Con una ceremonia encabezada por el ministro de Defensa Nacional, Gian Carlo Loffredo Rendón, la Armada del Ecuador incorporó formalmente al servicio activo a la lancha guardacostas Isla Santa Rosa, donada por los Estados Unidos. El acto, desarrollado en el puerto de Salinas, contó con la participación de altas autoridades civiles y militares, e incluyó la entrega del Pabellón de Combate, la izada de la Bandera Nacional y la bendición de la unidad, sellando así su incorporación oficial a la flota naval ecuatoriana.

La Isla Santa Rosa pertenece a la clase Island, cedida por la Guardia Costera de los Estados Unidos (USCG) en el marco de los acuerdos de cooperación en defensa entre ambos países. Con esta incorporación, Ecuador refuerza su capacidad de patrullaje, control marítimo y búsqueda y rescate en su Zona Económica Exclusiva, especialmente en áreas de interés estratégico como las cercanías del archipiélago de Galápagos. La transferencia se concretó tras la firma del memorándum de entendimiento suscrito en 2023, que contempla la entrega de dos unidades de esta clase destinadas a fortalecer la seguridad marítima regional.
Construidas por los astilleros Bollinger en Louisiana, las patrulleras clase Island tienen una eslora de 33,5 metros y están propulsadas por motores diésel que les permiten alcanzar velocidades de hasta 30 nudos, con una autonomía de 3.380 millas náuticas. Diseñadas originalmente para la USCG, se caracterizan por su fiabilidad y versatilidad en misiones de interdicción de drogas, asistencia humanitaria y protección de rutas marítimas. Están armadas con un cañón Mk-38 de 25 mm y dos ametralladoras calibre .50, y cuentan con una dotación de 16 tripulantes.

La incorporación de la Isla Santa Rosa se enmarca en una estrategia más amplia de modernización y fortalecimiento de las capacidades navales del Ecuador, impulsada mediante alianzas bilaterales con EE.UU. En los últimos años, este ultimo ha mantenido un rol activo en el apoyo a las Fuerzas Armadas ecuatorianas, destacándose la entrega de un avión de transporte Hércules C-130H a la Fuerza Aérea Ecuatoriana junto a un radar de vigilancia aérea TPS-43, como parte de un programa de asistencia en defensa valorado en más de 90 millones de dólares. Este paquete de cooperación busca mejorar las capacidades de vigilancia, transporte y respuesta ante amenazas comunes, como el narcotráfico, la pesca ilegal y otras actividades del crimen organizado transnacional.
A esta reciente incorporación se sumará próximamente la llegada del buque multipropósito BAE Jambelí (MP-56), donado por Corea del Sur, cuyo arribo está previsto para marzo de 2026. Con 104 metros de eslora y capacidad para operar helicópteros y lanchas interceptoras, el Jambelí se perfila como un componente fundamental para las operaciones logísticas y de seguridad marítima del país. Su integración, junto con la Isla Santa Rosa, refleja el proceso de renovación que atraviesa la Armada del Ecuador, orientado a consolidar una flota moderna, eficiente y capaz de responder a los desafíos contemporáneos de la soberanía y el control marítimo.
*Créditos de las imágenes: Armada de Ecuador.-
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