2 de Abril 1982-2006. Las acciones a 24 años.



Han pasado exactamente 24 años desde aquel memorable día en que las Fuerzas Armadas Argentinas inician la reconquista de nuestro suelo patrio invadido por los británicos. El hecho trae recuerdos de gloria, sacrificio, entrega, melancolía, así como de dolor.

Hace 24 años el mundo veía palideciente como un país latinoamericano le arrebataba un bastión imperialista a la 3º potencia mundial. Los Argentinos de ese entonces tomaron la acción con jubilo y orgullo. Pronto las FF.AA. comenzaron a organizarse para enviar a las islas a los que deberían ocuparla y preveer una acción británica. Los destacamentos militares se veían agolpados esa mañana de conscriptos y voluntarios, conscriptos que en algunos casos no deseaban ir, pero no tenían otra opción, así como conscriptos que desean fervientemente ir a las islas. Voluntarios que habían terminando el servicio y sin pensarlo fueron después de decir a sus familias "voy al regimiento y vuelvo", o que les dijeron a sus madres "dejá vieja, no me voy a esconder", mientras ellas lloraban y sus padres les decían "¿vas a ir no?".
Hoy esos mismos voluntarios han dicho, "...es la bandera la que me llamaba, no los milicos...".

Ese día, hace exactamente 24 años millones de argentinos se levantaron con tamaña noticia que no generaba más que alegría rebozante demostrada en la salida abrupta a la calle para reinvindicar la acción soberana.

Comencemos un breve analisis de la situación y sus protagonistas:

2 de Abril de 1982, el gobierno argentino ha adelantado sus planes de retomar las islas de la primavera al frío otoño de Abril. Al parecer los británicos estaban alertados.
La dictadura comenzada por Videla, y ahora continuada por Galtieri, se caía a pedazos, los guerrilleros habían sido eliminados, la persecución, censura y opresión ya no eran tolerables y el pueblo tarde o temprano terminaría por bajarlos. Así que se decide emplender una acción militar que asegurara el apoyo popular para sostener al gobierno de facto. La oportunidad era Malvinas, en 1983 se cumplirían 150 años de la usurpación británica y legítimamente las islas pasarían a sus manos, pués así era necesario evitar eso.
La acción original consistiría en en tomar las islas en una operación de desembarco anfibio, llegar a Puerto Argentino y tomar prisioneros al gobernador y los Royal Marines destacados en el lugar. No habría lugar para enfrentamientos de envergadura, el objetivo era lograr 0 bajas enemigas, y, de serlo posible, también de las propias.
Así la Junta Militar esperaba destacar fuerzas luego de tomado el control de la situación y retirar el grueso de las mismas, así el Reino Unido se vería obligado por la opinión pública mundial y la presión de USA a negociar en las Naciones Unidas.
Lo cierto es que Gran Bretaña no pensó jamás en negociar nada, pero tampoco estaban seguros de llegar a una guerra en terrenos tan lejanos.
En el cono sur la gente se agolpaba en la Plaza De Mayo y el gobierno emite esas tristes y célebres palabras, "Si quieren venir que vengan, les vamos a presentar batalla". Y así el país cambia su plan original, ahora ya no era una negociación forzada, sino que se encaminaba a una guerra con la mayor potencia europea, una guerra para la cuál no estaba preparado, pues nunca fue prevista y no se tomaron las medidas necesarias a tal fin.
Mientras Galtieri pronunciaba estas palabras en USA se realizaba una reunión de urgencia en el gobierno y se comunicaba con los ingleses, la ilusión Argentina se caía rapidamente. El presidente de USA ahora estaba en una encrucijada, de la cua´l salió facilmente, o proteger los intereses de su mayor aliado mundial, o respetar el TIAR y apoyar al mejor aliado en America, es cierto que Inglaterra fue le elección, y que agotadas la posibilidades de convencer a Argentina de no pelear y a UK de soportar el acto argentino, Estados Unidos se abocó a la ayuda tanto militar, económica y logística necesaria.
Así fue como USA traiciona el Tratado InterAmericano de Asistencia Reciproca, acciónq ue también tomará Chile en los días que siguieron, faltando a su palabra de "les tenemos las espaldas cubiertas".

