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Combatientes e instructores militares chilenos en la Guerra del Chaco
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<blockquote data-quote="Pablo01" data-source="post: 832309" data-attributes="member: 4259"><p><strong>Chilenos en el Chaco II</strong></p><p></p><p>3. LAS CONTRATACIONES </p><p></p><p>Si hacemos fe del testimonio de Raúl Galleguillos Molina19, integrante del primer grupo de chilenos contratados por Bolivia en 1934, el proceso se inició en los primeros días de febrero de ese año, oportunidad en la cual el Capitán (R) Luis Benavides Domínguez y el Teniente (R) Emigdio Lobos Ortíz, que habían pertenecido al Ejército de Chile, se presentaron en las oficinas de la Legación de Bolivia en Santiago, con el propósito de enrolarse en el Ejército de Bolivia. Allí fueron atendidos por el Secretario de la Legación Enrique Baldivieso y por el Teniente Coronel Miguel Candia, Adicto Militar, quien se comprometió a transmitir el ofrecimiento a las autoridades bolivianas al regresar a su país, en el transcurso del mes de marzo. Hacia fines de abril el Teniente Lobos recibió un cable de aceptación de sus servicios, los que se concretaron con la llegada a Santiago del Mayor (R) Eduardo Rivas del Ejército de Bolivia, que había estudiado en Chile, quien procedió a hacer las contrataciones. Es así como se pudo conformar un primer grupo de 18 COMBATIENTES, de los 95 que llegó a contratar el Mayor Rivas20. </p><p></p><p>Solo unos pocos lo hicieron por su cuenta, como fue el caso de Aquiles Vergara Vicuña, debido a que su incorporación se hizo a través del Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile el Dr. Plácido Sánchez. </p><p></p><p>Los integrantes del primer grupo partieron el 11 de mayo desde Valparaíso, en el vapor Palena, con destino Arica, donde tomaron el tren internacional, que les permitió llegar a La Paz el día 1721. </p><p></p><p>4. DESTINACIONES Y DESEMPEÑO DE LOS COMBATIENTES </p><p></p><p>En relación con Paraguay los COMBATIENTES, con grados de oficiales, se incorporaron en forma individual. Así, por ejemplo Arístides del Solar Morel, fue contratado por la Armada paraguaya para desempeñarse como Instructor, tarea que realizó hasta 1933. Gonzalo Montt Rivas, fue incorporado en septiembre de 1932, como Mayor Honoris Causa, ascendiendo, en noviembre de 1933, al grado de Teniente Coronel, desempeñándose en el frente hasta diciembre de 1933, oportunidad en la que renunció, como acto de solidaridad por la separación del cargo de Comandante del Cuerpo, que afectó a su amigo el coronel Luis Irrazaval, por decisión del general Félix Estigarribia, Comandante del Ejército en Campaña22. Juan Durán Acosta se incorpora a comienzos de 1933 con el grado de Mayor. </p><p></p><p>En relación con Bolivia los COMBATIENTES incorporados con grados de oficiales en 1932 y 1933 lo hicieron en forma individual, pero a partir de 1934 el arribo de ellos se hizo, como ya se anotó, por grupos. Hubo tres grupos que lo hicieron en el transcurso de los meses de mayo y junio, los que en conjunto abarcaron a la mayoría, posteriormente lo harían algunos hasta completar, a comienzos de 1935, la cantidad de 96 de un total de 105, que se incorporaron con el grado de oficiales en el transcurso de toda la contienda23. </p><p></p><p>Después de unos días de estadía en La Paz, donde fuera de aclimatarse, adecuarse a la altura, iniciar amistades, conseguir una madrina de guerra24, y recibir una serie de homenajes, se dirigieron al escenario del conflicto. </p><p></p><p>Todos los COMBATIENTES chilenos, ya sean en grupo o en forma individual, hicieron el viaje en el tren internacional desde La Paz, pasando por Oruro, Uyuni, y Potosí, llegando hasta Villazón en la frontera con Argentina. Luego, en camiones, se encaminaron hacia Tarija, Entre Ríos y Villamontes. Desde allí se dirigieron hasta Ballivián, sede del Comando, donde fueron recibidos y agasajados por el general Enrique Peñaranda del Castillo, a la sazón Comandante en Jefe del Ejército en Campaña. Luego, se fueron a sus respectivas destinaciones. </p><p></p><p>Destinaciones </p><p></p><p>Para una mejor comprensión de las destinaciones de que fueron objeto los COMBATIENTES chilenos en las Fuerzas Armadas de Paraguay utilizaremos la obra del coronel paraguayo Pablo E. Tufari Recalde 25. </p><p></p><p>Las Fuerzas Armadas de Paraguay, durante la contienda, se encontraban divididas en tres ramas: Ejército, Armada y Fuerza Aérea. El Ejército se encontraba organizado en Cuerpos, Destacamentos, Divisiones y Regimientos los que fueron variando, en número, en el transcurso de la contienda. </p><p></p><p>Las destinaciones se hicieron considerando, en la generalidad de los casos, la rama de las Fuerzas Armadas y de Orden a la que habían pertenecido los COMBATIENTES, como su arma de origen, formación y experiencia. </p><p></p><p>En el caso de Gonzalo Montt Rivas su destinación fue la 5 División, la cual formaba parte del Tercer Cuerpo de Ejército. Allí se desempeñó como Comandante del Batallón de Rifleros. Respecto de Juan Durán Acosta llegó a desempeñarse como Comandante de un Regimiento. En relación con Arístides del Solar, le correspondió desempeñarse como Instructor de la Armada. </p><p></p><p>Para una mejor comprensión de las destinaciones de que fueron objeto los chilenos en el Ejército de Bolivia, utilizaremos el organigrama presentado por el mayor chileno, al