Espacio COAN

-Los P-3B Orion del COAN ya habían recibido una actualización en su avionica
bajo el programa Gran Explorador en el que se recuperaron las capacidades
originales de este SdA (ASW) y se les incorporo otros (ASuW) y (ELINT)
ahora la lógica diría que sobre el desarrollo ya realizado y probado se debería
realizar una evolución claro que con el reemplazo del radar y con nuevos sistemas
de EW y electro ópticos

-Es decir armar un paquete de actualización autóctono para los P-3 Orion basados
en la experiencia operando este SdA todos estos años


Saludosss
Roberto
 

michelun

Co-laborador ZM
Miembro del Staff
Moderador
 

michelun

Co-laborador ZM
Miembro del Staff
Moderador
Palabras expresadas por el Sr. Comandante de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque en el 66° aniversario de la unidad.
Un día como hoy, el 9 de agosto de 1956, llegaban volando al país, los primeros aviones Vougth F4u Corsair. Estos aviones, junto a los viejos N.A. AT-6, formaron la “Flotilla Aeronaval de Combate”, cuyo asiento era la Base Aeronaval Punta Indio. Dos años después, con el arribo al país de los aviones a reacción Gruman F9 Panther, surge la necesidad de diferenciar en dos escuadrillas a las diferentes aeronaves de ataque de la aviación naval. Es así que se crea la primera escuadrilla aeronaval de ataque con los aviones Panther en Espora y la Flotilla Aeronaval de Combate pasa a denominarse Segunda Escuadrilla Aeronaval de Ataque manteniendo sus aviones Corsair en Punta Indio. Desde sus comienzos, la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Ataque fue concebida como una escuadrilla embarcable en portaaviones, es así como el 9 de junio de 1959 realiza su primer enganche en el portaaviones ARA Idependencia. Durante el año 1964, la unidad cambia de asiento hacia la Base Aeronaval Comandante Espora de forma tal de estar más cercana su operación con los buques de la Flota de Mar. Un año después y dada la vetustez de las aeronaves, es desactivada pasando a situación de reserva. Durante el año 1970, con la navalización en el país de aeronaves t-28, se reactiva la escuadrilla, volviendo a operar con estos aviones en etapas de adiestramiento con la Flota de Mar, embarcando periódicamente en el portaaviones hasta el año 1977 donde pasa a reserva nuevamente. Se regresa a la actividad durante el año 1980 con el proceso de adquisición a Francia de una aeronave de última generación y dada la capacidad de defensa aérea de esta aeronave, la unidad pasa a denominarse Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque. Con el arribo al país de los primeros cinco aviones Super Etendard en noviembre de 1981 se comenzó con el adiestramiento de pilotos y personal en una aeronave de alta performance, sin saber que debería probar su valía en combate distante tres meses desde la incorporación del nuevo material aéreo.
Pese a su poca experiencia en esta aeronave todo el personal de la unidad se abocó a poner en condiciones operativas de combate a los aviones, tarea que fue reconocida a nivel mundial al convertirse nuestra escuadrilla en pionera en la utilización de los misiles Antibuque Exocet, causándole fuertes daños a la marina británica al hundir un destructor, un buque logístico y causar averías en un portaaviones.
66 años después de su creación, esta escuadrilla aeronaval es la última que mantiene la especialidad caza y ataque en la aviación naval, encontrándonos hoy en un proceso de inspección de las aeronaves SEM adquiridas durante el año 2019, siendo estas aeronaves, por su electrónica y sistema de armas, los más modernos aviones de combate que dispone la Argentina en la actualidad. El poner en servicio operativo estas aeronaves, significará para el país, volverá a tener una disuasión creíble que permita custodiar eficazmente los intereses argentinos en el mar.
Nuestra necesidad de volver a operar es tal, que hemos apoyado al Arsenal Aeronaval Comandante Espora en todo lo que se nos solicitó, incluso enviando personal en comisión para trabajar con los aviones SUE y SEM en ese destino, siendo nuestro personal y su profesionalismo, de fundamental importancia para llevar a cabo las tareas.
Los tiempos que nos tocan vivir, no son los que querríamos, donde la incertidumbre diaria sobre la puesta en servicio de las aeronaves hace más difícil nuestra labor. Sólo nuestro profesionalismo, dedicación y compromiso nos permite continuar avanzando en la recuperación de aeronaves, incluso sin haber recibido cursos de formación en los nuevos sistemas que disponen los SEM, lo cual demuestra la excelente capacidad técnica y de adaptación de los integrantes de esta Unidad.
Hoy, nuestro primer anhelo es volver a tener aeronaves de caza y ataque en servicio operativo. Ello dependerá también de diversas gestiones extra escuadrilla que se están llevando a cabo por el Comando Superior junto con el ARCE. Sin embargo, como unidad, continuamos participando activamente en las gestiones para lograr adquirir los repuestos faltantes que nos permitan retornar al vuelo. La tarea no es simple, el contexto actual de nuestro país lo dificulta, pero de entender el poder político que estas aeronaves permiten aumentar significativamente las capacidades defensivas nacionales, la obtención de los recursos necesarios, no debería ser una limitación en el corto plazo.

