De acuerdo con lo revelado por medios locales, Japón habría dado inicio a la construcción del segundo de sus nuevos destructores Aegis System Equipped Vessel (ASEV), programa destinado a reforzar las capacidades de defensa aérea y antimisiles balísticos de la Fuerza Marítima de Autodefensa en un contexto regional cada vez más demandante. 

Créditos: @chf_littlemosa

Siguiendo la información difundida hasta el momento, el avance en la construcción de esta segunda unidad se enmarca en el cronograma establecido por el Ministerio de Defensa japonés, que prevé la entrada en servicio del primer buque hacia finales del año 2027, mientras que el segundo lo haría en 2028, todo ello bajo un presupuesto estimado de USD 2.590 millones.

En esa misma línea, este nuevo hito da continuidad a la orden de construcción formalizada en septiembre de 2024, cuando Tokio confirmó la puesta en marcha de los dos destructores diseñados específicamente para misiones de defensa antimisiles de la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón, en reemplazo del cancelado sistema terrestre AEGIS Ashore. 

Los destructores ASEV están concebidos como plataformas navales dedicadas a la detección, seguimiento e intercepción de misiles balísticos, una capacidad considerada crítica para Japón frente al desarrollo de vectores en la región, particularmente por parte de Corea del Norte. Para ello, las nuevas unidades estarán equipadas con el radar AN/SPY-7, desarrollado por Lockheed Martin , el cual constituirá el núcleo del sistema AEGIS. Este último sensor mencionado permitirá mejorar significativamente las capacidades de alerta temprana y control de fuego frente a amenazas complejas.  

Además, en línea con estos avances, recientemente Japón llevó a cabo pruebas del radar SPY-7 en Estados Unidos, donde se evaluaron funciones de búsqueda, detección, seguimiento e identificación de blancos en un entorno controlado, como parte del proceso de integración de sistemas previo a su instalación en los buques. La primera antena del radar fue recibida a comienzos de 2025, como paso fundamental para la futura integración de los sistemas de combate. 

Ahondando en detalles, se trata de buques que desplazarán 12.000 toneladas, mismas que serán contenidas en un espacio delimitado por 190 metros de eslora y 25 metros de manga. Debe considerarse también, que estas naves presentaran un alto grado de automatización, en tanto se estima que serán necesarios unos 240 tripulantes para operarlos; una cantidad considerablemente menor a los 300 que necesita un buque de la clase Maya. 

Respecto de su armamento, los nuevos destructores japoneses serían equipados con un cañón principal Mk-45 (Mod.4) de 5 pulgadas (127 mm), como así también con misiles SM-3 Block IIA, SM-6, Tomahawk y Tipo 12 (SSM). En suma, los planes de la fuerza detallan una potencial incorporación de un sistema de defensa antidrones basado en armas láser de alta potencia, mismo que se instalaría a partir de 2032 según el cronograma actual.

En este contexto, debe entenderse también que el desarrollo de estas unidades responde a la necesidad de contar con plataformas más flexibles que permitan desplegar capacidades de defensa antimisiles en el mar, superando las limitaciones operativas que presentaba el concepto original basado en instalaciones terrestres. Pero por sobre todo, el impulso del programa ASEV se produce en un escenario marcado por el incremento de tensiones en el noreste asiático, donde Japón ha venido reforzando sus capacidades defensivas ante la modernización militar de China.

Te puede interesar: EE.UU. y Japón buscan cuadruplicar la producción del SM-3 IIA, el más avanzado misil antiaéreo de sus destructores

Publicidad

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor deje su comentario
Ingrese su nombre aquí

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.