazadas durante campañas prolongadas. A diferencia de la mayoría de los ejércitos latinoamericanos, el Ejército de Chile, al haber tomado las precauciones del caso con años de anticipación, no depende actualmente de la importación inmediata de repuestos críticos en tiempo de guerra, un factor decisivo en escenarios de conflicto real, especialmente cuando los mercados internacionales priorizan a países ya involucrados en conflictos de alta intensidad.</p><p></p><p>Las fuerzas acorazadas chilenas no operan de forma independiente, sino que están plenamente integradas a una extensa y moderna flota de vehículos de infantería mecanizada. Con una flota de más de 1.000 vehículos que incluye plataformas M-113 modernizadas, vehículos Marder armados con cañones automáticos de 20 mm y una amplia gama de vehículos 6x6 y 8x8 – debidamente protegidos por regimientos de artillería pesada – la infantería acompaña a los tanques Leopard, permitiendo ejecutar operaciones combinadas en terrenos abiertos y, en particular, en entornos urbanos de forma nocturna. Esta integración garantiza que los tanques avancen siempre protegidos por una moderna infantería mecanizada capaz de asegurar o destruir todo tipo de edificios, neutralizar amenazas antitanques, penetrar en el corazón de la ciudad adversaria y consolidar el terreno conquistado, algo esencial en cualquier operación ofensiva moderna.</p><p></p><p>En el ámbito del entrenamiento, Chile mantiene una ventaja cualitativa decisiva. Es el único país de América Latina que dispone de sistemas avanzados de simulación de combate acorazado capaces de reproducir con alto realismo el trabajo coordinado del comandante, el artillero, el conductor y el municionero. Estos simuladores europeos replican con gran realismo el interior de un tanque Leopard, lo que permite, al utilizar cuatro simuladores, entrenar simultáneamente a varias tripulaciones, que actúan como pelotón de tanques o como subunidad táctica. Este tipo de entrenamiento desarrolla velocidad de reacción, coordinación bajo presión y toma de decisiones – a niveles de pelotón, compañía y batallón - en escenarios nocturnos complejos. Todas estas capacidades no se pueden adquirir mediante ejercicios aislados o simuladores básicos de tripulación – esos que ocupan un laptop en una mesa de escritorio con un mouse - aún muy comunes en el resto de la región, sino más bien por medio del empleo de grandes y complejos simuladores de tanque europeos en el gigantesco centro nacional de entrenamiento de blindados ubicado en medio del desierto Chileno.</p><p></p><p>Desde una perspectiva estrictamente militar, ningún país vecino dispone hoy de la capacidad integrada necesaria para detener una ofensiva acorazada chilena correctamente planificada. Para hacerlo, sería imprescindible contar con superioridad aérea sostenida, helicópteros antitanque especializados, artillería de cohetes de largo alcance con alta precisión, sistemas de inteligencia y vigilancia en tiempo real, y la capacidad de operar estas herramientas de forma coordinada día y noche con avanzados sistemas de mando y control.</p><p></p><p>Este conjunto de capacidades no existe de manera integrada en ningún ejército sudamericano, con la sola excepción parcial de Brasil, país que, por razones geopolíticas, económicas y estratégicas, no representa un escenario de conflicto con Chile, pues es una nación que ve a Santiago como un aliado militar. Gracias a este nivel de preparación, Chile no enfrenta una urgencia inmediata para reemplazar sus carros principales de combate. Su desafío estratégico no es la compra apresurada de nuevos tanques en un mercado internacional saturado y con plazos de entrega que oscilan entre ocho y doce años, como veremos en el caso peruano, sino la continuidad de procesos de modernización selectiva, la integración de capacidades antidrones y de guerra electrónica, el incremento y la mejora de sus unidades logísticas de ataque en campañas ofensivas de larga duración (talón de Aquiles en la planificación chilena) y la profundización del entrenamiento combinado. Prácticamente todas estas necesidades están siendo cubiertas por la empresa Turca ASELSAN. Aun así, no todo es perfecto. El limitado número de vehículos recuperadores de tanques – esos que cambian los motores y torretas en el campo de batalla - reduce la velocidad de ataque de esos 400 Leopard. Esto representa una clara oportunidad de negocios para empresas Danesas como GLAUCUS, especializadas en la venta de este tipo de vehículos, que, a diferencia de casi todos los fabricantes europeos, no tienen todas sus líneas de fabricación comprometidas con contratos de la OTAN y pedidos en Ucrania por los próximos ocho años.