En las últimas horas, fuentes militares revelaron que el portaaviones USS Gerald R. Ford (CVN-78) de la Armada de Estados Unidos (US Navy) abandonará próximamente el Mar Rojo a fin poner rumbo hacia Grecia para ser sometido a reparaciones, tras registrar días atrás un importante incendio. El buque de propulsión nuclear líder de la clase homónima partirá hacia Souda Bay, donde se le realizarán reparaciones pertinentes por espacio de una semana quedando momentáneamente fuera operaciones enmarcadas en la Operación Epic Fury contra Irán.

El pasado 12 de marzo, el portaaviones USS Gerald R. Ford sufrió un incendio en una de las lavanderías ubicadas en la sección de popa, hecho que dejó dos marineros afectados y la reubicación del personal por todo el portaaviones. Asimismo, el incidente habrían provocado la interrupción temporal de diversas actividades a bordo, principalmente como consecuencia de la inhalación de humo y los daños causados en el sector afectado. Autoridades estadounidenses subrayaron que el hecho no estuvo vinculado a acciones de combate y que el fuego fue contenido sin propagarse más allá del compartimiendo de lavandería.
Si bien días despúes voceros de la Quinta Flota indicaron que el buque continuaba operando con normalidad en apoyo al Comando Central de EE. UU. (USCENTCOM), la decisión de retirarlo temporalmente del teatro de operaciones para realizar reparaciones evidencia el impacto que el incidente tuvo sobre su disponibilidad operativa, al menos en el corto plazo.
El Grupo de Ataque de portaaviones USS Gerald R. Ford arribó al Área de Responsabilidad del Comando Central de EE. UU. (USCENTCOM) cerca del 27 de febrero tras haber cumplido misiones casi de forma ininterrumpida desde el mes de noviembre de 2025, entre las cuales destacaron las realizadas en el Caribe durante la Operación Southern Spear. El objetivo perseguido por Washington, previo al inicio de la Operación Epic Fury, fue el de generar presión sobre Irán y su programa nuclear.
Previamente a su llegada a destino final, el buque realizó una escala en Souda Bay, mismo lugar donde realizará las reparaciones en las próximas semanas y la cual conforma una instalación que funciona como punto logístico habitual para unidades estadounidenses en tránsito hacia Medio Oriente. En aquel entonces se mencionaba que la visita a esa base habría respondido a necesidades de apoyo. Finalmente, arribó al Mediterráneo Oriental durante los días previos del inicio de los ataques contra Irán; hechos que tuvieron lugar el 28 de febrero con el inicio de la operación.

Este movimiento se produce además en un contexto marcado por el prolongado despliegue del portaaviones, que acumula más de 260 días de operaciones continuas. Esta extensión en el tiempo no solo ha incrementado las exigencias sobre los sistemas del buque, sino también sobre su tripulación, en un escenario que ha demostrado una alta intensidad operativa.
En ese sentido, distintos análisis han advertido que la duración del despliegue podría acercarse a marcas históricas dentro de la Armada estadounidense, como el récord de 294 días de despliegue continuo, lo que añade una variable adicional al momento de evaluar la necesidad de rotación o relevo de unidades en la región. Además de ello, la extensión de días se traduce en una mayor permanencia en las instalaciones que realizan el mantenimiento del buque en Estados Unidos una vez finalizado su despliegue.
Más allá de esta salida temporal, el portaaviones USS Gerald R. Ford forma parte de un esquema más amplio de presencia naval estadounidense en Medio Oriente donde también opera el Grupo de Ataque del portaaviones USS Abraham Lincoln (CVN-72), junto a otras unidades de escolta, garantizando la continuidad de las operaciones mientras el CVN-78 permanece fuera de servicio por arreglos.
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