La US Navy y la industria estadounidense vienen empujando un concepto que combina urgencia operativa con un cierto pragmatismo técnico: convertir defensas terrestres en capacidades embarcables, con despliegue rápido y sin esperar a nuevas clases de buques. En esa línea, Lockheed Martin realizó en el pasado una presentación integrando un lanzador M903 del sistema Patriot sobre el USS Montgomery (LCS 8), un Littoral Combat Ship clase Independence, para explorar un esquema de defensa aérea y antimisil expedicionaria que pueda “subirse” a un buque en plazos cortos.
Desde el punto de vista técnico, el interés de este tipo de pruebas radica en la combinación de interceptores PAC-3 MSE —diseñados para enfrentar amenazas de alta complejidad— con una plataforma naval que originalmente opera armamento más acotado para defensa puntual. La lógica es simple: aumentar la tecnologia de defensa del buque sin rediseñar casco, ni modificar de forma profunda su arquitectura orgánica de lanzamiento. Para la US Navy, el PAC-3 MSE aparece además como un interceptor de altas prestaciones “maduro” en producción y con historial de empleo, un atributo valioso cuando el problema central es el tiempo.

Esta línea de trabajo se enlaza con la modularidad del Mk 70 Payload Delivery System (PDS), un lanzador containerizado que adapta el Mk 41 VLS —estándar en destructores y cruceros— a un formato transportable: un contenedor ISO de 40 pies con cuatro celdas, electrónica probada y gestión de gases optimizada para sostener múltiples lanzamientos antes de requerir tareas mayores de mantenimiento. Su valor operativo es la escalabilidad (sumar capacidad en incrementos de cuatro celdas) y la relocalización, dos variables que aumentan supervivencia y elevan la incertidumbre del adversario. Dentro de este concepto, medios e instituciones chinas sostienen que el concepto de Estados Unidos puede poner en jaque el concepto de desarrollo de misiles hipersónicos de su pais.
En el plano naval, el Mk 70 Mod 1 ya fue probado con disparos reales: la US Navy lanzó un SM-6 desde el USS Savannah (LCS 28) utilizando este sistema, precisamente desde la cubierta destinada a helicópteros, lo que ilustra el corazón del concepto: “añadir VLS donde no lo hay”, incluso en plataformas livianas. El salto que se intenta ahora —Patriot embarcado— responde a la misma obsesión: multiplicar defensas sin rediseñar buques, algo especialmente relevante si se considera el ritmo de proliferación de misiles y drones por parte de China en el Indo-Pacífico.

El componente “containerizado” conecta directamente con el mundo terrestre. El sistema Typhon del Ejército de EE.UU. es, en esencia, una variante del ecosistema Mk 70/Mk 41 en formato de despliegue rápido, diseñada para disparar SM-6 y Tomahawk desde tierra, lo que evidencia una tendencia mayor: misiles navales que migran a tierra y defensas terrestres que migran al mar, todo dentro de un mismo lenguaje logístico y de integración. El resultado buscado es una defensa en capas más distribuida, con más puntos de fuego y con menos dependencia de plataformas únicas de alto valor.
La firma que desarrollo el modulo menciona en su informacion tecnica que, el Mk 70 consiste en un lanzador de combate containerizado dentro de un contenedor ISO de 40 pies, equipado con cuatro celdas de lanzamiento vertical (VLS), que adapta la arquitectura del Mk 41 VLS utilizada por la US Navy en cruceros clase Ticonderoga y destructores Arleigh Burke a un sistema de despliegue rápido y relocalizable.


La empresa destaca que, tras más de 500 millones de dólares invertidos a lo largo de la vida del Mk 41 y con cerca de 13.000 celdas VLS integradas por 15 armadas internacionales, el Mk 70 conserva electrónica y capacidades ya probadas, optimizando diseño estructural, materiales y componentes para reducir costos de producción y ciclo de vida; además, incorpora tecnologías propias de gestión de gases que permiten incrementar la cantidad de disparos antes de requerir tareas de reacondicionamiento. En términos de empleo, su diseño modular permite escalar capacidad en incrementos de cuatro celdas y, mediante alineamiento dinámico con el sistema de combate, facilita la relocalización rápida del lanzador, aumentando la supervivencia y la incertidumbre del adversario.
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