Menú
Inicio
Visitar el Sitio Zona Militar
Foros
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Qué hay de nuevo
Nuevos mensajes
Última actividad
Miembros
Visitantes actuales
Entrar
Registrarse
Novedades
Buscar
Buscar
Buscar sólo en títulos
Por:
Nuevos mensajes
Buscar en los foros
Menú
Entrar
Registrarse
Inicio
Foros
Area Militar General
Historia Militar
Erich Hartmann
JavaScript is disabled. For a better experience, please enable JavaScript in your browser before proceeding.
Estás usando un navegador obsoleto. No se pueden mostrar estos u otros sitios web correctamente.
Se debe actualizar o usar un
navegador alternativo
.
Responder al tema
Mensaje
<blockquote data-quote="MIGUEL" data-source="post: 446852" data-attributes="member: 1054"><p>Libertad y regreso a casa</p><p></p><p>Cuando el canciller Adenauer fue a Moscú en 1955 para iniciar un acercamiento general con la Unión Soviética, una de las concesiones que buscaba era la liberación de los alemanes prisioneros de guerra. Tras el inicio del proceso de desestalinización, el nuevo gobierno quería evitar a toda costa el empeoramiento de sus relaciones con la República Federal Alemana, de modo que Adenauer tuvo éxito. Empezó la liberación de los hombres que habían estado encarcelados ilegalmente más de una década. La Unión Soviética había burlado las disposiciones de la Convención de Ginebra sobre prisioneros de Guerra reclasificando a millares de alemanes como criminales comunes y sentenciándolos a penas de 25 a 50 años de prisión. En esta categoría estaban los hombres y mujeres cuya libertad fue obtenida por Adenauer. Sin embargo, debemos preguntarnos cuántos millares de prisioneros de guerra alemanes siguieron languideciendo en el sistema carcelario soviético, sin olvidar a los millones de rusos que hicieron lo propio en el alemán años antes.</p><p></p><p>Aquella batalla constante de voluntad e ingenio con los carceleros soviéticos había durado 10 años. Cuando el Caballero Rubio regresó a Alemania Occidental, su amada Usch estaba esperándolo. Su padre y su hijo, Peter Erich habían muerto. Hubo un período de adaptación a la vida libre, que incluyó la recuperación de su fortaleza física. La sorprendente capacidad de recuperación de Hartmann hizo milagros. Dos semanas después de llegar a su hogar, el entusiasta Walter Krupinski lo llamó por teléfono instándolo a viajar con él y con Gerhard Barkhorn a Inglaterra para hacer un curso de entrenamiento de vuelo en aviones a reacción. Como dice secamente Hartmann, "esto era casi demasiado pedir después de diez años en la prisión".</p><p></p><p>Sus antiguos camaradas, entre ellos Hrabak, lo exhortaron a que volviera a la nueva Luftwaffe. Era demasiado viejo para iniciar la deseada carrera de medicina y pilotar aviones era prácticamente lo único que sabía hacer, de modo que finalmente aceptó la oferta. Recibió un curso de repaso de entrenamiento en los Estados Unidos y fue elegido para comandar el Ala Richthofen en la nueva Fuerza Aérea Alemana, primera ala de caza que se organizó después de la guerra. Siempre se mostró en contra de la carrera armamentística: parece que después de todo no desperdició los diez años que estuvo prisionero. Sin embargo, cumplió sus funciones con dedicación y distinción y después fue transferido a Porz Wahn, como experto en evaluación táctica. Su ascenso a coronel no fue bien acogido en el seno de la nueva Luftwaffe, donde el piloto alemán siempre tuvo fama de incontrolable y sobre todo de políticamente incorrecto. Finalmente se retiró de la Bundesluftwaffe en 1973. Tras su retirada, se describía a sí mismo como "ya no un tigre, pero tampoco un gato viejo". Rodeado de su feliz y pequeña familia, llevó una vida activa como director de una escuela de entrenamiento de pilotos y examinador de vuelo. Reservaba sus momentos “exuberantes” para ocasiones especiales, como la promoción a brigadier general de Günther Rall, su viejo amigo y oficial comandante durante la guerra, en 1966 o la promoción de Macky Steinhoff a inspector de la Fuerza Aérea Alemana.