A partir de recientes declaraciones de su directora ejecutiva Kathy Warden, la empresa estadounidense Northrop Grumman ha dado a conocer que se encuentra ultimando detalles junto a la Fuerza Aérea de EE.UU. para expandir la producción de los nuevos bombarderos furtivos B-21 Raider, siendo la expectativa de la compañía poder contar con un nuevo contrato antes del fin del próximo mes de marzo. La novedad en cuestión, es deslizada prácticamente a la par que el anuncio sobre un acuerdo para llevar a cabo la fabricación de un tercer lote de producción inicial, lo que se traduce en un nuevo paso para la conformación de la nueva flota.

Recogiendo algunas de las declaraciones emitidas por la directora Warden: “Seguimos trabajando estrechamente con la Fuerza Aérea en los planes para aumentar la tasa de producción del programa. Nuestra prioridad es establecer un acuerdo mutuamente beneficioso que acelere la entrega de esta capacidad revolucionaria a nuestra nación (…) Soy optimista y creo que llegaremos a un acuerdo con la Fuerza Aérea este trimestre.” De ser así, el nuevo acuerdo debería estar ya definido antes del 31 de marzo.

B-21 Raider - USAF
B-21 Raider – USAF

Por otra parte, los analistas estadounidenses ya vienen especulando con que se tratará de un acuerdo que requerirá importantes inversiones por parte de Washington, aún cuando las precisiones del mismo se mantienen bajo fuerte hermetismo al igual que viene ocurriendo a lo largo del programa B-21. En este sentido, se plantean dudas respecto de si las declaraciones anteriormente citadas únicamente hacen alusión a trabajos que permitan acelerar las entregas de aeronaves, quedando abierta la puerta a que la Fuerza Aérea de EE.UU. incluso opte por ampliar la cantidad de ejemplares adquiridos.

Desde Northrop Grumman, si se ha indicado que de cara al futuro se prevé una inversión adicional de entre 2000 y 3000 millones de dólares durante los próximos años con el fin de facilitar la expansión de la producción, mismos que se sumarían a otros 477 millones ya invertidos en cambios para el proceso de fabricación que permitan agilizarlo. Ello ha de considerarse a la par que, según los planes presupuestarios publicados, la Fuerza Aérea estadounidense pretende gastar los mas de 4.500 millones que le fueron otorgados como parte de la ley de reconciliación para este año fiscal; dividiéndose prácticamente a partes iguales entre programas de investigación y adquisiciones.

B-21 Raider - USAF
B-21 Raider – USAF

No obstante es menester mencionar también que aún cuando la USAF busca traccionar la fabricación de sus nuevos bombarderos furtivos, logrando hitos como la superación de pruebas en tierra y en vuelo con la plataforma, también enfrenta obstáculos por parte del Congreso de EE.UU. en forma de recortes presupuestarios sobre la base del presupuesto para el año fiscal 2026. Citando lo que se ha denominado “ajustes clasificados“, el legislativo recortó en términos netos un monto cercano a los 211 millones de dólares, valor obtenido de la diferencia resultante entre un aumento de 409 millones para proyectos de investigación y la quita de 620 millones destinados a adquisiciones.

Por lo pronto, cabe recordar que la Fuerza Aérea de EE.UU. está a la espera de sumar una flota compuesta por unos 100 bombarderos B-21 Raider para modernizar sus capacidades, lo que concretamente se traduce al reemplazo de sus ya anticuados aviones B-1 Lancer y B-2 Spirit. A grandes rasgos, se trata de una plataforma furtiva con la que la institución podrá realizar misiones de ataque profundo a largas distancias aún en entornos altamente defendidos por el enemigo, garantizando así una capacidad de disuasión estratégica de gran relevancia.

*Imágenes empleadas a modo ilustrativo

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