EL ORGANO DE STALIN, EL KATYUSHKA

M

MIGUEL


El 21 de junio de 1941 le fue presentada a Stalin un arma secreta a la que pronto los soldados rojos darían el nombre de Katiushka y también el de Maria Ivanovna, y a la que las tropas alemanas denominarían "órgano de Stalin".

En apariencia, el arma no podía ser más simple. Sobre un camión SIS-6 se encontraba montada una rampa con ocho guías de lanzamiento de 5 metros de longitud. En la parte superior e inferior de cada guía podía colocarse un cohete M 13 (42 kg de peso, calibre 132 mm).

En total 16 cohetes que el artillero lanzaba, con un dispositivo eléctrico, desde su cabina blindada. Cada medio segundo podía cruzar el cielo uno de estos cohetes. Su radio de acción máximo alcanzaba los 8470 m.

Tanto Stalin como sus mariscales quedaron favorablemente impresionados por el arma y autorizaron poco tiempo después que el lanzacohetes BM 13 (BM = Boievaia maschina = vehículo de combate) pasara a formar parte del equipo del Ejército Rojo. Por un decreto se ordenó su fabricación en serie.

Al día siguiente comenzó la invasión alemana. El Ejército Rojo tan sólo disponía de siete prototipos del arma secreta. Había que improvisar a toda velocidad. El 28 de junio, el capitán Flerov, uno de los más distinguidos alumnos de la Academia de Artillería recibía la orden de formar con los siete prototipos una batería de ensayo. Los servidores de las piezas -soldados cuidadosamente seleccionados- debían prestar un juramento extraordinario: en ningún caso permitirían que el artefacto o la munición cayeran en poder del enemigo y se librarían por todos los medios de ser hechos prisioneros. Al mismo tiempo se les imponía el más estricto secreto, incluso respecto a los superiores. Únicamente el jefe de las Fuerzas Armadas y los miembros del Consejo de Guerra tenían acceso a la nueva arma. Esta protección absoluta impidió durante mucho tiempo la utilización de la nueva arma, ya que los jefes de las distintas unidades carecían de la información necesaria sobre su capacidad y eficacia.

El 7 de agosto de 1941 le llegó al Mando supremo del Ejército alemán la primera información sobre el lanzacohetes, procedente del frente de Yelnia, con ciertos pormenores: se forma una nube oscura sobre el lugar de la descarga, el proyectil desprende una especie de niebla como si fuera un cohete, zumbido prolongado y penetrante; en el lapso de unos 10 a 12 segundos puede disparar hasta 30 o 40 veces produciendo una gran detonación al explotar; los proyectiles abren un cráter de 30 a 40 centímetros. El arma ha causado en la moral de la tropa una sensación deprimente. La batería de ensayo del capitán Flerov no tuvo tiempo de causar excesivos estragos entre los soldados alemanes. El 7 de octubre, en las proximidades del pueblo de Bogotir, distrito de Vashni, la batería fue cercada por las tropas germanas. Fieles a su juramento, los artilleros servidores de las piezas las hicieron explotar. Treinta y seis de estos soldados pudieron huir; el resto -el capitán Flerov incluido- cayó en el combate.

Pero, entre tanto, otras baterías similares realizaban sus pruebas en el campo de maniobras de Aprilevka, en las inmediaciones de Moscú. La prueba efectuada en el frente había demostrado el valor de las Katiushkas. La falta de seguridad en el blanco se veía compensada por la capacidad de fuego y la rapidez del disparo. Aparte de esto, presentaba muchos aspectos positivos: facilidad de fabricación; mayor resistencia al desgaste que los cañones, por ejemplo, que tras los 3000 disparos perdían efectividad; facilidades de transporte y de movimiento; y, dado su poco retroceso en el disparo, posibilidad de empleo en cualquier tipo de terreno.

Pronto Katiushka tuvo descendientes: el lanzacohetes BM 8 podía disparar 48 proyectiles de 80 mm en pocos segundos. El lanzacohetes BM 31 -8 proyectiles de 310 mm- fue empleado por primera vez en la batalla de Kursk. Se acrecentó de modo considerable la fabricación de lanzacohetes y proyectiles, pudiendo decirse que continuamente llegaban al frente nuevas Katiushkas.

A finales de 1941 existían ya 8 Regimientos de lanzacohetes y 73 unidades autónomas. Dos años después se encontraban en el frente 7 Divisiones de Katiushkas (con 20 Brigadas), 13 Brigadas independientes, lis Regimientos y 38 unidades autónomas.

