Tras una década sin lograr avances para lograr su reincorporación al servicio, la Armada de EE.UU. dio a conocer que llevara a cabo la desactivación del submarino nuclear de ataque USS Boise, mismo que forma parte de la clase Los Ángeles y que fue originalmente integrado a las filas de la institución en 1992. Con la decisión ya tomada, la US Navy afirmó que se espera poder reorientar recursos hacia otros proyectos de mayor relevancia estratégica de cara al futuro, aunque esta no deja de reflejar las dificultades que las arcas y la industria naval estadounidense está enfrentando para llevar a cabo proyectos en tiempo y forma.

Al respecto de ello se manifestó el almirante Daryl Caudle, actual jefe de Operaciones Navales, quién afirmaba: “Tras un análisis riguroso basado en datos, hemos tomado la difícil pero necesaria decisión de desactivar el USS Boise. Esta medida estratégica nos permite reasignar la mano de obra altamente cualificada de Estados Unidos a nuestras prioridades más importantes: la entrega de nuevos submarinos de las clases Virginia y Columbia y la mejora de la preparación de la flota actual. Tenemos la responsabilidad, con nuestros marineros y con la nación, de tomar estas decisiones difíciles para construir una Armada más capaz y preparada.“
Según ha descrito la Armada de EE.UU. en su comunicación oficial, en línea con lo expresado por el almirante Caudle, los fondos obtenidos de esta desactivación se reorientarán hacia la composición de la nueva flota de submarinos con la que busca modernizarse la fuerza. Ello, acorde es descrito, forma parte de una iniciativa mas amplia que fue adoptada por Washington con el fin de optimizar el uso de recursos financieros y de las propias capacidades de los astilleros, poniendo el foco en proyectos que “contribuyan directamente a la preparación operativa y a nuestra capacidad para contrarrestar futuras amenazas.”

Ampliando en detalles, medios de comunicación estadounidenses han apuntado que la Armada de EE.UU. ya llevaba mas de 800 millones de dólares invertidos en la revisión y modernización del USS Boise, lo que de cara al futuro ascendería a unos USD 3.000 millones para poder completarse; el estado actual del proyecto presentaría solamente un 22% de avance. En vista de estos importantes números y escasos avances el propio secretario de la fuerza, John Phelan, apuntó que los fondos destinados al submarino recientemente desactivado representaban el 65% del coste de un nuevo clase Virginia. Además, marcó que incluso en caso de completarse el proceso el USS Boise solo tendría un estimado del 20% de la vida útil que un nuevo ejemplar, lo que tornaba mas coste eficiente avanzar en la desactivación.
Cabe recordar en este punto, que bajo dicha línea de pensamiento la flota de submarinos clase Los Ángeles se ha visto considerablemente reducida en relación a su fuerza original, pasando de 62 ejemplares puestos en servicio a tan sólo unos 23 que actualmente operan; lo que da cuenta de los mencionados problemas en materia de fondos y capacidad industrial para brindarles sostenimiento a largo plazo. La cuestión no resulta novedosa, en tanto existen informes previos elaborados por parte de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) que señalaban las deficiencias en las tareas de modernización y mantenimiento, aún en tiempos de paz.

En conjunto con el Congreso de los EE.UU., la Armada de EE.UU. también ha estado intentando impulsar diferentes medidas que le permitan ampliar la base industrial existente, incluyendo propuestas que no se encuentren limitadas por las capacidades propias dentro del territorio estadounidense y que aprovechen aquellas de los socios internacionales de Washington. Se trata, como fue mencionado anteriormente, de una estrategia mas amplia en la que la institución pretende desprenderse de programas que no avancen según lo previsto y que como tal tendría apoyo por parte del ejecutivo actual.
Finalmente, resulta de utilidad mencionar que si bien la reincorporación del USS Boise a la Armada de EE.UU. no tendrá lugar, la institución si logró completar los procesos de modernización de otros submarinos de la clase Los Ángeles en fechas recientes. A modo de ejemplo ilustrativo, podemos mencionar el caso del USS Cheyenne, mismo que fue incorporado en el año 1996 y que ahora podrá prestar servicio hasta el año 2040. Otro de los submarinos que puede sumarse a dicho listado es el del USS Toledo, el cuál en abril del 2025 superó la revisión del Astillero Naval de Norfolk (NNSY) que certificaba los trabajos de modernización a los que se había sometido.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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