</p><p></p><p>Al contrario de lo que podría esperarse, Erich Hartmann nunca llegó a desarrollar odio alguno a Rusia. Siempre tuvo hacia el pueblo ruso sentimientos más amables y auténticamente amistosos de los que jamás se encontraron expresados en un periódico norteamericano. Nunca olvidó algunos episodios ocurridos durante su estancia en Rusia, como aquella ocasión, en la que gente de pueblo ruso se agolpó alrededor del recinto de prisioneros para insultar a los guardianes soviéticos por tener confinados a los alemanes y para pedir que los devolvieran a sus hogares. Los contactos de Hartmann con esos civiles rusos y con los numerosos aldeanos que conoció durante los días de la ocupación, y no sus amargas batallas con la policía secreta rusa, formaron la base de sus opiniones sobre el pueblo soviético. Desde un punto de vista práctico, estuvo más enterado de la psicología rusa que numerosos teóricos académicos especializados en el tema. Llegó a dominar inglés, ruso y alemán y por lo tanto fue capaz de penetrar las barreras idiomáticas entre su propio país, Occidente, y Rusia.</p><p></p><p>Pocas personas en la Alemania de hoy conocen su nombre. Raramente fue reconocido en público por alguien que no hubiera pertenecido a la vieja Luftwaffe. En presencia de los autores de su biografía, fue víctima de la grosería de un arrogante jefe de camareros en un restaurante de Colonia. Aquel hombre no tenía ni la más remota idea de que insultaba a uno de los veintiocho soldados más condecorados de su país o de que se había mostrado grosero con uno de los ases de caza más exitosos del mundo. Y es muy cierto que Hartmann nunca pareció tener edad suficiente para relacionarlo con acontecimientos tan lejanos como aquellos combates aéreos en el Frente Oriental, olvidados ya por los alemanes en la década de 1980 ó 1990.</p><p></p><p>Erich Hartmann falleció el 21 de septiembre de 1993 a causa de un neumonía. Fue enterrado en una sencilla tumba en el cementerio de En lugar de insistir en su número de victorias o misiones en combate, siempre se enorgulleció de no haber perdido un solo compañero de ala. Tuvieron que pasar más de cincuenta años para que la Federación Rusa rehabilitara a Erich Hartmann en enero de 1997.</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="MIGUEL, post: 446852, member: 1054"] Libertad y regreso a casa Cuando el canciller Adenauer fue a Moscú en 1955 para iniciar un acercamiento general con la Unión Soviética, una de las concesiones que buscaba era la liberación de los alemanes prisioneros de guerra. Tras el inicio del proceso de desestalinización, el nuevo gobierno quería evitar a toda costa el empeoramiento de sus relaciones con la República Federal Alemana, de modo que Adenauer tuvo éxito. Empezó la liberación de los hombres que habían estado encarcelados ilegalmente más de una década. La Unión Soviética había burlado las disposiciones de la Convención de Ginebra sobre prisioneros de Guerra reclasificando a millares de alemanes como criminales comunes y sentenciándolos a penas de 25 a 50 años de prisión. En esta categoría estaban los hombres y mujeres cuya libertad fue obtenida por Adenauer. Sin embargo, debemos preguntarnos cuántos millares de prisioneros de guerra alemanes siguieron languideciendo en el sistema carcelario soviético, sin olvidar a los millones de rusos que hicieron lo propio en el alemán años antes. Aquella batalla constante de voluntad e ingenio con los carceleros soviéticos había durado 10 años. Cuando el Caballero Rubio regresó a Alemania Occidental, su amada Usch estaba esperándolo. Su padre y su hijo, Peter Erich habían muerto. Hubo un período de adaptación a la vida libre, que incluyó la recuperación de su fortaleza física. La sorprendente capacidad de recuperación de Hartmann hizo milagros. Dos semanas después de llegar a su hogar, el entusiasta Walter Krupinski lo llamó por teléfono instándolo a viajar con él y con Gerhard Barkhorn a Inglaterra para hacer un curso de entrenamiento de vuelo en aviones a reacción. Como dice