servicio de Bolivia, Pablo Barrientos 26. </p><p></p><p>Hablar de Fuerzas Armadas de Bolivia, durante la contienda, es hablar del Ejército, el cual tiene diferentes armas, entre ellas las Fuerzas Aéreas. </p><p></p><p>Las destinaciones en el Ejército de Bolivia se hicieron considerando, en la generalidad de los casos, los mismos criterios a los cuales se hizo referencia en relación con Paraguay. Es así, por ejemplo, a los que provenían de la Fuerza Aérea de Chile, o tenían alguna experiencia en aviación, se les destinó a las Fuerzas Aéreas del Ejército27. </p><p></p><p>En el caso de los que en el Ejército habían pertenecido al arma de artilleros se les destinó en Bolivia a dicha arma, lo mismo los que habían sido zapadores, como los que habían sido administrativos, o cumplían funciones especiales28. </p><p></p><p>Por otra parte, hay que agregar que a todos los que habían pertenecido al arma de Infantería o de Caballería se les destinó, indistintamente, a Regimientos de dichas armas, como también a los que provenían de otras ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden29. </p><p></p><p>Por último, hay que tener presente que las destinaciones no fueron, en todos los casos, permanentes. En efecto, varios tuvieron cambios, no solo de armas, sino de unidades, en virtud de las necesidades del servicio y el desempeño, como sucedió, entre otros, con algunos de los que, inicialmente, estuvieron en la Aviación. Además, están los casos de los COMBATIENTES, que, en el transcurso de la contienda, recibieron cambios en responsabilidades de mando30. </p><p></p><p>A continuación se presentará un panorama con las primeras destinaciones de algunos de los oficiales chilenos, sobre la base de las Ordenes Generales de los años 1934 y 193531. </p><p></p><p>Fueron destinados a las Fuerzas Aéreas del Ejército 16 de los COMBATIENTES, pero solo permanecieron en esta rama 2 de ellos. </p><p></p><p>Dentro de los que alcanzaron mayores responsabilidades cabe destacar a los tenientes coroneles Ignacio Aliaga González, Ricardo Contreras Macaya, Alfredo Emilio Espinoza Morales, Julio Labbé Jaramillo, y Aquiles Vergara Vicuña, los mayores Pablo Barrientos Gutiérrez, Aníbal Cavada de la Fuente, Juan del Villar Araya, Luis Figueroa Gómez, Daniel Fuenzalida Mayol y Manuel Irrazaval Benavente y los capitanes Humberto Berndt Vivanco, Humberto Garrido Ostornol, ascendido luego a mayor, y Emigdio Lobos Ortíz </p><p></p><p>El teniente coronel Ignacio Aliaga González, incorporado según Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, fue destinado a las Fuerzas Aéreas del Ejército. </p><p></p><p>El teniente coronel Ricardo Contreras Macaya, contratado el 1 de noviembre de 1934, como Asesor del Comando en Jefe, fue nombrado Jefe de Estado Mayor de la 3° División de Infantería el 25 de enero de 1935, y luego, el 30 de ese mismo mes, nombrado, con el mismo cargo en la 2° División de Caballería. Más tarde, el 1 de junio, fue nombrado Jefe de Estado Mayor del Tercer Cuerpo de Ejército, la más alta de las responsabilidades asumida por un chileno en la contienda del Chaco32. </p><p></p><p>El teniente coronel Alfredo Emilio Espinoza Morales, incorporado por Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, destinado, primero, al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército; más tarde formó parte del Comando del Cuerpo de Caballería, y luego fue nombrado Jefe de la Sección de Operaciones del Comando del Sector Central, y formó parte de la comitiva del general Oscar Moscoso, Jefe del Estado Mayor del Ejército del Sur.33 </p><p></p><p>El teniente coronel Julio Labbé Jaramillo, incorporado según Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, destinado al Estado Mayor del Sector Sud, y, luego, como Jefe de Sección del Comando del Primer Cuerpo de Ejército. </p><p></p><p>El teniente coronel Aquiles Vergara Vicuña, incorporado en octubre de 1934, se le nombró Comandante de Artillería del Primer Cuerpo, para luego ocupar el cargo de Subinspector de la Inspección de Artillería. Sin embargo, a los pocos días fue nombrado Comandante de Artillería de la Cuarta División, para más tarde pasar a convertirse en Jefe de Operaciones del Segundo Cuerpo de Ejército34. </p><p></p><p>El mayor Pablo Barrientos Gutiérrez, contratado el 14 de agosto de 1934 fue destinado, primeramente, como Jefe de Batallón en el Regimiento "Pérez" 3 de Infantería y, luego, como Comandante del Regimiento "Cochabamba" 20 de Caballería, para, posteriormente, ser destinado como Jefe de Operaciones del Comando de la Segunda División de Caballería, y más adelante, llegar a desempeñar el cargo de Jefe de Operaciones del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, y, por último el de Jefe de Estado Mayor del Cuerpo de Caballería. </p><p></p><p>El mayor Aníbal Cavada de la Fuente, incorporado según Orden General N.° 6-35 del 12 de abril de 1935, puesto a disposición del Estado Mayor Auxiliar, como Jefe de la Oficina de Reclutamiento. </p><p></p><p>El mayor Juan del Villar Araya, incorporado inicialmente, por error como capitán, según Orden General N.° 4-35 del 6 de febrero de 1935, destinado a las Fuerzas Aéreas del Ejército, se le encomienda la Dirección de la Escuela de Aviación35. </p><p></p><p>El mayor Luis Figueroa Gómez, incorporado según Orden General N.° 5, de 5 de julio de 1934, aunque su contrato provisorio lo firmó el 27 de abril, fue destinado como Comandante de Grupo de Artillería del Destacamento de Santa Fe. </p><p></p><p>El mayor Daniel Fuenzalida Mayol, incorporado según Orden General N.