En aras de fortalecer la capacidad productiva y concretar la adquisición acelerada de interceptores, el Ejército de EE.UU. ha avanzado en un programa crítico con Lockheed Martin que le permitirá llevar a cabo la compra de mas sistemas PAC-3 MSE que refuercen el inventario actual, tratándose de un acuerdo con duración indefinida y con el que se prevé que se pueda producir un número récord de ejemplares. Según describió la compañía en su comunicación oficial, el nuevo contrato en cuestión se ha de considerar dentro del acuerdo marco firmado a principios de enero con el Departamento de Guerra, el cuál representó un importante paso para la Estrategia de Transformación de Adquisiciones de la administración actual.

Al respecto de ello se manifestó el presidente de Lockheed Martin Missiles and Fire Control, Tim Cahill, quién afirmaba: “Respondemos con urgencia al llamado de la nación y nos asociamos con el Departamento de Guerra para acelerar la producción del misil PAC-3 MSE a un ritmo sin precedentes. Nuestras inversiones en instalaciones, personal y cadena de suministro nos permiten ofrecer un servicio a gran escala y con rapidez. Con las herramientas adecuadas, procesos probados y empleados altamente capacitados, estamos preparados para entregar una cantidad récord de municiones en apoyo de las fuerzas armadas y nuestros aliados.“
Cabe recordar en este sentido, que los interceptores PAC-3 MSE constituyen uno de los activos mas avanzados del Ejército de EE.UU. para consolidar sus capacidades de defensa aérea, y que como tal ya ha demostrado su eficacia en el terreno a la hora de defender a las tropas desplegadas e instalaciones críticas en Medio Oriente durante la Operación Epic Fury. Particularmente, el reciente contrato permitirá en parte llevar a cabo la reposición del inventario de misiles utilizado durante las últimas semanas, lo que de cara al futuro cercano se convertirá en un foco de las inversiones realizadas por Washington.

Por otra parte, resulta importante recordar también que Lockheed Martin viene realizando importantes inversiones a lo largo de los últimos años para ampliar su capacidad productiva, lo que según sus propios datos asciende hasta los 7.000 millones de dólares desde el primer mandato del actual presidente Donald Trump; siendo unos USD 2.000 millones destinados específicamente al sector de proyectiles. En ese sentido, la empresa se ha convertido en una de las primeras en poder acordar con el Pentágono el aumento de la cantidad de misiles producidos, incluyendo a los mencionados PAC-3 MSE, pero también a modelos como los THAAD y PrSM.
Finalmente, ha de considerarse que mas allá de los esfuerzos por acelerar la producción de los diferentes tipos de misiles antes mencionados, Lockheed Martin también ha realizado avances como lo es la apertura de su nuevo Centro de Despliegue Rápido. En detalle, la compañía afirma que esta nueva instalación facilitará el desarrollo de nuevos diseños, la fabricación de los prototipos correspondientes y la realización de las pruebas iniciales previo a su uso en el terreno. Además, este tipo de medidas le han permitido ampliar su plantilla de empleados dentro de territorio estadounidense, lo que en ocasiones previas ya le ha representado diferentes subsidios por parte de los gobiernos locales para continuar ampliando sus operaciones.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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