En el marco de las operaciones militares que Estados Unidos viene desarrollando contra Irán, diversos reportes indican que la Fuerza Aérea de EE. UU. (USAF) habría perdido más de una docena de drones MQ-9 Reaper durante diversas misiones de combate en Medio Oriente.

Según informó ABC News, citando a funcionarios estadounidenses, las aeronaves no tripuladas MQ-9 Reaper habrían sido derribadas por sistemas de defensa iraníes o destruidas en tierra cómo consecuencia de ataques. En paralelo, otros reportes señalan que en los últimos días se habrían registrado nuevas pérdidas, elevando el número total de drones destruidos en el contexto de la Operación Epic Fury.
Si bien no existe un balance o información adicional por parte del Departamento de Guerra de EE.UU., la magnitud de las pérdidas resulta indicativo tanto de la intensidad de las operaciones en curso cómo del volumen de medios desplegados por Estados Unidos en el teatro de operaciones.
Un activo clave en las operaciones sobre Irán
Los MQ-9 Reaper se han consolidado cómo uno de los principales vectores de vigilancia, reconocimiento y ataque de precisión de la Fuerza Aérea de EE. UU., siendo ampliamente empleados en escenarios de conflicto asimétrico durante las últimas décadas. En el caso de las operaciones contra Irán, estos sistemas cumplen un rol central en tareas de inteligencia, adquisición de blancos y ataques contra objetivos estratégicos, operando en entornos cada vez más disputados frente a defensas antiaéreas más sofisticadas.

Más allá de las pérdidas
Una cuestión fuertemente mencionada por observadores pone el foco sobre los costos de los MQ-9 Reaper, los cuales tienen un valor aproximado de USD 16 millones por unidad, según los datos del fabricante General Atomics, lo que implica que las pérdidas registradas representaría un impacto económico significativo, además de operativo.
No obstante, hay quienes destacan que el número de drones desplegados por Estados Unidos en la región podría ser considerablemente elevado, lo que permitiría sostener el ritmo de operaciones pese a las pérdidas sufridas. Siguiendo esto último, ha de mencionar que la línea de producción de los MQ-9 Reaper fue cerrada recientemente tras la fabricación de más de 570 unidades, lo que implica que la reposición de estas aeronaves no tripuladas no sería inmediata.

Por último, estas pérdidas también se inscriben en un panorama mucho más amplio que ha implicado el despliegue de un importante número de medios militares, mayormente de Estados Unidos, para presionar a Irán y sus aliados. A pesar de ello, se han contabilizado una serie de bajas que puso en debate la continuidad y extensión de las operaciones, una de las más relevantes ha sido la noticia del USS Gerald R. Ford (CVN-78) y su separación de teatro de operaciones para realizar mantenimiento luego de un incendio originado en las lavanderías.
No obstante, también han ocurrido otros hechos cómo la destrucción de radares asociados a los sistemas antibalísticos THAAD desplegados por el Ejército de Estados Unidos en Jordania y Emiratos Árabes Unidos, como también el derribo de tres cazabombarderos F-15E Strike Eagle de la USAF en un aparente episodio de fuego amigo, el cual, a pesar de versiones que indicaban el derribo por parte de un F/A-18 de Kuwait, no se ha esclarecido del todo.
*Fotografía empleada a modo de ilustración.
Te puede interesar: La Fuerza Aérea de EE.UU. empleó por primera vez su nueva bomba penetradora GBU-72 contra sitios de misiles iraníes en el Estrecho de Ormuz