° 52-34 del 20 de septiembre de 1934, destinado al Comando de la 8 División, y, más tarde, fue destinado desde el Regimiento "Junín" al Comando de la 10 División, como Jefe de Estado Mayor. Luego de haberse desempeñado como Comandante accidental del Regimiento "Castrillo", 6° de Caballería, de la 1° División del Cuerpo de Caballería, fue destinado al Estado Mayor del Sector Sud, y, finalmente, al Comando del Primer Cuerpo de Ejército.</p><p></p><p>El mayor Manuel Irrazaval Benavente, incorporado según Orden General N.° 5, del 5 de julio de 1934, aunque su contrato provisorio lo firmó el 27 de abril, fue destinado como Comandante de Grupo de Artillería del Primer Cuerpo de Ejército. </p><p></p><p>El capitán Humberto Berndt Vivanco, incorporado según Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, destinado al Regimiento "Florida", 14 de Infantería. Hacia el final de la contienda se desempeñaba como Comandante del Regimiento "Ballivián" de la Sexta División del tercer Cuerpo de Ejército. </p><p></p><p>El capitán Humberto Garrido Ostornol, ascendido posteriormente a mayor, incorporado según Orden General N.° 5 del 5 de julio de 1934, aunque su contrato fue firmado con anterioridad y su incorporación de hecho también, fue destinado como Jefe de Operaciones del Destacamento Parapetí. Posteriormente, fue destinado como Comandante al Regimiento "Chile", 12 de Caballería. </p><p></p><p>El capitán Emigdio Lobos Ortíz, incorporado según Orden General N.° 5 del 5 de julio de 1934, aunque perteneció al primer grupo de COMBATIENTES, destinado al Regimiento "Rocha", 31 de Infantería, en el Primer Cuerpo de Ejército, luego fue puesto a disposición del Tercer Cuerpo de Ejército, donde fue destinado al Regimiento "Quijarro" y Batallón de Zapadores, para luego ser destinado al Regimiento "Chacaltaya", 18 de Infantería, más tarde denominado "Potosí", 27 de Infantería, en el cual fue Comandante accidental. </p><p></p><p>Vicisitudes </p><p></p><p>En el transcurso de más de un año, en el que se materializó la participación de los COMBATIENTES chilenos en el Ejército de Bolivia, murieron tres de ellos: el subteniente Francisco Ortega Beiza, del Regimiento "Ayacucho" 8 de Infantería, el 19 de agosto de 1934, el capitán Vicente Romero Rojas, del Regimiento "Cazadores del Yacuma" 10° de Caballería, el 12 de abril de 1935, y el teniente coronel Ignacio Aliaga González, de las Fuerzas Aéreas del Ejército, el 6 de junio de 1935. Los dos primeros en enfrentamientos con los paraguayos, y el tercero en un accidente aéreo en el teatro de operaciones. </p><p></p><p>Por otra parte, once de los COMBATIENTES fueron heridos36, y tres cayeron prisioneros: el teniente Héctor Sotomayor Parra, el mayor Manuel Irrazaval Benavente, y el capitán Humberto Berndt Vivanco.37 Además algunos fueron evacuados por enfermedad. </p><p></p><p>Balance </p><p></p><p>En este punto vamos a recurrir, en primer lugar, a la opinión del historiador boliviano Roberto Querejazu Calvo, quien en un acápite del Capítulo XXII de su obra dedicada a la contienda chaqueña nos plantea: "Si bien el aporte individual de los oficiales chilenos varió en relación con sus conocimientos profesionales, sus cualidades de conductores de tropas y su valor personal, el efecto psicológico de su participación fue de gran significación" 38. </p><p></p><p>No obstante que, en general, hubo un buen desempeño de los COMBATIENTES chilenos, sobre todo a nivel de algunos jefes y oficiales subalternos, lo anterior no significa desconocer que a algunos les fueron rescindidos sus contratos antes de tiempo, porque las autoridades bolivianas no quedaron satisfechas con su comportamiento militar. </p><p></p><p>Para ser más claros, en esta materia, conviene tener presente que algunos COMBATIENTES fueron ascendidos en el transcurso de la contienda, a otros se les renovó u ofreció renovar el contrato, incluso, después de terminada la guerra, y, por último, a varios, al término de su contrato, se les agradecieron sus servicios, en las Ordenes Generales, lo cual significa que el Comando estaba complacido con su desempeño. </p><p></p><p>En el primer caso, están el capitán Humberto Garrido Ostornol, ascendido a Mayor, el subteniente Julio Cancino Labra, ascendido a teniente de reserva, el subteniente de reserva Ramón Piñeiro Gallardo, ascendido también a teniente de reserva. </p><p></p><p>En el segundo caso, cabe mencionar al mayor Juan del Villar, a quien se le mantuvo como Director de la Escuela de Aviación, al teniente coronel Aquiles Vergara Vicuña, quien permaneció largos años en el Ejército de Bolivia hasta 1953, año en el se acogió a retiro, estando en posesión del grado de coronel, al teniente Carlos Rodríguez Gana, incorporado posteriormente al Cuerpo de Carabineros, donde alcanzó el grado de general, y al teniente coronel Ricardo Contreras Macaya y al mayor Pablo Barrientos Gutiérrez, a quienes se les ofreció prolongarles sus contratos por varios años, pero que no aceptaron. Ahora bien, desde la perspectiva de lo que se esperaba de ellos, las expectativas fueron mayores. </p><p></p><p>No obstante lo anterior, podemos postular que varios de los COMBATIENTES ayudaron, decididamente, en la defensa de Villa Montes, y en la Contraofensiva, favoreciendo la recuperación de territorios por las fuerzas bolivianas, comprometiendo seriamente las posiciones alcanzadas por los paraguayos, a tal punto que el triunfo podría haber sido de ellas, según lo estimaron, en su oportunidad varios analistas, entre los que cabe destacar al teniente coronel Aquiles Vergara Vicuña39.