La Armada Española ha iniciado el proceso de venta del submarino Tramontana (S-74) tras casi cuatro décadas de servicio a España, con actuaciones clave en el estratégico estrecho de Gibraltar como su participación en la operación contra Marruecos en el islote del Perejil.
Los interesados disponen de 30 días naturales desde la publicación del BOE para presentar sus ofertas, con el requisito de dar una garantía provisional equivalente al 20% del importe de salida (27.693,70 euros). El anuncio contempla nuevas subastas si no se concretase la primera, con rebajas del 15% del precio inicial en cada nueva convocatoria.

La venta para desguace del submarino Tramontana (S-74), anunciada con un precio base de 138.468,53 euros, supone el cierre de una etapa en la historia reciente de la presencia submarina española en uno de los espacios marítimos más relevantes del mundo: el estrecho de Gibraltar. En este geoestratégico paso entre el Atlántico y el Mediterráneo el Tramontana ha sido un instrumento de influencia española decisiva en las dinámicas regionales de las últimas décadas.
El Tramontana ha facilitado que el control, la observación y la capacidad de negar el paso en el Estrecho no dependan solo de fragatas o medios aéreos, maximizando por tanto la proyección española en sus aguas naturales. La propia literatura académica de la Armada Española ha destacado en publicaciones que la geografía del estrecho de Gibraltar, con una profundidad máxima de 900 metros, incita el uso del submarino por su valor como instrumento de disuasión y respuesta en complejos escenarios de alta fricción.
El Tramontana, uno de los cuatro submarinos de la clase Galerna construidos por la Empresa Nacional Bazán (actual Navantia) sobre diseño Agosta, realizó su primera inmersión en julio de 1985 y fue entregado oficialmente a finales de ese mismo año. Desde entonces, se convirtió en una de las plataformas más representativas de la Fuerza de Submarinos española, acumulando más de 315.000 millas náuticas navegadas, gran parte de ellas en inmersión, y participando tanto en misiones nacionales como en despliegues internacionales.

Su historial operativo incluye uno de los episodios más recordados de la política de defensa española reciente: la crisis del islote Perejil de julio 2002. En aquel contexto de tensión con Marruecos la presencia del Tramontana fue fundamental en la Operación Romeo-Sierra, cuyo objetivo era la recuperación de la soberanía española sobre el islote.
El submarino, según crónicas militares, navegó en inmersión sin ser detectado por las fuerzas marroquíes apoyando a la operación militar a través de la vigilancia submarina, la disuasión y ofreciendo capacidad de respuesta inmediata ante reacciones de Rabat. El Tramontana quedó así ligado a una de las situaciones geopolíticas más tensas de la democracia española, garantizando con éxito la seguridad de la operación.



A lo largo de su carrera, el submarino también tomó parte en operaciones bajo mando de la OTAN, como Sea Guardian, orientada a la seguridad marítima en el Mediterráneo, y Unified Protector, desarrollada durante la guerra civil libia. Esa participación confirmó la utilidad de este tipo de unidades más allá del ámbito estrictamente nacional, en misiones de vigilancia, control del tráfico marítimo y apoyo a operaciones aliadas en un espacio de creciente relevancia estratégica.
La baja del Tramontana, formalizada por la Armada en febrero de 2024, ya había sido señalada por Zona Militar como una muestra del proceso de transición que atraviesa la Fuerza de Submarinos española. Con la retirada progresiva de la clase Galerna, España deja atrás una generación de sumergibles que sostuvo durante décadas la capacidad submarina nacional, incluso en años marcados por limitaciones de disponibilidad y retrasos en el relevo.
*Fotografías Armada Española.
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