En Inglaterra la gente se entera por los diarios que los Argentinos han "invadido sus territorios", lo cierto es que mucha gente escuchaba por primera ves el nombre Malvinas, sin siquiera saber donde quedaban.
El gobierno de Margaret Teacher se caía a pedazos también, la economía estaba arruinada, sus fuerzas debilitandose, el apoyo popular a la administración erta escaso y su candidatura a reelección era previsiblemente trunca. Lamentablemente la gesta de Malvinas fue la que salvó a la primer ministra inglés de esto, Malvinas fue la oportunidad de repuntar para su gobierno, y después de un leve titubeo fue tomada. Ahora los papeles estaban invertidos, la dictadura que esperaba sostenerse saldría rapidamente con el resultado de la contienda, y el gobierno inglés sería el beneficiado sin haberlo planeado.
 
Las acciones.

26 de Marzo

En el aula de la Agrupación de Comandos Anfibios convertida en Sala de Situación el Capitán Sánchez Sabarots le informa a 8 Buzos Tácticos y 8 Comandos Anfibios que iban a fomrar parte de una patrulla mixta cuyo Jefe sería el Capitán Giachino. Esta patrulla actuaría a sus ordenes en el desembarco a realizarse en las Islas Malvinas.
La tarea consistia en desprenderse en botes de goma y llegar a la playa para preparar el terreno de desembarco a las fuerzas principales, tarea asignada a Buzos Tácticos, y tomar Puerto Argentino, por parte de los Comandos Anfibios.

27 de Marzo

La patrulla mixta se prepara para zarpar a bordo del ARA Santa Fe (S-21).

28 de Marzo

Las Fuerzas Armadas Argentinas se preparan para ejecutar la “Operación Rosario”. El Regimiento de Infantería 25 será el que represente al Ejercito Argentino en la misma, embarcando la Compañía C en el rompehielos ARA Almirante Irizar y el BDT ARA Cabo San Antonio.
Durante el viaje el jefe de la Compañía recibe dos misiones:

La primera misión consiste en ejecutar una operación aeromóvil con una sección, para conquistar la residencia del gobernador británico de las Islas y capturarlo ileso. Dicha misión debería estar cumplida a las 06:30 horas del día 2 de abril. El Jefe de Compañía, asigna dicha misión a la tercera Sección comandada por el Subteniente Roberto Reyes.

La segunda misión se refiere a ocupar, con dos secciones y mediante una operación anfibia, los caseríos de Darwin y Pradera del Ganso (Goose Green). Esta misión bajo su mando, la ejecutaría con la primera y segunda Sección, a cargo del teniente Roberto Estevez y del Subteniente Gómez Centurión, respectivamente.
A las 00.15 horas de ese día zarpó, como avanzada, el ARA Santa Fe en su misión.

ARA Cabo San Antonio

ARA Santisima Trinidad, destructor Meko 360

ARA Santa Fe (S-21)

Comandos Anfibios sobre el Santa Fe y de fondo el destructor Santisima Trinidad.


30 de marzo

El capitán Giachino imparte las ordenes a sus hombres y divide las fuerzas de la siguiente manera:
Grupo Rojo, integrado por el Cap. Giachino, Cabos Ortiz, Flore y Varga, copar la comisaria.
Grupo Naranja, integrado por Tte. Lugo, Suboficiales Salas y López y cabo Ledesma, apoyo a Verde.
Grupo Verde, integrado por Tte. García Quiroga, Subof. Cardillo y cabos Gómez y Urbina, tomar la usina y apoyar a Rojo.
Grupo Azul, integrado por el Tte. Alvarez, Suboficiales mansilla y Gutiérrez y cabo Vargas. Destacarse en las anterioridades de Puerto Argentino para neutralizar el campo de antenas.