</p><p></p><p>5. LAS REPERCUSIONES </p><p></p><p>Las repercusiones de la presencia de los COMBATIENTES chilenos en la contienda del Chaco, a partir de mayo de 1934, las veremos en cada uno de los países directamente involucrados y en Chile, como también en los propios combatientes y en sus familias. </p><p></p><p>En Chile </p><p></p><p>Desde un primer momento el gobierno trató de explicar que no podía impedir dicha presencia, apoyado en la Convención de Viena sobre neutralidad de los Estados40, pero ante los insistentes reclamos del gobierno paraguayo, y la opinión contraria de algunos connacionales41, presentó el 23 de mayo, a los pocos días de conocerse públicamente la llegada del primer grupo de COMBATIENTES chilenos a La Paz, un Proyecto de Ley, que impediría la contratación de militares chilenos por cualquiera de los gobiernos de los países beligerantes. Dicho proyecto se convirtió en la Ley N.° 5.478, de 7 de septiembre de 1934. </p><p></p><p>Sin embargo, cabe anotar que el gobierno de Arturo Alessandri había decretado la neutralidad el 15 de mayo de 1933, y que pudiendo haber impedido las contrataciones no lo hizo, teniendo los medios para informarse de los movimientos del personal uniformado en retiro y de aquellos que hacían las contrataciones, como el mayor (R) Eduardo Rivas, que pudo circular libremente en Chile durante 1934, con lo cual demostró una neutralidad benévola hacia Bolivia. </p><p></p><p>Por otra parte, hay quienes han postulado que Arturo Alessandri dejó hacer, porque incluso después de promulgada la ley se siguieron contratando chilenos. De ahí pensar que así se deshacía de militares que podrían participar en conspiraciones contra su gobierno, no aparece como una exageración. </p><p></p><p>La opinión pública chilena se vio también afectada, si bien ello había acontecido desde el comienzo del conflicto, esto se hizo más patente a partir de mayo de 1934, cuando llegaron a La Paz los integrantes del primer grupo contratado. Se escribió a favor y en contra, en diversos medios de la prensa escrita42, y se dividieron las opiniones en el seno de las familias43. </p><p></p><p>A través de la prensa el debate se hizo notorio, como ya se ha dicho, a través de editoriales y artículos. La presencia de los COMBATIENTES despertó el interés de los periodistas, no solo se les entrevistó cuando estaban de paso por Santiago44, se les dio tribuna,45 e incluso la Revista Zig-Zag envió al periodista y escritor Víctor Domingo Silva a Bolivia a reunir material para un número especial, que salió a luz a mediados de 1935, incluyendo dos páginas con fotografías de algunos de los combatientes chilenos46. </p><p></p><p>Por otra parte, las representaciones diplomáticas de Chile en Asunción y en La Paz, recibieron instrucciones de no establecer mayores contactos con los COMBATIENTES chilenos47. En relación con Bolivia, esta disposición se vio contrariada en la visita que el Agregado Militar de la Legación de Chile hizo al frente, en la cual fue acompañado, por disposición del Alto Mando boliviano, por el voluntario chileno capitán Emilio Álvarez Jego, del Regimiento "Chile" 48. </p><p></p><p>Por otra parte, cabe anotar la sugerencia del Agregado Militar de Chile, teniente coronel José María Santa Cruz Errázuriz, en relación con el cadáver del subteniente Francisco Ortega Beiza, primer voluntario chileno muerto en la contienda, para que fuese remitido directamente a Antofagasta, con el fin de evitar manifestaciones en Bolivia49. </p><p></p><p>Además, hubo un hecho a través del cual se llevó a extremo la neutralidad, relacionado con las gestiones emprendidas por doña Isabel Hoces, para liberar a su marido el mayor Manuel Irrazaval Benavente, prisionero de los paraguayos, frente a las cuales la Cancillería chilena dio instrucciones a la Legación en Asunción de no colaborar, argumentando que ello podría ser mal interpretado50. </p><p></p><p>En Bolivia </p><p></p><p>Si bien la incorporación de los primeros chilenos a la contienda se inició en 1932, no hubo grandes manifestaciones salvo en torno al caso de Gonzalo Montt que provocó reacciones de alegría en Paraguay y de molestia en Bolivia, sobre todo que él también había servido diplomáticamente a Chile en La Paz. </p><p></p><p>Sin embargo, sería la llegada del primer grupo de COMBATIENTES a La Paz, en mayo de 1934, la que provocaría manifestaciones públicas de simpatía hacia Chile y los chilenos. Cuenta Raúl Galleguillos Molina que "el arribo fue una verdadera apoteosis. Jamás nadie, ni el Presidente Salamanca había recibido tantas demostraciones de aprecio y cariño. Grandes manifestaciones en el Club de La Paz, recepción en el Palacio de Gobierno, etc."51, como también en el Círculo y en el Colegio Militar52, donde fueron recibidos por el general Carlos Blanco Galindo, Jefe del Estado Mayor Auxiliar53.</p><p></p><p>La incorporación de los COMBATIENTES chilenos en el Ejército de Bolivia, durante la contienda, sirvió para mejorar la percepción que se tenía de Chile y los chilenos, y esto se hizo más evidente a partir de la muerte del subteniente Francisco Ortega Beiza, acaecida en Cañada Loa54, el 12 de agosto de 1934. Si bien ya una cañada había sido bautizada, con anterioridad, como "Cañada Chile", el lugar donde murió el subteniente chileno, pasó a llamarse "Campo Ortega". Sus funerales, llevados a cabo en La Paz, dieron lugar a significativas expresiones de dolor. A su entierro concurrieron las principales autoridades de Bolivia55. En La Paz el Administrador Apostólico de la Diócesis organizó una celebración eucarística en su memoria56, y residentes chilenos fundaron el Club Cultural y Deportivo "Ortega Beiza".</p></blockquote><p></p>