</p><p></p><p>En síntesis, Chile no solo posee tanques: posee una fuerza acorazada funcional, equilibrada y sostenida, algo excepcional en América Latina. Su diseño de fuerza y doctrina de combate demuestran que el carro principal de combate no ha perdido relevancia en el siglo XXI, sino que sigue siendo decisivo cuando está respaldado por una doctrina de combate ofensiva, logística veloz y agresiva que acompaña en el ataque a las fuerzas blindadas en el campo de batalla nocturno. Para el resto de la región, Chile no es un competidor directo, sino el estándar que evidencia la brecha entre los inventarios teóricos y el poder militar efectivo de la fuerza acorazada.</p><p></p><p></p><p>[URL unfurl="true"]https://www.defensa.com/america-latina/necesario-regreso-carro-combate-america-latina-vuelta-rey-tanque[/URL]</p><p></p><p></p><p>Saludos cordiales.</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="Leonardo S.A., post: 3823702, member: 30831"] [IMG]https://www.defensa.com/adjuntos/2(4698).jpg[/IMG] [I]Tanque Leopard 2A4 en la 3ª Brigada Acorazada del Ejército de chile (Ejército de Chile)[/I] [HEADING=1][B]Chile: Una fuerza acorazada plenamente operativa en América Latina[/B][/HEADING] Chile constituye, sin discusión, la referencia regional en materia de fuerzas acorazadas. No por narrativa institucional, propaganda ni por cifras presentadas en anuarios internacionales, sino por una condición que escasea en América Latina: la capacidad real, sostenida y verificable de operar modernas fuerzas mecanizadas en combates de alta intensidad. El Ejército de Chile dispone – hace décadas - de una masa crítica de carros principales de combate que ningún otro país latinoamericano puede igualar en términos de números efectivos, nivel de alistamiento, letalidad y tecnología. Su núcleo está compuesto por aproximadamente doscientas (200) unidades Leopard 2A4CH, complementadas por cerca de doscientas unidades Leopard 1A5, todas ellas doctrinariamente integradas en brigadas acorazadas y mecanizadas plenamente operativas. Más allá del modelo específico, lo verdaderamente determinante es que estos carros se encuentran operativos y no almacenados, cuentan con sistemas de tiro estabilizados y sensores térmicos modernos, disponen de munición vigente y compatible, y operan con tripulaciones completas entrenadas de manera permanente… por décadas. Esta combinación permite al Ejército de Chile concentrar, desplegar y sostener modernas formaciones acorazadas de gran tamaño – incluso superiores a la mayoría de los ejércitos europeos - algo que simplemente no existe en el resto de la región. La principal ventaja chilena no radica únicamente en el carro de combate, sino en la impresionante arquitectura logística que lo respalda. Chile desarrolló, con apoyo alemán, gigantescos centros de mantenimiento pesado capaces de recuperar motores, transmisiones y sistemas electrónicos complejos, reparar sofisticados sistemas optrónicos, modernizar plataformas completas y sostener flotas acorazadas durante campañas prolongadas. A diferencia de la mayoría de los ejércitos latinoamericanos, el Ejército de Chile, al haber tomado las precauciones del caso con años de anticipación, no depende actualmente de la importación inmediata de repuestos críticos en tiempo de guerra, un factor decisivo en escenarios de conflicto real, especialmente cuando los mercados internacionales priorizan a países ya involucrados en conflictos de alta intensidad. Las fuerzas acorazadas chilenas no operan de forma independiente, sino que están plenamente integradas a una extensa y moderna flota de vehículos de infantería mecanizada. Con una flota de más de 1.000 vehículos que incluye plataformas M-113 modernizadas, vehículos Marder armados con cañones automáticos de 20 mm y una amplia gama de vehículos 6x6 y 8x8 – debidamente protegidos por regimientos de artillería pesada – la infantería acompaña a los tanques Leopard, permitiendo ejecutar operaciones combinadas en terrenos abiertos y, en particular, en entornos urbanos de forma nocturna. Esta integración garantiza que los tanques avancen siempre protegidos por una moderna infantería mecanizada capaz de asegurar o destruir todo tipo de edificios, neutralizar amenazas antitanques, penetrar en el corazón de la ciudad adversaria y consolidar