Aún cuando la institución viene dando pasos hacia adelante en el retiro de la plataforma, incluyendo en fechas recientes la desactivación de una de sus principales unidades de mantenimiento, los A-10C Thunderbolt II de la Fuerza Aérea de EE.UU. (USAF) siguen demostrando su valía en combate a través de ataques contra objetivos navales iraníes en el Estrecho de Ormuz. La novedad fue confirmada por el jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, el general Dan Caine, quién en una reciente conferencia de prensa afirmó que la plataforma ha participado de misiones contra embarcaciones rápidas desplegadas por Teherán como parte de los esfuerzos para reabrir la mencionada ruta de comercio clave para el mercado de petróleo.
Recogiendo las declaraciones oficiales del general Caine: “El A-10 Warthog ya está participando en los combates en el flanco sur (NdE: de Irán) y está cazando y destruyendo lanchas de ataque rápido en el estrecho de Ormuz (…) Seguimos persiguiendo y destruyendo activos navales, incluyendo más de 120 buques y 44 minadores.” Cabe destacar que hasta el momento, la participación de los A-10C Thunderbolt II en la Operación Epic Fury se había plasmado principalmente en misiones de ataque contra milicias respaldadas por Irán que contaban con presencia en Irak, aprovechando su amplio abanico de armamento disponible para desempeñarse en dicho rol.

Repasando brevemente lo que conocemos sobre esto último, podemos mencionar que los aviones de ataque en cuestión se valen de su ya famoso cañón gatling GAU-8/A Avenger de 30mm, pero también de: misiles aire-aire AIM-9 Sidewinder, misiles aire-tierra AGM-65 Maverick y cohetes guiados APKWS II de 70 mm.
Cabe mencionar además, que las aeronaves en cuestión también venían operando en Medio Oriente como plataformas de apoyo para buques de la Armada estadounidense allí desplegados, especialmente junto a buques LCS (como el USS Santa Barbara) a los cuáles se les asignó el rol de despejar las aguas de minas navales; esto en reemplazo de cuatro buques clase Avenger que ya fueron transportados hacia los EE.UU. Tal y como reportamos oportunamente, las imágenes incluso permitían denotar que los A-10C parecían realizar maniobras a baja altitud que podrían indicar prácticas de tiro contra objetivos navales, esto incluso semanas antes del estallido de la Operación Epic Fury.

La cuestión no resulta menor, considerando que el uso de pequeños drones navales y lanchas rápidas se constituyen como una de las principales bazas de la Armada de Irán para presentar resistencia a las operaciones estadounidenses. Con sus principales bases y buques fuertemente dañados, este tipo de plataformas aún le brindan a la fuerza una capacidad de desplegar misiles de corto alcance, minas navales y otros tipos de armamentos que pueden convertirse en una piedra en el zapato para la US Navy, tanto por lo difícil que resulta detectarlos como por la capacidad de estos para operar sin estar cerca de grandes puertos sobre los cuáles dirigir los ataques. El A-10C, especialmente por su gran autonomía y bajo coste operativo en relación a otras aeronaves, resulta un activo clave para combatirlos.
Mas aún, los analistas estadounidenses han destacado que a estas alturas Irán no dispone de grandes sistemas de defensa aérea o aeronaves de combate que puedan poner en peligro a los A-10C, el cuál es capaz de operar sin demasiados problemas cuando las capacidades del enemigo se limitan a sistemas portátiles empleados desde tierra. La cuestión no resulta menor, en tanto la capacidad de la aeronave para operar en entornos modernos se veía limitada por la presencia de amenazas mas complejas a su supervivencia, tratándose de uno de los principales factores por los cuáles está previsto su retiro.

El final de los A-10C, cercano y sin un sustituto directo a la vista
Frente a lo que se configura como uno de los últimos despliegues del A-10C en su extenso historial de servicio para la Fuerza Aérea de EE.UU., es menester recordar que la institución ya lleva años impulsando su retiro como parte de sus planes de modernización, siendo refrenada únicamente por los diversos límites que el Congreso ha buscado colocar sobre dicha hoja de ruta. Entre las razones que se argumentan desde la USAF, teniendo en cuenta aún lo dicho en líneas previas respecto de su capacidad de sobrevivir en los entornos de combate modernos, la decisión responde a la necesidad de liberar recursos para plataformas de combate mas avanzadas como lo es el caza furtivo F-35.

El legislativo estadounidense, sin embargo, sostiene lo que son importantes dudas sobre la falta de un sustituto directo a la vista para tomar la posta de la flota de A-10C; por lo cuál se abocó a impedir que esta se reduzca a menos de 103 ejemplares. Entre las razones esgrimidas para esta postura opuesta a la defendida por las autoridades de la USAF, se hallan los diferentes retrasos en los cronogramas de entrega del F-35 y sus paquetes de actualización, al igual que su considerablemente mayor coste operativo asociado, algo no menor a la hora de enfrentar amenazas como lo son aquellos baratos drones iraníes empleados en combate.
Aún así, la Fuerza Aérea de EE.UU. discretamente ha evitado solicitar parte del presupuesto que se le asignaría para continuar brindando sostén a la flota de A-10C, lo que resulta una señal clara de su intención respecto de concretar el retiro de la aeronave en el futuro cercano. En suma, tal y como se mencionó en el párrafo inicial, la institución ha desactivado al 571.º Escuadrón de Mantenimiento de Aeronaves que operaba en el Complejo Logístico Aéreo de Ogden de la Base Aérea Hill (situada en Utah), mismo que era uno de los principales pilares que sostenía a la plataforma en servicio desde el año 1998. La citada base ya está realizando su transición al F-35, recibiendo aeronaves y modificando su infraestructura para adecuarlas a los nuevos requerimientos.
*Imágenes empleadas a modo ilustrativo
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