[QUOTE="Pablo01, post: 832309, member: 4259"] [b]Chilenos en el Chaco II[/b] 3. LAS CONTRATACIONES Si hacemos fe del testimonio de Raúl Galleguillos Molina19, integrante del primer grupo de chilenos contratados por Bolivia en 1934, el proceso se inició en los primeros días de febrero de ese año, oportunidad en la cual el Capitán (R) Luis Benavides Domínguez y el Teniente (R) Emigdio Lobos Ortíz, que habían pertenecido al Ejército de Chile, se presentaron en las oficinas de la Legación de Bolivia en Santiago, con el propósito de enrolarse en el Ejército de Bolivia. Allí fueron atendidos por el Secretario de la Legación Enrique Baldivieso y por el Teniente Coronel Miguel Candia, Adicto Militar, quien se comprometió a transmitir el ofrecimiento a las autoridades bolivianas al regresar a su país, en el transcurso del mes de marzo. Hacia fines de abril el Teniente Lobos recibió un cable de aceptación de sus servicios, los que se concretaron con la llegada a Santiago del Mayor (R) Eduardo Rivas del Ejército de Bolivia, que había estudiado en Chile, quien procedió a hacer las contrataciones. Es así como se pudo conformar un primer grupo de 18 COMBATIENTES, de los 95 que llegó a contratar el Mayor Rivas20. Solo unos pocos lo hicieron por su cuenta, como fue el caso de Aquiles Vergara Vicuña, debido a que su incorporación se hizo a través del Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de Bolivia en Chile el Dr. Plácido Sánchez. Los integrantes del primer grupo partieron el 11 de mayo desde Valparaíso, en el vapor Palena, con destino Arica, donde tomaron el tren internacional, que les permitió llegar a La Paz el día 1721. 4. DESTINACIONES Y DESEMPEÑO DE LOS COMBATIENTES En relación con Paraguay los COMBATIENTES, con grados de oficiales, se incorporaron en forma individual. Así, por ejemplo Arístides del Solar Morel, fue contratado por la Armada paraguaya para desempeñarse como Instructor, tarea que realizó hasta 1933. Gonzalo Montt Rivas, fue incorporado en septiembre de 1932, como Mayor Honoris Causa, ascendiendo, en noviembre de 1933, al grado de Teniente Coronel, desempeñándose en el frente hasta diciembre de 1933, oportunidad en la que renunció, como acto de solidaridad por la separación del cargo de Comandante del Cuerpo, que afectó a su amigo el coronel Luis Irrazaval, por decisión del general Félix Estigarribia, Comandante del Ejército en Campaña22. Juan Durán Acosta se incorpora a comienzos de 1933 con el grado de Mayor. En relación con Bolivia los COMBATIENTES incorporados con grados de oficiales en 1932 y 1933 lo hicieron en forma individual, pero a partir de 1934 el arribo de ellos se hizo, como ya se anotó, por grupos. Hubo tres grupos que lo hicieron en el transcurso de los meses de mayo y junio, los que en conjunto abarcaron a la mayoría, posteriormente lo harían algunos hasta completar, a comienzos de 1935, la cantidad de 96 de un total de 105, que se incorporaron con el grado de oficiales en el transcurso de toda la contienda23. Después de unos días de estadía en La Paz, donde fuera de aclimatarse, adecuarse a la altura, iniciar amistades, conseguir una madrina de guerra24, y recibir una serie de homenajes, se dirigieron al escenario del conflicto. Todos los COMBATIENTES chilenos, ya sean en grupo o en forma individual, hicieron el viaje en el tren internacional desde La Paz, pasando por Oruro, Uyuni, y Potosí, llegando hasta Villazón en la frontera con Argentina. Luego, en camiones, se encaminaron hacia Tarija, Entre Ríos y Villamontes. Desde allí se dirigieron hasta Ballivián, sede del Comando, donde fueron recibidos y agasajados por el general Enrique Peñaranda del Castillo, a la sazón Comandante en Jefe del Ejército en Campaña. Luego, se fueron a sus respectivas destinaciones. Destinaciones Para una mejor comprensión de las destinaciones de que fueron objeto los COMBATIENTES chilenos en las Fuerzas Armadas de Paraguay utilizaremos la obra del coronel paraguayo Pablo E. Tufari Recalde 25. Las Fuerzas Armadas de Paraguay, durante la contienda, se encontraban divididas en tres ramas: Ejército, Armada y Fuerza Aérea. El Ejército se encontraba organizado en Cuerpos, Destacamentos, Divisiones y Regimientos los que fueron variando, en número, en el transcurso de la contienda. Las destinaciones se hicieron considerando, en la generalidad de los casos, la rama de las Fuerzas Armadas y de Orden a la que habían pertenecido los COMBATIENTES, como su arma de origen, formación y experiencia. En el caso de Gonzalo Montt Rivas su destinación fue la 5 División, la cual formaba parte del Tercer Cuerpo de Ejército. Allí se desempeñó como Comandante del Batallón de Rifleros. Respecto de Juan Durán Acosta llegó a desempeñarse como Comandante de un Regimiento. En relación con Arístides del Solar, le correspondió desempeñarse como Instructor de la Armada. Para una mejor comprensión de las destinaciones de que fueron objeto los chilenos en el Ejército de Bolivia, utilizaremos