En primer lugar, se deben mencionar a los héroes anónimos civiles del departamento de Putumayo, quienes, una vez observaron la tragedia, emprendieron, a pie y en sus motos, camino a la zona del accidente para socorrer y ayudar tanto en la lucha contra las llamas como en el rescate de los heridos. Quedan imágenes de motos de bajo cilindraje transportando a soldados con heridas de todo tipo y llevándolos al centro de atención más cercano. Del mismo modo, la comunidad creó una cadena humana que, mediante baldes y canecas, transportaba desde el río agua y barro para poder sofocar las llamas. La población se comportó a la altura, demostrando una solidaridad y altruismo que los llevó a arriesgar sus vidas por salvar las de sus soldados, en especial los miembros de la Defensa Civil, quienes en motos transportaron camillas sobre las carreteras polvorientas y estrechas que son los caminos veredales de nuestro país.

También queda ver a los infantes de la Armada Nacional desplazarse corriendo hacia el lugar del accidente, con la preocupación en sus ojos y la ansiedad de socorrer a sus hermanos de armas, trabajando de la mano con los civiles y siendo, junto a estos, a quienes debemos la vida de los sobrevivientes.
En cuanto a la respuesta dada por el Comando General de las Fuerzas Militares, se debe destacar la prontitud de alistamiento y despliegue de aviones medicalizados y centros de atención. De forma inmediata se equipó un C-130 con 50 camillas, un C-295 con 24 camillas, un helicóptero UH-60 en su versión Ángel y aviones medicalizados Piper y Grand Caravan, que llegaron para el traslado a centros médicos: 8 a Florencia y 49 a Bogotá, donde fueron recibidos por ambulancias que esperaban su llegada para llevarlos a clínicas de primer nivel como el Hospital Militar, donde fueron atendidos. El recibimiento en Bogotá corrió a cargo del mismo ministro Pedro Sánchez, quien confortó a los heridos y demostró su empatía y apoyo a la tropa. A pesar de la tragedia, las capacidades de adaptación y acción inmediata quedaron demostradas, dejando constancia del profesionalismo del personal de sanidad y de atención en combate de las FF. MM.
Así, todo el país se movilizó, se solidarizó y lloró a sus héroes, pero, en un acto de desconocimiento y ligereza por parte del presidente Petro, intervino de forma apresurada, buscando culpables y atacando la adquisición de la aeronave sin el menor estudio técnico y con una falta de experticia reprochable.
Cabe recordar que el avión C-130 FAC 1016 fue adquirido en el año 2018 y llegó a Colombia en 2020, siendo construido en 1983 y operado por la Fuerza Aérea de los Estados Unidos y las guardias nacionales de New York y Ohio. Fue donado con un valor nominal de 12 millones de dólares, realizándose un mantenimiento PDM por parte de la CIAC, donde el avión recibió una inspección mayor (Programmed Depot Maintenance), la cual fue contratada en 2021 y recibida a satisfacción por el gobierno actual el 21 de diciembre de 2023. En este proceso se realizó el desmonte completo de la estructura, alas, motores y tren de aterrizaje para una inspección profunda, además de una actualización de motores y la modernización de la cabina, reemplazando instrumentos analógicos por pantallas digitales EFIS.
La Corporación de la Industria Aeronáutica Colombiana (CIAC) tramita la certificación con Lockheed Martin para realizar el mantenimiento mayor de los aviones C-130 Hércules, con la certificación como Organización de Mantenimiento Aprobada (OMA) bajo el registro FAC No. OMA-101-01 dentro de los estándares de la Aeronáutica Civil de Colombia (Certificado de Aprobación No. 036), lo que la faculta para efectuar trabajos especializados en estructuras, sistemas de aviónica, motores y modificaciones críticas, como la integración de sistemas de extinción de incendios MAFFS y la actualización de unidades de potencia APU. Según el documento citado, el “Listado de Capacidades contenidas y amparadas bajo el Certificado de Funcionamiento OMA FAC No. 101 será válido mientras la Organización de Mantenimiento mantenga vigentes sus atributos de calidad establecidos en el Reglamento Aeronáutico Colombiano de la Aviación de Estado – RACAE 145 vigente y en el Manual de Mantenimiento Aeronáutico de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, para efectuar labores de mantenimiento aeronáutico a productos aeronáuticos de la FAC”, siendo la primera de estas capacidades la actualización del C-130.