1 de Abril

El Capitán Giachino informa un cambio de planes, ahora se debe tomar la gobernación y hacer que el gobernador disuada a la población de luchar en vano. También deben marcar un lugar de aterrizaje para un helicóptero con los primeros refuerzos.
La operación helitransportada del RI 25 se cancela por fallas del aparato, la tercera sección de la Compañía C es derivada a otro buque y las restantes deberán participar en la operación de desembarco de avanzada y tomar el aeropuerto.

A las 21:00 horas comienza el embarque en los 21 botes, y a las 23.30 llegan a tierra. Las fuerzas se dividen, la más grande al mando del Sánchez Sabarots se dirigió en busca del cuartel de los Royal Marines, a 8 km de distancia desde el Faro San Antonio, los restantes, liderados por Giachino van en busca del gobernador.


 
2 de Abril

Comienza la Operación Rosario que llevará a la reconquista de las Islas Malvinas.
El mismo día, a las 06:30 horas, se inicia la operación anfibia. Siete minutos después, los primeros 5 vehículos -en los cuales se transportaba la 3ra Sección de la Compañía C del Regimiento de Infantería 25 (3/C/25) a cargo del Subteniente Reyes y el Teniente Coronel Seineldín a la cabeza- alcanzan la playa en la costa Norte de la península del aeropuerto, sin encontrar resistencia. Los vehículos despliegan rápidamente para abrir el fuego, en caso necesario. Mientras tanto, los infantes de la 3/C/25 se lanzan a la carrera hacia las alturas que dominan el aeropuerto desde el sector Sureste.
El aeropuerto se encontraba aproximadamente a 1500 metros de ese lugar. Teniendo siempre presente la consigna y orden referidas a no matar, ni tampoco usar la violencia, esta sección se desplaza hacia el objetivo con mucho ímpetu.

A las 06:15 horas del mismo día, despega, desde Comodoro Rivadavia, el primer avión que encabeza el Escalón aéreo con efectivos del R I 25. Durante esa mañana y a través de varios vuelos, se completaron los efectivos ya que una vez conquistado el objetivo, el Regimiento quedaría a cargo de la seguridad de Puerto Argentino.

A las 07:30 horas el Jefe del R I 25 informa que ha logrado capturar el aeropuerto y que ha preparado el mismo para el desembarque de los escalones aéreos. Prácticamente no ha tenido oposición, pues los efectivos que protegían el sector se han replegado hacia la población, luego de ofrecer una débil resistencia. La tarea más complicada, como era la de despejar la pista -ocupada por aproximadamente 25 vehículos de distintos tipo (Camiones livianos y tractores)- se ha cumplido con esfuerzo, pero dentro del horario previsto. Una vez finalizada la limpieza de la pista, la sección se encarga de la seguridad de la misma, para permitir el desembarco, por modo aéreo, del resto del Regimiento.
Durante esta actividad, el Jefe del R I 25, el Jefe de la 1/CC25 y un grupo de 10 soldados se trasladan en un vehículo anfibio a Puerto Argentino, para reforzar a la vanguardia que se encontraba empeñada en combate con efectivos británicos. En su avance, la 3/C/25 captura 2 prisioneros, y cuando arriba a la residencia del gobernador -zona donde se encontraba la acción- la misma ya estaba cercada y los principales acontecimientos se habían producido. El Capitán de Corbeta Pedro Edgardo Giachino había fallecido en combate. Se pudo presenciar la rendición del
enemigo.



A las 08:45 horas, aterriza el primer avión con efectivos del R I 25, continuando en forma ininterrumpida los arribos del resto de la Unidad. Rápidamente, los efectivos son desplegados hacia los lugares asignados.