el organigrama presentado por el mayor chileno, al servicio de Bolivia, Pablo Barrientos 26. Hablar de Fuerzas Armadas de Bolivia, durante la contienda, es hablar del Ejército, el cual tiene diferentes armas, entre ellas las Fuerzas Aéreas. Las destinaciones en el Ejército de Bolivia se hicieron considerando, en la generalidad de los casos, los mismos criterios a los cuales se hizo referencia en relación con Paraguay. Es así, por ejemplo, a los que provenían de la Fuerza Aérea de Chile, o tenían alguna experiencia en aviación, se les destinó a las Fuerzas Aéreas del Ejército27. En el caso de los que en el Ejército habían pertenecido al arma de artilleros se les destinó en Bolivia a dicha arma, lo mismo los que habían sido zapadores, como los que habían sido administrativos, o cumplían funciones especiales28. Por otra parte, hay que agregar que a todos los que habían pertenecido al arma de Infantería o de Caballería se les destinó, indistintamente, a Regimientos de dichas armas, como también a los que provenían de otras ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden29. Por último, hay que tener presente que las destinaciones no fueron, en todos los casos, permanentes. En efecto, varios tuvieron cambios, no solo de armas, sino de unidades, en virtud de las necesidades del servicio y el desempeño, como sucedió, entre otros, con algunos de los que, inicialmente, estuvieron en la Aviación. Además, están los casos de los COMBATIENTES, que, en el transcurso de la contienda, recibieron cambios en responsabilidades de mando30. A continuación se presentará un panorama con las primeras destinaciones de algunos de los oficiales chilenos, sobre la base de las Ordenes Generales de los años 1934 y 193531. Fueron destinados a las Fuerzas Aéreas del Ejército 16 de los COMBATIENTES, pero solo permanecieron en esta rama 2 de ellos. Dentro de los que alcanzaron mayores responsabilidades cabe destacar a los tenientes coroneles Ignacio Aliaga González, Ricardo Contreras Macaya, Alfredo Emilio Espinoza Morales, Julio Labbé Jaramillo, y Aquiles Vergara Vicuña, los mayores Pablo Barrientos Gutiérrez, Aníbal Cavada de la Fuente, Juan del Villar Araya, Luis Figueroa Gómez, Daniel Fuenzalida Mayol y Manuel Irrazaval Benavente y los capitanes Humberto Berndt Vivanco, Humberto Garrido Ostornol, ascendido luego a mayor, y Emigdio Lobos Ortíz El teniente coronel Ignacio Aliaga González, incorporado según Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, fue destinado a las Fuerzas Aéreas del Ejército. El teniente coronel Ricardo Contreras Macaya, contratado el 1 de noviembre de 1934, como Asesor del Comando en Jefe, fue nombrado Jefe de Estado Mayor de la 3° División de Infantería el 25 de enero de 1935, y luego, el 30 de ese mismo mes, nombrado, con el mismo cargo en la 2° División de Caballería. Más tarde, el 1 de junio, fue nombrado Jefe de Estado Mayor del Tercer Cuerpo de Ejército, la más alta de las responsabilidades asumida por un chileno en la contienda del Chaco32. El teniente coronel Alfredo Emilio Espinoza Morales, incorporado por Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, destinado, primero, al Comando del Segundo Cuerpo de Ejército; más tarde formó parte del Comando del Cuerpo de Caballería, y luego fue nombrado Jefe de la Sección de Operaciones del Comando del Sector Central, y formó parte de la comitiva del general Oscar Moscoso, Jefe del Estado Mayor del Ejército del Sur.33 El teniente coronel Julio Labbé Jaramillo, incorporado según Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, destinado al Estado Mayor del Sector Sud, y, luego, como Jefe de Sección del Comando del Primer Cuerpo de Ejército. El teniente coronel Aquiles Vergara Vicuña, incorporado en octubre de 1934, se le nombró Comandante de Artillería del Primer Cuerpo, para luego ocupar el cargo de Subinspector de la Inspección de Artillería. Sin embargo, a los pocos días fue nombrado Comandante de Artillería de la Cuarta División, para más tarde pasar a convertirse en Jefe de Operaciones del Segundo Cuerpo de Ejército34. El mayor Pablo Barrientos Gutiérrez, contratado el 14 de agosto de 1934 fue destinado, primeramente, como Jefe de Batallón en el Regimiento "Pérez" 3 de Infantería y, luego, como Comandante del Regimiento "Cochabamba" 20 de Caballería, para, posteriormente, ser destinado como Jefe de Operaciones del Comando de la Segunda División de Caballería, y más adelante, llegar a desempeñar el cargo de Jefe de Operaciones del Comando del Segundo Cuerpo de Ejército, y, por último el de Jefe de Estado Mayor del Cuerpo de Caballería. El mayor Aníbal Cavada de la Fuente, incorporado según Orden General N.° 6-35 del 12 de abril de 1935, puesto a disposición del Estado Mayor Auxiliar, como Jefe de la Oficina de Reclutamiento. El mayor Juan del Villar Araya, incorporado inicialmente, por error como capitán, según Orden General N.° 4-35 del 6 de febrero de 1935, destinado a las Fuerzas Aéreas del Ejército, se le encomienda la Dirección de la Escuela de Aviación35. El mayor Luis Figueroa Gómez, incorporado según Orden General N.° 5, de 5 de julio de 1934, aunque su contrato provisorio lo firmó el 27 de abril, fue destinado como Comandante de Grupo de Artillería del Destacamento de Santa Fe. El mayor Daniel Fuenzalida Mayol, incorporado según Orden General N.