Alrededor de 1.500 militares de las Fuerzas Armadas españolas han sido desplegados en distintas ubicaciones de Alemania para participar en “Steadfast Dart 26”, el mayor ejercicio de la OTAN en 2026. La llegada a suelo bávaro se produce tras varias semanas de proyección logística por tierra, mar y aire.

España ha puesto en marcha uno de sus despliegues más exigentes del año para integrarse en Steadfast Dart 26, el gran banco de pruebas de la nueva Fuerza de Reacción Aliada (ARF por sus siglas en inglés) como capacidad de entrada inicial en un escenario multidominio de alta complejidad. Entre el 27 de enero y 5 de febrero, España proyectó hacia Alemania 750 militares del Ejército de Tierra, 230 vehículos y 25 contenedores embarcados desde Cartagena y Santander.
El ejercicio tiene como uno de sus objetivos principales reforzar la capacidad de despliegue rápido y coordinado de los miembros aliados, tal y como demostraron helicópteros españoles e italianos en maniobras conjuntas en la base aérea de Hohn el día 11 de febrero.
España lidera el Mando Componente de Operaciones Especiales – SOCC
El despliegue destaca el peso específico de España que, por segundo año consecutivo, lidera el Mando Componente de Operaciones Especiales (Special Operations Component Command – SOCC), una pieza clave en la coordinación de fuerzas especiales en un contexto de alta intensidad.
Unidades españolas de operaciones especiales del Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire y del Espacio (dos equipos SOALI – Special Operations Air Land Integration) se integraron con otras unidades de élite aliadas bajo el mando del general de división Ángel Ramón Herrezuelo Pérez.

La unidad española completó el lunes 9 de febrero su proceso de Recepción, Preparación y Movimiento Avanzado (RSOM por sus siglas en inglés) en varias zonas de entrenamiento en el norte de Alemania, culminando así la fase logística necesaria previa a la integración operativa con el resto de fuerzas aliadas.
El proceso RSOM comenzó con el apoyo de la maquinaria portuaria alemana, descargando contenedores y vehículos, antes de que los miembros del SOCC comenzaran a ensamblar los convoyes. Este paso es crucial en todo despliegue militar y, como indica la OTAN, un elemento clave en el desarrollo de Steadfast Dart 26.
Por su parte, el Mando de Operaciones Especiales (MOE) contribuye con personal de apoyo al Cuartel General del Mando Componente de Operaciones Especiales, una unidad de transmisiones, un Grupo Terrestre de Operaciones Especiales y una unidad de apoyo logístico.
Hasta julio de 2026 España también lidera el Mando Componente Marítimo (MCC) con el objetivo de incrementar la interoperabilidad aliada. Además, presenta un destacado esfuerzo naval con el despliegue del Buque Asalto Anfibio “Castilla”, las fragatas “Cristobal Colón” y “Almirante Juan de Borbón”, o el Buque de Aprovisionamiento de Combate (BAC) “Patiño” entre otros.
Compromiso permanente con la OTAN
Una vez finalizado Stedfast Dart 26, el Ejército de Tierra participará en el ejercicio “Quadriga”, una actividad de vigilancia y disuasión del Flanco Este de la OTAN. Por su parte, atento unidades de la Armada y la Brigada Paracaidista permanecerán en la región para realizar actividades de preparación y adiestramiento con fuerzas aliadas.
La participación continuada de España en esta estratégica y tensionada región europea demuestra el compromiso con la seguridad y defensa del flanco oriental, tal y como subrayó José Manuel Albares, ministro de Asuntos Exteriores, en su reciente reunión con Margus Tsahkna, ministro de Relaciones Exteriores de Estonia.
En esa misma línea, la ministra de Defensa, Margarita Robles, ha reiterado que “el compromiso de España con la defensa colectiva está fuera de toda duda” tras reunirse esta semana con Marcos Perestrello de Vasconcelos, presidente de la Asamblea Parlamentaria de la OTAN.
El mensaje político se acompaña de presencia operativa sostenida: contribuciones terrestres en escenarios como Eslovaquia o Letonia, despliegues aéreos en Lituania o Rumanía y participación naval en las fuerzas permanentes de la Alianza, con más de 2.500 militares españoles en misiones OTAN. En Bruselas, Robles volvió a insistir en la necesidad de mantener la unidad aliada y el refuerzo de la disuasión, y puso en valor el apoyo a Ucrania, incluido el adiestramiento en España de cerca de 9.000 militares ucranianos.
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