A las 09:00 horas, el gobernador inglés solicita parlamentar y cesa todo tipo de resistencia.



A las 12:30 horas, en una significativa ceremonia, se produce, con las formalidades de rigor, el arrío de la bandera inglesa, y el izamiento, por primera vez desde 1833, de la enseña nacional.



A las 13:00 horas, el R I 25 inicia el relevo del Batallón de Infantes de Marina 2 y comienza un operativo de requisa de armas, asignándose sectores de responsabilidad a los Jefes de Compañía.
 
Relato del Teniente de Fragata (Buzo Táctico) Diego Fernando García Quiroga, participante de la recuperación de las Islas Malvinas el 2 de abril de 1982, incluido en "Operación Rosario", obra compilada por el Contralmirante IM (R) Carlos Busser. Publicado por Carlos Llallera en Fullavantura.com.ar


"Habíamos desembarcado algo más al Este de lo previsto, lo que impidió que diéramos con el alambrado al que habíamos referido nuestro camino en la carta, por lo que prescindimos de su uso y nos dirigimos directamente hacia la sombra de Sapper Hill, que adivinábamos al frente. El camino era difícil, tanto más que no se veía nada. La vanguardia de exploración estaba compuesta por el Capitán Giachino, los Cabos Ortiz y Alegre, a quienes seguía el Cabo Flores como navegante. Atrás seguía el grupo Naranja, luego el Verde y cerraba la marcha el Teniente Alvarez con el grupo Azul.

Durante la marcha, tropecé en la turba y caí de rodillas sobre una saliente rocosa, golpe bastante doloroso que hizo que el Capitán Giachino me destacara a la cabeza de la patrulla luego de los exploradores, en razón de la lentitud a que me obligaba el dolor. Deteníamos el avance más o menos cada 50 pasos, hasta escuchar los dos silbidos de los exploradores, indicándonos el camino libre. A medida que nos acercábamos al objetivo y el reflejo de las luces del pueblo permitía ver mejor, estas distancias de 50 pasos fueron agrandándose, lo que hacía que los exploradores se ausentaran por lapsos de hasta 20 minutos, en razón de lo cual volví a ocupar mi puesto en la patrulla.

Justo antes de ascender Sapper Hill, pasó un jeep Land Rover por el camino que seguía la base de la montaña, obligándonos a ascender a marcha forzada hasta la cima, en la cual hicimos el alto más prolongado de la marcha. Desde nuestra posición se observaba claramente el pueblo, y planeamos el desplazamiento en el frío de la noche.

El último alto significativo antes del asalto final se realizó al pie de una antena de radio situada al Sudoeste de la casa del Gobernador, aproximadamente a 1.500 metros. Allí caímos en cuenta de que habíamos perdido 2 hombres de "Azul", el Suboficial Mansilla y el Teniente Alvarez.

El tiempo apremiaba y seguimos adelante con esos hombres de menos, confiando en que se reunirían luego con nosotros, como afortunadamente sucedió.

El Capitán Giachino dio las últimas recomendaciones y recordó: "Usted Naranja (Lugo), ataca por la izquierda. Verde (yo): Déjeme llegar y venga conmigo." Azul no figuraba más, por lo que los hombres que quedaban se plegaron a mis movimientos.

El Capitán Giachino se destacó y lo siguió el Teniente Lugo con su grupo. Habrían pasado unos diez minutos cuando, al ver que Rojo no volvía, inicié el descenso hacia la casa. Durante ese descenso empezamos a escuchar muchos disparos desde el lado de Moody Brook. El Capitán Sánchez Sabarots estaba atacando. Casi inmediatamente, se inició el movimiento de vehículos en el pueblo y 2 camiones (uno de ellos con Marines) estacionaron en la parte trasera de la casa.