° 52-34 del 20 de septiembre de 1934, destinado al Comando de la 8 División, y, más tarde, fue destinado desde el Regimiento "Junín" al Comando de la 10 División, como Jefe de Estado Mayor. Luego de haberse desempeñado como Comandante accidental del Regimiento "Castrillo", 6° de Caballería, de la 1° División del Cuerpo de Caballería, fue destinado al Estado Mayor del Sector Sud, y, finalmente, al Comando del Primer Cuerpo de Ejército. El mayor Manuel Irrazaval Benavente, incorporado según Orden General N.° 5, del 5 de julio de 1934, aunque su contrato provisorio lo firmó el 27 de abril, fue destinado como Comandante de Grupo de Artillería del Primer Cuerpo de Ejército. El capitán Humberto Berndt Vivanco, incorporado según Orden General N.° 1-35 del 1 de enero de 1935, destinado al Regimiento "Florida", 14 de Infantería. Hacia el final de la contienda se desempeñaba como Comandante del Regimiento "Ballivián" de la Sexta División del tercer Cuerpo de Ejército. El capitán Humberto Garrido Ostornol, ascendido posteriormente a mayor, incorporado según Orden General N.° 5 del 5 de julio de 1934, aunque su contrato fue firmado con anterioridad y su incorporación de hecho también, fue destinado como Jefe de Operaciones del Destacamento Parapetí. Posteriormente, fue destinado como Comandante al Regimiento "Chile", 12 de Caballería. El capitán Emigdio Lobos Ortíz, incorporado según Orden General N.° 5 del 5 de julio de 1934, aunque perteneció al primer grupo de COMBATIENTES, destinado al Regimiento "Rocha", 31 de Infantería, en el Primer Cuerpo de Ejército, luego fue puesto a disposición del Tercer Cuerpo de Ejército, donde fue destinado al Regimiento "Quijarro" y Batallón de Zapadores, para luego ser destinado al Regimiento "Chacaltaya", 18 de Infantería, más tarde denominado "Potosí", 27 de Infantería, en el cual fue Comandante accidental. Vicisitudes En el transcurso de más de un año, en el que se materializó la participación de los COMBATIENTES chilenos en el Ejército de Bolivia, murieron tres de ellos: el subteniente Francisco Ortega Beiza, del Regimiento "Ayacucho" 8 de Infantería, el 19 de agosto de 1934, el capitán Vicente Romero Rojas, del Regimiento "Cazadores del Yacuma" 10° de Caballería, el 12 de abril de 1935, y el teniente coronel Ignacio Aliaga González, de las Fuerzas Aéreas del Ejército, el 6 de junio de 1935. Los dos primeros en enfrentamientos con los paraguayos, y el tercero en un accidente aéreo en el teatro de operaciones. Por otra parte, once de los COMBATIENTES fueron heridos36, y tres cayeron prisioneros: el teniente Héctor Sotomayor Parra, el mayor Manuel Irrazaval Benavente, y el capitán Humberto Berndt Vivanco.37 Además algunos fueron evacuados por enfermedad. Balance En este punto vamos a recurrir, en primer lugar, a la opinión del historiador boliviano Roberto Querejazu Calvo, quien en un acápite del Capítulo XXII de su obra dedicada a la contienda chaqueña nos plantea: "Si bien el aporte individual de los oficiales chilenos varió en relación con sus conocimientos profesionales, sus cualidades de conductores de tropas y su valor personal, el efecto psicológico de su participación fue de gran significación" 38. No obstante que, en general, hubo un buen desempeño de los COMBATIENTES chilenos, sobre todo a nivel de algunos jefes y oficiales subalternos, lo anterior no significa desconocer que a algunos les fueron rescindidos sus contratos antes de tiempo, porque las autoridades bolivianas no quedaron satisfechas con su comportamiento militar. Para ser más claros, en esta materia, conviene tener presente que algunos COMBATIENTES fueron ascendidos en el transcurso de la contienda, a otros se les renovó u ofreció renovar el contrato, incluso, después de terminada la guerra, y, por último, a varios, al término de su contrato, se les agradecieron sus servicios, en las Ordenes Generales, lo cual significa que el Comando estaba complacido con su desempeño. En el primer caso, están el capitán Humberto Garrido Ostornol, ascendido a Mayor, el subteniente Julio Cancino Labra, ascendido a teniente de reserva, el subteniente de reserva Ramón Piñeiro Gallardo, ascendido también a teniente de reserva. En el segundo caso, cabe mencionar al mayor Juan del Villar, a quien se le mantuvo como Director de la Escuela de Aviación, al teniente coronel Aquiles Vergara Vicuña, quien permaneció largos años en el Ejército de Bolivia hasta 1953, año en el se acogió a retiro, estando en posesión del grado de coronel, al teniente Carlos Rodríguez Gana, incorporado posteriormente al Cuerpo de Carabineros, donde alcanzó el grado de general, y al teniente coronel Ricardo Contreras Macaya y al mayor Pablo Barrientos Gutiérrez, a quienes se les ofreció prolongarles sus contratos por varios años, pero que no aceptaron. Ahora bien, desde la perspectiva de lo que se esperaba de ellos, las expectativas fueron mayores. No obstante lo anterior, podemos postular que varios de los COMBATIENTES ayudaron, decididamente, en la defensa de Villa Montes, y en la Contraofensiva, favoreciendo la recuperación de territorios por las fuerzas bolivianas, comprometiendo seriamente las posiciones alcanzadas por los paraguayos, a tal punto que el triunfo podría haber sido de ellas, según lo estimaron, en su oportunidad varios analistas, entre los que cabe destacar al teniente coronel Aquiles Vergara Vicuña39. 