Cazas F-16 de las Fuerzas Aérea de Estados Unidos (USAF) y Corea del Sur (ROKAF) llevaron adelante un nuevo ciclo de entrenamientos bilaterales en la Base Aérea de Osan, en el marco de la actividad denominada Buddy Squadron 26-2. El ejercicio se desarrolló entre el 9 y el 13 de febrero y estuvo centrado en misiones de defensa aérea, con especial énfasis en tácticas de Defensa Aérea de Contraataque, o DCA por sus siglas en inglés. Sin embargo, las actividades no escaparon de la atenta mirada de China.

La actividad que incluyó un número no identificado de cazas F-16 Fighting Falcon reunió a tripulaciones del Ala de Caza N.º 35. de la USAF, con asiento en Osan, y del Ala de Caza N.° 111 de la ROKAF, procedente de la Base Aérea de Kunsan. Como parte de estas acciones, durante la semana, ambas unidades realizaron planificación conjunta de misiones y las salidas combinadas destinadas a perfeccionar procedimientos tácticos. “Nuestro objetivo con este entrenamiento es mejorar la capacidad táctica conjunta entre las fuerzas de la República de Corea y los EE. UU. Al realizar misiones defensivas antiaéreas en conjunto, fortalecemos nuestra capacidad de operar como un solo equipo contra posibles amenazas” destacó el capitán de la ROKAF Jaeho Kang, piloto del KF-16 del 111.º FS.
Entrenamiento en defensa aérea integrada
Como es habitual, el eje principal del ejercicio fue la ejecución de misiones de defensa aérea orientadas a detectar, identificar y neutralizar amenazas aéreas simuladas, incluyendo aeronaves hostiles y misiles de crucero. Para ello, un número de identificado de F-16 Fighting Falcon estadounidenses y diez KF-16 surcoreanos operaron en formaciones integradas, coordinando comunicaciones, asignación de blancos y tácticas de intercepción en escenarios de alta exigencia. Además, este tipo de entrenamiento permite afinar la interoperabilidad en un entorno donde la coordinación en tiempo real resulta crítica.

Un entorno regional exigente
El ejercicio se inscribió en un contexto de seguridad particularmente sensible en la península coreana. Por un lado, Corea del Norte ha continuado desarrollando y probando sistemas de misiles balísticos y de crucero, mientras que el entorno regional también se ve influido por la creciente competencia en el noreste asiático. Mientras que China ha incrementado aún más su actividad militar alrededor de la región como mensaje político de su presencia y capacidades militares.
No obstante, el ejercicio Buddy Squadron no pasó desapercibido. Según diversos reportes de medios locales, los entrenamientos de la USAF y ROKAF, los cuales habrían operado entre las zonas de identificación de defensa aérea (ADIZ) de Corea del Sur y China sobre el Mar Amarillo, llamaron la atención del gigante asiático. Tras este evento, una cantidad no especificada de aeronaves de la Fuerza Aérea del Ejército Popular de Liberación de China (PLAAF) habrían sido desplegadas para responder al hecho sobre el Mar Amarillo.
Analistas mencionan que resulta inusual que activos militares de las Fuerzas Aéreas de EEUU y Corea del Sur sean desplegados en las cercanías de la ADIZ, con lo cual diversas interpretaciones sugieren que el ejercicio podría haber tenido como objetivo enviar una señal de disuasión a China.
En este escenario, las operaciones y ejercitaciones entre los países asiáticos con Estados Unidos adquieren una relevancia central. Como es habitual en este tipo de entrenamientos, se busca asegurar un control del espacio aéreo, proteger las infraestructuras críticas y neutralizar amenazas antes de que puedan alcanzar objetivos estratégicos. Programas como el Buddy Squadron, constituyen un mecanismo recurrente de cooperación entre las USAF y la ROKAF, sobre todo teniendo en cuenta que Washington ha enfocado su mirada hacia el Indo-Pacífico y con especial énfasis en su lucha contra China y sus aliados.
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