La firma del acuerdo entre Indra Group y la surcoreana Hanwha Aerospace supone un paso decisivo en uno de los programas terrestres más relevantes para la defensa española en los últimos años. El entendimiento, rubricado en Madrid, coloca a la familia K9 Thunder como base del futuro sistema de artillería autopropulsada de cadenas del Ejército de Tierra y abre la puerta a un desarrollo con fuerte participación industrial nacional.

Con esta elección España no busca únicamente sustituir sus veteranos M109A5, sino adquirir capacidad propia en un segmento industrial que hasta ahora no dominaba plenamente. Según lo comunicado por Indra, el proyecto contempla transferencia tecnológica, autoridad de diseño sobre una barcaza desarrollada en España e integración de sistemas nacionales, en un esquema que parece apuntar a algo más ambicioso que la simple compra de vehículos terminados.

El programa contempla la entrega de 128 vehículos de artillería, 120 sistemas de reabastecimiento, 11 vehículos de mando y control y 21 de recuperación, conformando así una familia completa de medios sobre cadenas. Para abordar este esfuerzo, Indra invertirá 130 millones de euros en nuevas capacidades industriales, con especial protagonismo para su planta de Gijón, y estima la creación de 500 empleos directos y 1.000 indirectos vinculados a esta iniciativa.

El valor del acuerdo reside también en el punto de partida elegido. El K9 Thunder se ha consolidado como uno de los obuses autopropulsados más exitosos del mercado internacional y ya equipa, en distintas versiones, a países como Noruega, Polonia, Finlandia, Estonia y, próximamente, Rumanía.

El K9 es un obús autopropulsado equipado con un cañón de 155 mm y 52 calibres, montado sobre una plataforma blindada de cadenas. Puede transportar hasta 48 proyectiles con sus respectivas cargas propulsoras y opera en combinación con el vehículo municionador K10, dotado de un sistema automatizado de recarga que se acopla al obús y permite el reabastecimiento automático. Compatible con toda la munición estándar de la OTAN, el sistema ofrece un alcance de unos 30 kilómetros con proyectiles convencionales, cifra que puede aumentar hasta los 40 kilómetros cuando emplea munición asistida por cohete.

La experiencia reciente muestra que Hanwha no está exportando solo un sistema de armas, sino también un modelo de cooperación industrial adaptable a cada país cliente.

En ese sentido, todo apunta a que España explorará una versión local del K9, siguiendo una lógica similar a la aplicada en otros operadores europeos. Es decir, una solución basada en una plataforma contrastada pero adaptada a los requisitos nacionales (con integración de electrónica, arquitectura de misión, comunicaciones y otros subsistemas desarrollados por la industria española).

Si el proyecto avanza según lo previsto, España no solo habrá encontrado sustituto para sus actuales obuses de cadenas. También habrá dado un paso de gran calado para consolidarse como actor con mayor peso en el desarrollo y fabricación de plataformas terrestres complejas. En un momento en que Europa acelera su rearme y revisa sus dependencias industriales, este elemento puede ser el aspecto más relevante de todo el acuerdo.

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