Pese a lo anterior y al mantenimiento realizado, también se han conocido informaciones a través del medio Blu Radio, que comunicó que oficiales estadounidenses consultados indicaron que “se había informado a altos mandos de la FAC frente al oportuno mantenimiento del C-130, que contaba con alrededor de 10.000 horas de vuelo y que tenía por lo menos 10 años más de vida útil con los mantenimientos adecuados”, lo que implica que el avión estaba apto para el servicio y que, de haber presentado problemas en su vuelo, se deberían a la falta de mantenimiento oportuno, lo que debió realizar este gobierno. Otras informaciones también apuntan a que la aeronave fue golpeada en el momento del despegue, lo que implicaría una falta de seguridad en las pistas. Al respecto, y para los lectores de Zona Militar, este reportero debe manifestar que la gran mayoría de los aeropuertos en Colombia carecen de seguridad, contando con condiciones paupérrimas que se deben a un descuido que no viene de la presente administración, pero que sí se ha visto agravado durante los últimos años.
A pesar de la existencia de la experiencia en el trabajo de mantenimiento y de que los expertos en aeronáutica, tanto nacionales como extranjeros, incluido el mismo comandante de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, informaron al país con argumentos claros, técnicos y concretos las razones de la utilidad, no obsolescencia y capacidades del avión siniestrado, el señor presidente, dentro de su lógica, expresó epítetos como “chatarra” y “regalo de pacotilla” de EE. UU.
Lo más llamativo es que el mismo presidente, durante la Feria Aeronáutica de Rionegro de 2025, a la cual asistió este reportero escuchando de primera mano las declaraciones, expresó con orgullo que, en alianza con Brasil, la FAC tendría una flota de “este gran avión que tenemos al frente”, refiriéndose al Embraer C-390, pero jamás se tomó ninguna acción real para llevar a cabo tal objetivo. Ahora, con otro anuncio grandilocuente, crea de la nada, sin recursos claros, un documento CONPES, título de deuda futura, por valor de 13 billones de pesos (aproximadamente 3.500 millones de dólares), que aparentemente se aplicaría para la aviación de transporte, pero que solo es un saludo sin objetivos palpables: una carta de intención con buenos motivos, pero sin una estrategia, un organigrama ni un calendario, que, como muchos anuncios del actual presidente, surgen de una imaginación muy creativa, pero no asentada en la realidad.
De lo anterior se han hecho hipótesis y suposiciones sobre la compra de C-390 Millennium, en al menos dos unidades, lo que sería una excelente noticia para el país, pero que no se puede aseverar, ya que ningún proceso se ha iniciado y no existe declaración oficial, pareciendo solo un rumor mencionado por un periodista en el canal público RTVC a través de una cuenta de Facebook. Debemos recordar que ya en 2010 se firmó un acuerdo entre la empresa brasileña Embraer y el Gobierno de Colombia para la compra de hasta seis de estos aviones y la fabricación de piezas por la CIAC, el cual nunca fue ejecutado ni siquiera iniciado, por lo que este reportero prefiere ser pesimista al respecto.
Ahora, lo que le queda al país es esperar las investigaciones, con cumplimiento de las normas e instancias internacionales, y no dejarse llevar por palabras que buscan un fin electoral y confundir a nuestra nación. Las distintas agencias inmersas en la búsqueda de las causas de este accidente nos darán luz para tener una conciencia diáfana de lo ocurrido, sin apasionamientos ni cálculos políticos, lo que permitirá a militares, expertos y a la ciudadanía en general establecer sus propios conceptos.
Como vemos en este triste hecho, podemos observar todos los aspectos de la humanidad, desde las grandes cualidades de la población civil y nuestros militares, y el esfuerzo de nuestros profesionales, hasta la sordidez y ceguera de quien entregará el índice de delincuencia más alto y a las fuerzas armadas más debilitadas de la historia.
*Fotografías empleadas con fines ilustrativos.
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Excelente articulo, muestra lo mejor y lo peor de lo nuestro, Ojalá prime lo mejor