5. LAS REPERCUSIONES Las repercusiones de la presencia de los COMBATIENTES chilenos en la contienda del Chaco, a partir de mayo de 1934, las veremos en cada uno de los países directamente involucrados y en Chile, como también en los propios combatientes y en sus familias. En Chile Desde un primer momento el gobierno trató de explicar que no podía impedir dicha presencia, apoyado en la Convención de Viena sobre neutralidad de los Estados40, pero ante los insistentes reclamos del gobierno paraguayo, y la opinión contraria de algunos connacionales41, presentó el 23 de mayo, a los pocos días de conocerse públicamente la llegada del primer grupo de COMBATIENTES chilenos a La Paz, un Proyecto de Ley, que impediría la contratación de militares chilenos por cualquiera de los gobiernos de los países beligerantes. Dicho proyecto se convirtió en la Ley N.° 5.478, de 7 de septiembre de 1934. Sin embargo, cabe anotar que el gobierno de Arturo Alessandri había decretado la neutralidad el 15 de mayo de 1933, y que pudiendo haber impedido las contrataciones no lo hizo, teniendo los medios para informarse de los movimientos del personal uniformado en retiro y de aquellos que hacían las contrataciones, como el mayor (R) Eduardo Rivas, que pudo circular libremente en Chile durante 1934, con lo cual demostró una neutralidad benévola hacia Bolivia. Por otra parte, hay quienes han postulado que Arturo Alessandri dejó hacer, porque incluso después de promulgada la ley se siguieron contratando chilenos. De ahí pensar que así se deshacía de militares que podrían participar en conspiraciones contra su gobierno, no aparece como una exageración. La opinión pública chilena se vio también afectada, si bien ello había acontecido desde el comienzo del conflicto, esto se hizo más patente a partir de mayo de 1934, cuando llegaron a La Paz los integrantes del primer grupo contratado. Se escribió a favor y en contra, en diversos medios de la prensa escrita42, y se dividieron las opiniones en el seno de las familias43. A través de la prensa el debate se hizo notorio, como ya se ha dicho, a través de editoriales y artículos. La presencia de los COMBATIENTES despertó el interés de los periodistas, no solo se les entrevistó cuando estaban de paso por Santiago44, se les dio tribuna,45 e incluso la Revista Zig-Zag envió al periodista y escritor Víctor Domingo Silva a Bolivia a reunir material para un número especial, que salió a luz a mediados de 1935, incluyendo dos páginas con fotografías de algunos de los combatientes chilenos46. Por otra parte, las representaciones diplomáticas de Chile en Asunción y en La Paz, recibieron instrucciones de no establecer mayores contactos con los COMBATIENTES chilenos47. En relación con Bolivia, esta disposición se vio contrariada en la visita que el Agregado Militar de la Legación de Chile hizo al frente, en la cual fue acompañado, por disposición del Alto Mando boliviano, por el voluntario chileno capitán Emilio Álvarez Jego, del Regimiento "Chile" 48. Por otra parte, cabe anotar la sugerencia del Agregado Militar de Chile, teniente coronel José María Santa Cruz Errázuriz, en relación con el cadáver del subteniente Francisco Ortega Beiza, primer voluntario chileno muerto en la contienda, para que fuese remitido directamente a Antofagasta, con el fin de evitar manifestaciones en Bolivia49. Además, hubo un hecho a través del cual se llevó a extremo la neutralidad, relacionado con las gestiones emprendidas por doña Isabel Hoces, para liberar a su marido el mayor Manuel Irrazaval Benavente, prisionero de los paraguayos, frente a las cuales la Cancillería chilena dio instrucciones a la Legación en Asunción de no colaborar, argumentando que ello podría ser mal interpretado50. En Bolivia Si bien la incorporación de los primeros chilenos a la contienda se inició en 1932, no hubo grandes manifestaciones salvo en torno al caso de Gonzalo Montt que provocó reacciones de alegría en Paraguay y de molestia en Bolivia, sobre todo que él también había servido diplomáticamente a Chile en La Paz. Sin embargo, sería la llegada del primer grupo de COMBATIENTES a La Paz, en mayo de 1934, la que provocaría manifestaciones públicas de simpatía hacia Chile y los chilenos. Cuenta Raúl Galleguillos Molina que "el arribo fue una verdadera apoteosis. Jamás nadie, ni el Presidente Salamanca había recibido tantas demostraciones de aprecio y cariño. Grandes manifestaciones en el Club de La Paz, recepción en el Palacio de Gobierno, etc."51, como también en el Círculo y en el Colegio Militar52, donde fueron recibidos por el general Carlos Blanco Galindo, Jefe del Estado Mayor Auxiliar53. La incorporación de los COMBATIENTES chilenos en el Ejército de Bolivia, durante la contienda, sirvió para mejorar la percepción que se tenía de Chile y los chilenos, y esto se hizo más evidente a partir de la muerte del subteniente Francisco Ortega Beiza, acaecida en Cañada Loa54, el 12 de agosto de 1934. Si bien ya una cañada había sido bautizada, con anterioridad, como "Cañada Chile", el lugar donde murió el subteniente chileno, pasó a llamarse "Campo Ortega". Sus funerales, llevados a cabo en La Paz, dieron lugar a significativas expresiones de dolor. A su entierro concurrieron las principales autoridades de Bolivia55. En La Paz el Administrador Apostólico de la Diócesis organizó una celebración eucarística en su memoria56, y residentes chilenos fundaron el Club Cultural y Deportivo "Ortega Beiza". [/QUOTE]
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Guerra desarrollada entre Argentina y el Reino Unido en 1982
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