La mayor concentración de armas de este tipo tuvo lugar durante la batalla de Berlin: 44 Regimientos con BM 13 y BM 8, así como 24 Brigadas pesadas con BM 31. Cada kilómetro de la línea de asalto comprendía entre 15 y 20 lanzacohetes, que lanzaban hasta 5 salvas sobre las posiciones alemanas antes de que los rusos se lanzaran al ataque.

La Wehrmacht era incapaz de producir tal abundancia de estas armas, por más que la industria de guerra alemana contara con tipo parecido e incluso su fabricación hubiese sido anterior. Al comenzar la batalla contra Rusia, la Wehrmacht disponía de 5 Compañías -completamente dotadas de lanzacohetes, y en el año 1945 eran 20 Brigadas, con un total de 40 Regimientos. Una fuerza importante, pero muy inferior a la que tenían los soviéticos.

Los orígenes de estas armas, por parte alemana, hay que buscarlos en los tiempos de las antiguas Fuerzas Armadas: según el Tratado de Versalles, las Fuerzas Armadas alemanas (Reichswehr) no podían poseer gases, pero si estaban autorizadas a fabricar niebla artificial. De acuerdo con ello se creó en 1934 la tropa "de la niebla", como única fuerza disponible para luchar en una eventual guerra química. El rojo burdeos fue el color elegido para distinguir a los nuevos combatientes.

En la batalla de Francia tomaron parte seis unidades de este tipo, con tres baterías lanzaniebla cada una. Su misión era arrojar sobre las líneas enemigas nubes de niebla antes de que comenzara el ataque de la infantería.

Su arma era el cañón lanzaniebla de 100 mm, que funcionaba siguiendo el principio de los morteros.

Desde 1930 el Ejército había intentado armarse con lanzacohetes para la lucha en tierra. El entonces general Dornberger proyectó el Do-Werfer, que venia a ser un "hermano enemigo" del Katiushka. Durante la guerra se fabricaron

. El tipo medio -Werfer 41- con seis cañones de 150 mm y un peso de 540 kg -un cañón de campaña de 150 mm pesaba 5500 kg-. El alcance era de 6700 m.

. El tipo pesado -Werfer 42- con cinco cañones de 210 mm y un alcance de 7850 m.

. El tipo pesado -Werfer 42- con seis cañones de 300 mm y un alcance de 4500 m.

Además existía un modelo de este último lanzacohetes, montado sobre afuste blindado, que disparaba proyectiles de 150 mm y que también podía montarse sobre otro vehículo igualmente blindado pero más ligero, como el Maultier. Otro lanzacohetes -Werfer 35- que lanzaba proyectiles de 100 mm lo empleaba la artillería de montaña. Todos estos tipos de lanzacohetes eran exteriormente muy parecidos y no necesitaban más que seis hombres de dotación. Para su transporte bastaba un camión de tres toneladas. Se disparaba a distancia mediante un dispositivo eléctrico, desde un refugio o trinchera situado a unos 10 metros.

Debido a que la estela de humo de más de cien metros, que cada cohete dejaba a su paso, denunciaba al enemigo la posición de las armas, se diseñó un nuevo detonador que sólo producía el humo en el cielo.

Mucho más primitivo que el Do-Werfer fueron los pesados aparatos de lanzamiento tipo Werfer 40/41 y sus sucesores Werfer 42/43. Se trataba únicamente de varios tubos o cañones de hierro, colocados sobre dos ruedas de goma y unidos entre sí. Con ellos se podían disparar cohetes de 280 y 320 mm. Se llegó también a lanzar los proyectiles, directamente desde sus cajas, enterrándolos en el suelo para después hacerlos despegar a distancia por medio del dispositivo eléctrico. Los soldados de infantería llamaban a esta manera de lanzar cohetes "Stukas de a pie", apodo que se hizo extensivo más tarde a todas las armas que tuvieran algo que ver con los lanzanieblas o con las tropas provistas de ellos. El efecto de las salvas era terrorífico: cada uno de los infernales cohetes de 320 mm contenía 50 litros de materia inflamable, que después de producir un ruido atronador al estallar, dejaba un circulo ardiente como huella de su caída.

Los restantes cohetes tenían las paredes más delgadas, pero todos llevaban una gran cantidad de explosivos -el 300 mm contenía 100 kg-. La rápida sucesión de las explosiones sobre el objetivo de tiro producía fuertes variaciones de presión que causaban la muerte por desgarro y rotura de órganos internos.
 
M

MIGUEL

Muy buenas las fotografías posteadas, gracias por complementar el texto con esas valiosas ilustraciones.-

Atte.-
Miguel
 

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