La primera edición de BEDEX –Brussels European Defence Exhibition & Conference– confirmó algo más que el nacimiento de una nueva exhibición de defensa: Bruselas quiere ser también capital industrial de la defensa europea. Celebrada del 12 al 14 de marzo, con dos jornadas profesionales y una apertura al público el día 14, la cita reunió a 200 expositores y más de 35 delegaciones internacionales en el corazón político de la UE y de la OTAN.
En este escenario España no quiere quedar al margen de la nueva arquitectura de seguridad europea. Bajo coordinación de TEDAE el pabellón español reunió a 14 empresas –entre ellas Indra, Navantia, GMV, Grupo Oesía, SAES, EM&E y GDELS-Santa Bárbara Sistemas– en una operación de visibilidad que buscó proyectar músculo tecnológico, capacidad industrial y vocación de socio fiable para los próximos programas cooperativos del continente.

El momento, además, no podía ser más elocuente. Según el último informe del think tank sueco SIPRI, el gasto militar en Europa creció un 17% en 2024 hasta los 693.000 millones de dólares, mientras que entre 2021 y 2025 los países europeos pasaron a convertirse en la principal región importadora de armas del mundo, con un salto de más del triple respecto al quinquenio anterior. BEDEX nace justo cuando Europa acelera simultáneamente presupuesto, compras, cooperación y presión política para reforzar su base tecnológica e industrial de defensa.
En el caso español, una de las presencias más visibles fue la de Indra, que utilizó Bruselas para exhibir un catálogo muy alineado con las prioridades que hoy dominan la agenda europea: defensa aérea multicapa, lucha antidrón, ciberdefensa e integración de datos con inteligencia artificial.
Pero el valor del despliegue español no estuvo solo en Indra. El pabellón mostró una fotografía bastante completa de la industria que Madrid quiere proyectar en Europa: naval con Navantia, acústica y guerra submarina con SAES, digitalización y software crítico con firmas como Altia o Smart PM, y comunicaciones seguras con Grupo Oesía, que en Bruselas puso el acento en interoperabilidad, cifrado y tecnologías de guiado, navegación y control en línea con los estándares de la UE y la OTAN.

También resultó significativo que en BEDEX se concretaran movimientos industriales como el memorando firmado por EM&E, Indra e Intersoft para ofrecer una solución conjunta C-UAS al mercado belga, un ejemplo de cómo la cooperación europea empieza a traducirse en propuestas y no solo en declaraciones políticas.
El sector español entiende que la competición por ganar peso en la defensa europea ya no se libra únicamente en los programas nacionales ni en las exportaciones tradicionales, sino también en los espacios donde se define la integración continental.
*Fotografía de portada empleada unicamente con fines ilustrativos.
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