Tras meses de debates y negociaciones con Estados Unidos para obtener su apoyo, el gobierno de Corea del Sur dio un nuevo paso concreto en su ambición de desarrollar capacidades navales de propulsión nuclear. Desde Seúl se confirmó la activación de una unidad específica destinada a coordinar los trabajos vinculados al futuro desarrollo y construcción de un nuevo submarino nuclear para la Armada de la República de Corea, un proyecto que se inscribe en un contexto regional marcado por el deterioro del entorno de seguridad en la península coreana y el Indo-Pacífico. 

De acuerdo a lo revelado por medios locales, el Ministerio de Defensa de Corea del Sur puso en funcionamiento una organización dedicada a gestionar y articular los aspectos técnicos, industriales y estratégicos asociados al desarrollo del futuro submarino de propulsión nuclear. Según lo deslizado, esta nueva unidad tendrá como misión central coordinar los estudios, requerimientos operativos y cooperación interagencial en una etapa que aún se encuentra en fases iniciales, pero que resulta clave para sentar las bases del programa. 

La decisión llega tras extensas conversaciones con Estados Unidos, actor central en muchas de las iniciativas relacionadas con tecnologías nucleares. Si bien Seúl ha reiterado que su interés se limita a la propulsión nuclear —y no al armamento nuclear—, el proyecto requiere del aval y la cooperación de Washington, en el marco de los compromisos asumidos por Corea del Sur bajo el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

En este sentido, el avance se produce luego de que ambos países alcanzaran un entendimiento preliminar que habilita a Corea del Sur a explorar el desarrollo de submarinos nucleares bajo estrictos lineamientos de uso pacífico del material nuclear. Dicho acuerdo fue presentado como un paso destinado a reforzar la disuasión contra amenazas y la interoperabilidad entre ambos países en el campo naval, especialmente frente a la creciente amenaza que representa actualmente Corea del Norte. 

Un aspecto central para comprender el alcance de esta iniciativa es que Corea del Sur ya cuenta con una fuerza submarina considerable, aunque basada íntegramente en plataformas de propulsión convencional. La Armada surcoreana opera actualmente submarinos diésel-eléctricos de las clases Chang Bogo, Son Won-il (basados en los Tipo 214) y los más modernos Dosando Ahn Chang-ho (KSS-III), estos últimos diseñados y construidos localmente, y dotados incluso de capacidad de lanzamiento de misiles balísticos convencionales. 

Submarino KSS-III – Armada de Corea del Sur

Un nuevo submarino nuclear

Sin embargo, a diferencia de los futuros submarinos de propulsión nuclear, estas unidades dependen de sistemas convencionales que limitan su autonomía, velocidad sostenida y tiempo de permanencia en inmersión profunda, factores críticos en escenarios de vigilancia prolongada y seguimiento de submarinos enemigos. En ese marco, el interés de Seúl por incorporar submarinos nucleares no busca reemplazar su actual flota, sino complementarla, sumando una nueva capacidad estratégica de largo alcance y ataque que hoy no posee, con una plataforma de de mayor autonomía, permanencia en inmersión y capacidad de patrulla en áreas alejadas de sus costas. 

Más allá de esto, el proyecto enfrenta desafíos considerables. Además de los aspectos tecnológicos y financieros, el desarrollo de un submarino nuclear implica debates políticos internos y diplomáticos. Por el momento, las autoridades surcoreanas no han definido un cronograma público ni el diseño específico del futuro submarino, aunque diversas estimaciones coinciden en que se trataría de un programa de largo plazo.

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