En un movimiento orientado a ampliar las opciones operativas de una de las plataformas más veteranas, la Fuerza Aérea de EE. UU. (USAF) comenzó a probar un nuevo sistema de reabastecimiento en vuelo para los A-10 Thunderbolt II, basado en la incorporación de una sonda externa tipo probe and drogue. La iniciativa apunta a dotar al “Warthog” de una capacidad que hasta ahora no formaba parte de su configuración habitual.

De acuerdo con lo informado por el Air National Guard Airworthiness Test Center (AATC), el proyecto fue desarrollado en tiempo récord por un equipo conjunto integrado por múltiples organizaciones, logrando diseñar, probar e instalar el sistema en un plazo reducido. Las pruebas iniciales se llevaron adelante recientemente, permitiendo validar la integración de esta nueva capacidad en el A-10, una aeronave que tradicionalmente depende del sistema de reabastecimiento por pértiga (flying boom).
El nuevo dispositivo consiste en una sonda fija instalada en la parte frontal del fuselaje, permitiendo al A-10 recibir combustible desde aeronaves equipadas con el sistema de cesta (drogue), como los KC-130 o algunos KC-135 adaptados, ampliando así la interoperabilidad con otras plataformas, incluyendo aquella operadas por fuerzas que pertenezcan a la OTAN. “Este proyecto demuestra que el AATC puede funcionar como un mecanismo de respuesta rápida cuando los comandantes de combate se enfrentan a urgentes carencias de capacidad”, declaró el coronel Daniel Wittmer, comandante del AATC.
Según detallaron fuentes oficiales, el desarrollo fue liderado por el AATC con participación de unidades de la Guardia Nacional Aérea, incluyendo al 122nd Fighter Wing de Fuerza Aérea de EE. UU. , operador habitual del A-10. El sistema fue sometido a ensayos de compatibilidad, pruebas en tierra y evaluaciones iniciales en vuelo, enfocadas en verificar la estabilidad aerodinámica y la seguridad durante el contacto con la cesta de reabastecimiento.
Uno de los objetivos principales de esta iniciativa es brindar mayor flexibilidad a las aeronaves en escenarios donde el sistema tradicional de pértiga no esté disponible, especialmente en operaciones conjuntas o desplegadas en teatros donde predominan aeronaves cisterna con sistemas de manguera y cesta. Esto permitiría a los A-10 extender su autonomía y tiempo en estación, manteniendo su rol de apoyo aéreo cercano.

Las pruebas continúan aún en curso, y de validarse plenamente, esta modificación podría representar una mejora significativa en la capacidad de despliegue del A-10, una plataforma que, a pesar de su antigüedad, sigue siendo empleada por la USAF en misiones de apoyo directo a fuerzas terrestres, como en operaciones reciente en Irán, gracias a su resistencia, capacidad de carga y precisión en el ataque.
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