A través de una comunicación publicada durante el día de ayer, la empresa Bell Textron dio a conocer que el nuevo convertiplano con el que el Ejército de EE.UU. reemplazará a sus Black Hawk será oficialmente denominado MV-75 Cheyenne II, nombre con el que se busca rendir homenaje a las tribus de nativos americanos situadas en los estados de Oklahoma y Montana. Las siglas MV, según se explica en canales oficiales, hace alusión a que la aeronave fungirá como una plataforma multimisión de despegue vertical, mientras que el número 75 ha sido elegido para conmemorar el año en el que fue fundada la fuerza (1775).

Refiriéndose a ello se expresó el actual director del programa Future Long-Range Assault Aircraft (FLRAA), el coronel Jeffrey Poquette, afirmando: “Al nombrar al MV-75 Cheyenne II, honramos las valiosas contribuciones del pueblo Cheyenne a nuestra nación, tanto por su distinguido servicio en las fuerzas armadas como por su legado como firmes protectores de su forma de vida. El nombre también refleja una conexión con la audaz visión del AH-56 Cheyenne, mientras que ‘II’ simboliza una nueva era de innovación y capacidad. Es un nombre que rinde homenaje a un espíritu guerrero indomable y representa un paso decisivo para la aviación del Ejército.”
Por otra parte, la compañía expresó en su comunicado oficial que el proyecto FLRAA para el cuál se está desarrollando el convertiplano MV-75 Cheyenne sigue avanzando acorde a los cronogramas estipulados, siendo el próximo hito a alcanzar la entrega de un primer ejemplar para someterlo a pruebas. Además, se han registrado declaraciones de directivos de Bell Textron en los que se señalaba la intención de acelerar aún mas los procesos de producción, buscando que el Ejército de EE.UU. pueda comenzar cuanto antes con el período de testeos. En palabras del Ryan Ehinger, vicepresidente sénior y director del programa FLRAA de Bell: “Este es un hito importante que llega justo cuando estamos acelerando el ensamblaje y la producción para entregar las capacidades del MV-75 a los combatientes con mayor rapidez.“
En función de esto último, cabe recordar que el Ejército de EE.UU. ya deslizó su intención de poder adelantar el despliegue operacional de sus nuevos convertiplanos MV-75 Cheyenne II, lo que en etapas iniciales del programa se preveía alcanzar para comienzos de la próxima década. En particular, una de las principales voces que se manifestó en esa línea fue la del jefe del Estado Mayor del Ejército, el general Randy George, quién afirmó que la institución podría tener su primer ejemplar antes de que termine el año. La cuestión no es menor, considerando que ello refleja los esfuerzos realizados por Washington para modernizar los mecanismos por los cuáles se adquieren e integran las capacidades emergentes.
Finalmente, ha de destacarse que si bien el programa FLRAA avanza a paso firme, las plataformas que serán reemplazadas con la llegada del MV-75 Cheyenne II aún tienen un importante trecho por recorrer antes de su retiro definitivo. Tal y como reportamos durante el pasado mes de enero, los helicópteros Black Hawk del Ejército de EE.UU. aún seguirían operativos hasta el 2050, siendo esto posible gracias a una nueva fase de modernización para la cuál se está preparando la fuerza. Entre los aspectos mas destacables de este proyecto, se hallaría la instalación de nuevas capacidades para integrar sistemas autónomos no tripulados, los cuáles se utilizarían para tareas de reconocimiento o apoyo de fuego para mantener a los helicópteros a distancias seguras.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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