el terreno conquistado, algo esencial en cualquier operación ofensiva moderna. En el ámbito del entrenamiento, Chile mantiene una ventaja cualitativa decisiva. Es el único país de América Latina que dispone de sistemas avanzados de simulación de combate acorazado capaces de reproducir con alto realismo el trabajo coordinado del comandante, el artillero, el conductor y el municionero. Estos simuladores europeos replican con gran realismo el interior de un tanque Leopard, lo que permite, al utilizar cuatro simuladores, entrenar simultáneamente a varias tripulaciones, que actúan como pelotón de tanques o como subunidad táctica. Este tipo de entrenamiento desarrolla velocidad de reacción, coordinación bajo presión y toma de decisiones – a niveles de pelotón, compañía y batallón - en escenarios nocturnos complejos. Todas estas capacidades no se pueden adquirir mediante ejercicios aislados o simuladores básicos de tripulación – esos que ocupan un laptop en una mesa de escritorio con un mouse - aún muy comunes en el resto de la región, sino más bien por medio del empleo de grandes y complejos simuladores de tanque europeos en el gigantesco centro nacional de entrenamiento de blindados ubicado en medio del desierto Chileno. Desde una perspectiva estrictamente militar, ningún país vecino dispone hoy de la capacidad integrada necesaria para detener una ofensiva acorazada chilena correctamente planificada. Para hacerlo, sería imprescindible contar con superioridad aérea sostenida, helicópteros antitanque especializados, artillería de cohetes de largo alcance con alta precisión, sistemas de inteligencia y vigilancia en tiempo real, y la capacidad de operar estas herramientas de forma coordinada día y noche con avanzados sistemas de mando y control. Este conjunto de capacidades no existe de manera integrada en ningún ejército sudamericano, con la sola excepción parcial de Brasil, país que, por razones geopolíticas, económicas y estratégicas, no representa un escenario de conflicto con Chile, pues es una nación que ve a Santiago como un aliado militar. Gracias a este nivel de preparación, Chile no enfrenta una urgencia inmediata para reemplazar sus carros principales de combate. Su desafío estratégico no es la compra apresurada de nuevos tanques en un mercado internacional saturado y con plazos de entrega que oscilan entre ocho y doce años, como veremos en el caso peruano, sino la continuidad de procesos de modernización selectiva, la integración de capacidades antidrones y de guerra electrónica, el incremento y la mejora de sus unidades logísticas de ataque en campañas ofensivas de larga duración (talón de Aquiles en la planificación chilena) y la profundización del entrenamiento combinado. Prácticamente todas estas necesidades están siendo cubiertas por la empresa Turca ASELSAN. Aun así, no todo es perfecto. El limitado número de vehículos recuperadores de tanques – esos que cambian los motores y torretas en el campo de batalla - reduce la velocidad de ataque de esos 400 Leopard. Esto representa una clara oportunidad de negocios para empresas Danesas como GLAUCUS, especializadas en la venta de este tipo de vehículos, que, a diferencia de casi todos los fabricantes europeos, no tienen todas sus líneas de fabricación comprometidas con contratos de la OTAN y pedidos en Ucrania por los próximos ocho años. En síntesis, Chile no solo posee tanques: posee una fuerza acorazada funcional, equilibrada y sostenida, algo excepcional en América Latina. Su diseño de fuerza y doctrina de combate demuestran que el carro principal de combate no ha perdido relevancia en el siglo XXI, sino que sigue siendo decisivo cuando está respaldado por una doctrina de combate ofensiva, logística veloz y agresiva que acompaña en el ataque a las fuerzas blindadas en el campo de batalla nocturno. Para el resto de la región, Chile no es un competidor directo, sino el estándar que evidencia la brecha entre los inventarios teóricos y el poder militar efectivo de la fuerza acorazada. [URL unfurl="true"]https://www.defensa.com/america-latina/necesario-regreso-carro-combate-america-latina-vuelta-rey-tanque[/URL] Saludos cordiales. [/QUOTE]
Insertar citas…
Verificación
Guerra desarrollada entre Argentina y el Reino Unido en 1982
Responder
Inicio
Foros
Fuerzas Terrestres
Futuro de las Fuerzas Terrestres
Evolución de los Ejércitos en Sudamérica
Este sitio usa cookies. Para continuar usando este sitio, se debe aceptar nuestro uso de cookies.
Aceptar
Más información.…
Arriba