La visita del Rey Felipe VI a la Base Aérea de Los Llanos, en Albacete, sirvió para dar visibilidad institucional a la primera jornada de demostración tecnológica Base Aérea Conectada, Sostenible e Inteligente (BACSI), una iniciativa del Ejército del Aire y del Espacio orientada a validar soluciones que permitan modernizar el funcionamiento de sus bases.
Más allá del gesto protocolario, la cita de este miércoles 18 de marzo estuvo centrada en mostrar sistemas capaces de mejorar la gestión operativa, la seguridad, el mantenimiento, la conectividad y la sostenibilidad de las instalaciones aéreas militares.

Uno de los desarrollos más relevantes fue el empleo de drones para la inspección automatizada de pistas, concebidos para localizar objetos extraños en pisto o plataforma (FOD por sus siglas en inglés), grietas y otras anomalías en el pavimento mediante análisis de imagen con inteligencia artificial. Se trata de una capacidad especialmente importante en una base aérea, donde un objeto extraño en pista puede comprometer la seguridad de las operaciones o dañar motores y células. Automatizar esta tarea no solo reduce tiempos de revisión, sino que permite una vigilancia más constante, trazable y precisa de una infraestructura crítica.
En el área de apoyo en tierra, BACSI mostró también un vehículo de remolque con guiado autónomo y detección inteligente de obstáculos, capaz de maniobrar aeronaves en plataforma con supervisión operativa. Este tipo de sistema encaja en la visión de una base donde parte de las tareas repetitivas y de bajo valor añadido pasen a estar asistidas por automatización, liberando personal para funciones más complejas. En la misma lógica se insertan otros recursos planteados para el futuro inmediato, como sensores de seguridad, herramientas automáticas de supervisión y sistemas informáticos que concentren datos relevantes en los centros de mando.

Otro de los ejes de la jornada fue la conectividad avanzada, con especial atención a las pruebas de 5G aeronáutico y a la integración aire-tierra. Entre las demostraciones destacó un C-101 modificado como plataforma de ensayos para comunicaciones 5G en vuelo, en un esfuerzo conjunto entre Telefónica, Airbus, Indra y el Ejército del Aire y del Espacio. Más que una mejora de comunicaciones, este tipo de desarrollo apunta a una arquitectura operativa en la que aeronaves, sistemas en tierra y plataformas no tripuladas puedan intercambiar información en tiempo real, reforzando la coordinación, la conciencia situacional y la capacidad de operación distribuida.
La dimensión de los sistemas no tripulados tuvo además un peso específico propio. BACSI abordó su empleo para inspección de pistas, la coordinación aérea entre drones y su integración en la navegación, uno de los retos más importantes para su expansión dentro del cada vez más complejo entorno operativo. A ello se sumaron tecnologías vinculadas a la vigilancia robotizada y a la neutralización de drones, reflejando que las bases aéreas del futuro deberán estar preparadas tanto para incorporar sistemas no tripulados como para defenderse de ellos.
La jornada también puso el foco en tecnologías de sostenimiento y apoyo logístico, como la fabricación aditiva de piezas, llamada a ganar peso en las maestranzas aéreas para responder a obsolescencias, necesidades urgentes de mantenimiento y producción descentralizada. Además, se presentaron desarrollos como los neurocascos para pilotos, orientados a medir estrés o capacidad de reacción.
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