A esa altura, aún me hallaba a 400 o 500 metros de la casa, con mi patrulla sobre una elevación. Ya se escuchaban tiros entre lo que yo suponía era la patrulla de Lugo y los defensores de la casa de quienes me llegaban, con el viento, los gritos y las órdenes. Aún estaba decidiendo por dónde aproximarme, cuando escuché los gritos del Capitán Giachino que me llamaba hacia el frente de la casa.

Tras breve vacilación (¿sería rehén, estaría herido?) bajamos a la carrera y cruzamos una arboleda para descubrir al Capitán Giachino y a su sección desplegados en abanico frente a la casa. Me acerqué, mientras a mis espaldas se destacaban el Suboficial Cardillo y el Cabo Urbina para marcar el helipuerto (un calzoncillo largo con las piernas abiertas para indicar la dirección del viento, como si fuera una flecha).


Me pegué a Giachino. Él me ordenó: -"Háblele." Hice una bocina con mis manos y con toda mi voz grité el mensaje: "Mr. Hunt, somos marines argentinos, la isla está tomada, los vehículos anfibios han desembarcado y vienen hacia aquí, hemos cortado su teléfono y le rogamos que salga de la casa solo, desarmado y con las manos sobre la cabeza, a fin de. prevenir mayores desgracias. Le aseguro que su rango y dignidad, así como la de toda su familia serán debidamente respetados."

No hubo respuesta. A una señal de Giachino, repetí el mensaje. No hubo respuesta.

"Tírele un granadazo", me dijo y tiré una granada que explotó en el jardín. Una voz contestó: "Mr. Hunt is going to get out..."

Esperamos lo que habrán sido 2 minutos y el Capitán Giachino me dijo molesto: -"¡Apúrelos, c...!" Repetí el mensaje y esta vez contestaron con ráfagas y con voces que decían: "Don't go (Mr. Hunt)."

El tiroteo se generalizó, y de pronto vi a los Cabos Flores, Alegre y Ledesma como cubiertos por una sábana color naranja. De inmediato comprendí que eran proyectiles trazantes que se originaban en el pueblo. Nos disparaban a través de la cancha de fútbol.

Nos tiramos al suelo con el Capitán Giachino y comenté: -"Jefe, si no entramos nos cocinan". Él me miró y me dijo: "sí, hay que entrar". Mientras lo decía, saltó una pequeña verja y llegó hasta la puerta. Atrás de él siguió el Suboficial Cardillo y luego los Cabos Flores, Ledesma y yo, pero no recuerdo en qué orden.

Derribada la puerta, nos enfrentamos a un pasillo largo y sin salida, salvo por una puerta lateral cercana a la entrada y que se hallaba cerrada. Cardillo trató de derribarla de una patada pero lo único que logró fue resentirse el pie, ante lo cual el Capitán Giachino rompió el vidrio con una granada y la abrió mediante el picaporte.

Esta puerta daba a una especie de sala aparentemente sin puertas, aunque luego los tres hombres que quedaron en la casa descubrieron en un rincón de la habitación una escalera que comunicaba con los altos.

A partir de este momento recuerdo todo como si fuera una película de cámara lenta: Giachino se dio vuelta y dijo -Por aquí no, hay que pegar la vuelta-. Salió con una granada en la mano (la que usó para romper el vidrio). Atrás de él, casi pegado, salí yo. Lo veía un poco más adelante, a mi derecha. Giró de pronto, como cayéndose. Gritó: -"Me dieron, Cristina, me dieron".

En ese instante sentí que me arrancaban el brazo. Fue como un hachazo, luego un empujón leve, indoloro y un fuego en el abdomen. Pensé en hablar, no sé que dije, llamé a mi mujer y me caí contra un pequeño cobertizo contra el que se incrustaban las balas. Vi el cielo, creí que me moría y pensé: ¿Será así?