En este año 2022, tengo el privilegio de comandar esta unidad de combate, emblemática para nuestra nación y reconocida a nivel mundial.
El compromiso, esfuerzo y sentido de pertenencia que demuestran en la actualidad, continúa manteniendo vivo el espíritu ataquista y no dudo que cada uno de los integrantes de esta Unidad se siente orgulloso de llevar el color amarillo y la lora en nuestros overoles.
Feliz Aniversario.

PD; Queda claro, no?
 
Palabras expresadas por el Sr. Comandante de la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque en el 66° aniversario de la unidad.
Un día como hoy, el 9 de agosto de 1956, llegaban volando al país, los primeros aviones Vougth F4u Corsair. Estos aviones, junto a los viejos N.A. AT-6, formaron la “Flotilla Aeronaval de Combate”, cuyo asiento era la Base Aeronaval Punta Indio. Dos años después, con el arribo al país de los aviones a reacción Gruman F9 Panther, surge la necesidad de diferenciar en dos escuadrillas a las diferentes aeronaves de ataque de la aviación naval. Es así que se crea la primera escuadrilla aeronaval de ataque con los aviones Panther en Espora y la Flotilla Aeronaval de Combate pasa a denominarse Segunda Escuadrilla Aeronaval de Ataque manteniendo sus aviones Corsair en Punta Indio. Desde sus comienzos, la Segunda Escuadrilla Aeronaval de Ataque fue concebida como una escuadrilla embarcable en portaaviones, es así como el 9 de junio de 1959 realiza su primer enganche en el portaaviones ARA Idependencia. Durante el año 1964, la unidad cambia de asiento hacia la Base Aeronaval Comandante Espora de forma tal de estar más cercana su operación con los buques de la Flota de Mar. Un año después y dada la vetustez de las aeronaves, es desactivada pasando a situación de reserva. Durante el año 1970, con la navalización en el país de aeronaves t-28, se reactiva la escuadrilla, volviendo a operar con estos aviones en etapas de adiestramiento con la Flota de Mar, embarcando periódicamente en el portaaviones hasta el año 1977 donde pasa a reserva nuevamente. Se regresa a la actividad durante el año 1980 con el proceso de adquisición a Francia de una aeronave de última generación y dada la capacidad de defensa aérea de esta aeronave, la unidad pasa a denominarse Segunda Escuadrilla Aeronaval de Caza y Ataque. Con el arribo al país de los primeros cinco aviones Super Etendard en noviembre de 1981 se comenzó con el adiestramiento de pilotos y personal en una aeronave de alta performance, sin saber que debería probar su valía en combate distante tres meses desde la incorporación del nuevo material aéreo.
Pese a su poca experiencia en esta aeronave todo el personal de la unidad se abocó a poner en condiciones operativas de combate a los aviones, tarea que fue reconocida a nivel mundial al convertirse nuestra escuadrilla en pionera en la utilización de los misiles Antibuque Exocet, causándole fuertes daños a la marina británica al hundir un destructor, un buque logístico y causar averías en un portaaviones.
66 años después de su creación, esta escuadrilla aeronaval es la última que mantiene la especialidad caza y ataque en la aviación naval, encontrándonos hoy en un proceso de inspección de las aeronaves SEM adquiridas durante el año 2019, siendo estas aeronaves, por su electrónica y sistema de armas, los más modernos aviones de combate que dispone la Argentina en la actualidad. El poner en servicio operativo estas aeronaves, significará para el país, volverá a tener una disuasión creíble que permita custodiar eficazmente los intereses argentinos en el mar.
Nuestra necesidad de volver a operar es tal, que hemos apoyado al Arsenal Aeronaval Comandante Espora en todo lo que se nos solicitó, incluso enviando personal en comisión para trabajar con los aviones SUE y SEM en ese destino, siendo nuestro personal y su profesionalismo, de fundamental importancia para llevar a cabo las tareas.
Los tiempos que nos tocan vivir, no son los que querríamos, donde la incertidumbre diaria sobre la puesta en servicio de las aeronaves hace más difícil nuestra labor. Sólo nuestro profesionalismo, dedicación y compromiso nos permite continuar avanzando en la recuperación de aeronaves, incluso sin haber recibido cursos de formación en los nuevos sistemas que disponen los SEM, lo cual demuestra la excelente capacidad técnica y de adaptación de los integrantes de esta Unidad.
Hoy, nuestro primer anhelo es volver a tener aeronaves de caza y ataque en servicio operativo. Ello dependerá también de diversas gestiones extra escuadrilla que se están llevando a cabo por el Comando Superior junto con el ARCE. Sin embargo, como unidad, continuamos participando activamente en las gestiones para lograr adquirir los repuestos faltantes que nos permitan retornar al vuelo. La tarea no es simple, el contexto actual de nuestro país lo dificulta, pero de entender el poder político que estas aeronaves permiten aumentar significativamente las capacidades defensivas nacionales, la obtención de los recursos necesarios, no debería ser una limitación en el corto plazo.

En este año 2022, tengo el privilegio de comandar esta unidad de combate, emblemática para nuestra nación y reconocida a nivel mundial.
El compromiso, esfuerzo y sentido de pertenencia que demuestran en la actualidad, continúa manteniendo vivo el espíritu ataquista y no dudo que cada uno de los integrantes de esta Unidad se siente orgulloso de llevar el color amarillo y la lora en nuestros overoles.
Feliz Aniversario.

PD; Queda claro, no?
Nos agrada lo vertido
 

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