En su lucha contra la insurgencia y los grupos terroristas relacionados con Al-Qaeda, se ha dado a conocer que EE.UU. desplegaron tropas y drones MQ-9 en Nigeria para misiones de apoyo e inteligencia tras una solicitud formal del gobierno nigeriano. El despliegue incluye a unos 200 militares y varios drones MQ-9 Reaper para fortalecer las capacidades de reconocimiento y apoyo en operaciones contra los rebeldes del norte del país. Las unidades llegaron a la Base Aérea de Bauchi, en el noreste del país, donde trabajan junto a sus homólogos nigerianos en tareas de recolección de datos, entrenamiento técnico y establecimiento de una célula conjunta de fusión de inteligencia entre ambos países.
El mayor general Samaila Uba, director de información de defensa de Nigeria, confirmó el 22 de marzo de 2026 que el personal estadounidense mantiene un rol estrictamente no combatiente. Esta misión busca mejorar la capacidad local mediante la nueva célula de fusión de inteligencia entre EE.UU. y Nigeria, diseñada para entregar información en tiempo real a los comandantes desplegados en el terreno. El objetivo operacional se concentra en identificar amenazas militantes en la región norte, donde operan grupos insurgentes vinculados al Estado Islámico en la Provincia de África Occidental (ISWAP) y otras organizaciones afines a Al-Qaeda.

El despliegue constituye un cambio estratégico para el Comando África de EE.UU. (AFRICOM) tras el cierre en 2024 de la Base Aérea 201 en Níger, una instalación valuada en 110 millones de dólares que anteriormente albergaba a más de 1.000 efectivos. Luego de la orden de retirada emitida por la junta nigerina, Washington perdió su principal centro regional de vigilancia aérea no tripulada, por lo que la nueva presencia en Bauchi restablece una cobertura sostenida en un área donde la actividad insurgente se ha expandido. Además, el movimiento complementa las operaciones diarias de vigilancia realizadas por la empresa Tenax Aerospace, que emplea un avión Gulfstream V modificado para monitorear las zonas del bosque Sambisa y el área del Lago Chad desde Ghana desde fines de 2025.
La presencia estadounidense apunta también a mejorar la formación técnica de los operadores y analistas nigerianos encargados del manejo de sensores y plataformas de vigilancia. Esta transferencia de capacidades es fundamental en el proceso de modernización de la Fuerza Aérea de Nigeria, que continúa incorporando vehículos aéreos no tripulados (UAV) y aeronaves de ataque ligero. En fases futuras, se evalúa ampliar la capacitación en enlaces digitales de datos para asegurar que la información recopilada por los MQ-9 pueda ser transmitida en tiempo real a las unidades terrestres nigerianas durante operaciones móviles.
El renovado involucramiento militar estadounidense ocurre en un contexto de tensiones crecientes y episodios de violencia en el norte del país. El 25 de diciembre de 2025, la Marina de EE.UU. (US Navy) lanzó misiles Tomahawk desde el buque USS Paul Ignatius contra posiciones del Estado Islámico en el estado de Sokoto. El presidente Donald Trump ordenó esos ataques tras una serie de secuestros masivos y agresiones contra comunidades religiosas, señalando que la situación representaba “una amenaza existencial para los cristianos en Nigeria”. Mientras que esos ataques fueron una acción unilateral desde el Golfo de Guinea, la actual misión en Bauchi se enmarca en una cooperación bilateral enfocada en el fortalecimiento de capacidades a largo plazo.

El contexto de seguridad interna continúa siendo frágil, como lo demuestra el reciente rescate de 31 feligreses en el estado de Kaduna tras un ataque armado durante celebraciones de Pascua. Según el presidente de la Asociación Cristiana de Nigeria en Kaduna, Caleb Bawa Ma’aji, al menos cinco personas fueron asesinadas cuando hombres armados irrumpieron en una iglesia católica y otra evangélica. Estos incidentes, ocurridos pese a un despliegue reforzado de seguridad ordenado por la policía, subrayan la persistencia de amenazas que el gobierno nigeriano busca enfrentar con apoyo internacional.
La misión de asesoría de EE.UU. se extenderá durante 2026 mientras las fuerzas nigerianas despliegan más tropas en el marco de la Operación Hadin Kai en el noreste. Analistas de seguridad estiman que el éxito de la nueva célula de fusión de inteligencia dependerá de su capacidad para prevenir ataques urbanos, como los atentados suicidas registrados en una localidad guarnición el 16 de marzo de 2026. Se prevé que la cooperación futura incluya también entrenamiento técnico para la flota nigeriana de aeronaves A-29 Super Tucano, con el fin de mejorar la integración entre apoyo aéreo e información recopilada en misiones de vigilancia.
*Imágenes a modo ilustrativo.
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