El tiroteo seguía. A mi lado, mi Jefe de patrulla gemía, despacio. Me pregunté si él también moriría. Me desabroché la parka. No sentía mi brazo herido, solamente un fuerte dolor que lo anulaba. Quise moverme. Grité. Grité porque me dolía mucho y porque quería escucharme vivo. Me di cuenta de que Giachino llamaba al enfermero y empecé yo también a llamarlo a gritos, mientras me soltaba el cinto y me aflojaba el pañuelo del cuello. No dejamos de llamarlo hasta que escuchamos el grito de respuesta de ese valeroso cursante, informando que no podía, que lo habían alcanzado también.

Esperé, consciente de un dolor que crecía en mi espalda. Sentía que algo se movía detrás mío, sobre mi cabeza y alcancé a ver a un grupo de gansos, lo que aumentó mi angustia al imaginar la posibilidad de que picotearan en mis heridas, de las que no alcanzaba a ver ninguna.

De a ratos arreciaba el tiroteo y yo bajaba una pierna que tenía encogida para aliviar el dolor, consciente de que otro balazo sería demasiado.

Aparentemente (y como comprobé luego por declaraciones del Suboficial Cardillo) empecé a hablar en inglés, porque uno de los ingleses que nos había baleado me gritó que ordenase a los nuestros un alto el fuego y ellos mandarían al médico. Le contesté que no tenía aliento suficiente para gritar.

De pronto el Capitán Giachino me dijo: -"Pibe, ojo por si me desmayo, que tengo en la mano una granada sin seguro". Yo le pedí: -"Tírela, por Dios". Y él me contestó que no podía. Algo deben haber entendido los ingleses porque el que me hablaba me dijo que aquél de nosotros que tenía una granada la soltara. Al explicarle que no tenía seguro, él me dijo: -"que la ate y la deje al costado porque si no lo hace disparo. Voy a contar hasta cinco". Traduje ésto lo más rápido posible y el Capitán Giachino tomó vueltas a la granada con la correa de sus binoculares, la colocó en el suelo y giró para alejarse. Al girar, vi que tenía la espalda llena de sangre.

El resto de ese período que duró tres horas fue de una lenta espera por un helicóptero, cuyo ruido escuchamos más de una vez pero que nunca cruzó nuestro cielo. Yo escuchaba al radioperador de la casa (un inglés) pero acabé por no entender nada de lo que decía. Lloviznaba y pensé qué efecto tendría la lluvia en nuestras caras manchadas.

De pronto escuché un grito: -"Pedro, soy yo, Tito". Escuché que el Capitán Giachino contestaba: "Tito, apurate que no llego". Alguien se acercaba. Vi de pronto ante mí la cara del Almirante Büsser que me hablaba. Le dije: "El brazo no. Tengo un balazo". Vi al Suboficial Cardillo y al Cabo Ledesma que se apresuró a inyectarme. Un Marine rubio me cubría con una manta (¿Por qué? -pensaba yo- si no tengo frío). Alcancé a ver un jeep. Lo alzaban a Giachino. "Llegamos Jefe", creí decirle.

Capitán Giachino, primera baja del conflicto, condecorado Pos Mortem




Me alzaron. Me metieron en un jeep. De nuevo el dolor. Una camilla. Los techos del hospital de Malvinas y dos médicos que me tijereteaban toda la ropa, haciendo caso omiso de mis quejas. Me dicen: "You're through, baby".

Luego el helicóptero. Ya todas son caras, algunas conocidas, otras no. El Rompehielos. La enfermería y más morfina. Comienza una sensación de asfixia que no me abandonará hasta el continente. Vuelvo a Malvinas y obtengo un pantallazo de los Buzos Tácticos con mi Comandante al ser subida mi camilla al avión. Quiero dormir.

Durante el trayecto, un hombre al que le debo la vida, me golpea constantemente la cara y me repite, a sabiendas de mi apellido: "Rodríguez, no te duermas".

