El relevamiento elaborado por Zona Militar y Stratbridge sobre la composición de la Armada Argentina al 2025-2026 permite trazar un cuadro preciso de sus capacidades actuales: una flota de superficie con columna vertebral de origen alemán que acumula entre cuatro y cinco décadas de servicio, una renovación real aunque parcial en el segmento de patrullado marítimo oceánico, y una Fuerza de Submarinos ausente.
La División de Destructores sostiene tres unidades clase Almirante Brown (MEKO 360 H2) —ARA Almirante Brown (D-10), ARA La Argentina (D-11) y ARA Sarandí (D-13)—, incorporadas luego de la Guerra de Malvinas a la flota con capacidad antiaérea, antisubmarina y antisuperficie. La División de Corbetas opera cinco de las seis unidades clase Espora (MEKO 140 A16): ARA Espora (P-41), Rosales (P-42), Spiro (P-43), Robinson (P-45) y Gómez Roca (P-46), mientras el ARA Parker (P-44) se encuentra en un proceso de recuperación que genera grandes dudas. Ambas clases conforman el núcleo de combate de la Flota de Mar.

El segmento de mayor incorporación reciente es el de Patrullado Marítimo. Los cuatro patrulleros oceánicos clase Gowind (OPV 90) —ARA Bouchard (P-51), ARA Piedrabuena (P-52), ARA Almirante Storni (P-53) y ARA Contraalmirante Cordero (P-54)— representan la adquisición más moderna de la flota de superficie. Estas unidades son las que sostienen hoy las operaciones de presencia en la Zona Económica Exclusiva y con mucha participación en ejercicios combinados. El Comando Naval Anfibio y Logístico completa el cuadro con el ARA Patagonia (B-1) como buque tipo AOR, los auxiliares ARA Puerto Argentino (A-21), ARA Estrecho San Carlos (A-22) y ARA Islas Malvinas (A-24). La Agrupación Naval Hidrográfica sumó en 2022 el ARA Petrel (G-17), uno de los pocos ingresos recientes al inventario, también con complejidades que limitan la operación.
El flanco más crítico es el submarino. El ARA Salta (S-31), clase 209, está amarrado en la Base Naval Mar del Plata y se emplea exclusivamente para adiestramiento estático en la Escuela de Submarinos, sin capacidad de sumergirse. Desde la pérdida del ARA San Juan en noviembre de 2017 con sus 44 tripulantes, la Armada no dispone de ningún submarino operativo, lo que interrumpió además el ciclo de adiestramiento de las tripulaciones submarinistas. Para sostener ese entrenamiento, el personal argentino realiza ejercicios embarcado en unidades de la Marina de Guerra del Perú en la Base Naval del Callao.
El camino de recomposición está sobre la mesa pero sin contrato firmado. El Ministerio de Defensa formalizó una Carta de Intención con Naval Group de Francia para la eventual adquisición de tres submarinos clase Scorpène evolucionados, mientras ThyssenKrupp Marine Systems mantiene activa su oferta del Tipo 209 Nueva Generación. El financiamiento —estimado en torno a los 2.310 millones de dólares según el proyecto de Presupuesto 2025— y los plazos de entrega, que en el mejor escenario no ubicarían la primera unidad antes de la primera mitad de la próxima década, definen los márgenes reales dentro de los cuales la Fuerza de Submarinos puede aspirar a recuperar su capacidad operativa.
Infografía a febrero de 2026: equipo Zona Militar y Stratbridge. Datos relevados periódicamente y publicados en los anuarios especificos.
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