secamente Hartmann, "esto era casi demasiado pedir después de diez años en la prisión". Sus antiguos camaradas, entre ellos Hrabak, lo exhortaron a que volviera a la nueva Luftwaffe. Era demasiado viejo para iniciar la deseada carrera de medicina y pilotar aviones era prácticamente lo único que sabía hacer, de modo que finalmente aceptó la oferta. Recibió un curso de repaso de entrenamiento en los Estados Unidos y fue elegido para comandar el Ala Richthofen en la nueva Fuerza Aérea Alemana, primera ala de caza que se organizó después de la guerra. Siempre se mostró en contra de la carrera armamentística: parece que después de todo no desperdició los diez años que estuvo prisionero. Sin embargo, cumplió sus funciones con dedicación y distinción y después fue transferido a Porz Wahn, como experto en evaluación táctica. Su ascenso a coronel no fue bien acogido en el seno de la nueva Luftwaffe, donde el piloto alemán siempre tuvo fama de incontrolable y sobre todo de políticamente incorrecto. Finalmente se retiró de la Bundesluftwaffe en 1973. Tras su retirada, se describía a sí mismo como "ya no un tigre, pero tampoco un gato viejo". Rodeado de su feliz y pequeña familia, llevó una vida activa como director de una escuela de entrenamiento de pilotos y examinador de vuelo. Reservaba sus momentos “exuberantes” para ocasiones especiales, como la promoción a brigadier general de Günther Rall, su viejo amigo y oficial comandante durante la guerra, en 1966 o la promoción de Macky Steinhoff a inspector de la Fuerza Aérea Alemana. Al contrario de lo que podría esperarse, Erich Hartmann nunca llegó a desarrollar odio alguno a Rusia. Siempre tuvo hacia el pueblo ruso sentimientos más amables y auténticamente amistosos de los que jamás se encontraron expresados en un periódico norteamericano. Nunca olvidó algunos episodios ocurridos durante su estancia en Rusia, como aquella ocasión, en la que gente de pueblo ruso se agolpó alrededor del recinto de prisioneros para insultar a los guardianes soviéticos por tener confinados a los alemanes y para pedir que los devolvieran a sus hogares. Los contactos de Hartmann con esos civiles rusos y con los numerosos aldeanos que conoció durante los días de la ocupación, y no sus amargas batallas con la policía secreta rusa, formaron la base de sus opiniones sobre el pueblo soviético. Desde un punto de vista práctico, estuvo más enterado de la psicología rusa que numerosos teóricos académicos especializados en el tema. Llegó a dominar inglés, ruso y alemán y por lo tanto fue capaz de penetrar las barreras idiomáticas entre su propio país, Occidente, y Rusia. Pocas personas en la Alemania de hoy conocen su nombre. Raramente fue reconocido en público por alguien que no hubiera pertenecido a la vieja Luftwaffe. En presencia de los autores de su biografía, fue víctima de la grosería de un arrogante jefe de camareros en un restaurante de Colonia. Aquel hombre no tenía ni la más remota idea de que insultaba a uno de los veintiocho soldados más condecorados de su país o de que se había mostrado grosero con uno de los ases de caza más exitosos del mundo. Y es muy cierto que Hartmann nunca pareció tener edad suficiente para relacionarlo con acontecimientos tan lejanos como aquellos combates aéreos en el Frente Oriental, olvidados ya por los alemanes en la década de 1980 ó 1990. Erich Hartmann falleció el 21 de septiembre de 1993 a causa de un neumonía. Fue enterrado en una sencilla tumba en el cementerio de En lugar de insistir en su número de victorias o misiones en combate, siempre se enorgulleció de no haber perdido un solo compañero de ala. Tuvieron que pasar más de cincuenta años para que la Federación Rusa rehabilitara a Erich Hartmann en enero de 1997. [/QUOTE]
Insertar citas…
Verificación
Guerra desarrollada entre Argentina y el Reino Unido en 1982
Responder
Inicio
Foros
Area Militar General
Historia Militar
Erich Hartmann
Este sitio usa cookies. Para continuar usando este sitio, se debe aceptar nuestro uso de cookies.
Aceptar
Más información.…
Arriba