Llegamos a Comodoro Rivadavia, ciudad que conozco desde mi infancia. Me recibe el doctor Zeballos, del Ejército Argentino. Me pregunta cómo estoy. ¿Qué puedo contestarle? Tuve la suerte de estar allí, con un grupo de valientes y probablemente tenga la suerte de vivir para contarlo. "Estoy feliz"."
 
ARENGA DEL CONTRAALMIRANTE DE IM CARLOS ALBERTO BÜSSER

"Soy el Comandante de la Fuerza de Desembarco, integradas por los efectivos de la Infantería de Marina y del Ejército Argentino embarcados en este buque, de algunas fracciones a bordo del Destructor Santísima Trinidad y del Rompehielos Almirante Irizar y de los Buzos Tácticos embarcados en el Submarino Santa Fe.

Nuestra misión es la de desembarcar en las Islas Malvinas y desalojar a las fuerzas militares y a las autoridades británicas que se encuentran en ellas. ESO ES LO QUE VAMOS A HACER.

El destino ha querido que seamos nosotros los encargados de reparar estos casi 150 años de usurpación.

En estas Islas vamos a encontrar una población con la que debemos tener un trato especial. Son habitantes del territorio argentino y por lo tanto deben ser tratados como lo son todos los que viven en la Argentina.

Ustedes deberán respetar estrictamente la propiedad privada y la integridad de todas las personas. No entrarán a ninguna residencia privada si no es necesario por razones de combate. Respetarán a las mujeres, a los niños, a los ancianos y a los hombres.

Serán duros con el enemigo, pero corteses, respetuosos y amables con la población de nuestro territorio, a los que debemos proteger. Si alguien incurre en violación, robo o pillaje, le aplicaré en forma inmediata la pena máxima.

Y ahora, con la autorización del señor Comandante del Grupo de Transporte, quiero expresar que lo que haga la Fuerza de Desembarco será el resultado de la brillante tarea que los integrantes de ese grupo ya han realizado.

Gracias por traernos hasta acá y gracias por ponernos mañana en la playa. No dudo que el coraje, el honor y la capacitación de todos ustedes nos dará la victoria.

Durante mucho tiempo hemos estado adiestrando nuestros músculos y preparando nuestras mentes y nuestros corazones para el momento supremo de enfrentar al enemigo. ESE MOMENTO HA LLEGADO!!.

Mañana serán ustedes los vencedores. Mañana mostraremos al mundo una fuerza argentina valerosa en la guerra y generosa en la victoria.

¡QUE DIOS LOS PROTEJA!. Ahora dirán conmigo; ¡VIVA LA PATRIA!!!!!"


En navegación ARA "Cabo San Antonio", 1º de abril de 1982 a las 18:30 horas.

Fuentes: www.ARA.mil.ar, www.infanteria.ejercito.mil.ar, http://ar.geocities.com/laperlaaustral/principal.htm, www.submarinopirata.com
 
Dice en la página de la Infanteria del EA:

La recuperación de la Islas Malvinas ha resultado, desde el punto de vista táctico militar, brillantemente ejecutada por cada una de las fracciones que integraron la fuerza de recuperación. La única víctima de la jornada ha sido un infante de marina argentino que cayó durante el intercambio de fuego que precedió a la rendición del gobernador ingles. A esta muerte se sumó en los días posteriores, la muerte del Cabo Primero de la Marina Patricio Guanca y de los Conscriptos de Marina Mario Almonacid y Jorge Aguila, quienes mueren en la recuperación de las Georgias del Sur. Salvo estas acciones, no hubo otra violencia ni agravio contra los isleños. El objetivo se había logrado, sin que se produjeran bajas en el enemigo, ni en la población. La historia de la guerra de Malvinas recién comenzaba.

Sin dudas.
 
Argento dijo:
ARA Santisima Trinidad, destructor Meko 360

Perdón por lo pedante. El destructor ARA D-2 Santísima Trinidad era en realidad un Tipo 42 fabricado por el Astillero y Fábricas Navales del Estado (AFNE) en Río Santiago.



Salut.
 
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