Tras varios años de construcción y preparación en el astillero Newport News, el segundo portaaviones nuclear de la nueva clase Gerald R. Ford dio un paso clave rumbo hacia su futura entrega a la Armada de Estados Unidos (US Navy). En la jornada del día de ayer, el futuro USS John F. Kennedy (CVN-79) zarpó por primera vez desde las instalaciones de Newport News Shipbuilding, en el estado de Virginia, para iniciar lo que serían sus primeras pruebas de mar y navegación, un hito largamente esperado dentro del programa que apunta ser el reemplazo de los actuales portaaviones clase Nimitz.

Inicialmente difundida por diversas fuentes especializadas, el hito fue confirmada posteriormente por Huntington Ingalls Industries (HII) a través de sus redes sociales, informando que el futuro CVN-79 abandonó el astillero para comenzar los denominados “Builder´s sea trials“, una fase inicial destinada a evaluar por primera vez en el mar el funcionamiento de los principales sistemas, equipos y componentes del portaaviones nuclear.
Una primera evaluación clave
Estas pruebas de mar permitirán verificar el desempeño de sistemas críticos como la planta de propulsión nuclear, los sistemas de generación de energía eléctrica, de navegación, gobierno del buque y control de plataformas, antes de avanzar hacia etapas posteriores más exigentes. Se trata de un proceso gradual en el que el portaaviones John F. Kennedy será sometido a distintas navegaciones y evaluaciones técnicas, previas a su entrega formal a la Armada de EE. UU. para la realización de las pruebas de aceptación y la futura integración de su Grupo Aéreo Embarcado.
Por su parte, desde HII destacaron que este primer despliegue marca el inicio de una nueva fase en la construcción del CVN-79, en la que el foco pasa del entorno controlado del astillero a la validación real de capacidades en condiciones operativas.
Un programa marcado por ajustes
El inicio de las pruebas de mar del USS John F. Kennedy se produce tras un extenso período de trabajos finales, ajustes y demoras vinculadas, en parte, a las lecciones aprendidas con el primer buque de la clase, el USS Gerarld R. Ford (CVN-78). La nueva clase introdujo cambios profundos respecto de los portaaviones de la clase Nimitz, incorporando tecnologías como las catapultas electromagnéticas EMALS, el sistema de recuperación AAG, un nuevo diseño de la isla y una arquitectura eléctrica.
Si bien estas innovaciones buscan mejorar la eficiencia operativa y reducir costos a lo largo del ciclo de vida del buque, su integración inicial presentó desafíos técnicos de sus sistemas y tecnología que impactaron en los cronogramas de las pruebas. En el caso del CVN-79, buena parte de estos sistemas ya fueron instalados con modificaciones y mejoras derivadas de la experiencia previa, lo que debería facilitar su proceso de certificación y aceptación.

El rol del John F. Kennedy dentro de la futura flota de la Armada de EE. UU.
Una vez completadas las distintas fases de pruebas y certificaciones, el USS John F. Kennedy se convertirá en el segundo portaaviones operativo de la clase Gerarld R. Ford, destinada a construir la columna vertebral de la Armada de EE. UU. durante las próximas décadas. Además, el nuevo buque estaría preparado para emplear a los cazas de quinta generación F-35C Joint Strike Fighter Lightning II y el nuevo radar de vigilancia aérea Enterprise.
Con esta primera salida al mar, el John F. Kennedy comienza un camino que, tras nuevas pruebas y evaluaciones, lo llevará a integrarse plenamente a la flota de superficie estadounidense. Está previsto, de no mediar novedades, que el portaaviones sea entregado a la Armada a la de EE.UU. en marzo de 2027, siendo el reemplazo del portaaviones Nimitz (CVN-68), el cual ha iniciado su proceso de retiro tras más de cincuenta año de servicio.
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